Mi padre y yo
Hola. Soy Elena tengo 27 años y vivo en Argentina.
Me enteré de este sitio por unas amigas, entre un par de veces y me gustaron mucho algunos relatos, sobre todos los de Amor Filial, y a raíz de eso se me ocurrió contar mi experiencia.
Mi familia se componía de mis padres y yo, hija única. Ellos se habían casado muy jóvenes (él 20 y ella 18), obviamente se casaron estando ella embarazada de mi.
Desde que tengo uso de razón que supe que...
su matrimonio era la hecatombe, no pasaba un día que no discutían.
Mi papá (Julio, 47 años) un hombre muy culto y dedicado a su trabajo, morocho, que si bien no era un hombre llamativamente lindo, yo al menos lo encontraba un hombre interesante, tenía y tiene una conocida zapatería en esta ciudad, y desde siempre soy conciente que ha hecho de todo por darnos todos los gustos sin hacernos faltar absolutamente nada, sobre todo a ella que siempre la ha complacido en todos sus caprichos, y ella (Belén, a la que nunca llamé mamá) que era una mujer hermosa, y lo sabía, de lo único que se preocupaba era de la peluquería, manicura, y tener sus placares lleno de ropa, y que jamás se ocupó del lavado, planchado ni de los quehaceres de la casa, para todo tenía empleada y así en ese marco me crié yo.
Pero la peor parte es que sus discusiones eran casi siempre en torno a mí, ya que ella reprochaba constantemente que su sueño era un hijo varón, en lugar de mí, y mi papá todo lo contrario yo era la luz de sus ojos, su nena.
Por supuesto jamás supe lo que era el cariño de madre, todo lo contrario, siempre había reproches y me hacía la vida imposible, y siempre me castigaba y golpeaba durante mi niñez y mi adolescencia, y me hizo crecer siendo una chica con muchos miedos y sin amor, y que de no haber sido por el amor de mi padre, otro hubiera sido mi destino.
Pero a medida que fui creciendo, iba creciendo más como mujer y me hice una mujer con personalidad, con carácter, y en una de esas continuas disputas con mi madre me atreví a enfrentarla.
Un día no recuerdo bien como empezó, me hizo los reproches de siempre, que yo y papá la teníamos cansada, que el peor error de su vida fue haber quedado embarazada de “éste” (así se dirigía a papá) y el haber nacido yo en vez de un varoncito, y tanta basura que tenía guardada, hasta que explote y no se que cosa le dije que la sacó e intentó lo de siempre, golpearme, cuando se acercó y lo intentó, por primera vez la enfrenté le agarré la mano y le dije vos a mi no me golpeas ni me humillas nunca más, que me vas a pegar vos a mi, me dijo, no, sería incapaz de hacer algo semejante, le contesté, pero nunca más voy a aceptarte más humillaciones, ni insultos hacia mi ni a papá, claro, me dijo, lo que ustedes quieren es que yo me vaya y así dejarles el camino libre a ustedes y puedan hacer lo que siempre han deseado ser pareja, eso me envenenó, callate Belén, no tenés idea de lo que decís, pero si así fuera te puedo asegurar que yo lo haría más feliz de lo que vos nunca lo hiciste y de lo que papá se merecía y se merece, que lo trates como lo que es UN HOMBRE, no me importa lo que ustedes hagan, replicó, pero les puedo asegurar que no voy a aguantar mucho tiempo más conviviendo con ustedes, ojalá lo hagas de una vez por todas y nos dejes vivir en paz, le contesté y me fui.
Y así siguieron los días sin que nada cambiara, al menos para bien, cada día era más insoportable y más insostenible la convivencia con ella, tanto de parte de papá como mía, es más yo estaba convencida que ella lo engañaba, porque no había un día en que ella no tuviera algo que hacer y salía todas las tardes y regresaba muy tarde a la noche, y lo que más me molestaba era que cada día era más soberbia.
El regreso a la felicidad fue un día domingo en que habíamos ido con papá a pescar y a eso de las 5 de la tarde se largó un diluvio con granizo, así que nos obligó a regresar antes a casa, y ahí fue el final para todos.
