Me presento, soy Alberto, argentino, soltero de 30 años, trabajo de técnico en computación y tengo un buen pasar económico pues mi oficio es muy remunerativo, lo que me ha permitido independizarme hace ya algunos años, teniendo un departamento en una localidad del Gran Buenos Aires, un coche con pocos años de uso y una pequeña casita en la costa bonaerense; además no es por fantasear pero me conservo bastante bien debido a mis sesiones diarias de ejercicio lo que me hace tener un buen lomo y...
por ello tengo bastante ligue con las chicas y las no tan chicas.- Pero mi historia no se trata de mi ligue con las féminas, sino que trata de mi relación con mi prima Elena.-
Ella es mayor que yo ya que tiene 40 años, está casada hace muchos años con Osvaldo y tienen dos hijos; el mayor Oscar de 23 años y la menor Laurita que actualmente tiene 18 brillantes añitos, la que sufre un complejo debido a un problema visual que la obliga a usar unos anteojos muy gruesos y que la hace sentirse disminuida ante sus amigas, amigos y compañeros de estudio.-
Hace unos meses, mi prima Elena me comentó que estaba pasando un mal momento con su esposo después de muchos años y que para no agravar el asunto, quería poner un poco de distancia entre los dos y por lo tanto, me dijo si yo le prestaba las llaves de mi casa de la playa para poder ir ella con Laurita unos días para tratar de enfriar la situación de tirantez que se había creado con su esposo.- No tuve inconveniente en prestarle las llaves y ese fin de semana partieron las dos rumbo a la costa y a alojarse en mi casa.-
Cuando llegaron, enseguida mi prima me llamó y me dijo que habían llegado sin problemas y que habían encontrado la casa perfectamente, lo que me tranquilizó y le dije que disfrutaran lo más que podían; me dijo que se iban a quedar aproximadamente quince días y cualquier cosa me avisaría.-
Pero apenas habían pasado cinco días cuando mi prima me llama y me dice que había un problema con la instalación eléctrica y que le parecía que lo mejor sería mi presencia allí, ya que ella no sabía como proceder ante tal problema; le dije que no se hiciera problema porque al dia siguiente yo viajaría para allá y trataría de solucionar todo para que ellas pudieran seguir disfrutando.- Me agradeció mi actitud y al otro día temprano, partí para aquel destino; tuve un viaje tranquilo y antes de mediodía estaba golpeando la puerta de mi casa; Elena me recibió muy contenta con muchos besos y me dijo que yo era muy atento para con ella. Debo decir que nuestra relación de primos siempre fue muy respetuosa guardando yo las distancias de respeto debido a los diez años de diferencia entre ella y yo, y seguía en lo mismo ya que nunca pensé en ella como mujer sino que la veía como una pariente muy cercana a la que le debía respeto al igual que a su hijita.-
Hice todo lo necesario para solucionar el problema, llamé al electricista, el que después de un poco de trabajo localizó la falla y la arregló dejando otra vez la casa en condiciones.-
Elena me lo agradeció muy mucho y entonces yo le dije que habiendo solucionado el problema, yo me volvía a casa para que ellas dos quedaran solas pudiendo disfrutar de la casa.- Ni prima me dijo entonces que siendo viernes, por que no me quedaba el fin de semana con ellas para disfrutar también de mi casa y no hacer tan pronto el viaje de vuelta ya que había llegado hacia muy poco y el viaje solo resultaba un tanto cansador.-
Lo pensé un poco y al final le dije que me quedaría hasta el lunes; entonces ella loca de contenta, me beso y me abrazó; en su abrazo se pegó bien a mi haciéndome sentir sus enormes tetas sobre mi pecho, mi pija se puso en seguida en acecho: era la primera vez que veía a mi prima como mujer.- Era una madurita hermosa, con un buen par de tetas, unas hermosas y torneadas piernas y un culo bien respingón; la miré fijamente y ella quedó algo cohibida, pero el momento no pasó de eso; era ya tarde y yo estaba cansado, le dije que me iba a acostar y que al dia siguiente que era sábado íbamos a disfrutar de la playa, contestándome ella que aprobaba todo lo que yo decía.-
