El mes pasó muy lento desde su última visita a mi casa pero todo llega en esta vida y estando en mi trabajo recibí la llamada de mi madre indicándome que ya estaba en casa, tranquilamente y poniéndome todo en orden allí me esperaba.
Yo tenía trabajo así que dilaté algo mi llegada, cuando abrí la puerta y entré me encontré a mi madre terminando de ponerme todo en orden y con la cena preparada, eran sobre las diez de la noche, así que tras saludarla brevemente y mientras hablábamos puse...
la mesa y serví un par de cervezas heladas para cenar.
Me fui hacia ella habiendo superado ya la timidez inicial y mientras ella terminaba de colocar los botes en el office la abracé por detrás y la di en beso en su cuello.
- Hola reina, tenía muchas ganas de verte de nuevo, ha sido un mes muy largo esperándote mi amor.
Ella pegó su cuerpo al mío y agradeció mi abrazo rozándose contra mí dejando claro que nada había cambiado entre ella y yo y que seguía siendo mía al menos dos días al mes.
Se giró y comencé a besarla en su boca con mucho deseo a lo que ella correspondió de igual forma conmigo, su lengua no tardó en entrar en mi boca y en recorrerla por completo y la mía hizo lo mismo con la suya.
Bajé mi boca a su cuello y seguí besándola a la vez que bajé los tirantes de su batita y dejé sus pechos al aire enseguida comenzando a besarlos y a tocarlos con avidez y deseo.
Ella metió su pierna entre las mías para rozar su muslo con mi polla la cual estaba comenzando a estar muy dura.
Así fue como bajé mis manos hasta su hermoso culo y lo agarré con fuerza y le pregunté que cómo estaba tras la penetración que le brindé en su última visita, recordad que la desvirgué el ano a sus 55 años y que la desgarré de tal forma que vi como su esfínter sangraba mientras ella sollozaba asumiendo tal situación como lógica.
- Está perfecto hijo mío, he entendido que debo aguantar a veces tu virilidad y no me quejaré más como una niña, mi hombre puede usarme como desee.
La levanté a pulso y la senté en la encimera de la cocina y me metí entre sus nalgas y ella me miró y me dijo, ¿vas a follarte a tu madre aquí?
- Si madre aquí y ahora, aparta esas bragas, voy a joderte, aparta las bragas te he dicho! obedece madre!
Ella puso cara seria entendiendo que debía obedecer y lo mejor es que no le molestaba hacerlo, se sentía cómoda obedeciéndome, ella se sentía más cómoda si su hombre llevaba la batuta, era a lo que estaba acostumbrada.
Acerqué mi polla a su vagina abierta y puse mi glande en la misma entrada que estaba lubricada y desprendía calor, y antes de nada le pregunté si había follado con papá en estos días, y ella sin pensarlo me dijo que sí, que la había buscado un par de veces y que la había montado como suele hacer, en ese instante apreté mi cuerpo contra el suyo y la penetré de un golpe hasta tocar con mis testículos en su misma vagina.
- Ohhhhhhhhhhhhhhh, hijo mío, que salvaje dios!!!!!!, se ve que te excita saber que tu padre me sigue follando, te pone furioso hijo!!!!!!, se te nota, mmmmmmm, pero ten claro que soy tuya, que te pertenezco y que sólo te amo a ti, te amo hijo, tu madre te ama, estoy loca por ti, mmmmmmmmmm, fóllate a mamá, siiiiiiii, jódeme, hazme saber de quien soy, oooohhhhhhhhhh, aprieta macho mío, aprieta duro dentro de tu madre, aprieta como lo hace tu padre, por que él aunque ya no le amo me folla de maravilla como siempre.
Yo venía muy caliente y asestaba unos empujones a mi madre que la movían de su asiento y no tenía reparo en follármela bruscamente sujetándola por su culo y dejándole claro que me ponía muy bruto, que era un hombre que me gustaba dominar a mi hembra y ella lo iba entendiendo.
- Toma madre, toma polla, disfrútala mamá, toda para ti, síiiiiiii, así, toda dentro madre, uffffffffff, cómo me pones cuando me cuentas como te follan.
