Hola, soy Nicolás, un Contador Público argentino, de 35 años de edad, solterito y sin apuro ya que tengo mis rebusques y nunca me falta una mujer que me haga unos mimos y que sea mi compañera en la cama; por supuesto que no es cuestión de pagar, porque para eso me paso muchas horas en el gimnasio lo que me permite tener un cuerpo bien estilizado que le gusta a todas las chicas; si a eso le agregamos mi facilidad de palabra hace que siempre se me vea bien acompañado por alguna hermosa mujer....
Hace varios años que vivo solo en un departamento de mi propiedad donde podrán imaginar que realizo toda clase de juegos sexuales con mis compañeritas de turno.
El otro día por la tarde fui a la casa de mi madre para hacerle una visita, cosa que hago siempre dos o tres veces a la semana: en esta ocasión cuando llego encuentro a una intima amiga de mi madre a la que siempre le tuve ganas, pero el ser amiga de mi madre y la diferencia de edad (aproximadamente 25 años) me tenían un poco atado y solamente soñaba con poder algún día tenerla en la cama conmigo a mi disposición; pero por las razones que ya dije se iba prolongando el plazo, pero no por eso disminuían mis esperanzas.
Ese día que me estoy refiriendo, la saludé con dos besos en las mejillas a los que ella me respondió de igual forma, pero noté en ella un signo de amargura. Pensé que podría tener algún problema, entonces me fui para la otra pieza dejando solas a las dos intimas amigas.
Pasado un rato me pareció oir un llanto, me asomo y veo a Virginia (ese es el nombre de la amiga de mamá) llorando con mucha desesperación, como no sabía nada, la dejé que se desahogase mientras mamá le decía palabras de consuelo.
Cuando después de un rato Virginia se fue, le pregunté a mi madre cual era el problema que tenía Virginia y mi madre me contó que hacía unos días el esposo había tenido un accidente automovilístico y se encontraba internado en grave estado. Yo también dije algunas palabras de consuelo, pero no le dije a mi madre de las ganas que tenía de Virginia.
Lamentablemente a los pocos días el marido de Virginia murió dejándola sola: yo fui al velatorio y Virginia al verme se abrazo a mí apoyando sus hermosas tetas sobre mi pecho, lo que enseguida me produjo una erección; intenté separarme para que ella no notara mi estado, pero ella no me soltaba y quede convencido de que ella sentía mi polla haciendo fuerza dentro de mi pantalón y apoyándose en su pancita.
Seguimos así un ratito hasta que pude soltarme y como pude traté que no se notara mi erección, hasta que mi polla se fue bajando para llegar a su tamaño normal. Me agradeció mucho mi atención y me pidió que la visitara seguido, porque ella me quería mucho por ser el hijo de su amiga más querida.
Empecé a frecuentar la casa de Virginia y cada día la encontraba más linda, pero seguía con mis problemas anteriores y no me decidía a ir al frente con esta hermosa mujer. Tengo que decir que Virginia debía estar como mi mamá cerca de los sesenta años, pero tenía un físico que más de una mujer de cuarenta años debía envidiárselo; unas hermosas tetas; un culo bien respingón y unas piernas largas y torneadas que lucía en todo su esplendor cuando en vida del marido usaba pollera; mi mamá también estaba tan buena como ella, y si no fuera porque es mi mamá, yo sería un amante perfecto para ella; pero Virginia me atraía sobremanera.
Despues de visitarla ya en su papel de viuda, empecé a decirle cosas acerca de su físico que a ella primero le llamaron la atención, pero poco a poco se fue acostumbrando y cuando yo no le decía alguna cosa con doble sentido, ella me hacía bromas y me acariciaba diciéndome que yo podía ser el hijo que ella no había podido tener, entonces yo la abrazaba y le decía mamita hacele upa a tu nenito chiquito; ella me abrazaba y me hacia sentir sus ricas tetas acariciándome el pecho, hasta que en una ocasión le dije: “Virginia, me parece que lo que estoy sintiendo en mi pecho es lo mismo que si yo hubiera sido tu hijo, hubiera servido para alimentarme; porque no pensas en tu hijito chiquito y le das la teta para que chupe”.
