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Mi hermana Claudia se traga mi semen en nuestro salón

Enviado por Viviendo el 4/4/2011

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Mi hermana Claudia se traga mi semen en nuestro salón Publicado el 04/04/2011, por: Viviendo

Soy Enrique, tengo 20 años, español, y estoy soltero. Vivo con mis padres y con mis dos hermanos, Marco (de 6 años) y Claudia (de 18). El pasado verano mis padres se fueron un fin de semana con unos amigos a la Sierra, a disfrutar de la belleza del paisaje y a disfrutar del tiempo, muy bueno en el mes de julio. Como mi hermano Marco es pequeño, se lo llevaron con ellos para atenderlo mejor, ya que nunca se marchan sin llevarse a Marco, aunque Claudia y yo ya podemos encargarnos de él...

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perfectamente.
Tras despedirnos de nuestros padres, con los correspondientes recados, advertencias, y que cerrásemos bien las puertas, cuidado de no dejarnos las llaves dentro de casa, que tengamos cuidado si íbamos a salir de fiesta..., Claudia se fue a la piscina con unas amigas, y yo me quedé en casa viendo un partido del Mundial de fútbol. Mi hermana me dijo que sobre las 21.30 h. o así llegaría a casa para cenar, y que quizás saliese de fiesta. Era viernes, y yo no iba a salir esa noche.
Tras ver el partido, decidí preparar unas pizzas para cenar, y jugar un rato en el ordenador. Claudia llegó sobre las 22.00 h., cenó conmigo, y se preparó para salir de fiesta con las amigas de la piscina. Me preguntó que si no iba a salir con mis colegas, y me dio las gracias por haberme preocupado de hacer la cena. Le contesté que no se preocupase, que yo me quedaría en casa, y que el sábado saldría de fiesta. Mi hermana es igual de alta que yo, unos 1,75 m. y es más delgada, pesará en torno a los 48 kgs. Es castaña, tiene unos ojos bastante bonitos, verdes, como los de mi padre, y tiene una gran figura. Le gusta mucho arreglarse, siempre depilada, pintada y maquillada, y tras decirle que tirase la basura y que llevase llaves, nos despedimos y se marchó. Yo jugué un rato a la play, y me fui a la cama tras cerrar las puertas y recoger la cena.

A la mañana siguiente, me desperté a una hora normal de verano, y tras recoger la habitación e ir a comprar el pan, organicé una fiesta con los amigos comunes que tenemos Claudia y yo, para cenar y beber en nuestra casa, y posteriormente salir de fiesta. Cuando se despertó Claudia, le comenté el plan mientras desayunaba, y me dijo que ella también había pensado hacer algo así, ya que no estaban nuestros padres, y pocas veces podemos hacer fiestas, sobretodo con la presencia de Marco, nuestro hermano menor. Finalmente llegó la tarde-noche, e iban a venir 6 amigos/as por la noche, quiénes se trajeron su bebida, y nosotros pusimos la cena (otra vez pizzas, empanadas, patatas fritas, etc.). Mi hermana y yo nos vestimos y arreglamos antes de que llegaran los amigos, y estaba todo listo para pasar una buena noche. Sandra, Miguel, Alejandro, Teresa, Elena y Enrique llegaron juntos y tras cenar, sacamos las bebidas y nos pusimos a beber charlando, un poco de todo. El ambiente subió de tono, las voces fueron en aumento, y no queríamos molestar a los vecinos por si acaso se lo comentaban a nuestros padres cuando llegasen el domingo por la tarde. Sobre la 1.00 h. salimos de casa y marchamos de fiesta. Estuvimos en 3 discotecas todos juntos, tomando algo y charlando un poco. Las chicas bailaban mientras que los chicos hablábamos un poco del Mundial y de esas cosas. Sobre las 4.00 h. ellas quisieron ir a una discoteca que no nos gusta mucho, y nosotros teníamos amigos en otro sitio, por lo que nos dividimos y quedamos en llamarnos después. Estábamos muy cansados, y a las 5.00 h. nos fuimos para nuestras casas los 4 (Miguel, Alejandro, Enrique y yo). Cuando llegué a casa, recogí un poco el salón donde habíamos estado cenando y bebiendo anteriormente, y tras comer varios trozos de pizzas que quedaban, me tumbé en el sofá porque estaba reventado, había bebido un poco más de lo normal ya que mis padres no estaban en casa. Encendí el televisor y fui viendo qué había en los canales. La teletienda, concursos para que llame la gente, algún canal deportivo informando de las noticias del día anterior, algunos canales pornográficos, lo normal en un sábado. Digamos que lo que más me apetecía era ir a dormir, pero vi algunos canales calientes, y me quedé viendo uno de ellos un ratito (un hombre le comía el coñito a una mujer). Estuve viéndolo 4 minutos, y mi pene no se me erectaba, raro en mí ante dicha situación. Había oído que el alcohol provoca disfunción erectil, y tras acordarme de ello, quise comprobar si me ocurría o no tras beber bastantes copas durante la noche. Me aflojé el cinturón, desabroché el botón del pantalón, y me lo quité colocándolo en una silla. Hacía mucho calor, no por el momento, sino por la temperatura del verano, y me quité la camiseta con la que salí de fiesta, quedándome únicamente vestido con mis calzoncillos rojos, slip.
