LA FAMILIA INGALLS I

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LA FAMILIA INGALLS I

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Ajustar texto: + - Publicado el 12/07/2011, por: Anónimo

Pasaban los años de 1900 cuando un matrimonio se traslada a unas praderas en Walnut Grove, Minnesota, Charles Ingalls, un hombre casero, patriarcal y su esposa Caroline en busca de una comunidad mejor y de prosperidad con sus tres hijas Mary, Laura y Carrie. En su carreta llevaban todo lo necesario como para empezar su nueva vida en una casa en las colinas algo alejadas del pueblo. Charles era un hombre joven lleno de proyectos y muy religioso, pero eso no dejaba que pensara en el sexo en todo momento, viajando sentado delante junto a su esposa no dejaba de meterle manos por dentro de su vestido, su enagua para poder llegar a tocarle la concha, le gustaba poder gozarla en todo momento pero atrás en el carro estaban sus tres hijas. Caroline no se quedaba atrás, con su sombrerito con una importante visera pero no impedía que se pusiera colorada, no por el sol sino por la calentura que le daba su esposo, le frotaba sobre el pantalón el pedazo que comenzaba a endurecerse. Por fin después de algunas semanas de travesía llegaron a una curva y Caroline estaba al máximo con sus caricias sobre el paquete de Charles se encontraron con el pueblo, tuvieron que dejar sus toqueteos para entrar al pueblo y se detuvieron frente al almacén de ramos generales de donde salió una mujer algo mayor que Caroline pero con mas tetas y se notaba que su culo no se quedaba atrás lo que a Charles entre las caricias propiciadas por su esposa y la veterana que estaba viendo con un escote bastante pronunciado que le permitía ver un par de montañas de carne que luchaban por salir, se detuvo frente al negocio para comprar algunas provisiones y presentarse como futuro vecino. Primero bajo él, se dirigió al otro lado del carro para ayudar a su esposa a bajar mientras sus tres hijas ya estaban mirando el pueblo contentas por haber llegado, las bajo y mientras Caroline entraba al almacén con sus hijas, Charles saludo a esta señora que no le quitaba la vista del paquete que se le marcaba en el pantalón con una gran erección.
• Buenas tardes señorita, soy Charles Ingalls y vengo a ocupar la casa de la colina, por lo que seremos no solamente vecinos sino también clientes de ustedes.
• Buenas tardes Charles, mi nombre es señora Harriet Oleson y me alegra mucho que seamos vecinos, por lo estoy viendo debe a ver sido un viaje caliente, (mirando fijamente al paquete que formaba su pantalón).
• Disculpe usted señora, pero la vi tan joven y hermosa que pensé que era una señorita, el viaje no fue caliente, sino lo que mis ojos vieron cuando usted salió del almacén.
• Por favor joven, mi marido está dentro y puede escuchar, además por lo que veo usted es casado y con tres hijas, por lo que tiene con qué divertirse.
• Tiene usted razón, soy casado con tres hijas pero no me transforma en ciego y poder observar una belleza como usted.
En ese momento sale Nels Oleson, el esposo de la madura que se presento y me invito pasar adentro, el entro primero y le hice seña con la mano que entrara primero Harriet, la que con una sonrisa se dio vuelta y entro moviendo su culo de un lado para otro, me le acerqué y le pegue un chirlo en sus nalgas, giro su cabeza mirándome guiñándome un ojo, por lo que veía, no le molestaba sino que le gustaba que un hombre se calentara viéndola y haciéndose los ratones con ella. Cuando entre, las chicas mías junto a mi esposa estaban volviendo loco al pobre Nels Oleson que tenía que estar liando con su esposa y sus dos hijos que eran terribles, Nellie, tendría la edad de mi hija mayor pero peor que su madre, ya que apenas vio mi paquete no dejaba de pasarse la lengua por los labios y cada vez que tenia oportunidad pasaba entre unas estanterías y yo, se refregaba para sentir mi dureza, hasta en forma no intencional me la llego a tocar con su mano, lo sentí perfectamente sus dedos como en el carro que me tocaba mi esposa, la única diferencia fue que la toco un poco y se fue como si hubiera sido de casualidad. Mi esposa había comprado lo necesario y Nels había puesto todo en una caja y la llevaba al carro y junto a él fueron mi mujer con las chicas, le pedí a Harriet tabaco para mascar y me dijo que pasara detrás del mostrador para ver cuál quería, en esta oportunidad se dejo llevar y comenzó a tocarme la pija sobre el pantalón.
