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Me follo a mi tía tras practicar nudismo en la playa.

Enviado por Viviendo el 9/3/2011

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Me follo a mi tía tras practicar nudismo en la playa. Publicado el 09/03/2011, por: Viviendo

Me presento, me llamo Enrique, tengo 20 años, vivo en España, y estoy soltero.
El pasado verano, como acostumbro, voy a veranear una semana o 15 días a la playa, tratando de disfrutar del mar aislándome un poco de lo vivido durante todo el año (estudios, lluvias, etc, etc). Tengo dos tíos (Manuel y Sara) que viven en un pueblo de la costa española, ideal para disfrutar de la playa durante buena parte del año. En años anteriores, he podido ir de vacaciones con mis padres a casa de mis...

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tíos, pero el verano pasado fue distinto, ya que mis padres tenían que trabajar y no pudimos ir los tres juntos. Les planteé la posibilidad a mis tíos y a mis padres de que yo fuese una semana a disfrutar de la playa que tanto ansiaba, y todos estuvimos de acuerdo en que podía ir a casa de Manuel y de Sara. Manuel trabaja en el puerto, y Sara es ama de casa. Manuel tiene 36 años, mientras que mi tía Sara tiene uno menos, 35, sacándome 15 años.

Cogí el autobús en Madrid, y tras unas horas de viaje, llegué a casa de mis tíos bastante cansado. Me recibieron en la estación, y fuimos a cenar los tres a casa, donde me habían preparado una gran cena. Nos fuimos pronto a la cama debido a mi cansancio, y a que mi tío tenía que madrugar para ir a trabajar al día siguiente.
Mi tía Sara y yo íbamos por la mañana al mercado, a algunas tiendas, y me enseñaba lugares bonitos del lugar. Después íbamos a la playa que estaba a 1 km. andando, y volvíamos a casa para preparar la comida (metiéndonos en la piscina antes de subir al piso). Mi tío llegaba sobre las 14.45 h., y tras comer los tres juntos, y una posterior siesta, volvíamos Manuel, Sara y yo a la playa, y jugábamos a las palas y con un balón dentro del mar. A mí me encantaba tumbarme en una gran colchoneta y dejarme llevar por la corriente marina, disfrutando de los rayos de sol. Cuando se ponía el sol, volvíamos a la piscina, y tras unos 30 minutos disfrutando del agua calentita de la misma, subíamos al piso para preparar la cena y descansar viendo la televisión, sobretodo deportes o resúmenes del día. Más o menos, ese era el plan diario de mis vacaciones, aunque alguna vez se veía alterado o era diferente.

El primer día fuimos a dar un paseo marítimo por la noche, y tras comer un helado, volvimos para casa a dormir. La segunda noche, mis tíos y yo nos animamos a salir a tomar algo por los sitios más concurridos, y como me gusta la marcha, me animé y me quedé sólo de fiesta, ya que mi tío tenía que trabajar por la mañana y mi tía le acompañó a dormir. Estuve en 3 discotecas o pubs con mucho ambiente, y me lo pasé realmente bien. Regresé a las 5:15 h. a casa, y pronto me dormí.
Por la mañana, mi tía no me despertó para ir a hacer compras ni para ir pronto a la playa, para que descansase después de estar toda la noche por ahí. Sobre las 11.30 h. Sara me despertó, y me preguntó si quería ir a la playa con ella. Le dije que gracias por avisarme, pero que me quedaría durmiendo un rato más, y que luego la buscaría en el lugar donde se suelen poner mis tíos en la playa, casi siempre en la misma zona. Me levanté media hora después, desayuné, y busqué en el tendedero mi bañador y toalla para ir a la playa y encontrarme con Sara. En el tendedero había 2 bikinis de mi tía, y me llamaron bastante la atención por sus colores y forma. Cuando fui a coger las llaves, vi un plano o mapa de las playas cercanas y próximas, además de todo el pueblo, y me quedé un rato buscando zonas de fiesta. Pude ver que al lado de la playa a la que íbamos todos los años, y todos los días hasta el momento, había una playa nudista, de las que sólo había oído hablar en la tele. Cogí las llaves y me fui con la colchoneta a la playa.