Ella al principio fingió estar ofendida pero al poco rato, yo estaba chupando esas hermosas tetas ya que ella las había sacado afuera de su corpiño y me las estaba ofreciendo. Mientras chupaba con muchas ansias, le fui metiendo la mano adentro del pantalón que yo ya había desabrochado, y traté de meter la mano dentro de su bombacha; ella se retorcía completamente excitada, hasta que le pude meter un dedo en su concha; me pidió por favor que la follara que le estaba haciendo falta; fuimos a la cama donde la desnudé completamente; la verdad que desnuda era una belleza tal como yo lo había soñado; la hice abrir de piernas y meti mi cabeza entre sus piernas buscando la posición del 69; hicimos un 69 espectacular, donde ella no aguantó mucho tiempo ya que era la primera vez que lo hacía y le gustaba mucho; tuvo un violento orgasmo, pero al instante siguió chupando hasta hacerme acabar en su boquita, la que le llené de leche y ella muy tranquilamente se la tragó toda; me dijo que su marido nunca le había llenado de ese modo la boca, porque a el no le gustaba que ella le chupara la polla, entonces había aprovechado en salir con algún amigo que le permitiera gustar el sabor de la leche, pero que ahora hacía mucho tiempo que no la probaba.
Cuando mi polla se puso otra vez bien dura, le dije que ahora íbamos a follar; me dijo que por fin yo me había decidido, que ella le había comentado muchas veces a mi madre que ella deseaba sentirse follada por mí pero mi madre le decía que no correspondía por la diferencia de edad; enseguida se la puse y ella gozó como una yegua en ello; tuvo tres orgasmos más y seguía pidiendo polla; la verdad que me dejó cansado y con la polla inflamada de tanto follar; entonces le dije que la próxima vez ella debía conocer mi departamento que era mi lugar ideal para follar; ella haciéndose la mimosa, me preguntó que le pensaba hacer en mi departamento; le contesté que muchas cosas lindas que se fueran presentando, pero que seguramente la iba a follar por el culo hasta que me dieran las fuerzas; ella me dijo que a su culo lo había bautizado “el intocable” porque no le gustaba que se la metieran por ahí, pero como a mi me tenía muchas ganas me lo iba a dejar usar a mi antojo.
Cuando nos despedimos a la espera del nuevo encuentro, enseguida llamó a mi madre y le contó la flor de follada que yo le había pegado; mi madre le dijo que era una degenerada porque había abusado de su “nenito” pero que esperaba que la próxima vez la llama para contarle como le fue en mi departamento, así ella tomaría más fuerza para pedirme que yo la follara, porque hacía mas de quince años que había quedado viuda y con los cuentos de Virginia se había calentado demasiado.
Cuando fuimos a mi departamento, lo primero que hicimos fue desnudarnos los dos y así quedamos en pelotas mientras tomábamos unas cervezas; le pasaba el porron de cerveza bien frío por sus tetas y sus pezones empezaron a ponerse duros, lo que hiso que empezara a chupárselos durante un rato largo, mientras ella me acariciaba la polla; después me dijo que antes de darme el culo, quería probar un poco de mi leche; empezó a chuparme la polla y acariciarme las bolas hasta que no pude aguantar más y me vacié en su boca golosa; entonces me dijo que después de darle ese regalo, ella estaba dispuesta a darme su culo, a pesar que eso podría causarle mucho dolor; se acostó poniendo el culo en pompa; le di unos besos y se lo empecé a chupar: que lindo sabor y aroma salía de ese culo, le metí un dedo y ese agujerito estaba muy cerradito: fuí jugando con mi dedo mientras ella se estremecía y me pedía que fuera suave con ella, cuando tuve la polla bien dura, le escupí justo en el hoyito del culo, y apunté mi polla para no errarle; ella al sentirla entrar pegó un grito y me pidió nuevamente suavidad; mi polla lentamente fue entrando en ese culo hermoso mientras ella me miraba por sobre el hombro y con los ojos llenos de lagrimas; seguí empujando hasta que mi polla quedó alojada completamente dentro de su ojete; ahí me quedé quieto para que se acostumbrara a tenerla adentro.