• Te gusta Harriet, mientras con mi mano amasaba su culo, puede ser tuyo cuando gustes, la quieres ahora.
• Estás loco, están afuera nuestra familia pero mañana nos podemos encontrar en el lago que está entre el almacén y tu casa.
Me anime y le acaricie una teta, ella respondió con un gemido mientras tomaba una bolsa para meter el tabaco que le había pedido, salimos y nos encontramos con mi familia ya ubicados en sus lugares en el carruaje y a Nels conversando con mi mujer, me despedí de la familia Oleson y emprendimos nuevamente viaje para la cabaña, puse mucha atención donde se encontraba el lago que mañana tendría que visitar. Al llegar a la cabaña, amueblada pero sucia, las chicas y mi mujer empezaron la limpieza mientras retiraba del carro los dos caballos de tiro los lleve al granero donde también habría que trabajar ya que estaba todo abandonado desde hacia tiempo, al volver a buscar los dos bueyes y a la vaca que traía atados detrás de la carreta sentí un ruido, me dirigí al lugar de donde provenía el ruido en busca de algún animal y me encontré que el animal no era otra cosa que Nellie, quien al verme me sonrió y me pregunto qué tal el viaje.
• Mi viaje fue bueno, pero me gustaría saber que haces aquí en mi granero.
• Te estaba esperando, vi cuando llegaron que tu mujer se puso a limpiar junto a tus hijas, por lo que tendremos un rato para nosotros.
Se acerco a mí y directamente me toco la pija, una cosa era la madre pero con la hija que tenia la edad de la mayor de las mías, no podía ser, por lo que en forma grosera le di un empujón retirándola de mi lado, me miró con odio, me insulto y se fue corriendo, pero no salió por el portón por el que yo había entrado sino por una puerta que daba a la colina. Después de arreglar todo un poco en el granero y acomodar a los caballos y a los bueyes sentí que me llamaba Laura que la comida estaba servida, ya habían pasado un par de horas y tanto la casa como el granero estaban como para ser habitados. Después de agradecer al Señor por los alimentos, cenamos y Caroline le pidió a las tres chicas que se fueran a recorrer el lugar para que nosotros pudiéramos descansar un rato, se fueron y Caroline me llevo a la cama donde me estaba sacando los tiradores, desabrochándome la camisa y mientras se agachaba para sacarme los zapatos me pasaba la cara por mi pija, me bajo los pantalones y por fin quedo en libertad mi tan ansiada pija por tres mujeres, mientras me la besaba yo ya la estaba desnudando, desabrochando por la espalda el vestido seguía bajando mi mano para terminar en su culo, le ayude a sacárselo junto a su enagua y bombacha, ella se tiro desnuda en la cama con las piernas abiertas mostrándome una vez más su cupido vello púbico, al verle las tetas pensé en las de Harriet y al posar mis manos en la de mi mujer note que la de la almacenera eran mucho más grandes, siendo mi mujer más joven me calentaba mas pensando lo que pasaría mañana en el lago, sin ningún tipo de juego previo se la fui metiendo de a poco ya que estaba al palo y por demás de caliente, empecé a cogérmela con un ritmo lento aunque había sido algo brusco al metérsela, a ella no le importaba, ya que también estaba alzada como una perra y teníamos que aprovechar el momento que estábamos solos, mis manos no dejaban de pellizcarle los pezones que ya estaba duros y le arrancaba gemidos que no trataba de ahogar, fue unos instantes maravillosos en lo que acabamos juntos rendidos y sin respiración, fue una buena cogida que habíamos logrado después de tantos días sin tener relación, ya que en el carro, no podíamos por estar toda la familia junta. Mientras charlábamos de lo sucedido en el almacén Caroline me conto de la manera de que la miraba Nels Oleson, que no le quitaba su vista de las tetas, hasta se ofreció a ayudarme en lo que fuera necesario y el mocoso hasta la había abrazado por detrás tocándole la concha sobre el vestido, lo que me calentó mucho.