Pronto encontré la sombrilla de mi tía Sara, en el mismo sitio de siempre. Mi tía estaba dentro del mar, y cuando miraba para controlar sus cosas desde el agua, me vio y decidió irme a saludar. Según salía del agua, parecía una modelo por una pasarela, con su melena rubia húmeda, su piel bastante morena debido al color playero, y portaba un bikini rojo oscuro bastante llamativo. Mi tía era bastante guapa, aparentaba menos edad de los 35 que tenía, al igual que mi tío, que parecía más joven también. Nos saludamos, me preguntó que qué tal me lo pasé anoche, que si había descansado lo suficiente, etc., etc. Me metí en el mar, y el agua me relajó bastante. Todo era sensacional, mis vacaciones estaban siendo muy buenas, y me sentía realmente cómodo pese a la ausencia de mis padres, ya que mis tíos me lo hacían todo muy fácil.
Me di crema en el cuerpo, ya que se me había olvidado dármela en el piso, y mi tía me ayudó en la zona de la espalda donde nunca llego a broncearme. Empecé a hacerle preguntas a Sara acerca del lugar, tumbados cada uno en nuestra toalla. Sara me hizo un análisis rápido del pueblo en general, de los pueblos cercanos, y de la vida allí durante todo el año. Le pregunté acerca de la playa nudista, y me dijo que era una zona poco concurrida, excepto a mediodía. Me dijo que había estado 2 veces con mi tío Manuel, pero que a éste no le gustaba mucho y que siempre iban a la playa "normal". Le dije a mi tía que me gustaría ir a ver cómo era aquello, y me dijo que podía ir cuando quisiese.

Por la tarde, ya con mi tío en la playa, decidí ir a correr al lado del agua cruzando la playa de lado a lado, con el fin de llegar a la playa nudista. Leí un cartel que ponía: "zona nudista", y seguí corriendo aunque de vez en cuando miraba por el rabillo del ojo a ver si había alguien desnudo o no. Había poca gente, como me dijo mi tía por la mañana, y la gente que paseaba por el agua iba con bañador o bikini. Pude ver a un hombre desnudo en el mar, a un grupo de personas en sus toallas desnudas, y más adelante 3 personas charlando de pie. No sé por qué, pero pese a que iba trotando y ya estaba un poco cansado de correr, noté cómo mi pene se empezaba a levantar poco a poco, supongo que porque di en pensar qué pasaría si me quitase el bañador. Realmente, mi pene se puso totalmente erecto aunque yo no quería, pero al ir corriendo y con bañador, apenas se notaba, y no me preocupé. Al llegar al final de la playa, di la vuelta, y antes de salirme de la playa nudista, decidí quitarme el bañador pese a mi erección, que todavía continuaba. Obviamente, me adentré en el mar, y me lo quité allí dentro, tratando de que nadie viese mi pene erecto, e intentando que volviese a su estado normal. Tenía el bañador en la mano, y traté de nadar para olvidarme de lo que estaba haciendo, pero nada, no pude bajar la erección, y me puse el bañador de nuevo, y volví con mis tíos, volviendo todo a la normalidad.

Pasó la tarde, y mi tío se subió al piso sin ir por la piscina, mientras que Sara y yo nos metimos en la piscina durante unos 20 minutos. Decidí contarle lo que me había pasado por la tarde en la zona nudista, aunque me costó bastante explicárselo, ya que no me sentía muy cómodo hablando de esas cosas con mi tía. Ella me habló en un tono bajo y me dijo que era normal, que las primeras veces suelen ocurrir, y que eso era el motivo principal de que a mi tío Manuel no le gustase ir a las playas nudistas. Mi tía me confesó que solía hacer topless en la playa, pero únicamente cuando estaba sola o con mi tío Manuel. Yo no le dije nada, porque no sabía qué decir. Volvimos al piso, y finalizó el día.

Al día siguiente, mi tía salió a hacer unos recados, y yo me quedé en casa hasta que volviese. Limpié el polvo de las estanterías después de hacer mi cama, y vi unos álbumes de fotos de mis tíos, y decidí ojearlos. Encontré un sobre con cartas dentro, y les eché un vistazo. Me quedé muy sorprendido, al ver fotos de la playa nudista, y mis tíos salían sin ropa. Me puse nervioso por si venía mi tía, pero decidí mirar todas las fotos, y allí contemplé imágenes de mi tía Sara, al borde del agua, totalmente desnuda, con unos pechos perfectos, prácticamente del mismo color que el resto de su cuerpo (moreno), y totalmente depilada en su zona genital. Había alguna foto también de mi tío, pero me dio más cosa y apenas me fijé en esas fotos en las que salían juntos. No puedo negar que mi pene se erectó al ver las fotos de mi tía, y me entraron ganas de masturbarme un poco ya que llevaba unos días sin tocarme desde que salí de Madrid, y estaba un poco caliente al ver a mi tía desnuda, con su melena rubia, apenas sin barriga, y con unas piernas realmente bonitas. Guardé el álbum y cuando entré en el baño para quitarme el pijama, noté el sonido de la puerta, y no pude hacer otra cosa que saludar a mi tía y prepararnos para ir a la playa.
En la arena, tumbados tomando el sol, y tras ayudarnos a darnos crema, ya no miraba a mi tía como lo había hecho hasta entonces, sino que me costaba más charlar con ella y notaba que mi pene intentaba ponerse erecto en situaciones que antes no eran así, como por ejemplo darle crema en la espalda a Sara, o jugar a las palas con ella, o simplemente verla cuando salía del agua. Antes de ir a la piscina sobre las 13.45 h., me dijo algo que me sorprendió:
-Sara: "Ayer te vi cabizbajo por no poder practicar nudismo con naturalidad, si quieres podemos ir mañana por la mañana que habrá poca gente, y al estar con alguien conocido puede resultarte más cómodo, ya que he ido un par de veces, y puedo aconsejarte un poco".
Me quedé totalmente mudo, mi pene se puso erecto rápidamente, y me puse sentado sobre mi toalla para disimular mi erección con el bañador. Lo único que le contesté fue:
Enrique: "Vale tía, supongo que estaré más tranquilo". Aunque realmente, la situación de conocer a alguien, y que encima fuese mi tía, me ponía aún más nervioso, y preferiría ir solo, o como mal mayor, con mi tío Manuel, que supongo que me daría menos corte.

Pasó el día, y llegó el momento, quizá no esperado. La mañana comenzó a las 9.30 h. y cambiamos de calles (de las que solíamos cruzar diariamente) para ir a la playa nudista. Nos quitamos las chanclas al llegar a la arena, y tras divisar en qué zona había menos gente, mi tía eligió un lugar, y yo me limitaba a seguirla. Según íbamos caminando por la arena, me empecé a empalmar, y me puse muy nervioso, no sabía qué iba a pasar, y quise darme la vuelta y salir corriendo para casa, o hacia la playa de todos los días. Mi tía dejó la bolsa con las patatas, cremas, etc., etc. y extendió su toalla sobre la arena, y yo hice lo mismo en paralelo. Puso la sombrilla y le ayudé a clavar el palo en el suelo. Me dijo que de momento nos quedaríamos con el bañador puesto, y que nos teníamos que echar crema para no quemarnos, ya que el sol comenzaba a apretar. Le di crema en su espalda, y luego fue ella la que me dio a mí. Y llegó el momento en el que mi tía me dijo: "Ánimo, venga, vamos a practicar nudismo los dos, y a coger morenito en todo el cuerpo, que para eso hemos venido, ¿no?".
Le contesté con un "Sí, vamos". Realmente no teníamos a nadie cerca en unos 30 metros a la redonda, pero estaba con mi tía Sara, mi tía!!, aquella que me estaba empezando a gustar, o por lo menos, a ponerme tenso en situación que antes no ocurría. Sara se echó las manos a su espalda, y se desabrochó el bikini blanco que llevaba, y se lo quitó como si nada. Obviamente, mi erección no disminuyó, sino que rozaba el 100% de erección. No quería mirarla, porque podía pensar mal, ya que era un chico joven y éramos familia. Ella seguía a lo suyo y cogió el bote de crema y se bronceó los pechos espléndidos que lucía como si nada. No pude evitar echar una mirada, qué brillo tenía su piel debido a la crema. Sus pechos eran aún más bonitos que los que vi en las fotos del álbum, pero era una pena que fuese mi tía y no fuese una novia. Me dijo que me tocaba a mí desnudarme, que fuese valiente, que no había nadie alrededor que me pudiese ver, y que por ella estuviese tranquilo, que me había visto desnudo un montón de veces cuando yo era un bebé hacía 20 años. Pero claro, no era lo mismo, por más que mi tía quisiera tranquilizarme. Me puse de espaldas y me bajé el bañador azul que llevaba, y lo metí en la bolsa. Me senté de lado para que mi pierna derecha me tapase de la vista de mi tía, pero ella no me miraba, como era esperado. Di en pensar que ella sabría que estaría totalmente empalmado, pero eso eran suposiciones mías. Ella, se bajó su bikini y quedamos los dos totalmente desnudos, por lo que el primer paso estaba conseguido. Me dijo que si no me daba crema, que me podía quemar, y ella hizo lo propio, untándose las manos de crema y esparciéndola entre sus nalgas y supongo que por delante, pero no quise mirar. Yo hice lo mismo, pero no sabía si darme crema en el pene o no, ya que el jabón me había producido escozor alguna vez en el baño, y pensé que la crema podía escocerme también. Le pregunté a mi tía en un alarde de confianza:
Enrique: "Sara, tengo que darme crema en donde... ya sabes".
Sara: "Claro, supongo que es una zona sensible, y si te quemas por el sol, puedes pasarlo mal".
Yo seguía sentado, y me froté el pene erecto con la mano para darme crema en él. Sara se fue al mar a darse un baño, y me dijo que si no me apetecía mojarme un poco debido al asfixiante calor que empezaba a hacer. Le dije que sí, pero que mi pene no me permitía ir a bañarme con ella. Me puse aún más nervioso al decir esas palabras, y Sara me trató de tranquilizar: "No te preocupes, llevo con tu tío más de 10 años, y no voy a ver nada que no haya visto en este mundo, venga, vamos". Me levanté, y por fin mi tía tuvo la posibilidad de verme desnudo, totalmente erecto, y caminé corriendo hasta el agua del mar. Ella obviamente no me dijo nada para que estuviese más tranquilo. Nos bañamos en el agua, y me relajé, mi pene se volvió flácido, y todo iba estupendamente, aunque el estar con mi tía desnudo no me resultaba muy cómodo. Salimos del agua, y pese a verla desnuda de espaldas, no me erecté, por lo que me alegré. Habían pasado unas cuantas personas por la orilla pero eso no me incomodó. Nos tumbamos a tomar el sol en las toallas, y todo iba bien hasta que mi tía me dijo: "Me alegro que estés practicando nudismo sin miedo, ya que veo que estás tranquilo y tu pene ya no está erecto". Esas palabras provenientes de mi tía me causaron un escalofrío, y me empecé a erectar de nuevo mientras estaba tumbado boca arriba tomando el sol. Mi tía me vio, y soltó un "vaya, no quise provocarte la erección". Le dije que era mi culpa, que ella no había dicho nada malo. No sólo eran sus palabras las que me motivaban, sino ver su lindo cuerpo desnudo, totalmente depilado, dejando a la luz de mis ojos sus dos pechos y su zona genital, que me ponían "malo". Sara me empezó a contar que Manuel, mi tío, estaba totalmente erecto durante todo el rato que estaba desnudo en la playa, y que cuando llegábamos a casa, lo único que quería era aliviarse y masturbarse para bajar su calentura. Le dije: "le comprendo, le comprendo, no es fácil practicar nudismo, y menos ante ti, quiero decir, que eres mi tía, y me da más cosa, sabes?". Me respondió que era normal, que los chicos tenemos algo que se nos nota a distancia que estamos "calientes", mientras que a ellas no se les notaba tanto al no tener pene, pero que no les es fácil ver a chicos erectos, que también se calientan, vamos. Le di las gracias a mi tía por la ayuda que me estaba prestando, y que me estaba gustando practicar nudismo, y me atreví a preguntarle que si ella sólo lo había practicado en la playa nudista. Me dijo que no, que en casa lo solía hacer en verano, ya que el calor es asfixiante, y se encuentra más cómoda por las mañanas cuando no está mi tío. Le pregunté que si Manuel sabía que estaban practicando nudismo tanto Sara como yo, y me dijo que no, que no le había dicho nada. Esa respuesta me sorprendió. E incluso continuó diciendo: "si quieres podemos practicar nudismo en casa, para estar más cómodos, pero sin que Manuel sepa nada, ¿qué te parece?". Mi tía quería que me sintiese lo más cómodo posible en mis vacaciones, y se lo agradecía muchísimo. Le dije que me parecía buena idea.

Y la mañana pasó hasta que fue la hora de irnos a casa. Llegué a la habitación, y tras quitarme el bañador y secarme con otra toalla, me quise masturbar debido a todo lo que había vivido con mi tía durante la mañana. Tenía el pene encogido debido a que acabábamos de venir de la piscina, pero tras unas subidas y bajadas con los dedos de la mano, se me puso duro y tumbado en la cama me masturbé lo más rápido que pude, mientras mi tía hacía la comida. Fui al baño, y allí derroché una gran cantidad de semen a borbotones jadeando un poquito debido a la excitación que tenía pensando en mi tía desnuda. Me puse otro bañador seco, y marché a comer. Comimos con mi tío e hicimos lo de siempre, siesta, playa, cena, y sobre las 21.40 h. mi tío se tuvo que marchar a trabajar, ya que empezaba el turno de noche ese día. Tras recoger la cena, me tumbé en el sofá a ver la tele, y poco después llegó mi tía y tras charlar un rato, me dijo que si seguía pensando en practicar nudismo en casa. Le contesté sin dudar que sí. Y me dijo, "Manuel no volverá hasta las 11.00 h. de mañana, si quieres podemos empezar ya". Yo no me lo esperaba, y me puse un poco nervioso, pero accedí y cada uno fuimos a nuestras habitaciones a quitarnos la ropa para ponernos cómodos, la temperatura era excelente para poder estar sin ropa pese a que ya era de noche.

Todo estaba normal, yo tumbado en el sofá viendo la tele, y mi tía planchó un par de prendas y las colocó en los armarios. Llegó la 01.00 h. de la noche, y mi tía me insinuó que se iba a dormir. Le dije que iba a hacer zapping, y si no había nada en la tele, que yo también marcharía a dormir. Pude ver que tenían desbloqueados algunos canales de porno, y rápidamente cambié de canal ante la presencia de mi tía. Pero había 5 canales seguidos, y ella salió al paso diciéndome: "Manuel quiso tener esos canales, para experimentar cosas nuevas en pareja, pero yo no suelo verlos". Seguí cambiando, y en un canal había dos personas practicando sexo en la playa, y tras unos segundos, mi tía dijo: "eso sólo ocurre en las películas estas, en las playas no se hacen esas cosas realmente". Sara se sentó en un sofá, en vez de irse a la cama, y me sorprendí. Me miró y me dijo: "muchas personas sueñan con hacer eso en la playa, pero nunca pasa". Yo no sabía cómo tomarme esas palabras, si eran indirectas o realmente decía lo que pasa en la realidad. Yo cambié de canal, pero me dijo: "vuelve a los de la playa porfi, que esta mañana, aunque pienses que no, me he puesto un poco calentita en la playa nudista, y creo que sería bueno aliviarme un poco antes de dormirme". No me podía creer las palabras de mi tía, realmente le pasaba lo que a mí, pero yo no pude contenerme a mediodía, y ella también estaba un poco caliente aunque no se había tocado aún. Yo le solté con confianza: "Sara, tengo que confesarte que cuando llegamos a casa esta mañana, me toqué". Sara me respondió: "Es normal, no tienes por qué avergonzarte, y que me lo cuentes te honra".
Y allí estábamos los dos, cada uno en un sofá, viendo la porno, entre dos personas haciendo el amor en la arena del mar. Yo me comencé a empalmar al ver los orgasmos que tenían los protagonistas, y tras la culminación de ambos, se acabó el capítulo. Sara me miró y me dijo que pusiese otro canal, que apenas habíamos visto nada de capítulo. Cambié y una chica estaba tocándose, y me dijo que dejase ese canal. Sara me dijo: "vaya, te ha gustado ver a la pareja en la playa por lo que veo, ¿no?". Yo no podía ocultar mi pene erecto, ya que estaba tumbado en el sofá, y dije, "no ha estado mal, jeje". Y tras unos segundos, al ver cómo se masturbaba la chica de la tele, mi tía me consultó: "si te entran ganas de tocarte al ver estas imágenes, puedes hacerlo, no te cortes aunque esté yo en el salón, total, ya te he visto desnudo esta mañana, y a tu tío le ayudo yo de vez en cuando" me dijo medio sonriendo. Estas palabras me calentaron aún más, y decidí llevarme la mano derecha a los testículos y tocarlos un poquito, pero me daba cosa tocarme allí delante de mi tía viendo la porno. De repente, vi cómo ella se tumbó un poquito, ya que estaba sentada en un sofá, y comenzó a pasarse las manos por los pechos. Yo sólo miraba de reojo, pero prefería ver a mi tía antes que ver a la chica de la tele. Entonces yo me animé, y con la mano izquierda comencé a tocarme el pene suavemente. Sara hizo lo mismo con su mano derecha hacia su vagina, por lo que pensé que me estaba viendo de reojo. Empezó a moverse un poco en el sofá, y a tocarse con más soltura tanto los pechos como su zona genital, y eso me calentaba muchísimo. Le dije interrumpiendo el momento: "Tía, si quieres marcho a la habitación y te dejo sola para que te toques". Ella me respondió: "no es necesario, no me incomodas Enrique, incluso me estimula que un hombre se toque, ya que prefiero ver a un hombre antes que a una mujer como la de la televisión". Me dijo esas palabras mirándome, y siguió tocándose mientras me miraba, y yo la miré esta vez de frente y sonreímos.
Sara me motivó aún más con un: "tienes un cuerpo atractivo, y un pene bastante grande para tu edad". Le dije: "tía, si tengo 20 años ya, que quieres...". Sara me dijo: "desde aquí parece más hermoso que el de tu tío Manuel". Yo me calenté aún más, y ya empecé a masturbarme más rápido. Sara dijo: "uff, qué bien me estoy sintiendo Enrique, gracias por la complicidad que tenemos". Y cada vez se tocaba más rápido empezando a hacer gemidos suaves. "Echo de menos a Manuel" soltó. Y le dije: "supongo". Cerró los ojos y sus tocamientos me ponían enfermo, yo notaba mi calentura, pero no quería correrme tan pronto para poder seguir disfrutando del panorama que tenía delante de mis ojos. Sara se puso de pie, me dijo que estaba ardiendo, y dijo que se marchaba a su habitación. Eso me enfrió bastante, y vi cómo se iba de espalda saliendo por la puerta del salón. Tras un "buenas noches" de ambos, me dijo: "espero que acabes bien la noche Enrique". Le dije: "igualmente Sara". Yo no sabía qué hacer, si seguir tocándome hasta correrme viendo la porno, o si irme a la habitación a acabar allí. Decidí cortar la tele, ya que la chica no me apasionaba para nada, y me marché a mi habitación. Tuve que pasar por enfrente de la habitación de mi tía Sara, la cuál gemía, y tenía la puerta abierta. Pasé y le pregunté interrumpiéndola: "tía, te cierro?". Me dijo: "no, que hace mucho calor por las noches, gracias Enrique".
De repente me dijo: "¿¿ya acabaste??, qué rápido, no?". Le contesté que no, que iba a terminar en mi habitación como ella. Sara me animó a entrar diciéndome: "Enrique, esta noche duermo sola, si quieres podemos dormir juntos, total, no tenemos nada de lo que avergonzarnos, ¿no?". Le contesté: "Tía, no sé, y si viene Manuel antes de las 11.00 h.??". Me respondió que estuviese tranquilo, que no llegaría antes de esa hora. Yo no sabía qué hacer, pero accedí a entrar en su cuarto, y me quedé de pie tocándome al lado de la cama, mientras ella estaba tumbada encima de la misma, tocándose con los ojos cerrados.
Sara me dijo: "Seguro que tumbado te sentirás mejor que estando ahí de pie". Le dije: "Sí, realmente sí". Y me senté en el otro lado de su cama, y me tumbé. Allí estábamos los dos, tumbados, desnudos, tocándonos, calientes, no me lo podía creer, me daban ganar de hacer cualquier cosa con mi tía, pero era mi tía, no podía hacer nada. Llegó lo que había estado queriendo desde hace varias horas, Sara apartó su mano de los pechos, y la dirigió hacia mi pene, no me lo podía creer. Poco a poco me tocó mis manos, y luego me tocó los testículos. De repente ella se incorporó y me miró diciéndome: "Enrique, me has puesto a mil, deja que yo te ponga a mil también". Cada frase suya me hacía estremecer, me cogió el pene con una mano y me empezó a hacer una paja, mientras que con la otra mano me tocaba los testículos. Yo no sabía si tocarla a ella o no, pero estaba tan caliente que le toqué los dos pechos, eran perfectos, ideales. Le dije: "tía, me vuelves loco". Ella me dijo claramente: "No quiero esperar más, estoy ardiendo, penétrame". Me incorporé, me puse un preservativo, y ella no perdió más tiempo, me cogió, se sentó encima, y cabalgamos sin parar durante unos minutos. Aquella imagen no se me quita de la cabeza, su melena rubia suelta, con los ojos cerrados, mostrándome sus dos pechos y gimiendo de placer, delante de mis ojos, de su sobrino Enrique. Tras cambiar varias veces de postura, ella tuvo un gran orgasmo, y dos minutos después le dije: "Sara, me corro, me corro". Ella siguió y siguió, y me corrí dentro de ella, haciendo gemidos debido a la excitación que estaba teniendo. Me quité el preservativo, y ella quiso que aquello no se quedase ahí, se agachó y me empezó a chupar el pene que todavía tenía un poco de semen. Su lengua recorría mi glande y me llenaba aún más de placer. Mientras, le metí dos dedos a mi tía, tocándole con la otra mano el clítoris, y me moría de placer. Ella tuvo otro orgasmo, y decidimos descansar un poco. Ella se durmió, y la noche pasó así, los dos juntos en la cama.
Por la mañana, pusimos todo en orden, llegó mi tío Manuel, y todo volvió a la normalidad. Después de una pequeña siesta matutina que se echó mi tío, los tres fuimos por la tarde a la playa. Por la noche, mis tíos durmieron juntos, y yo ya no pude disfrutar más de mi tía. Llegó la hora de regresar a mi hogar familiar en Madrid, y tras despedirme a primera hora de la mañana de mi tío (se fue a trabajar), mi tía me acompañó hasta la estación y tras darme un gran beso en la boca, me dijo que había disfrutado mucho con mi presencia, y que tenía que volver pronto.
De momento, no he vuelto a casa de mis tíos, pero espero que llegue el verano pronto, y pueda volver...

Calificación: 5 | Votos: 1
Categoría: Amor Filial | Comentarios: 3 | Visto: 26238 veces

Últimos Comentarios Agregados
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la_sexologa

Hola enrique tu historia me gusto mucho Y Soraida Hola

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Soraida

Kike, que rico la pasaste, y supongo que tu tá tambien. eso es maravilloso , es lo más lindo que una pueda vivir, el sexo con un sobrino, lo único que no me gusto de tu historia es que usas preservativo, con ella no debes usarlo, no alcanzas a imaginar todo lo rico que es sentir esa cálida leche dentro de nuestra vagina, es muy placentero.

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TAUROOSEX

esta muy buenoo tu relato che me gustaria saber que pasaria en los siguentes veranos

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