Eran las 9:30 cuando el timbre de la casa sonó por primera vez, Lula salió a recibir a los recién llegados, Norma y Ernesto, a quienes conocimos tiempo atrás en el club sw de pedro, para las 10:30 la casa rebosaba con los amigos que habíamos invitado. En total serían unas 36 personas.
Lula se veía espectacular con un vestido largo de fiesta color turquesa que contrastaba con su piel bronceada, la cual era ampliamente visible gracias a los generosos escotes al frente y en la...
espalda, eso sin contar la abertura al lado de la falda que enmarcaba sus largas y bien torneadas piernas. Como siempre en estos eventos, mi esposa combina sus dotes de anfitriona, su impactante físico y su calido carácter para poner el ambiente de la fiesta en la temperatura correcta.
Y así mientras yo platicaba con los amigos, y me aseguraba que todos estaba bien atendidos, la veía a ella, alta y esbelta, envuelta en un aura de elegancia y sensualidad, riendo, coqueteando, e incluso a modo de comienzo, besándose con algunos de los invitados.
Mientras la noche pasaba, los brindis se sucedían y el coqueteo se volvía positivamente más explicito.
Yo estaba en los sillones de afuera en el jardín besuqueándome con la esposa de uno de los invitados del que ni siquiera recordaba el nombre. Mis manos jugueteaban bajo su escote y entre sus piernas, buscando mandarla al espacio lo más rápido posible. Y por la manera en la que gemía me daba la impresión de que pronto iba a tener un lindo orgasmito.
Y aunque yo no veía a Lula por ningún lado, por las ventanas de la sala y el estudio que daban al jardín se veía que la fiesta había comenzado a tomar forma. Se veían parejas entretenidas en robarse besos y caricias así como algún grupo más grande, que centraba su atención en un par de chicas que bailaban al centro.
En cuanto la chava con la que estaba termino de venirse, me excuse por un momento y fui a ver como iba todo dentro de la casa, Como anfitrión uno no puede dejar de estar al pendiente.
Todo estaba en orden. En el comedor, el buffet estaba servido y algunas personas se estaban sirviendo la comida, en la sala la música estaba a todo dar y con luces bajitas se veían varias parejas cogiendo. En el sillón del fondo estaban Mariana y Ricardo con otra pareja. Mariana se veía preciosa montada sobre el otro tipo, a quien no reconocí, pero que si pude apreciar que tenía una verga bien grande y que nuestra amiga la estaba disfrutaba de lo lindo. Su marido tenía a la otra chica en cuatro viéndolos de frente. No reconocí bien quienes eran los demás que estaban en la sala y como estaba bien entretenidos, ni siquiera me les acerque.
Salí hacia el hall de entrada y subí las escaleras. En la parte de arriba de la casa hay 3 cuartos más un cuarto de TV. Realmente tenía ganas de encontrarme con mi esposa, por que ver a tanta gente coger ya me había puesto muy excitado. Me asome a la sala de TV, en el sofá enlazada en un 69 estaba Norma con otra chica, un cuate estaba sentado al lado de ellas acariciándose la verga mientras las veía.
Pase al siguiente cuarto, el de visitas, y abrí la puerta lentamente al oír unos leves gemidos, dos parejas estaban en la cama. Una de ellas con la chica cabalgando al cuate, la otra, con él encima de ella.
En el siguiente cuarto, no había nadie. Camino a mi cuarto, me encontré con Jannine, la esposa de Carlos, que lo andaba buscando por que necesitaba sacar algo de su auto, ella no conocía la casa, así que se disculpo conmigo por estar arriba. Yo le dije que no se preocupara, que la casa estaba abierta para todos. Ella sonrió y me dijo que la casa le gustaba mucho, etc. Le dije que yo estaba buscando a Lulú y que no había visto a Carlos por ningún lado, , le dije que me acompañara, ya que solo me faltaba mi cuarto.