• A mí se me tiro la señora Harriet, como estaba caliente de tus masajes se me notaba mucho y hasta me la toco en el momento de comprar tabaco y se quedo calentita cuando le puse mi mano sobre una teta, mira como la deje que hasta me invito mañana por la mañana en el lago, por supuesto para hacer travesuras.
• Mi amor, tendremos que aprovecharnos de la calentura de ambos ya que andamos con poco recursos para hacer compras, por lo que deberás convencer a Harriet y yo a Nels para que nos fíen o realizar un intercambio de mercaderías.
Sentimos ruidos por lo que decidí ver por la ventana y vi a nuestras hijas jugando no muy lejos de la ventana.
• Son las chicas que están jugando, seguramente habrán estado espiando mientras cogíamos.
• Bueno Charles, son chicas y le gusta vernos, luego se toquetean y hasta juegan que son como nosotros, se besan, se chupan y hasta se toquetean.
• Les tendrás que enseñar cómo llegar al orgasmo, una vez iniciadas me van a querer coger como lo hizo Nellie esta mañana en el granero.
• Como que te quiso coger esa pendeja, que familia puta son los Oleson, no se salva nadie, que hiciste vos.
• La saque a patadas, no quiero tener problemas con chiquillas caprichosas y calientes, bastante tengo con su madre que encima tenga que atender a su hija.
• Y a mí que me queda, el viejo y el pibe, tendré que atender a ambos, pensar que nos miraban mal porque nos besábamos, mira si nos vieran ahora calentado a la familia del almacenero, nuestras hijas espiándonos mientras cogemos, ya ni podemos tener privacidad.
Nos terminamos de vestir mientras entraban las chicas gritando y jugando entre ellas, Caroline salió media a vestir para poner orden pidiéndole a las chicas que dentro de la casa ni jugaran ni gritaran las mandó a buscar verduras a la despensa para que las lavaran y preparar la cena. Antes de la cena, Caroline me pidió que calentara un poco de agua para bañarse ya que el baño estaba alejado de la cabaña y junto a él había un lugar como si fuera un rectángulo de un metro por dos cerrado por maderas de 1,50 metros de altura con una puerta, este era el lugar para bañarnos. Como solamente teníamos un balde y al ver lo curiosas que eran las chicas, le dije a Charles de bañarnos todos juntos como para poder aprovechar mejor el agua, el me miro dudando pero las chicas estaban por demás de contentas ya que no deberían espiarnos más para vernos desnudos. Fuimos hasta el lugar donde nos bañaríamos y fue donde empezó como un juego, Caroline cortó una rama en cuatro partes, tres del mismo largo y otra más corta. El juego consistía primero quien me sacaría la camisa, la que sacara la más corta empezaría, gano Laura quien contenta lo hizo luego se hizo de la misma manera para Caroline pero en esta oportunidad ella no participaba pero yo sí, esta vez gano Mary, quien procedió a sacarle el vestido y pudieron admirar sus hermosas tetas y así se continuo como si fuera un juego hasta que terminamos todos desnudos, las chicas no quitaban su vista de mi pija y del monte de Venus de Caroline, ya desnudos comencé a arrojándole tierra a Carrie que era la menor, terminando en una guerra, ya no nos preocupaba nuestra desnudes porque lo prohibido había sido transformado en un juego terminando como indios todos desnudos y llenos de tierra, fuimos entrando cada uno en nuestro lugar para bañarnos, y aprovechando al máximo el agua, nos terminamos sacando la tierra uno al otro, para las chicas era una delicia limpiarme la pija mientras que yo me deleitaba con las tetas de Caroline y de las de mis hijas, cuando se acabo el agua se termino el baño y salimos para secarnos, nos vestimos y entramos a la casa para cenar, dimos gracias al Señor por los alimentos que íbamos a comer y cenamos. Luego las chicas se levantaron para limpiar todo y yo me puse a mascar tabaco, una vez acostadas las chicas, Caroline me llamo, escupí el tabaco y entre, nos desnudamos uno al otro, me fui a darles las buenas noches a mis chicas con un beso y me fui con mi mujer, nos acostamos desnudos pero no paso nada, estábamos cansados por el duro día que habíamos tenido. A la mañana me levante temprano para comenzar mis labores en el granero, dándole de comer a los caballos, ordeñando la vaca para llevar leche para mis chicas y luego me dirigí al lago, donde me desnude y me metí en él para darme un baño y mientras nadaba sentí que me chistaban, me doy vuelta hacia la orilla y la veo a Harriet Oleson llamándome y fui hacia ella.