Seguía sin empalmarme, y me tumbé de nuevo en el sofá, y me bajé los calzoncillos hasta los tobillos, dejando mi pene y los testículos al aire, para ver si así lograba la erección. Cogí mi mano derecha y tras sobarme los huevos un ratito, me froté el pene varias veces para ver si conseguía la erección, pero nada. Pese a ello, quise ver si podría llegar a correrme bajo los efectos del alcohol, y empecé a pajearme aunque mi pene apenas estaba erecto. En la porno comenzaron a practicar sexo, y me puse caliente, saliéndome liquido preseminal, y poco a poco el tamaño de mi pene comenzaba a aumentar para mi alegría. Estaba decidido a masturbarme y correrme, o por lo menos intentarlo, para ver si el alcohol me lo permitía. De repente, escuché la puerta de la cocina, y me acordé de que mi hermana estaba de fiesta, y que acababa de llegar a casa. No la oí abrir la puerta principal, pero sí la de la cocina. Enseguida me estiré y alcancé los calzoncillos en mis tobillos para subírmelos, y me fui a levantar para coger el mando que estaba en la silla con el resto de la ropa, cuando mi hermana entró en el salón. Me dijo: "Hola, qué tal Enrique". Le dije, "bien, y tú?". Me respondió que genial, que se lo había pasado muy bien, y que qué hacía casi desnudo. Le respondí que hacía mucho calor en casa, y con el alcohol... que estaba sudando porque había estado recogiendo el salón. Me dijo: "es verdad, gracias por hacerlo, pero te hubiese ayudado yo mañana por la mañana". Miró la tele porque tenía sonido, y vio la porno. Yo seguía erecto, pero estaba bastante oscuro el salón, ya que no tenía encendida la luz, y no creo que Claudia lo notase. Me dijo: "pero Enrique, qué haces viendo la porno a estas horas, vete a dormir anda". Y le dije: "estaba haciendo zapping, si ya me iba a ir".
Claudia me dijo: "no te preocupes, quédate un rato si quieres, voy a cenar algo".
Salió del salón, y suspiré tras la sorpresa que me dio. Salí del apuro como pude, y yo creo que bastante bien. Realmente estaba caliente y no me apetecía ponerme la ropa de la silla, y esperé a ver si mi hermana se iba a dormir y podía acabar la paja.
Pero Claudia, a los 2 minutos, volvió a entrar en el salón, y mientras yo estaba tumbado en el sofá, con el calzoncillo puesto, se sentó en una silla y me habló de varias cosas hasta que me dijo: "vaya babosos, cambia a otro canal". Le dije: "el mando está ahí a tu lado". Lo cogió y cambió de canal, pero para mi sorpresa, en vez de poner concursos o teletienda, puso otro canal porno. Me extrañé, y dijo: "esto ya es otra cosa". Me puse nervioso, mi hermana parecía algo borracha, y quise irme a la habitación, pero se quitó la chaqueta y me dijo: "supongo que te estarías tocando Enrique, si quieres puedes continuar, no te cortes por mí, que yo no te voy a mirar, que soy tu hermana".
Empecé a incomodarme, no sabía realmente si mi hermana estaba muy borracha, o si lo decía convencida. También es cierto que mi hermana y yo siempre hemos tenido una buena relación y alguna vez la he visto en el baño semidesnuda (pechos) y a mí me ha visto alguna vez hacer pis y en calzoncillo por las noches de verano, ya que suelo dormir con calzoncillo destapado por el calor que hace. Vamos, que nos hemos visto en trapos menores alguna vez.