El cuarto estaba parcialmente iluminado por la luz de los faroles de la calle y como es bastante amplio la mayor parte estaba casi totalmente a obscuras. Aunque tardamos un rato en acostumbrarnos a a falta de luz, muy rápidamente nos dimos cuenta de que el cuarto estaba ocupado por los ruidos que hacia alguien en la cama, al pasar un momento logramos ver la silueta de una pareja que hacia el amor acompasadamente. Tome a Jannine de la mano y le dije que me siguiera sin hacer ruido. Sin saber a ciencia cierta, si nos escuchaban o no, fuimos caminando de puntillas hacia el baño. La puerta estaba abierta, fuimos a sentarnos en la orilla del jacuzzi desde donde se podía ver a la misteriosa pareja en mi cama. Sus gemidos habían aumentado de intensidad, él tipo le estaba dando una muy buena cogida a la chava, ella gemía cada vez mas fuerte, me pareció reconocer a Lula. Se lo dije a Jannine y ella me respondió pidiéndome que nos quedáramos a ver como se la cogen.
Lulú estaba recostada boca arriba y enlazada en un tierno abrazo con su amante, a ella le gusta comenzar en esa posición solo si tiene una relación más intima con el chavo, sin embargo en cuanto se calienta más siempre cambia de posición un par de veces. Así que no me sorprendió nada cuando Lula se levantó y se puso en cuatro en la orilla de la cama, Aunque no podíamos ver bien, me sabía de memoria la situación y se lo bien que se ve cuando se pone así ofreciéndote la abertura de su panocha húmeda. Mi esposa volteaba a ver a su amigo mientras el se acercaba tomándose la verga desde la base y se le acercándose lentamente por detrás. Un profundo suspiro marco el momento en que el la penetro lentamente. “que rica verga tienes” oí a mi esposa decirle. Ahora si ya no había duda que era ella. Jannine, por su parte ya se había subido la falda y se acariciaba entre las piernas mientras los veíamos desde nuestro lugar.
Lula gemía con mayor fuerza cada vez, acentuando con soeces frases los momentos en que el placer era mayor, desde donde estábamos oíamos a mi esposa decir “dios!!! que rico coges”, “métemela mas fuerte, mas duro”, “te amo, quiero que me cojas para siempre”, “lléname con tu leche” etc. A lo que el tipo respondía a veces riéndose, a veces encajándole la verga mas profundo o retrasando sus embestidas para preguntarle si quería mas.
Conociendo a Lula, me di cuenta de que el tipo la volvía loca, ese es el tipo de cogida que más le gusta y la pone muy cachonda. Es entre una especia de lucha, de pedir y rogar, de entregarse para que el tipo la haga venirse. Y en esa lucha, mi esposa pone todo su ser, de modo que generalmente siempre resulta muy satisfactorio para ambos.
Para estas alturas, Jannine había olvidado la búsqueda de su marido, y acercándose para darme un beso me dijo que estaba muy caliente, que quería que me la cogiera allí mismo. Mi esposa ya gritaba como lo hace cuando esta punto de venirse, por lo que al besar a Jannine, me abrí el pantalón y me saque la verga.
Jannine se puso en cuatro sobre la orilla del jacuzzi y yo comencé a penetrarla lentamente, para ir estimulándola poco a poco, su vagina húmeda dejaba correr mi verga, llenándola de sensaciones placenteras. Ambos estábamos bastante prendidos por lo que habíamos visto, pero no queríamos terminar rápido así que cuando uno de los dos se aceleraba demasiado, le sacaba la verga y nos acariciábamos un rato. Mi esposa y su amigo salieron directamente de la alcoba, de modo que le dije a Jannine que nos pasáramos a mi cama. Fue muy erótico llevarla alli, en donde unos minutos antes mi mujer había estado con otro.
En la cama había un pequeño consolador plateado, que seguramente habían usado en la sesión anterior, lo tome y mientras le metía a Jannine la verga de perrito, comencé a jugar con el consolador en su ano. Al poco rato ambos explotábamos en un buen orgasmo.
Me parecio mu exitante muy saludable sigan con ese tipo de demostraciones
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