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Hermanos de sangre y amor (Segunda parte)

Enviado por lore1982 el 3/7/2010

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Hermanos de sangre y amor (Segunda parte) Publicado el 03/07/2010, por: lore1982

Hermanos de sangre y amor (segunda parte)

Quiero continuar con la historia entre mi hermano Alejandro y yo, Lorena, con el último párrafo que escribí sobre esta hermosa aventura de amor.

A partir de allí nada fue igual, interiormente lo sabemos, y lo predecible va a ocurrir en cualquier momento, por mi parte, si bien lo espero, nada voy a hacer para adelantarme a lo que viene, sólo voy a esperar que se dé lo que se tenga que dar.
Lo más hermoso de esta...

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historia es que en ningún momento se ha mencionado ni imaginado la palabra sexo, es amor puro.

Los días pasaban y nuestra rutina continuaba exactamente igual, salvo las miradas entre nosotros, que como dije, exceptuaban las palabras.
Un día viernes nuestros padres estaban invitados a una cena, y nos preguntaron si nosotros teníamos planeados salir, a lo cual dijimos que no, porque al día siguiente teníamos una salida en común a una fiesta.
Luego de que ellos se fueron, nos quedamos los dos solos, luego de cenar, me fui a fumar un cigarrillo al patio, cuando Alejandro vino a mi lado, que hacés linda? aquí estoy, en quien estás pensando esta vez, no, pensaba en que aquella noche estabas por hacer algo cuando nos interrumpió mamá, ah, si, dijo e imitando lo de aquel fallido intento, me agarró la cara entre sus manos apoyó sus labios sobre los míos y nos unimos en un apasionado beso, vamos adentro me dijo, que hace frío, no esperá le dije, quiero recordad este momento, el se apoyó contra la pared, yo me apoyé entre sus brazos de espaldas y así estuvimos un largo rato.
Nos entramos, fuimos al living se sentó en un sillón, me senté a su lado sentada sobre mis piernas frente a él, y comenzamos a hacernos cariño, nos abrazamos y nos unimos en otro beso, que esta vez continuó durante largos ratos, así estuvimos besándonos durante gran parte de la noche, hasta que se hicieron las dos de la mañana y nos fuimos a dormir, ninguno de los dos intentó otra cosa, quizás porqué se esperaba que alguno de los dos diera el primer paso.
Entró al baño, luego yo, y nos despedimos con un beso, me acosté pero no podía conciliar el sueño, hasta que pensé que alguien tenía que dar el primer paso, me levanté, prendí la luz y me encaminé hacia su cuarto, cuando él venía hacia el mío, en medio del pasillo nos unimos en un beso, tomó mi mano e ibamos hacia su cuarto, cuando sentimos el auto de papá, así que el segundo intento también falló, aunque los avances eran mejores.
Al otro día me levanté y nos fuimos al centro con mamá a realizar algunas compras, Alejandro nos llevó, porque él también iba hasta el centro, me compré un vestido, un saco y ropa interior para la ocasión y al regreso supimos que él hizo lo mismo.
Cerca de las 9 de la noche comencé a prepararme, me depilé, e hice todos los preparativos para la ocasión, cenamos en casa los cuatro y como a la 1 de la mañana, me vestí, un vestido todo abotonado adelante, corto, y un saco, nos fuimos, Alejandro le pidió el auto a papá porque el suyo tenía alguna falla, sin rumbo fijo, porque no habíamos hablado a donde iríamos, así que cuando tomó una ruta desconocida, me senté de frente a él sobre mis piernas, puse mi brazo sobre su apoya cabeza y comencé a acariciarle el pelo, mientras que con la otra mano, abrí su camisa y tocaba su pecho, él estiró su mano y la puso sobre mi rodilla y me acariciaba las piernas, redujo la velocidad, y me dio un gran beso.
Luego evitó pasar por el boliche al que siempre íbamos y tomó otro camino, cuando paramos en la entrada de un motel, que yo al menos no conocía, recibió las llaves, entró el auto a la cochera, se bajó abrió la puerta del cuarto encendió la luz, abrió mi puerta y de la mano me hizo bajar, entramos, era hermoso el lugar, de la mano recorrimos el cuarto, se sacó la campera, me tomó de los hombros y me pidió el saco, pidió dos tragos y nos sentamos, me abrazó con mucha ternura, me acomodó el cabello y unimos nuestros labios y nuestras lenguas en un beso interminable, me tomó de la mano, nos paramos y fuimos en dirección a la cama, a un costado seguimos besándonos, desabrochaba uno a uno los botones del vestido, yo hacía lo mismo con su camisa, sin dejar de besarnos, me sacó el vestido, le aflojé el cinturón y lo desabroché, quedamos los dos en ropa interior, lentamente, mientras rozaba mi cuello con sus labios, bajó los breteles de mi soustien, lo desprendió y lo sacó, nos sentamos en la cama, me acomodó y nos acostamos, yo de espaldas, él