Al ratito empezó a moverse muy despacito para ir tomando velocidad; parecía que la había desvirgado por el culo y lo estábamos disfrutando: seguimos más de dos horas follando por el culo, y después ya prácticamente lastimados por la inflamación dimos por terminada la función, dándonos un buen baño y prometiéndonos nuevos encuentros.
Virginia me dijo que ella iba a hablar con mi madre para contarle como había sido e iba a tratar de convencerla para un día juntarnos los tres en mi departamento a follar como tres amantes. Yo le dije que eso era una locura, pero la verdad que quedé esperando su charla, porque la realidad que hacía tiempo que le tenía ganas a mi madre, pero tenía miedo a su rechazo, pero si la oportunidad venía propiciada por ella, no encontraría negativa de mi parte.
Virginia me comentó luego que esa misma noche había hablado con Cristina, mi madre, y le había comentado la fiesta maravillosa que se había producido entre nosotros dos y todo lo que habíamos gozado. Cristina en principio pareció muy enojada con lo que le contaba Virginia, pero poco a poco fue dejándose convencer y al final quedaron que una tarde se encontrarían y vendrían a visitarme a mi departamento, aunque Cristina fingiría que no estaba enterada de nada. Esto lo habían programado las dos en secreto, pero Virginia me lo hizo saber para que me encontrara preparado.
A los pocos días me llama Virginia y me comenta que tenía muchas ganas de visitarme para que juguemos nuevamente; cuando le digo que no hay ningún problema, me dice que me tiene reservada una sorpresa, que esperaba que yo la recibiera de buena manera; sabedor ya de cual era la sorpresa, me dispongo lo mejor posible para follarme a Virginia y además para intentar follarme a Cristina mi madre, a quien realmente le tenía ganas desde hacía mucho tiempo.
Cuando llegan, Virginia se prende de mi en un beso de lengua por completo lujurioso, mientras que Cristina me da un beso en la mejilla y me miente diciéndome que Virginia la había invitado a conocer mi departamento; la verdad que las dos venían hermosas lo que me hizo parar la polla al instante, traté de disimular mi erección, pero ambas lo notaron enseguida y me dijo que no tratara de esconderla, porque ella sabía que mi erección se debía a que yo les tenía muchas ganas a las dos, y que ellas se sentían orgullosas de inspirar esos pensamientos en un hombre 25 años mas joven que ellas; enseguida Cristina se puso roja de vergüenza y le dijo a Cristina que no siguiera diciendo esas cosas; yo le dije que no había problema, que yo la conocía a Virginia y sabía que ella generalmente decía la verdad; nueva vergüenza de Cristina y entonces Virginia dice que ellas vinieron para jugar conmigo y que ya era hora de empezar el juego; diciendo eso empieza a desnudarse mientras yo hago lo mismo a pesar de darme un poco de vergüenza por estar mi madre adelante; esta duda mucho antes de empezar a quitarse la ropa hasta que Virginia la convence y muy despaciosamente empieza a sacarse la ropa; a medida que se iba desnudando mi polla iba adquiriendo mayor tamaño, entonces me acerco a mi madre, la brazo y le doy mi primer beso de lengua; ella abre la boca con desesperación, la aprieto contra mi y le hago sentir la dureza de mi polla contra su panza; al sentirla me dice que le da mucha vergüenza pero la verdad que hace muchos años, desde la muerte de mi padre, que está deseando tener una cosa tan hermosa dentro de ella.
Termina de desnudarse y lo primero que hace es agarrarme la polla y metérsela en la boca, diciendo que es una cosa muy rica y que su sabor la enloquece; me chupó la polla un rato largo mientras me acariciaba las bolas; yo estaba enloquecido con la chupada de polla que me estaba haciendo mi madre, y mientras le tocaba las teas, la concha y el culo, iba moviendo mi cuerpo echándole un hermoso polvo por su golosa boca; ella me la chupaba con tantas ganas que no pude aguantar mas tiempo y entonces le llene la boca con mi leche; ella se la tragó toda sin dejar una gota en su boquita y me dijo que era lo mejor que le había pasado en muchos años, porque mi padre siempre la obsequiaba con su leche y ella era feliz tragándosela.