• Buenos días preciosa, como pasaste la noche, espero que hayas podido dormir ya que me pase toda la noche pensando en vos, tengo muchas ganas de besarte y acariciarte, recorrer todo tu cuerpo desnudo con mi lengua y hacerte mía acabando dentro tuyo.
• Que fogoso y mentiroso que eres, ya te habrás vaciado con tu mujer o utilizas alguna de tus hijas.
Salí del lago con una buena erección, fui hacia ella y la abrase dándole un beso sacándole la respiración mientras que mi pija rozaba su vestido a la altura de la concha, se la frotaba, le hacía sentir que allí estaba, se retiró unos pasos pidiéndome un tiempo para desnudarse porque no quería ensuciar su vestido, le ayude a desabrocharse los botones para bajarle el vestido, luego le ayude con el corsé, con la enagua y la bombacha y estaba desnuda frente a mí, toda una hermosura, tenia tanto o más bello que mi mujer, unas tetas impresionantes coronadas con un par de aureolas rosadas con los pezones como garbanzos que es donde fueron a para mis manos, acariciando esa montaña de carne y pellizcándole los pezones que parecía que empezaban a tener vida, la volví a besar y apoye mi pija sobre su monte de Venus y mis manos recorrían su culo entreteniéndose en su raya y llegar a meter un dedo en su agujerito, ahí fue donde protesto, ya que ni a su marido se lo dejaba tocar.
• Mi amor, yo no soy tu marido, soy tu macho quien hará cornudo al inútil de Nels que ni siquiera sabe cogerse a una mujer como vos, solo debes relajarte y gozar de nuevas experiencias, por el momento ponte en boca lo que tanto has estado deseando.
• Pero que porquerías me pides, que te la chupe, quien te crees que soy, me deberías tener más respeto soy toda una señora.
La tome de los cabellos, le empuje la nuca hacia abajo y le empecé a pasar mi pija por su rostro, por su nariz pero cuando llegaba a la boca esta estaba cerrada, por lo que ejercí mayor presión no solo con mi instrumento sino en su cabellera, hasta que logre mi cometido, abrió la boca y se la mande a guardar, al principio le producía arcadas hasta que se fue acostumbrado y ya no hacía falta que la guiara, ella sola había tomado un buen ritmo y cuando sentí que ya estaba por llegar, le tire del cabello para que se levantara y la hice acostar para poder empezar a rozar mi lengua por su conchita, con los dedos iba abriendo camino entre el enjambre de pendejos que tenia y le acariciaba su clítoris hasta encontrarme con el botón que abriría las puertas al placer nunca explorado, ya que instantes después empezó con gemidos mientras mi lengua seguía trabajando, mi dedo empezó a tratar de entrar en el agujerito del culo y al rozarlo comenzó acabarme en mi lengua la que no salía de esa conchita y hacia presión sobre su botoncito, ya estaba rendida a mí y no había resistencia alguna sobre mi dedo en su culo hasta que empezó a pedirme que se la metiera, que deseaba sentirla dentro estaba ansiosa por tenerla dentro y que quería ser bien cogida, al estar bien lubricada no hizo falta nada más que metérsela y fue cuando me di cuenta que hacía rato que no cogía o que Nels la tenía mas chica que la mía por lo estrecha que estaba su concha, me incline sobre ella y comencé a chuparle las tetas, mordisqueándole los pezones mientras la cabeza de mi pija se encontraba alojada en su interior, pareció relajarse un poco por lo que procedí a dar una estoca logrando que entrara hasta la mitad, de sus tetas me dirigí a su boca y empecé a besarla, se prendía como una mecha, estaba colorada y entre gemidos era como que le costaba respirar, baje a su cuello y le pasaba mi lengua y en su recorrido llegue a su oreja, recorrí cada centímetro del interior de ella cuando sentí que un liquido trataba de salir, estaba acabando otra vez, me encendió y otra estocada logro mi fin, tenerla bien ensartada, me quede unos segundos quieto mientras mi lengua volvía a su cuello, su punto débil y comenzó un vaivén primero lento y cuando