de costado a mi lado comenzó con una interminable andanadas de besos, no dejó un milímetro de piel que no besara, se acomodó encima mío, mordió mis labios, los lóbulos de mis orejas, pasó su lengua por mi cara, mi cuello hasta llegar a mis pechos, los besó suavemente, los metió en su boca, los succionó, los mordisqueó suavemente, bajó hasta mis caderas, sus labios abiertos me producían escalofríos en todo mi cuerpo, bajó por mis piernas hasta besar el empeine de ambos piés, luegó subió lentamente por la cara interna de mis muslos, y pasaba su lengua en el pliegue de la pierna y mi vagina, hasta que abrió mis piernas y comenzó a explorar con su lengua cada rincón de mi ya empapada vagina, con sus dientes de arriba sostenía mi clítoris, mientras su lengua provocaba interminables sensaciones en mi interior, así estuvo dándome placer hasta que exploté en orgasmos en cadena y con gritos que seguramente se escuchaban desde otras habitaciones, me quedé acurrucada por la sensibilidad que tenía en todo mi cuerpo, hasta que pude relajarme, lentamente comencé a besarlo, esta vez decidí darle yo tanto placer antes recibido.
Me monté encima de él, metía mi lengua en su boca, pasaba mis labios abiertos por su cara, mordía sus orejas, mi lengua recorría todo su cuello, besé su pecho mordí sus tetillas, besaba sus piernas y continué hasta sus pies, luego subí con los labios entreabiertos y sin agarrar su hermoso miembro, que era grueso y largo, apoyé mis labios sobre su glande y comencé lentamente a besarlo, hasta que de a poco me lo fui introduciendo hasta lo que más pude, metía sus testículos en mi boca y los chupaba suavemente, los lamía, besaba su entrepierna, pasaba mi lengua a lo largo de todo su miembro, lo metía en mi boca y comencé a entrarlo y sacarlo, ajustando mis labios sobre él, al cabo de un largo rato y cuando lo ví que estaba en su punto máximo, se la agarré con las dos manos y entré a succionarlo, mientras lo miraba a los ojos, cuando sentí que explotaba e inundaba mi boca con su semen, sequé una a una las gotas de su preciado líquido, hasta dejarlo que se relajara.
Luego de costado los dos nos besamos, yo me levanté me envolví en un toallón y me fui a higienizar, cuando volvía para acostarme, me pidió que me sacará el toallón para poder observarme desnuda, lo dejé caer y giraba para que él pudiera mirarme de todos lados y desearme como nunca antes nadie lo había hecho, cuando terminó de mirarme me acosté a su lado, lo abracé, lo besé y se levantó para ir la baño, cuando volvía también yo le pedí que se quitara la toalla y le observé cada centímetro de su hermoso cuerpo, se acostó a mi lado de costado y comenzamos a besarnos, la verdad que con todo el placer que me había brindado yo ya estaba completamente satisfecha, pero se ve que él no tenía la misma intención, se montó encima mío y me daba su lengua embravecida en mi boca, luego me pidió que me diera vuelta, me puse boca abajo cuando sentí su lengua desde mi cuello bajar por la espalda, me corrió una corriente por todo mi cuerpo, bajó por mis piernas hasta los talones y subió lentamente, hasta que se estacionó en mis nalgas, las abrió y comenzó una larga lamida por mi cola, una sensación muy placentera me producía su lengua por mi raya, hasta que sentí que hacía presión para introducirla, que hermoso que era, me hizo girar abrió mis piernas las colocó sobre sus hombros, allí sentí temor por el grueso y largo de su miembro, pero jugó con su lengua hasta lubricarme mi vagina y se colocó en mi entrada y lenta y suavemente fue introduciendo centímetro a centímetro su miembro dentro mío, con tanta suavidad que sólo sentía placer dentro mío, así estuvimos en un vaivén interminable, hasta que después de mucho tiempo de entrar y salir, noté que sus jadeos y mis gritos anunciaban al unísono mi orgasmo y su eyaculación, inundándome toda mi vagina.
Bajé mis piernas y nos quedamos tendidos tratando de recobrar fuerzas de tanto placer dado por ambos, nos duchamos, nos vestimos y ya eran las 4,30 de la madrugada, así que retomamos el viaje de vuelta a casa.
En cuanto subí al auto, me acurruqué a su lado, mientras él tocaba mis piernas y mis glúteos y recién nos “despegamos” faltando cuadras para llegar a nuestra casa.
Así estamos en la actualidad, viviendo con tanto amor y placer que estamos dichosos de haber emprendido esta hermosa aventura, aunque seamos hermanos.
Hasta la próxima.



Lorena

Calificación: 4 | Votos: 1
Categoría: Amor Filial | Comentarios: 1 | Visto: 5876 veces

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Fotografia de nietzche
Nietzche

Guau!, qué bonita y erótica historia. La verdad Lorena, te envidio. Ojalá mi hermana hubioera sido como tú ahce años

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