Sus pechos bailaban como locos a cada embestida mía y su cara demostraba el inmenso placer que ella estaba recibiendo
- síiiii, hijo mío, ooooohhhhhhh, síiii fóllame duro cabrón, así, fóllate a tu puta, síiiiiiii, tu puta hijo mío, tu madre es una puta, ooooohhhhhhhh., una puta follada por dos hombres, siiiiiiii.
Al oír esas palabras separé mi cara de la suya y con mi mano abierta asesté una bofetada en su cara fuerte, muy fuerte y ella la recibió con sorpresa pero en silencio mirándome extrañada y seria y entendió que no me gustaba que fuese tan pervertida, que debía guardar las formas de señora conmigo y cuando levantó su cara asesté con mi mano ahora del revés otra bofetada que impactó en sus labios y le produjo un pequeño corte en uno de ellos y en ese momento mi madre comenzó a temblar y a sufrir espasmos enormes y a correrse en silencio delante de mí, follada y abofeteada.
Estuvo corriéndose por espacio de varios minutos y sólo decía muy bajito y con los ojos cerrados
- lo siento hijo mío, lo siento me corro! lo siento me corro, oooohhhh, me corro perdóname hijo mío, merezco lo que me has hecho, lo merezco
Y se echó sobre mi pecho repitiendo…
- lo siento, lo siento, lo siento………..
La bajé de la cocina y la arrodillé ante mí y le abrí la boca que tenía su encía inferior enrojecida y metí mi polla en ella y la obligué a comérmela hasta que eyaculé en su boca y la hice tragar mi semen
- traga madre, traga y aprende quien manda en nuestra relación, asume tu papel resignada que será mejor para ti. No quiero que pierdas más los papeles, debes comportarte como una señora, no me gustan las putas baratas madre, aprende eso bien.
Así la levanté y la pedí que fuese a vestirse para la cena, no sin antes darle un beso y percibir ese gustillo de la sangre y decirle que se había portado muy bien, que había estado sensacional y que la amaba, ella recibió mis palabras con alegría, no quería fallarme, estaba enamorada de mí y temía perderme.
Vístete elegante y péinate con cuidado, quiero que estés guapa para mí , mientras yo pongo la mesa y me cambio también, ya sabes como me gustas, así que date prisa reina la cena está lista.
En unos minutos tenía la mesa puesta y me había dado una ducha rápida y me vestí con traje, ella salió del cuarto elegantísima con sus medias negras y su vestido negrote gala que resaltaba todo su cuerpazo.
- ¿Me maquillo hijo?
- Si, le contesté, maquíllate un poco tienes la cara roja de lo que tú sabes y no quiero que se te note durante la cena y quiero tus labios muy rojos esta noche.
Al momento estaba lista y la verdad estaba guapísima, olía de maravilla y eso que ella tras la follada de la cocina no había pasado por la ducha, pero se ve que la dureza le hacía sudar poco, sería la tensión y la responsabilidad, no sé.
La ayudé a sentarse y le serví vino y un plato de comida y me senté a su lado y comenzamos a cenar.
- Está todo muy rico madre, le dije y pasé mi mano por su cara dándole una caricia
- Gracias amor, te mereces lo mejor, me haces feliz hijo mío, te amo y te necesito cerca, muy cerca.
Continuamos cenando y ella me preguntó que si me había gustado pegarle. Guardé silencio y contesté que pegar no gusta a nadie pero que de vez en cuando hay que hacerlo y reconozco que ver como te corrías tras mi segunda bofetada me había excitado mucho.
- Lo siento hijo mío, la segunda bofetada me ha excitado tanto que no he podido contenerme, desde que violaste mi ano me siento muy sumisa contigo, me excita mucho serlo, lo siento, lo siento, siento haberme pervertido tanto y ofrecerme como una puta, entiendo que no debo hacerlo,
no lo repetiré jamás, pero no he podido evitarlo, me siento tu puta, me haces sentir muy puta.
Al oír esas palabras la miré y le ordené que dejase de comer y que se levantase inmediatamente, la cogí del brazo y la llevé al brazo del sofá y la tendí sobre él con las piernas en el suelo y su espléndido culo ofrecido.
Quédate ahí, le ordené y fui a mi cuarto a por mi fusta de avellano y volví quitándome la americana y la corbata.