sentía su gemidos aumentaba la velocidad de meterla y sacarla hasta que no aguante mas y comenzó una marcha acelerada dentro de la concha de Harriet la que acabo antes que yo. Salí de su concha para quedarme tendido al lado de ella tomados de la mano como dos tortolitos mientras recuperábamos la respiración, fue ella la que se incorporo y fue directamente hacia lo que la había hecho tan feliz y comenzó una mamada limpiándomela mientras saboreaba lo que había quedado en ella. Cuando le dije que segundo objetivo sería su culo, dejo de mamarla para insultarme se levanto para empezar a vestirse pero la tome de la mano y la obligue a que continuara con la mamada, era una aprendiz veloz, estaba convirtiéndose de una mala a una pasable mamada cuando empecé a irme dentro de su boca, iba a sacarla de su boca pero puse mi mano sobre su nuca impidiéndole que lo hiciera, por lo que tuvo que tragársela. Ya con cara de enojada pero feliz decidió nuevamente levantarse e irse pero nuevamente la retuve, la abrace con ternura y comenzamos a hablar.
• Hay Harriet, sos divina, me encanto estar con vos, disfrute mucho este momento, sos increíble, hermosa y una mujer sexi y calentona que sabe como calentar a un hombre, pero deberías llevar la iniciativa y probar nuevas cosas que al cornudo de tu marido no se la pedirías.
• Sos el segundo hombre en mi vida que me hace gozar, estuve toda la noche pensando como seria tu pija, dentro del pantalón lucia esplendoroso y al tocarlo me calenté y hasta me llegue a mojar, fue muy vergonzoso para mi, nunca había experimentado algo similar, y lo de ahora que me partiste en dos, nunca me habían cogido de esta manera y jamás nadie me metió un dedo en el culo ni me habían chupado la concha como lo hiciste hoy y menos haber probado mis jugos ni yo la leche de ningún hombre, te agradezco todo lo que me has enseñado y que me quitaras las vendas de los ojos, en todos los años de mi vida, fue la primera vez que me cogieron bien, no sé como agradecértelo.
• En cambio yo si se como me lo vas a agradecer, pidiéndote un favor.
• Ya sabía que no venias por mí, sino que ahora me vas a querer extorsionar con mi marido, cuanto quieres.
• Te equivocas, lo que pasa que al llegar ayer a casa, mi mujer y las chicas comenzaron a hacer limpieza en la casa mientras yo llevaba los caballos al granero, y me encontré con la puta de tu hija ofreciéndome sus servicios, le metí una patada en el culo y la eche, yo por vos me juego la felicidad que tengo con mi familia, me gustas más que mi mujer, pero con tu hija no quiero saber nada, es una niña y yo quiero una mujer como vos, lo que te pido que hables con ella como que ayer la seguiste y la espiaste lo que hizo y amenázala sobre lo que podría suceder si yo le cuento a su padre o a vos.
• Hija de puta, tirarse con vos, te imaginas como la dejarías si se la metieras, menos mal que recapacitaste y la echaste, quédate tranquilo que ni te va a ver más, le voy a dar una paliza terrible y castigarla por un buen tiempo, en cuanto lo del culo lo voy a pensar y en algún momento va a ser tuyo mi amor, y cuando necesites tabaco, será tuyo.
Me pidió que la ayudara con el corsé y luego a vestirse mientras aprovechaba meter alguna mano en sus tetas o en su culo ya cubierto con su bombacha, le subí el vestido para abrochárselo y besaba su nuca o pasar la lengua por su oreja haciéndola mojar su bombacha nuevamente, lo que al darse cuenta la puso mal volverse a su casa mojada. Al volver a casa, me encontré con las chicas jugando y al verme vinieron corriendo hacia mí, me abrazaron pero fue Mary quien estaba frente a mí que noto una erección debajo de mis pantalones, sin más me abrazo mas fuerte haciéndole notar mi pedazo en la parte superior de su ingle, se movió haciendo movimientos circulares en lo que Caroline venia hacia nosotros, las chicas se separaron y se fueron, cuando paso Mary al lado de su madre le dijo algo al oído y salió corriendo.
