Tu web de Relatos Eroticos de Amor Filial

Relatos Eroticos

La discoteca

Enviado por pulido el 13/4/2009

Ingreso de Usuarios Disfruta del mejor contenido erótico ahora mismo !!

REGISTRARME !!
Buscar Relatos

Búsqueda Avanzada
Leer Relato Erótico
La discoteca Publicado el 13/04/2009, por: pulido

Mi marido y yo formábamos un matrimonio liberal que practicábamos todo tipo de sexo: intercambios, tríos, sado-maso suave y todo tipo de juegos sexuales. La noche anterior había tenido un sueño sexual muy caliente y excitante y me había levantado muy excitada, tan excitada que la sábana debajo de mi coño se había mojado de los juegos que había soltado durante el sueño. Como mi marido se marcha a trabajar antes de que yo me levante no pude saciar mi apetito sexual al levantarme y me pasé todo el...

Cams XXX Reales Online

día de lo más cachonda y deseando follar. Antes de que viniera mi marido a la noche tuve tiempo de imaginar todo tipo de fantasías sexuales y una sobre todo me excitó más de lo que estaba, así que decidí llevarla a cabo esa noche. Cuando volvió mi marido a casa, ya tarde, le dije que se vistiera que me apetecía salir a cenar por ahí y tener una noche de juerga, le expliqué que durante el día había tenido una fantasía y que me proponía llevarla a cabo, pero que no me preguntara nada y dejara que los acontecimientos se desarrollaran, y me llevara la corriente en todo lo que le pidiera.

Me vestí con un conjunto de minifalda cortísima que se pone como un pareo, con lo que resulta muy fácil de abrir o de quitar y una camisa que se abre con corchetes y que también es muy fácil de abrir o quitar. En el restaurante, mientras cenamos, acaricio a mi marido por debajo de la mesa con el pie, sintiendo como su polla se va endureciendo, me quito, disimuladamente, las bragas, dándoselas y diciéndole que las toque para que vea lo mojadas que están. Él se excita cada vez más, lo que noto tanto por su mirada como por la presión que noto en mi pie de su polla. Al salir del restaurante, en el coche, le digo: "Vamos a hacer un juego, llévame a la discoteca, aquella que fuimos hace unos días que tiene los rincones oscuros, donde nos estuvimos metiendo un lote, pero al llegar me dejas entrar a mí sola y tú vuelves al cabo de una hora más o menos, haz como si no nos conociéramos y sigue los acontecimientos que se desarrollaran"... Entro sola en la discoteca, como hemos acordado.

Me dirijo a la barra y pido una vodka con limón, antes de que me lo sirvan ya se han acercado varios tíos con la intención de ligarme, como ninguno de ellos me parece lo suficientemente atractivo, les ignoro y me dirijo a una de las mesa con sofás, en uno de los rincones más oscuros de toda la discoteca. Después de beber dos o tres tragos, salgo a la pista, poniéndome a bailar con movimientos sensuales. Enseguida me rodean tres tíos que se ponen a bailar a mi lado. Uno de ellos, alto, moreno, con ojos negros intensos y con una sonrisa encantadora me gusta nada más verle. Bailo con él, y los otros se retiran. Cuando llega el rato de los bailes lentos, me acerco a él, le rodeo el cuello con mis brazos y apoyo la cara en su pecho, dejándome llevar. Me besa suavemente en la boca, yo le respondo metiéndole la lengua y apretando mi cuerpo contra el suyo, notando el bulto de su polla en el pantalón y apretando fuerte mi pubis contra ella, a lo que él responde apretándome todo entera y acariciando toda mi boca con su lengua. Después de bailar unos dos bailes le digo: "..Vamos a sentarnos un poco en la mesa donde tengo la copa que tengo sed"... Nos vamos a la mesa, de camino él le pide una copa a un camarero con el que nos cruzamos. En la mesa nos sentamos juntos y después de que trajeran su copa y de beber unos cuantos tragos, me rodeó el cuello con su brazo, inclinándose sobre mi y besándome, ardientemente, de nuevo. Yo respondí a su beso, todavía más ardientemente y le toqué la polla por encima del pantalón, donde se notaba el bulto que formaba su excitación. Al sentir mi mano acariciándole, Juan, que así se llamaba, me empezó a acariciar los pechos, mientras continuábamos besándonos y después dirigió su mano a mi coño, que encontró bien dispuesto a las caricias, mojado y abierto como estaba. Estando así ocupada, vi a mi marido sentado en la mesa de al lado nuestro.

