Ya era noche y acabábamos de terminar la cena… Nos quedamos a beber el licor que habían dejado, y poco a poco se fueron retirando todos, excepto ella. Quedamos solos, mi prima Sonia y yo. Ella es morena, no es muy alta, cuerpo muy bien torneado, senos redondos y grandes, y un muy buen trasero. Sus piernas son encantadoras ya que suele hace ejercicio.
Seguimos bebiendo sin reparar en la hora, nos perdimos entre palabras ya sin sentido y terminamos hablando de su novio, y sin darme...
cuenta de repente estaba junto a mi, hablándome mas de cerca, hasta que termino en mis piernas, sentada dejándome apreciar sus senos con ese reducido escote y sus piernas con tan corta falda. Posando mi mano en su cintura y la otra en su muslo continuo hablando, ya cambiando el tono de voz y el tema, preguntándome que solía hacer con mi chica.
Sin pensar comenzamos una charla, la cual se pausaba consecutivamente por beber de la botella que aun quedaba, y por instinto puse mi mano en sus senos. Sin inmutarse siguió con su charla, y me dejaba tocar sus senos, recorrí su cuerpo hasta posar mi mano entre sus piernas... Ella se volteo de espaldas a mí, moviendo su cadera sobre mi miembro ya duro, y metiendo mi mano dentro del vestido, hasta que se lo comencé a desabrochar.
- “Espera,” dijo cortante. “Vamos a mi cuarto que aquí nos pueden ver.”
-- “Acaban de ir a dormir,” dije con rapidez, mientras la sentaba en el sillón. “Nadie nos vera.”
En eso alce su vestido, le quite su panti y comencé a saborear su sexo, exquisito, depilado, y con un aroma delicioso; ella gemía de placer mientras con una mano me tomaba la cabeza y con otra se excitaba con sus senos. Me levante para quitarle el vestido que nos estorbaba, y vi como sus hermosos senos se asomaban y sin perder el tiempo los libere se ese sostén que los asfixiaba, los probé…
- “¡Sigue chupándomela!” Dijo impaciente,” quiero sentir tu lengua recorriendo toda mi vagina.”
Sin decir nada de nuevo me agache a su sexo, a probar su clítoris, jugando con sus labios, mientras bebía del dulce líquido que brotaba, escuchando por canción sus gemidos cada vez mas agitados.
- “¡DETENTE!”Dijo con voz fuerte.
Me levanto y me dijo que aun quería más antes de terminar, así que me desvistió, y sentada en el sillón comenzó a hacerme una rica felación. Primero con la punta de su lengua probando todo mi pene y con su mano acariciando mis huevos con fuerza pero delicadeza; cuando se acostó, me puso en 4 encima de ella para poder seguir con la felación, y con fuerza me tomaba de la cintura para que se la metiera toda en la boca. Yo solo veía como se hundía en el sillón su cabeza cuando le metía toda mi verga en la boca.
-- “Hace cuanto que tenia ganas de esto,” le dije mientras veía en sus ojos una gran satisfacción. “Ya tenia mucho tiempo, y has mejorado.”
- “Ahora que puedes, hacerme lo que quieras…” Dijo mientras nos levantábamos y se iba a la habitación haciéndome señas para que la siguiera.
La acosté en la cama y le abrí las piernas para apreciar su sexo, y volverlo a lamer, mientras ella gemía con más fuerza y se tocaba los senos, me decía que así siguiera. Me levante muy a su pesar y le dije que ya no aguantaba, la acomode levantándole el culo y pegando sus senos a la cama.
-- “Que rico coño tienes,” lo lamí una vez mas. “Ahora hay que hacerlo sentir rico.”
- “Si, claro,” dijo con voz impaciente nuevamente. “¡Métemela toda!”
Comencé rosando mi cabeza contra su sexo, haciéndola sufrir, excitándola para que quisiera mas, poco a poco le metí la cabeza, y sin avisar le termine de meter la verga.
- “¡AHH!” Grito de placer, “mmmm que rico.”
-- “¿Te gusta?”
- “Me fascina…”
Con un vaivén de caderas se la metía toda, y con la mano le acariciaba su ano, al que poco a poco fui metiendo mis dedos
- “Mmmm que rico,” dijo entre gemidos.
-- “Ahora levántate.”
Le saque mi pene y se levanto, la baje de la cama, la hinque y ella sola comenzó a masturbarme con sus senos.
-- “Que hermosos senos, suaves como terciopelo.”
- “¿Te gustan?” Me pregunto muy cachonda, “deja que te hagan gozar.”
Me pasaba su pezón por todos lados, lo lamia para lubricarlo y seguía masturbándome con sus senos. La levante y la voltee, inclinándola un poco de nuevo la penetre por su sexo.
-- “Ahora tu sola muévete…”
Comenzó a moverse en un vaivén, en el que metía y sacaba ambos sexos, después comenzó con pequeños círculos que ocasionaron unos gemidos. Poco tiempo después ambos nos corrimos. Ella se la saco, se inclino y me la comenzó a limpiar con su lengua y de nuevo de forma sorprendente, se lo metía todo en la boca y me jalaba para que le entrara más. Terminado eso, nos acostamos y le metí dos dedos en su vagina para saborearla una vez más antes de dormir...
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