Hola mi amor, como te fue con la almacenera, por lo que veo no muy bien por como la tenés, hasta Mary se dio cuenta y me dijo que te entregaba a punto caramelo.
• Si será esta chica, no te imaginas como me la puso, es una linda chica y va a tener mejores tetas que las tuyas.
• Déjame de hablar de nuestras hijas, contame sobre Harriet, fue a la cita, que te hizo, lograste cogértela.
• Por supuesto, vino preparada para la guerra, le gusto mucho mi tratamiento y nunca había chupado una pija ni el cornudo de Nels le chupo jamás la concha, la hice acabar chupándosela y luego se la metí, una vez que acabé le pedí que me la limpiara y no quiso, le agarre el pelo y la obligue, al principio le tenía que marcar el ritmo pero aprendió rápido, le ayude a vestirse y le pedí que tomara medida con su hija y le conté lo del granero.
• Sos un hijo de puta, porque lo hiciste, esta conchudita anda caliente por coger y seguramente quería debutar con vos.
• Quédate tranquila, va a pasar a ser una víctima más, pero más adelante, primero me quiero ganar la confianza de la tetona contra mas se lo impidan, mas va a querer y cuando ocurra y lo quiera contar va a pasar por mentirosa, ahora es tu momento de sacarte la ganas con Nels para saber muchas cosas sobre él, pero debes tener paciencia y calentarlo para que parezca como que fue de él la iniciativa.
Ese día paso trabajando en la granja y mis chicas quedaron en la cabaña amasando pan para la noche. Comencé cortando leña con Laura quien con ayuda de una carretilla la llevaba a la cabaña, la que sería utilizada tanto como para la chimenea como para la cocina económica. Luego cargue en la carreta, alambre, sogas, algunas herramientas y clavos para arreglar el alambrado que da al lago, parte de tarde estuve arreglando el alambrado cuando sentí ruido a mi espalda, hice como si nada hubiera ocurrido, me saque la camisa, fui hacia el lago y me lave la cara con el agua del lago, hice un bollo con mi camisa y me tire a la sombra de un gran árbol, en un principio me movía y por momento sentía ruido entre los matorrales, hasta que hice como que había entrado en un profundo sueño. Al rato de mí simulado estado de dormido, con la cara tapada con un pañuelo atado por detrás como los que usan los asaltantes de bancos y encima el sombrero solamente lo suficiente como para poder ver a mis invitados, vi un poco de la ropa de Nellie quien se acercaba acechando a su pieza, a unos pasos de mí llamo a su hermano, quien apareció en escena con una soga en las manos.
• Acércate y fíjate si es él, no estoy segura ya que lo vi una sola vez.
• Yo ni lo vi, me le quede mirando a las tetas de Caroline, hay mi Caroline sabias que hasta la concha le toque.
• No seas marmota, ya me lo contaste mil veces, ahora debes fijarte si es el o no, debes aprovechar ahora ya que se encuentra dormido y va a ser más fácil atarlo al árbol, dejándolo desnudo y me voy a encargar de dejarle la pija bien paradita.
• Vamos juntos, le quitamos el sombrero y tu le miras la cara, me haces una seña, le dejamos suavemente el sombrero como estaba y los atamos, luego al árbol y hermanita, a chupar se ha dicho.
En el momento en que ambos tomaban cada uno una parte del sombrero para retirarlo estire mis dos brazos para atrapar a estos bribones, los sacudí y Willie fue despedido quedando desmayado, Nellie no paraba de gritar, le pegue una bofetada y la atonte un poco, de inmediato comencé a desnudarla y procedí a atarla a un árbol, luego fui por su hermano que todavía estaba desmayado , lo desnude y lo ate fuertemente de frente a su hermana, pero antes le ensarte su pija dentro de la concha de Nellie y los ate fuertemente colocándole la manos de Willie sobre las tetas de su hermana, tome toda su ropa y me fui hacia donde había dejado mi carruaje, me saque el pañuelo subí en él y me fui al pueblo con la ropa de mis posibles raptores. Me dirigí directamente al almacén y me encontré con Harriet detrás del mostrador terminando de atender a una clienta. Cuando esta se fue me pregunto que andaba haciendo por el lugar.