También hay que decir que soy muy abierto, muy impulsivo, y tampoco me daba pudor quedarme desnudo delante de mi hermana o de quien fuese, y unos minutos después me metí la mano izquierda por debajo de los calzoncillos rojos para tocarme los testículos. Tenía la piel muy caliente, y alguna gotita preseminal ya había manchado mi calzoncillo. Me levanté y fui al baño a limpiarme un poquito el pene para no ensuciar el calzoncillo. Cuando volví, mi hermana estaba tocándose las tetas con las manos debajo de la camiseta que llevaba puesta. Al entrar, paró y noté que las volvía a poner en los laterales de la silla donde estaba sentada, haciendo con que no se había tocado mientras mi ausencia.
Yo volví al sofá con el rollo de papel higiénico, y mi hermana me miró y me dijo: “¿te vas a correr?”. Y le dije rápidamente: “¡qué dices Claudia!”. Me contestó: “pues entonces dime para qué te has traído papel higiénico”. Reaccioné y le dije: “porque quiero limpiarme ya que estoy un poco excitado. ¿Y tú qué vas a hacer?”. Claudia me dijo: “¿hacer de qué?”. Le respondí: “ah no sé, como te estabas tocando viendo la porno…”.
La conversación me estaba poniendo más caliente de lo que estaba antes de que mi hermana llegase a casa, habíamos bebido demasiado, y aquello no era una conversación muy corriente entre hermanos, pero al fin y al cabo, estábamos solos y quién no ha visto una porno, aunque en este caso fuese con una compañía como mi propia hermana. Claudia soltó: “bueno, me he liado con un chico esta noche y al ver estas escenas en la tele, pues no soy de piedra, sabes?”. Le dije: “lo entiendo, es normal”. Aunque para mí no era muy normal.
Me bajé un poquito el calzoncillo para limpiarme de nuevo el glande de mi pene, que volvía a estar húmedo. Me abstraí por momentos y mi mano acabó agarrando mi polla, caliente caliente. Permanecí así unos instantes, hasta que de reojo vi a mi hermana que me miraba, y la miré. Se rió y me dijo: “tranquilo Enrique, tócate si quieres, que está tan oscuro que no veo, además de que no veo bien debido al vodka que he bebido, y tampoco es mi intención mirarte”. Decidí bajarme un poquito más el calzoncillo, dejando mi culo y mi pene completamente destapados, y mis manos fueron a mi pene de 15,5 centímetros. Estaba caliente y me empecé a sobar un poco suavemente, mientras que mi hermana seguía viendo la tele. Le dije: “Clau, puedes tocarte como antes si lo crees oportuno, no te cortes, eres mi hermana y no te voy a mirar”. Pocos minutos después, yo estaba pajeándome ya sin tapujos, relajado viendo la porno, y mi hermana empezó a tocarse de nuevo los pechos por debajo de la camiseta verde que llevaba. Sus movimientos eran sensuales, pero apenas podía ver nada por la oscuridad. De repente, volví a mirarla y vi que su sujetador blanco estaba encima de sus pantalones, por lo que se lo había desabrochado para tocarse sin ninguna molestia. Me dijo que qué bien se lo estaba pasando teniendo tanta complicidad conmigo, que había visto algunas películas con un ex hace unos meses, y que lo estaba disfrutando tras la larga noche que había pasado de fiesta. Me dijo un comentario que me llamó la atención: “tenía que haberme venido a casa con el chico de esta noche, muchos besos y nada”. Le dije: “para otra vez, si lo crees conveniente, por mi no lo hagas, que si hace falta me duermo en el salón para no molestaros”. De repente hizo el comentario de la noche: “Enrique, por qué no te sientas en la silla que hay aquí, que estás por allí medio marginado en el salón”. Le dije: “Clau, yo que sé, aquí estoy bien”. Y me dijo, “bueno, como quieras”. Entre el sueño, la oscuridad y el cansancio que tenía, estar tumbado en el sofá me estaba dejando adormilado, así que me levanté y me senté en la silla tratando de poner las manos delante de mi pene mientras andaba, por si acaso mi hermana me miraba. Me senté en una silla a un metro y medio de la suya, yo desnudo, y ella con una mano debajo de su camiseta. Ahora podía mirarla de reojo y ver a dónde tocaban sus manos. Y supongo que ella también me podía ver a mí. Tenía la otra mano metida debajo de la falda que llevaba, y me calenté un poco más. Estaba plenamente erecto, y ya me estaban entrando ganas de masturbarme bien. Claudia