Descansé un rato para reponerme, Cristina y Virginia se unieron para acariciarme con lo que mi polla enseguida tomara un nivel apreciable de grandeza y dureza; yo feliz con estas dos maduras que me estaba follando; mi departamento que en un principio era para disfrutar con mis jóvenes amigas, ahora se estaba transformando en un palacio donde yo tenía a estas dos viejitas a mi disposición, mientras que ellas hacían todo lo posible para mantenerme satisfecho.
Se acostaron las dos y yo en medio de ellas, a la primera que monté fue a mi mama porque había acumulado muchas ganas de follarmela mientras que a Virginia hasta hacía muy poco había disfrutado de todos sus agujeritos, ella se abrió bien de piernas y me pidió que la follara; no pude aguantar demasiado tiempo y le metí mi polla hasta el fondo de su concha; ella con sus piernas en mi espalda me abrazó y no me dejaba mover, pidiéndome que me quedara quieta adentro de ella porque le encantaba sentirse penetrada; me quede quieto y ella empezó con sus movimientos haciéndome calentar todavía más si eso fuera posible hasta que acabé dentro de su concha, vaciando toda mi leche en su interior.
Me dijo que se iba a lavar la conchita para seguir el juego conmigo y que mientras ella se bañaba, yo me follara a Virginia; esta muy atenta a lo que estábamos haciendo enseguida se puso en la postura preferida por mí y después de un buen rato de estar follandola también le acabe dentro de su concha, ya no tanto como a mamá, ya que ese era mi tercer polvo de la tarde.
Descansé nuevamente, entonces ellas empezaron a abrazarse mutuamente y meterse mano por todos lados; eso me fue calentando y antes de lo previsto, estaba preparado nuevamente para otro polvo; esta vez nuevamente con mamá, pero le dije que esta vez se la iba a dar por el culo; ella me dijo que tenía que se cuidadoso porque tenía muy poco uso de parte de su esposo, y además con el tiempo que no follaba, consideraba que su culo debía estar como un culo completamente virgen.
Ante esa circunstancia, en mi mesita de luz guardaba un gel especial para estos casos; le llene su culo con el gel con mi dedo bien lleno, al principio ella se estremeció y me volvió a recomendar mucho cuidado; me pasé el gel por toda mi polla, y una vez bien embadurnada, me lancé con todo sobre ese culo tantas veces deseado; al principio hice fuerza pero no entraba, armándome de paciencia, despacio fue entrando, mamá no pudo reprimir un pequeño grito de dolor pero me dijo que por favor no parara a pesar de tener sus ojos llenos de lágrimas; seguí empujando hasta que mis bolas chocaron con sus nalgas, momento en que me quedé quieto dentro de ella; ella también se quedó quieta esperando que mi polla se acomodara bien; mientras estaba bien adentro de ella, Virginia no pudo aguantar más, se tiró en la cama y desde atrás me chupaba los huevos; así que enseguida mamá se empezó a mover y yo al sentir su movimiento y la chupada de huevos que me estaba proporcionando Virginia no pude aguantar más y escupí la poca leche que me quedaba en el adorable culo de mamá.
Despues de eso, los tres juntos nos fuimos a bañar y ellas me empezaron a acariciar y frotar mis brazos y piernas tratando de sacarme el cansancio que en realidad era mucho ya que me había echado cuatro polvos, tres en los agujeritos de mamá y el otro en la concha de Virginia.
Salimos del baño y nos fuimos a acostar otro rato, pero a pesar de sus caricias mi polla ya no respondía, así que les dije que yo dormiría una pequeña siesta, que ellas hicieran lo que quisieran.
Luego de un rato de siesta, me desperté y Cristina y Virginia seguían desnudas en mi departamento donde habían preparado una suculenta cena, la que degustamos los tres completamente desnudos. Terminamos la cena, pero mi cansancio no disminuyó, por lo tanto les propuse que se quedaran a dormir conmigo; ellas enseguida aceptaron, pero con la condición que ninguna de los tres podría ponerse ninguna prenda o sea los tres completamente desnudos; quedamos de acuerdo, terminaron de limpiar la cocina y los tres juntitos nos fuimos a acostar.
Lo que pasó durante la noche y a la mañana siguiente se los contaré en otro relato. Hasta entonces
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