• Tu marido, donde se encuentra, quiero aclarar unas cosas de hombre a hombre.
• No se encuentra fue a hacer el pedido, pero que te ocurre que estas tan enojado y que es eso de que debes arreglar unas cosas con mi marido.
• Me mentiste y no me gusta que me usen, sos una mujer muy deseable pero no me gusta tu falta de palabra.
Se fue, cerró la puerta del almacén y puso el cartel de ya vengo.
• Mi amor, que te sucede, porque dices que te mentí, que fue lo que sucedió para que me trates de esa manera.
• Aquí tienes las ropas de tus hijos, estaba trabajando y fui al lago cuando sentí ruidos, me acosté y me puse el pañuelo como si fuera un forajido y lo tape con mi sombrero al rato de hacerme el dormido apareció tu hijita diciéndole a su hermanito que estaba dormido y que la ayudara a atarme a un árbol desnudo para poderme chupar la pija, los atrape a ambos y los deje yo atados a ambos al árbol desnudos, aquí tienes su ropa.
• Hijos de puta, ya van a ver lo que les voy a hacer cuando regresen, estás seguro que no te reconocieron.
• Seguro que no, pero la próxima me la cojo, y después no vengan a reclamarme nada, sabes que solo estoy interesado en vos, con tu hija no, solo si esta con vos y sos vos la que me lo pide la desfloro.
• Ven mi amor, tenemos tiempo para estar solitos, me calienta saber que mi hija se está disputando un macho con su madre y es esta que le gana la partida.
Por primera vez me tomo de la mano y me llevo a la parte superior del almacén donde tenía su casa, me llevo inmediatamente a su dormitorio y comenzó a besarme mientras mis manos le masajeaba sus hermosas tetas, ella empezó a desabrocharme el cinturón y yo le desabrochaba su vestido, algo engorroso ya que los botones los tiene en su espalda, me queje y le pedí que no usara mas esos corsé cuando estuviéramos juntos ni enagua, ya que perdíamos mucho tiempo en sacárselo, cuando estuvimos ambos desnudos, la hice arrodillar para que me la chupara y lo hizo mucho mejor que en el lago, estando ya preparado para la lucha cuerpo a cuerpo empecé chupándole las tetas mordisqueando sus pezones y pasando mi lengua sobre sus aureolas, al empezar a gemir, metí un dedo dentro de su conchita y al notarla húmeda se la metí, comenzando con un vaivén lento al principio para que pudiéramos gozar al máximo el momento, cada tanto bajaba a sus tetas para chuparlas o ponía mi boca con la suya para besarnos como si fuéramos enamorados, ya nuestras lenguas se conocían como conocían nuestros paladares, la verdad que me encantaba su cuerpo y lo caliente que la ponía, sentí como sus jugos mojaba mi pija en su conchita lo que me daba por entendido que estaba gozando como una yegua, el recordar las tetas de Nellie y su conchita me ponía cada vez mas cachondo y era como si hubiera entrado flácida en la conchita y que dentro de ella se me estaba parando adquiriendo un grosor mayor al que hubiera tenido nunca, hasta Harriet se dio cuenta y me dijo que la estaba lastimando, que se había puesto muy gruesa y que sentía dolor, esto para nada me saco de mis pensamientos y un nuevo beso tapo su boca para luego bajar a las tetas y mordiendo sus pezones empecé a acelerar mi ritmo y junto a gemidos acabo nuevamente Harriet, manteniendo la velocidad continúe bombeándola mientras le pellizcaba sus pezones estirándolo hacia arriba lo que junto a sus gemidos apure mi ritmo para acabar a la vez que gritaba como si la estuviera pegando, me le pegue a su cuerpo para descansar y que ambos recuperáramos la respiración entre besos y caricias, salí de ella y me puse sobre su cara para que me la limpiara, no solo me la limpio sino que también saboreo mi semen.
• Como estás Charles, cada encuentro me dejas destruida, y eso que viniste enojado, te quiero mucho y hasta me estoy poniendo celosa pensando en que vos y tu mujer lo están haciendo, me hace mucho mal pensar en eso.