Al despertarme a la mañana siguiente, el día se presentaba hermoso con un sol radiante; me levante y me vestí con solamente un short y un par de ojotas preparando el desayuno esperando que las dos mujeres se levantaran.- Al rato se despertó Elena y al verme en short me preguntó si ella se podía poner la malla; le conteste que no había ningún problema y entonces me dijo que por favor la esperara un poco porque se iba a cambiar; tardo alrededor de quince minutos pero cuando la vi aparecer, casi me da un infarto; se había puesto una bikini amarilla tremenda; apenas le cubría los pezones y la parte de abajo muy poco tapaba, dejando escapar algunos pelitos de su concha y de atrás era un hilo dental que se le metía en la raya del culo dejando todo el culo a la vista, lo que me produjo una tremenda erección que traté de disimular pero no pude, a lo que ella me preguntó si eso era producido por ella; al contestarle que si me dijo que se alegraba y que esperaba que esos dos días que estaríamos juntos fueran muy felices para ellas dos.-
Pero surgió un pequeño problema; cuando Laurita se despertó, a pesar de vernos a los dos con trajes de baño, se vistió como todos los días, diciendo que ella no se podía poner malla porque era muy fea con esos anteojos.- Yo usando toda mi psicología le dije que no pensara así, que su problema visual en nada achicaba su belleza; de a poco la fui convenciendo hasta que me dijo que ella también se iba a poner una malla; la esperé tranquilo y esperando para conocer por fin las curvas de mi sobrina ya que por su forma de vestir era imposible imaginarse nada acerca de ella, pero cuando la vi aparecer con un bikini rojo se acabaron todas mis dudas, estaba tan bien o mejor que la madre; la abracé y le di un beso, en el abrazo le hice sentir mi pija apoyándola en su pancita; creo que ella lo notó, pero no puedo asegurarlo: se sonrió, se calzó sus terribles gafas y así como estábamos nos dispusimos a desayunar.-
Fue un desayuno muy alegre donde charlábamos los tres y hacíamos planes de cómo pasaríamos el día; yo a esa altura ya pensaba en cogerme tanto a Elena como a Laurita, pero debía aguantarme para no mostrar mis deseos.-
Fuimos a la playa, nos metimos al mar, jugamos como tres chiquillos especialmente yo con Elena a la que trataba de meterle mano donde podía llegando a tocarle las tetas y el culo, mientras ella no decía nada y parecía gozar con mi atrevimiento.-
Jugamos en el agua hasta el mediodía, siendo Laurita la más tímida con su complejo visual, poco a poco se fue desatando pero siempre contenida, cuando corría le saltaban las tetas y en un momento una se le escapó del corpiño, mostrando un pezón bien puntiagudo signo de su excitación; se puso muy colorada de la vergüenza; se guardó la teta y se alejó un poco avergonzada por la situación.-
Empezamos a hacerle chistes hasta que se fue calmando, llegó la hora del almuerzo y nos fuimos para casa porque estábamos muy cerca; yo propuse que las mujeres hicieran topless para comer más cómodas; Elena dijo que si y enseguida se sacó el corpiño mostrando sus dos hermosas tetas, mientras que Laurita dijo que no porque le daba mucha vergüenza.- Yo me pase el almuerzo mirando las tetas de mi prima porque no podía mirar para otro lado, cuando terminados de almorzar yo ayude a Elena a secar los platos mientras que Laurita dijo que si iba a recostar un rato porque el juego con el agua la había cansado mucho.- En cuanto la muchachita se fue, agarré a mi prima de las tetas, se las apreté bien mientras le apoyaba mi pija en su hermoso culo; ella no dijo nada, solo se dio vuelta y nos trenzamos en un tremendo beso de lengua, donde mi lengua llegaba hasta el fondo de su boquita y nuestras salivas se entremezclaban, caliente como estaba metí mis manos debajo de la parte baja de su bikini acariciándole la concha y el culito.