No le había visto llegar y por lo tanto no sabía el tiempo que llevaba ahí, pero por la cara de excitación que tenía supuse que había presenciado como Juan y yo nos besábamos y nos acariciábamos. Continué con mis besos y caricias con Juan. Mi marido tenía mis bragas en su bolsillo, con lo cual, cuando veía las manos de Juan meterse por debajo de mi cortísima minifalda, sabía que me tocaba el chocho desnudo. Juan ajeno a mis miradas a mi marido continuaba con sus besos y acariciándome el coño, llegando a meterme dos dedos en el mismo lo que hizo que me corriera mientras le sacaba la polla del pantalón y le masturbara yo también a él. Me detuve antes de que se corriera y le dije de salir a bailar. En la pista continuamos dándonos el lote, besándonos y tocándonos. Juan, al poco rato, me propuso ir a su casa, a lo que le respondí. ".. De acuerdo, pero esta noche me apetece follar con dos tíos".., él enseguida me respondió que podía venir alguno de los amigos con los que estaba, a lo que le dije que no, que era yo quien elegiría a nuestro compañero de esa noche. Mientras seguíamos bailando, al cabo de un rato le dije: "..Ya he elegido a nuestro compañero, me apetece hacerlo con el que está sentado en la mesa de al lado de la nuestra, propónselo, a ver si acepta"... Juan se dirigió hacia mi marido, sentándose en su mesa mientras yo hacía lo propio en la nuestra. Al cabo de un poco de tiempo de hablar los dos, se levantaron y vinieron a sentarse en mi mesa. Juan, muy formalmente, me presentó a mi marido, al cual le dije que me apetecía bailar un poco con él antes de nada.

Bailando le pregunté qué le parecía la idea que había tenido, contestándome que estupenda, que estaba a mil por hora de caliente, continuamos bailando un poco, besándonos y metiéndonos mano. Cuando terminamos de bailar, fuimos a la mesa y después de terminar nuestras copas, nos fuimos los tres a casa de Juan, en su coche. En el coche, mi marido y yo nos sentamos en la parte de atrás mientras Juan conducía. En cuanto arrancamos, me incliné sobre mi marido, sacándole la polla del pantalón y metiéndomela en la boca. Mientras se la chupaba, mi marido me acariciaba el coño, metiéndome dos dedos dentro, antes de corrernos, me levanté y sentándome encima me introduje toda su polla en el coño, entró con toda facilidad, lo que no es de extrañar, pues tenía el coño empapado de los jugos vaginales que mi vagina llevaba rato soltando, mientras me follaba a mi marido, él me abrió la camisa, dejando mis pechos al aire y comenzó a chuparme un pezón, mientras una mano me acariciaba el otro. Me corrí enseguida, dejándome caer sobre el pecho de mi marido.

Cuando Juan nos avisó que habíamos llegado, me abroché la camisa y los tres nos metimos en su casa. En el ascensor, aprovecharon para acariciarme los dos, el poco tiempo que estuvimos en él. Entramos en la casa, nos sentamos en el salón y Juan nos preguntó qué queríamos beber, sirviéndonos, a continuación, lo que cada uno había pedido. Me levanté y empecé a hacerles a los dos un striptease. Lentamente me desabroché la camisa, dejando que entrevieran mis pechos sin destaparlos del todo, luego muy lentamente dejé caer la camisa al suelo, quedándome únicamente con la minifalda. A continuación me incliné, dándoles la espalda, con lo que les dejé ver mi coñito y que se excitaran con lo abierto y húmedo que estaba. Después incorporándome dejé caer la minifalda hasta el suelo apareciendo ante ellos completamente desnuda. Ellos estaban ya desnudos pues mientras hacía el striptease se habían desnudado.

Me incliné sobre mi marido, metiéndome su polla en la boca y Juan aprovechó la postura para metérmela desde atrás. Sentía la polla de Juan embistiendo mi coño con sacudidas fuertes y lentas y las manos de mi marido acariciándome los pechos mientras chupaba con fruición su polla. Cuando sentí la corrida de Juan en mi coño, su semen caliente derramándose dentro de mí, no pude aguantar más y me corrí, dejándome caer al suelo. Mi marido se echó sobre mi y levantándome las piernas sobre sus hombros, me clavó toda su polla, follándome cuando todavía me duraba el anterior orgasmo, lo que hizo que sin solución de continuidad tuviera otro, mientras sentía el semen de mi marido inundarme el coño.

Tenía el coño tan lleno de semen de las dos corridas que sentía como me resbalaba por fuera mojándome todo el canalillo que lleva hasta el culo y cayendo sobre la moqueta. Cuando nos recuperamos les pedí que me follaran por el culo y por el coño al mismo tiempo, pues era algo que siempre me había apetecido: Ser follada por dos hombres al mismo tiempo por mis dos agujeros. Tumbé a mi marido boca arriba, me senté encima metiéndome su polla hasta el fondo del coño, inclinándome sobre él, dejando mi culo dispuesto para que Juan me la metiera. Sentía las dos pollas dentro de mí, llenándome por completo, besando a mi marido en su boca, sintiendo un placer enorme que llegó a su culminación cuando sentí que los dos estallaban dentro de mi, en mi culo y en mi coño, la combinación de sentir semen caliente en mi coño y en mi culo al mismo tiempo hizo que estallara en uno de los orgasmos mas intensos de toda mi vida.

Calificación: 0 | Votos: 0
Categoría: Amor Filial | Comentarios: 0 | Visto: 8845 veces

Últimos Comentarios Agregados
No hay comentarios para este relato

Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí