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Monica: Universo Incestuoso 6 de 6

Enviado por momone89 el 6/1/2012

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Monica: Universo Incestuoso 6 de 6 Publicado el 06/01/2012, por: momone89

MÓNICA: UNIVERSO INCESTUOSO Capítulo 6 de 6: Despidiéndome de todo.

Juan José llamó preguntándome si estaba mejor al día siguiente. El sonido de su llamada me pilló en la cama, despertándome de un sueño donde veía luz, mucha luz… y oía cosas, pero no las veía. Hablé con él diciéndole que estaba mejor, y que me dio una jaqueca de esas que de cuando en cuando solían darme cuando descuidaba mi alimentación. Me dijo que Gabriel y Eva estaban preocupados por mí y que deseaban que me...

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pusiera buena pronto.

El caso es que me levanté de la cama, me aseé convenientemente y me puse a desayunar unas galletas sin grasa, viendo un ratito la televisión, al menos casi media hora. No me gustaban los culebrones, ni los programas esos de la tele tienda que te venden cachivaches que luego no sirven para nada. Soy de las que prefiero ver, aunque sea un plomo o fastidio, programas con alguna tertulia, ya sea del nuevo traje de ésta o de aquella, o de lo que ha pasado en tal o en cual programa con tal o cual concursante…. Evasión, dicho lisa y llanamente.

El caso es que oigo sonar el timbre de la puerta. No esperaba visitas y no creo que Diego haya regresado pronto del trabajo. Me acerco a la puerta, miro por la mirilla… y veo a Francisco, toda una sorpresa. Abro la puerta y me dice:

-¿Te pillo en mal momento?

Me quedé algo sorprendida, ya que a estas horas, ya le hacía yo trabajando por ahí.

-Pasa, creí que estarías trabajando. ¿Ocurre algo entre tú y mi hermana otra vez?
-No, ella cree que estoy trabajando.
-Entonces… ¿Qué haces aquí?
-Me alegra que me lo preguntes.

Veo como se baja la cremallera de su pantalón de color ocre y con su mano se saca su polla.

-Serás guarro…
-Guarra tú, que te dejabas encular por tu sobrino. Desnúdate ahora, zorra.
-¿Y si me niego?
-Tendría que enseñar a quien corresponda… lo que hacías tú con mis hijas y mi sobrino.

El muy cabrón me tendría en su teléfono móvil con fotos o grabada, seguro. Conociéndole, decidí desnudarme, y una vez que me despojé de la última de mis prendas, me dice:

-Apóyate en el sofá, que ahora me toca darte por el culo.
-Vaya novedad.
-Ésta vez será más duro.

Noto como se coloca detrás de mí, sobándome las tetas que me van colgando por el respaldo del sofá, arrimando poco a poco su polla por mis nalgas, buscando mi agujero del culo. Abro un poco las piernas para que tenga algo de maniobra, y poco a poco, su cipote pudo entrar algo en mi ano.
De un tirón, haciéndome daño y provocarme un grito, amén de un apretón en mis pechos por las manazas de Francisco, él me empezó a darme por el culo.

-¿Me notas, guarra?
-Francisco, me duele, joder…
-Te duele, te duele… Pues que te duela.

Francisco seguía moviendo de manera insistente y poderosa su polla en mi culo, haciéndome daño, sin importarle que me haga soltar lágrimas en los ojos a cada enculada. No podía mirarle a los ojos, pero seguro que estaría sonriendo y disfrutando el muy cabrón. Alguna que otra vez, cuando no me estaba estrujando mis pechos, me daba algún que otro cachete de los fuertes en mis nalgas, haciéndome sentir más sucia y más dolorida. Tenía ganas de que terminara, de que se corriera y se fuera de una vez, que mi ano deje de dolerme. Varias enculadas posteriores, y unos estrujones fuertes a mis pechos determinaron que Francisco estaba a punto de vaciarse… y así fue. Me llenó el culo de semen y se regodeó sacándome la polla poco a poco de mi ojete.

-Ya tienes tu culo lleno de mi semen. ¿Te llena Gabriel el culo como yo?
-Cabrón…
-Me lo tomaré como un sí. Pobre Diego, cada vez le compadezco más.
-Márchate.
-Claro, ahora me marcho. Dentro de unos meses es tu cumpleaños. ¿Alguna sugerencia?
-Ahora mismo… que te vayas.

Francisco se guardó la polla tras limpiársela con mis bragas, se subió la cremallera del pantalón, y me dijo:

-Ya nos veremos,”coñada”.

Abrió la puerta de casa, y se fue. Tras cerrar la puerta, comencé a llorar como nunca lo hice. Ahora era evidente que estaba en una situación muy complicada, con mi hermana y las niñas de por medio, ya que si la decía a mi hermana lo que me ha hecho su marido, él sacaría a la luz lo que he hecho con las gemelas y mis otros sobrinos. Me limpié con papel de cocina las manchas entre blancuzcas y marrones que estaba dejando por el suelo debido a la enculada de Francisco, y me fui al baño a untarme una crema para los dolores en el ojete. Me dolía mucho.