Cuando estábamos llegando a casa, vimos un auto estacionado en la parte de atrás de nuestra casa. Papá me dijo, nena quedate acá, no bajes, y en la parte de atrás de la casa hay una puerta que casi nunca se abre y sólo papá tiene llave, lo ví que abrió, y al cabo de unos minutos escuché gritos y discusiones, luego una larga espera de casi una hora en que ví salir a un hombre y a ella cargando varias valijas, lo que suponía era ropa, subir al auto que habíamos visto y partir, puse en marcha el auto de papá y fui hasta la puerta, me bajé, entré y ví a papá, por primera vez en mi vida, lo encontré primero fuera de sí y luego liberado, al punto que con los brazos en alto y en el medio del living, gritaba por fin, por fin, en una clara muestra de estar esperando ese momento.
Me acerqué, lo hablé, él se dio vuelta me abrazó y sólo me dijo, por fin hija, por fin, esto debí haberlo hecho hace años, pero bueno, ya está.
No te voy a decir lo que pasó aquí, tal vez algún día lo haga, pero temo que vos ya lo sabés o lo imaginabas, pero listo, se acabó.
Al otro día llamó a las empleadas, dejó solamente a una para que se ocupara de la casa y de la comida, y yo comencé a hacerme cargo de todo, aprendí a lavar, planchar, hacer la comida, en fín de hacerme cargo de la casa.
Transcurridos unos meses, mientras charlábamos, me comentó la idea de comprar otra casa, que siempre le había gustado, vender ésta y cambiar todos los muebles, le pregunté papá, pero tenés con que hacerlo?, si hija durante mucho tiempo he ahorrado y tengo en el banco como para hacerlo, más lo que saque de la venta de ésta, estaremos al día con todo, y así fue en menos de tres meses compró otra casa, la amoblamos a nuestro gusto, hizo otras ampliaciones y quedó hermosa y comenzamos una nueva vida, durante más de un año nunca más supimos de Belén, en realidad nunca más nos acordábamos de ella.
Yo seguía con mis estudios, en mis tiempos libes iba a ayudarlo al negocio y de a poco me fui metiendo en ello hasta quedar un poco como encargada de la zapatería.
Pero los tiempos no me daban para todo y le propuse dejar mis estudios por un año y retomarlos al año siguiente con la promesa de recibirme, lo aceptó y a principios del otro año, me dediqué a full al negocio, que gracias a Dios era cada vez más próspero.
Llegaron las vacaciones de enero y mi padre cerró por unos días, y nos fuimos a pasar unos días a pescar que es lo que más nos gusta, así estuvimos varios días hasta que ocurrió lo que a continuación voy a relatar, después del almuerzo me dio ganas de ir al baño, y como estábamos en un dique, por supuesto que tuve que retirarme un poco de donde estaba papá, luego de hacer lo que tenía que hacer, me fui a la orilla del dique me bajé la biquini y comencé a lavarme, de pronto sentí un cosquilleo en las pies, las piernas y en la vagina, me levanté como un rayo, con tanta mala suerte que tropecé con unas piedras y me caí y golpeé contra unas rocas mis manos, cuando pude levantarme me miré tenía todo cubierto con unas cosas negras que me picaban, a los gritos llamé a papá, vino y me dijo tranquilizate son sanguijuelas y comenzó a tirarlas, pero se hacían como elásticos y dolía mucho, la parte mas embromada era la de la vagina, pobre papá, yo con la biquini baja, le pedía por favor que me las quitara, como pudo las fue sacando una a una, pero me habían lastimado mucho, más en la vagina y en los muslos, cuando terminó de retirarlas, nos dimos cuenta que no podía mover las manos, como pudo cargó las cosas, me puso un short y me llevó a una clínica.
Tenía las muñecas fracturadas y algunos dedos, en consecuencia enyesada las dos manos y curaciones por las picaduras de las sanguijuelas.
Tenía yeso para 30 días, así que papá tuvo que llamar una enfermera para que me hiciera las curaciones de las picaduras que eran tres veces al día, mañana, tarde y noche.
Así transcurrieron los días, yo lloraba contínuamente por estar en ese estado sin poder moverme de la cama en pleno verano.
A la semana tuvimos la novedad de que la enfermera no iba a venir por 10 días porque si hijo había tenido un accidente, para colmo era a la noche.
Cuando papá regreso del trabajo comenzó a llamar a otras enfermeras, pero nada, nadie estaba disponible, para colmo yo con las manos enyesadas era una inútil total.
Ya eran casi las 11 de la noche y no había nadie disponible, papá me dio de cenar, y me dijo que hacemos hija? Las curaciones te las tenés que hacer, no sé pá, que hacemos? Le dije, bueno, mirá, hagamos una cosa, si querés yo te hago las curaciones, pero vos guíame, lo pensé un momento y le dije bueno dale, subime el camisón y bajame la bombacha, se puso todo colorado el pobre, trajo las cosas y comenzó, primero me puso el líquido desifectante y luego un polvito blanco para que cicatrizara, pero la más complicada era una picadura que estaba debajo del clítoris, para lo cual tenía que abrirme los labios y hacerme las curaciones, lo iba guiando y al fin terminó, estaba todo transpirado.
A la mañana siguiente otra vez, esta vez ya tuvo menos complicaciones para , mientras realizaba las curaciones me preguntó si quería que llamara a una enfermera, huy pá,no, ya estoy cansada que gente extraña venga y me vea toda desnuda, no, bueno hija si no te sentís incomoda lo sigo haciendo yo, gracias pá.
Y así lo fue haciendo durante varios días más, hasta que una noche, creo que era de madrugada, me desperté a los gritos llorando, vino papá, que te pasa hija?, los bichos, le decía, me destapó y tenía sangre, seguramente yo en la pesadilla me había rascado con lo poco descubierto de mis dedos que tenía y me había lastimado, me subió el camisón me bajó la bombacha y por suerte no me había lastimado en la vagina, le pedí si podía ir a su cama y me dijo que sí, y comenzó a curarme las lastimaduras, sin darse cuenta estaba en boxers, cuando se dio cuenta se puso colorado, pá no te hagas problemas, le dije, me subió la ropa y me abracé a él para dormir, al otro día ya me quedé en su cama, cuando llegó a la noche, y entró a su cuarto me vio acostada, se rió, qué? Ya me usurpaste mi cuarto, si te molesta me vuelvo al mío, no mi amor, quedate.
Gracias a Dios las heridas ya estaban cicatrizando bien y quedaban muy pocos días para ir al médico a que me revisara.
Una noche, entre sueños, sentí que me abrazaban y me tocaban los pechos, cuando tomé conciencia y me despabilé, abrí los ojos para saber que estaba despierta, era papá que, seguramente soñando me había agarrado mis pechos, me quedé quietita, no sabía que hacer, al ratito, metió su mano bajo el camisón y me los agarró, se corrió para mi lado, yo estaba de costado, y se pegó a mi, de pronto sentí la dureza de su miembro en mi cola y comenzó a moverse, no de adelante para atrás, sino de arriba hacia abajo cada vez más rápido hasta que sentí que largaba su semen y terminaba, luego me soltó y se dio vuelta para el otro lado, me había quedado petrificada y un poco excitada.
Y así se fue haciendo costumbre, entre las curaciones, que a la noche me las hacía en boxers y que muchas veces vi su excitación, y sus “arrimadas” de madrugada, a él le quitaban un poco la inhibición y a mi me gustaba cada día más.
Luego de unos días en que todo marchaba bien, fui a una ginecóloga (porque mi médico estaba de vacaciones) que finalmente me dio el alta, a la que me atreví a preguntarle si podía tener sexo, y lo cual me dijo que sí, y sacarme el yeso de ambas manos, regresé a casa sumamente contenta.
Cuando llegó papá a la noche se lo comenté y cuando me realizaba la última curación, le pregunté que como la veía él, a lo que me contestó hermosa está, en el acto se dio cuenta de lo que había dicho, y se quiso excusar, le dije pá no te hagas problemas te entendí y comencé a reirme, bueno quedate quieta que te tengo que echar el polvito, papi que atrevido que sos le dije, se puso rojo, tonto te digo en broma.
En los días subsiguientes, continuaba durmiendo con él, seguía con sus embestidas, cierta noche se me ocurrió y esperando el día que más o menos lo hacía, cuando el fue al baño, yo aproveché y me desnudé completamente, esa tarde me había depilado completamente, cuando él vino se acostó y como es su costumbre leía un poco el diario, luego me daba un beso y apagaba la luz.
Esperé despierta durante dos horas, pensé esta noche no será, pero al cabo de un rato, se dio vuelta me abrazó y puso su mano sobre mis pechos como siempre, cuando se dio cuenta, creo, que estaba sin camisón quiso sacar su mano, pero se la agarré y la puse sobre mis pechos, primero se quedó quieto, pero luego comenzó a rozar mis pezones con la yema de sus dedos y me sentí en las nubes, luego deslizó su mano hacia mis piernas y comenzó a subir hasta mi cola, tampoco encontró mi biquini, y comenzó a deslizar sus manos por mi cuerpo, me di vuelta me puse de espaldas y agarré su mano y la coloqué sobre mi vientre y abrí mis piernas, comenzó a jugar con sus dedos entre mis piernas pero no se animaba a más, me coloqué de costado frente a él y puse mi cara junto a la suya y lo abracé, le di un beso en la boca, primero como que no se animaba, pero luego cuando comencé a morderle suavemente los labios, abrió mi boca con su lengua y comenzó a darme interminables besos apasionados, luego con mi mano agarré su miembro (que por cierto no era poco) e intenté bajarle el boxer que luego terminó bajándoselo él, y así de costado como estábamos me refregaba su pene ya duro entre mis piernas, como me excitaba, como estábamos lo abracé con fuerza e intenté que su pusiera encima mío, lo que finalmente hizo, y comenzó lo mejor, me besó entera, pero no se animaba ni a besarme la vagina ni a penetrarme, entonces me acerqué a su oído y suavemente le dije, podés hacerlo mi amor estoy lista, en el acto comenzó a besarme y a pasar su lengua por mis pechos, mi ombligo, hasta que finalmente abrió mis labios y me dio una lamida espectacular, su lengua, por Dios hermosa, tuve interminables orgasmos, hasta que finalmente, abrió mis piernas y lenta y suavemente comenzó una penetración increíble, hasta agotarme de tantos orgasmos, en medio de estar haciendo el amor me decía cosas increíbles, que siempre me había deseado, que era su único amor, que desde este momento yo iba a ser la única mujer en su vida, yo sólo atinaba a decirle te amo papi, te amo, hasta que finalmente terminamos juntos extasiados de amor.
Yo fui al baño a lavarme, luego lo hizo él, cuando volvió nos pusimos a hablar, nos quedamos hasta la seis de la mañana conversando, que lindo que fue y es todo.
A partir de ese día convivimos como pareja, con el tiempo yo terminé mis estudios, abrió otra sucursal de la zapatería, yo estoy a cargo de una y el en la otra, y gracias a Dios nos va bastante bien pese a la crisis, ya hemos cambiado el auto, y tenemos una vida increíble.
Esa noche de la inauguración hizo un lunch en donde invitó a comerciantes y amigos, y en un aparte me acerqué y le dije, mi amor preparate para la vuelta porque tengo algo para vos, que es? Me preguntó, no, no te puedo decir nada, le contesté, es una sorpresa.
Cuando regresamos a casa mientras él, luego de higienizarse se fue a la cama, le dije esperame que ya vuelvo, me fui a dar una ducha rápida y salí totalmente desnuda, y le dí dos cosas que nunca había hecho en mi poca experiencia sexual, sexo oral y anal, la pasamos de maravillas.
Al final como reflexión, pienso de vez en cuando, que visionaria que fue Belén al adelantarme en un momento de ira, que papá y yo ibamos a terminar juntos, por suerte es así. Sobre ella no supimos nunca más nada hasta el día de hoy. Papá nunca me dijo nada sobre lo que sucedió aquel día, lo único que dice es que agradece a la bendita lluvia y granizo que hizo que regresáramos y también le da las gracias a las sanguijuelas, lo que nos causa mucha gracia.
Elena
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