-Veo que no aprendes madre, veo que necesitas algo más. Levántate el vestido golfa y procura no gritar no quiero que los vecinos te oigan.
Ella subió su vestido ofreciendo su buen culo tapado con sus bragas negras y sus piernas estaban enfundadas en unas medias de ligero negras preciosas. Me separé de ella y con mi vara acaricié sus glúteos sobre sus bragas, y cuando estaba bien situado asesté un varazo sobre su culo que hizo que mi madre se doblase por completo de dolor.
-Ahhhhhhhhhh, dios mío, como duele eso hijo, diosssssssss
Mi madre apretaba sus dientes para no gritar y sentía un dolor enorme y la piel le ardía. Cuando aun no se había repuesto asesté otro varazo que sonó en toda la casa viendo como las carnes de mi madre temblaban de dolor
- ahhhhhhhhhh, dios mío que dolor, me matas, me matas de dolor, ufffffffff.
Me separé de ella y le ordené que bajase sus bragas a media pierna, cosa que hizo con manos temblorosas, así quedó su culo al aire y veía la marca de los dos varazos recibidos y yo agarré sus medias y las bajé un poco más.
Pasé mi mano por su culito y toqué sus heridas momento que ella sintió y pegó un respingo de dolor por que le escocía mucho y separándome de ella volví a pegarle otro varazo cruzando sus nalgas por completo y escuchándose un chasquido fuerte en el salón y tras él mi madre gritó ahogadamente para que no se le oyese y comenzó a llorar.
- Te lo ruego hijo mío, no sigas, no sigas me estás destrozando, me duele, me duele mucho, no sigas, perdóname hijo mío, no volveré a propasarme jamás, nooooooooooo, nooooooooo, no me pegues más, me estás destrozando de dolor, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhh, me dijo mientras lloraba y me suplicaba que parase.
Me desnudé escuchándola llorar y gemir y traje mi bote de aceite de masaje y froté sus heridas con él, y dejé bastante cantidad en su esfínter, me acerqué a ella por detrás y puse mi verga en su ano y poco a poco fui empujando sin cesar y abriendo un esfínter muy estrecho que no tardó en estar penetrado por completo incluso doliéndome a mi hacerlo pero excitándome mucho.
Se oyó un grito seco y duro de mi madre, que me hizo taparla la boca con mi mano y comencé a asestar embestidas furiosas que penetraban su culo de forma brutal.
Sus piernas estaban muy tensas y sus pies se levantaban del suelo a cada embestida, su espalda se tensaba y denotaba cada penetración por como se curvaba, la estaba follando salvajemente.
Quité mi mano de su boca ordenándole que no gritase como una perra sino que aguantase como una sumisa esclava de su hombre, veía como mi miembro se hundía abriéndola de par en par y desgarrando sus carnes y su interior, la agarré del pelo y la sujeté con firmeza y seguí follándomela mientras le hablaba con dureza.
- ¿Te gusta mamá? Me duele horrores hijo, me duele mucho y me haces llorar de dolor, pero para mí tener un macho así es un sueño, doloroso, pero un sueño, si es necesario hacerlo así adelante hijo mío.
Seguí jodiéndola y azotaba su culo con mi mano y con la otra la sujetaba del pelo, y comencé a llamarla perra, perra sumisa, puta, eres mi puta y sólo yo puedo llamártelo, putaaaaa, eres una puta mamá, una golfa…..siiiiiiiiii, golfa, tienes lo que mereces ramera, siiiii, tómalo, tómalo, ahhhhhhhhh y comencé a correrme dentro de su ano y ahora si que tiré de su pelo con violencia hasta casi arrancarle un mechón del mismo.
Me tumbé sobre ella sudando y ella temblaba y jadeaba sin cesar.
Cuando me recuperé la ordené que se fuese a la cama y que me esperase allí que no tardaría en llegar y me quedé disfrutando del recuerdo de mi sumisa y fumé un par de cigarrillos viendo la tele hasta que me fui a la cama con ella.
Había convertido a mi madre en mi amante sumisa.
Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí





© RelatosEroticos.com 2010 Relatos Eroticos no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de RelatosEroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.