me miró y me dijo: “qué calor hace en este salón, tenemos que abrir la ventana”. Realmente hacía mucho calor, y se levantó a abrir dos ventanas que había detrás de nosotros. Volvió, y antes de sentarse, se bajó la falda porque tenía calor. Llevaba una braguitas rojas que provocaron que mis ojos le echasen un vistazo rápido, y antes de que yo dijese nada, me dijo: “parece que hoy llevamos el mismo color de ropa interior”. Y le dije: “eso parece, jeje”. Yo ya veía mucha confianza entre ambos, ella en ropa interior, y yo desnudo viendo la porno, por lo que pensé, si le molesta que me toque, que se vaya, y si piensa que soy un guarro, pues qué le voy a hacer, pero tengo que saber si el alcohol me impide correrme o no, total, no creo que se lo comente a nadie, ya que soy su hermano. Y con mi mano derecha empecé a pajearme poco a poco, cada vez más rápido y vi cómo ella posiblemente se estuviera tocando el clítoris por la forma de mover su brazo. Le solté casi sin querer: “puf, qué calor hace Clau”. Y me dijo: “y que lo digas, sobretodo con el ritmo que llevas”. La miré y sonreímos juntos, y sin dejar de mirarnos me dijo: “alguna vez te he visto desnudo, pero nunca pensé que tuvieses eso”. Le dije: “bueno, y qué esperabas”. Y me contestó: “no sé, es grande, no?”. Le respondí: “bueno, los hay de todos los tamaños”. Yo ya me corría y me levanté rápido a coger el papel higiénico que había dejado en el sofá. Claudia me habló: “vaya, ¿ya?”. Y le dije: “sí, antes de que llegasen me estaba tocando”. Claudia se levantó y me dijo: “te importa que te mire? Es que me parece curioso tu miembro”. Y le dije: “tiene nombre, no lo llames miembro, jeje”. Me dijo: “ah sí? Cuál?”. Le contesté: “Yacu”. Y se quedó mirándome y yo obviamente no me tocaba. Me dijo: “por qué no acabas?”. Le dije: “me da corte Claudia”. Se acercó más a donde estaba y me dijo: “no te preocupes, no es el primer miembro que veo, y el tuyo ya lo he visto alguna vez, pero es hermoso”. Me tumbé en el sofá y me empecé a tocar viendo que mi hermana estaba caliente y que le daba igual lo que yo hiciese, por lo que me masturbaba mientras mi hermana me miraba de vez en cuando, y yo seguía a lo mío sin hacerle mucho caso a ella. Estaba realmente cansado y me dolía el brazo de tocarme, y no me corría aún. Al parar mi hermana me dijo: “qué, ya?”. Y le dije: “que va, es que me duele el brazo, jeje, lo tengo reventado”. Ella se extrañó, me miró y me dijo: “te puedo preguntar una cosa Enrique?”. Y le dije: “dime”. Ella me hizo una pregunta tremenda: “si no te importa, a mi no me importaría ayudarte si ves que no vas a acabar”. Cerré los ojos un segundo y pensé, qué me está diciendo mi hermana, que me va a hacer la paja a mí… Abrí los ojos y le dije: “no sé, cómo me vas a hacer eso, eres mi hermana y ya me recuperaré, jeje”. Ella se animó, se acercó al sofá y de repente se sentó en un borde y me miró. Me dijo: “no te preocupes, si no pasa nada”. Yo no me lo podía creer, mi hermana tenía que estar borrachísima o algo, pero dirigió su mano izquierda a mi pene, y tras tocarlo suavemente produciéndome casi cosquillas, me lo agarró y se movió un poco en el sofá. Yo ya no dije nada, me quedé de piedra, y no daba crédito. De repente me empezó a masturbar y al minuto ya no podía aguantar más, me había sobreexcitado, sólo de pensar en lo que estaba ocurriendo, y le dije: “ya, ya!!”. Claudia, en vez de apartarse, se agachó y yo sin poder ver qué hacía, porque tenía casi su espalda delante de mis ojos, noté su boca en mi pene. No me lo podía creer, y ya no aguantaba ni un segundo más y me vinieron las contracciones y me corrí. Mi pene daba meneos según me corría en las paredes de su boca, y podía sentir cómo había semen en su boca. Me eché a reír, y le dije: “estás borrachísima, qué has hecho!”. Se levantó sin decir nada, con la boca cerrada, y se fue al baño, donde la oí escupir, supongo que el semen en el váter. Yo me apresuré a limpiarme el pene con el papel higiénico, jadeando todavía, sin creerme lo que había pasado, sobre las 06.30 h. de la noche, en medio del salón oscuro.
Lo que sucedió a continuación, lo contaré próximamente, pero la noche fue larga, y más emocionante.

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