• No tienes que pensar en eso, desde que te conocí ni la toco, no me interesa, sos mi única mujer, te quiero a vos y yo me pongo muy mal cuando te veo abrazada al cornudo de tu marido, me hubiera gustado que fuera el que estuviera en lugar de tus hijos atado al árbol para poderme quedar con vos, sabes lo hermoso que sería vos y yo juntos, viviríamos cogiendo, gozando uno del otro.
• Pero como hiciste para que engordara dentro de mí, estoy segura que ya estaba lista, nunca me imaginé que se te pusiera de esa manera, llego un momento en que me llevaste del gozo al dolor para volver a gozar de la cogida que me estabas dando.
• La culpa la tenés vos, tu belleza, tus hermosas tetas, tu piel aterciopelada, tu cara de mujer seductora y lo sexy que eres me pone muy cachondo, no como mi mujer, viste lo que es, no vale ni para pajearse, no tiene punto de comparación con vos, vos sí que sos una mujer hermosa y con muy buen cuerpo.
• Bueno, espera que me voy a lavar para vestirme.
• No, no quiero que te laves, deseo que te pongas la bombacha y que tengas mi semen dentro de tu conchita para que cuando llegue el cornudo te acuerdes de mí.
Empezó a ponerse la bombacha, la enagua, el corsé para finalizar con el vestido, yo como un caballero ya vestido, me puse detrás de ella y comencé a abrocharle el vestido mientras le besaba el cuello, me entretenía entre botón y botón acariciando sus tetas y sobre todo apoyándole mi pedazo sobre su culo. Nos besamos y ella me pidió un minuto para poder cambiar las sabanas antes que llegara su marido, por supuesto que la ayude y cada tanto le pegaba una cachetada en su culito todavía virgen, al dejar todo limpio, fui hasta el ventanal y lo abrí para que aireara el ambiente y no dejar aroma de sexo en ese lugar. Luego bajamos al almacén, abrió la puerta sacando el cartel, preparo café y nos sentamos a hablar mientras tomábamos la infusión.
• Bueno Charles, que piensas que deba hacer con mis hijos, que castigo le puedo imponer, esta vez fueron demasiado lejos con lo que te quisieron hacer a vos.
• Yo te diría que nada, déjalos donde están y al regreso del cornudo le pides que los busque ya que salieron y todavía no regresaron, si no los encuentra, que reúna un grupo y que salgan a buscar a la parejita feliz, ya que si tu hija busca tanta pija, le metí la de su hermano dentro de su concha y los ate bien fuerte para que no se le saliera.
Le dije que me iría a la carpintería a buscar trabajo, ya que mi profesión es la de carpintero, que estaría allí por un tiempo y que al ver llegar al cornudo pasaría por el almacén otra vez, que le ayudaría a buscar a sus hijos y despedirme de mi mujercita, ya que si no le daba un beso no podría dormir, antes tome una cantidad de víveres los que cargue en la carreta y cuando volví a pagarle no quiso aceptarme la plata, que se lo pagaría de otra forma. Me fui, estuve como una hora en el aserradero conversando con el carpintero quien gentilmente me pidió que viniera mañana que retirara unas maderas y que debía hacer un sillón hamaca. Ya de regreso a casa paso por el almacén y lo veo a Nels buscando a sus hijos, me ofrecí y lo invite a subir al carro para andar más, no solo por el pueblo sino por las cercanías, recorrimos todo el pueblo y Nels gritando el nombre de sus hijos, mientras me contaba que estaba preocupado porque se había cruzado con una familia que estaba caminando y me dijeron que habían sido robado por un forajido, ya teníamos como veinte personas en la búsqueda y al ver que en pueblo no estaban y ya estaba anocheciendo volvimos al almacén a buscar faroles noche y antorchas y como estaba ya cansado decidí ir hacia el lago que era perfecto para jugar, con los faroles y antorchas gritando, cuando escuchamos como gemidos, nos dirigimos hacia donde provenían dichos gemidos y al enfocar con la luz de las antorchas vimos algo que nos quedamos todos sin habla.-
CONTINUARA.-

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