- Le fui metiendo los dedos en la concha y ella se movía demostrando su excitación, hasta que me dijo; “la verdad, quería que te quedaras este fin de semana para poderte gozar, hace mucho tiempo que tengo ganas de que me cojas, sentirte adentro mío con todo”.- Nos franeleamos un rato hasta que fuimos para mi pieza ya que en la otra se encontraba Laurita. En mi pieza cogimos como dos enamorados durante mucho tiempo y acabando sin forro dentro de su concha, ya que ella me dijo que así lo hiciera porque ella se cuidaba hace ya mucho tiempo.- Despues de haber acabado dos veces me dijo que le gustaría que desvirgara a Laurita, porque ella tenía muchas ganas de sentirse mujer, pero su complejo le impedía acercarse a los muchachos, pero esta era una ocasión muy especial.- Solamente me pedía que fuera muy cuidadoso con “la nena” porque era una muñequita y quería que la tratara como tal.-
Entonces esperé que Laurita se despertara de su siesta y le dije que quería hablar muy seriamente con ella.- Ella se puso muy nerviosa y yo sonriendo, le dije si quería ser mi novia.-Ella me dijo que por la diferencia de edad no podía ser, además de que eramos parientes.- Le dije que quería que ella fuera mi mujer y ella, al sentirse deseada, empezó a ponerse muy nerviosa, pero en realidad le gustaba lo que estaba por pasar.-
La empecé a besar muy cariñosamente y le enseñe a dar besos de lengua, lo que ella enseguida aprendió, me metía la lengua bien adentro de mi boca y comenzamos a mezclar también con ella nuestras salivas; en ese momento le saqué el corpiño y le empecé a besar las tetas, sus pezones se fueron endureciendo fruto de su excitación, le fui besando detrás de las orejitas, le chuponié el cuello y ella, ya excitada al máximo, se olvidó de su complejo y me dijo: “tío Alberto, quiero que me hagas mujer, cógeme como a la mas puta de tus amantes, te quiero sentir con todo dentro de mi conchita, no me hagas desear, por favor”, yo, en vista de ese pedido suyo no me pude negar, por lo que la recosté en la cama, la desnudé por completo, la hice abrir de piernas y le empecé a chupar tan linda conchita con muy pocos vellos rubios. Ella se iba calentando cada vez más, empezó a gemir, a jadear hasta que sus jadeos se transformaron en gritos, hasta que logró el primer orgasmo de su vida logrado gracias a la lengua de su tío Alberto.- Cuando pudo reaccionar, me dijo: “gracias tío, esto es lo más lindo que me ha pasado en la vida, te lo agradezco a vos y a mi mamá por haberme traído a este lugar maravilloso”, ahora quiero que me cojas como ya te debes haber cogido a mi mamá mientras yo dormía; yo muy suavemente me puse encima de ella e hice que mi pija se paseara por su conchita; sus labios vaginales se iban abriendo por la excitación, cuando lo consideré oportuno, empecé a ponerle mi pija muy despacito, cuando choque con su himen, le pregunté si estaba dispuesta y me contestó que siguiera; entonces para evitar un grito, le di un beso de lengua y al mismo tiempo hacía fuerza con mi pija para desvirgarla; ella se estremeció pero no pudo gritar por tener su boca ocupada con mi lengua; sentí que la sangre empezó a brotar de su conchita, pero me dijo que siguiera adelante porque eso le estaba gustando demasiado.-
Seguí bombeando un buen rato y ella me pedía más y más, hasta que acabé dentro de ella en forma violenta, fueron varios lechazos los que se incrustaron en su concha, pero ante el peligro de embarazo tendríamos tiempo mañana para tomar la píldora del dia después.-
Ella quedó muy contenta con su desvirgada, me dio muchos besos y así desnuda como estaba se fue a contarle su nueva experiencia a su mamá que habiendo previsto la situación, se encontraba en la otra pieza mirando la televisión.-
Las dos desnudas se abrazaron, se besaron y se prometieron seguir cogiendo conmigo durante el domingo antes de que yo me fuera.- Yo al ver esto, para no quedar malparado ante ellas, y a pesar de juventud, me ayudé con una pastilla celeste, porque imaginaba que la fiesta iba a ser larga y no quería fallar.- Por ese sábado no salimos más de la casa, seguimos los tres desnudos y como primera medida, decidimos darnos un baño; fuimos los tres juntos y mientras yo les metía los dedos en el culo y en la concha, ellas me pajeaban a cuatro manos, logrando que mi pija en ningún momento se achicara.-
Terminamos el baño y les dije que me gustaría que me chuparan la pija; Elena enseguida dijo que sí, pero Laurita me dijo que no sabía y que pensaba que eso le podía dar asco; pero le comencé a hablar y le dije que si quería ser una mujer completa, esa era una de las cosas que más nos gustaba a los hombres; ella se dejó convencer y empezó a chupármela juntamente con su mamá; mientras ella chupaban yo gozaba de las dos, metiendo mano en sus culitos y en sus conchas, deleitándome en tal trabajo, hasta que lograron hacerme acabar, llenado la boca de Elena, quien le dio un beso a Laurita para que probara el sabor del semen, cosa que a ella le gustó y me lo hizo saber; después de esa mamada, decidimos descansar y nos fuimos los tres a acostar, solo que esta vez utilizamos una sola cama.-
Agotado de la extenuante sesión de sexo, enseguida me dormí en medio de las dos, mientras mis manos se encontraban una acariciando las tetas de una, mientras que la otra mano estaba metida en la concha de la otra.-
No se si ellas se durmieron enseguida, pero a la mañana siguiente cuando desperté sentí en mi pija una hermosa sensación; me espabilé y vi que mientras Elena me chupaba la pija, su hija Laurita tenía en su boca mis bolas, y así entre las dos me tenían “aprisionado”; ante tal caricia me dejé succionar por ambas, así que prácticamente me desperté acabando en la boca de Elena, mientras que “la nena” ,e chupaba los huevos.-
Luego de tan hermoso despertar, y sin ponernos nada de ropa fuimos a desayunar los tres, riéndonos del buen despertar que me habían regalado: terminamos de desayunar y lo primero que hice fue ponerme un short, una remera y unas ojotas para ir hasta la farmacia para conseguir la píldora del día después para darle a Laurita y evitar de esa manera los riesgos de embarazo.- Antes de irme a la farmacia, les advertí a las dos que siguieran desnudas porque en todo el día no íbamos a salir y nos pasaríamos todo el tiempo cogiendo los tres ya que en mi cabeza rondaba la idea que romperle el culito a Laurita.- Cuando volví de la farmacia ellas habían cumplido con mi pedido, habían limpiado todos los trastos del desayuno, pero seguían las dos tan desnuditas como yo las había dejado; antes que nada le hice tomar la pastilla a Laurita y una vez realizado ese trámite, les hice saber cual era mi idea para ese día; Laurita de entrada me dijo que tenía miedo que le doliera mucho, pero la convencí que solamente iba a sentir un poco de dolor pero que después gozaría tanto como de la otra manera y ella se dejó convencer; mientras Elena iba a arreglar el lugar donde habíamos dormido, con Laurita fuimos a la otra habitación, donde empezamos nuestros juegos; empecé chupándole las tetas mientras le metia los dedos en la concha; cuando se empezó realmente a calentar le metí el primer dedo en su culito; ella se estremeció pero yo cuando lo tuve todo adentro lo empecé a mover para que su culito se fuera acostumbrando, una vez que consideré que ya estaba medianamente acostumbrada, le metí el segundo e hice lo mismo y por ultimo le puse un tercero para nuevamente hacer lo mismo y cuando consideré que ya estaba dispuesta, le puse sus piernas sobre mis hombros quedando su culito a mi entera disposición; como primera medida le dí unos cuantos besitos en su deseado agujerito y entonces le avisé que tendría que aguantar un poco el dolor; ella me dijo que siguiera, entonces le puse la cabecita de mi pija en su agujerito, hice un poco de fuerza pero no entraba, le puse mcuha saliva para que actuara de lubricante y empezó a entrar la cabecita; a ella se le llenaron los ojos de lagrimas pero me dijo que siguiera adelante; despaciosamente fue entrando hasta que llegó a tener toda mi pija enterrada en su culito; me quedé quieto unos segundo para que se acostumbrara al grosor; enseguida ella demostrando que le estaba gustando, se empezó a mover adelante y atrás para sentir como entraba y salía; entonces me fui moviendo cada vez con más energía hasta que logré un completo movimiento y después de algunos bombeadas me vine dentro de su culito llenando sus intestinos con mi leche; seguimos un rato en la cama jugando como dos chicos enamorados, a ella le empezó a salir mi leche por su culito, le dio vergüenza y salió corriendo desnuda a darse una ducha para limpiarse de los restos que quedaban en su culo.-
Yo quedé recostado un rato recuperándome del polvazo que le había echado, y pensando que ahora le haría el culito a mi prima Elena que suponía que no me iba a costar tanto trabajo como Laurita.- Pero en realidad estaba equivocado porque Elena me dijo que con su marido Osvaldo nunca lo había hecho porque el no se lo había pedido, pero ante mi deseo, quería dejarme satisfecho aunque eso le acarreara mucho dolor, yo le dije que íbamos a hacer igual que con Laurita con lo que Elena me dijo que esperaba que eso le diera tanto placer como le había coger conmigo en la forma tradicional—Cuando estuve bien descansado, comencé con Elena el mismo trabajo que había hecho con su hija y Elena se dejó llevar disfrutando cada caricia; no se cansaba de besarme y meter su lengua en mi boca hasta el fondo, mientras yo le iba trabajando el culito; llegó un momento que me dijo que se la metiera porque ya lo estaba deseando, se la fui metiendo despacito y ella empecé a moverse para que mi pija fuera entrando con lo que logró quedar ensartada completamente en menos tiempo que su hija, yo otra vez me empece a mover dentro de ella, tardé un poco más porque recién había acabado pero también llene su culo de leche.- Ella me dijo que le había encantado y que esa sería una de nuestras posiciones preferidas en el futuro.- Nuevamente tomé una pastillita celeste para que me ayudara y seguimos cogiendo todo el día entre los tres, cuando la pija se volvía a parar se ponían de acuerdo madre e hija para ver a quien le tocaba; yo quedé muy cansado pero feliz, a la noche dormimos nuevamente juntos los tres y desnudos, yo nuevamente con las tetas y la concha en mis manos.- Cuando me desperté ella todavía dormían, me vestí rápidamente para evitar posibles riesgos ya que tenía que manejar mucho tiempo, las desperté y me despedí de ellas con muchos besos; ellas me agradecieron mi atención e intentaban agarrarme la pija para jugar un rato, pero las esquivé y les dije que volvieran cuando quisieran que yo las esperaría en Buenos Aires.-
Cuando volvieron, convencí a Laurita para que se operara de la vista; lo hizó y por fin pudo dejar esos gruesos cristales, quedando por lo tanto sin complejos y convirtiéndose en una hermosa mujer siempre dispuesta al sexo, dado que a partir de esa visita a mi casa nos hicimos “novios” y cogemos muy seguido, ella es toda una princesa cogiendo y aprendió todo al lado mío; por otro lado también me sigo cogiendo a mi prima Elena convirtiéndome en su amante; pasaron muchos meses hasta que Osvaldo se dio cuenta de su infidelidad y le pidió el divorcio; desde entonces vivimos un poco en mi casa, otro poco en la de ella; ella sabe que cogemos también con su hija pero entre las dos me tienen muy contento y cuando vamos a la casa de la costa, siempre recordamos nuestra primera vez llenos de gozo.-
Ya pasaron cinco años y seguimos tan unidos como al principio, espero que siga mucho tiempo más.
Un magnifico relato que muchos quisieramos hacer realidad con nuestras amigas y/o parientas en realidad lo que hicisteis no es una cabronada sinó una obra de bien ya que ayudaste en mucho a tu prima y a su inexperta hija Felicitaciones por tu buen corazon
Me ha gustado mucho tu relato. Gracias por el rato agradable q me has hecho pasar. Por cierto,me presentas a alguna de las dos??
Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí





© RelatosEroticos.com 2010 Relatos Eroticos no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de RelatosEroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.