Pasaron semanas, meses… hasta la llegada de mi cumpleaños. Diego, mi marido me regaló un perfume de esos muy caros, amén de un beso y un piropo de los suyos. De los calores del verano ya estábamos en los fríos de otoño, ya que mi cumpleaños es en Octubre. Me puse un jersey y unos pantalones de color pastel y Diego me llevó al lugar donde se celebraría, ya que mi casa es demasiado pequeña para tamaña fiesta, la cual sería en casa de Juan José. Allí estaba él, junto a Estela, y ya habían llegado varios familiares, dándome besos y deseándome felicidad, y que cumpla muchos años más… vamos, lo normal y lo típico que una mujer que cumple años oye en su día.

Me regalaron cosas como un suéter de colores marrón y naranja con mi nombre, una figurita de madera tallada a mano con forma equina, y el regalo de Gabriel, nada más y nada menos que… una Webcam, para así poder tener videoconferencias, o al menos eso le oí a mi sobrino, aunque seguro que era el nombre que podía decir en plan elegante para no decir”vernos practicar sexo por Internet”.

Mi hermana y Francisco me regalaron un vale para ir a una exposición de arte románico, algo que me hacía mucha ilusión, ya que Diego, por su situación, no podía llevarme a museos o a sitios culturales. Afortunadamente, Francisco se mantuvo correcto en el trato, pero no ví a las gemelas por ninguna parte de la casa.

Durante la celebración de mi cumpleaños procuré mantenerme algo apartada de Francisco, vigilando siempre por donde se movía, fijándome además de si Escarlata estaba cerca para preguntarla por las gemelas, por si había pasado algo, o por ella sabia lo mío y lo de ellas… pero no llegué en ningún momento a establecer conversación alguna. Al menos tuve algo de conversación con mi sobrino Gabriel, al que le noté algo nervioso, como si lo que aquella vez le hubiera alterado de alguna manera.

En un momento de relax, me llevé a Gabriel a un lugar muy conocido por él y por mí, a su dormitorio, y me aseguré de que nadie pudiera abrir la puerta, o al menos, echarla abajo. Después de comprobar que el pestillo del pomo de la puerta de su cuarto estaba colocado, me puse a hablar con él:

-¿Estás bien?
-Estaba algo nervioso, tía Mónica, pero ahora… estoy algo mejor.
-¿Nervioso?
-Sí, por el tío Francisco. Mira que correrse dentro de tí…

Veía lágrimas comenzar a salir de sus tiernos ojuelos, apresurándome a limpiarlos con mis dedos. Sentí alivio al ver que por lo menos, Gabriel no era como Francisco o como cualquiera que fuera cruel con las mujeres.

-He puesto el pestillo para evitar que él, o tu hermana, o cualquiera…
-Ya, pero no te preocupes por el tío Francisco.
-¿Por?
-Antes de que me hicieras ir contigo, le puse algo en la bebida, un laxante.
-Pero… espero que no bebiera alcohol.
-No, me aseguré de que bebía agua cuando se lo puse, era de esos que se disuelven en el agua.

Sonreí y casi me puse a reír, imaginándome a Francisco estar un buen rato en el baño, como castigo. Iba a pedirle a Gabriel que dejáramos de hacer lo que hacíamos, pero creí conveniente que por lo que ha hecho, merecía ser premiado.

-Sácatela, pero apáñate con algo rápido.
-No pasa nada, tía Mónica. Se cosas de las gemelas.

Mientras me quitaba el jersey y el sujetador blanco, el muchacho ya tenía su pene visible tras bajarse la cremallera de sus pantalones. Me puse de rodillas y me puse lo suficientemente cerca para que el calor de su miembro calentase el canal de mis pechos, mientras besaba la punta de su glande con delicia y finura. Tras unos leves lametones y unos cuantos frotamientos de mis pechos en su polla, le pregunté:

-¿Sabes por qué no están?
-No están por Francisco. Las hace cosas.

Era de esperar: no sólo se las apañó para obligarme a practicar sexo con él, que para joder a mi hermana y a mí, haga cosas con sus hijas.

-No me cuentes más, ahora sigamos con lo nuestro.

Mi sobrino me acariciaba los pezones con las puntas de sus dedos y yo, lamía su polla cuando ya no estaba entre mis pechos. Quería pasarlo bien, quería gozar en mi cumpleaños, y no quería que ningún mal recuerdo, por muy doloroso que fuese, lo estropease. Seguí lamiéndole y chupándole la polla con ganas, hasta que mi sobrino me avisa:

-Tía, creo que ya me voy…

Dejé de chupársela y con mi mano dirigí su tieso falo hacia mis pechos desnudos, los cuales fueron receptores de largos y abundantes chorros de su esperma blancuzco y caliente, llegando a manchar parte del suelo de su cuarto. Me sentí feliz ante tamaña eyaculación del muchacho, y como muestra de aprecio, me unté bien el semen por mis pechos, antes de ponerme el sujetador y el jersey. Antes de salir, se lo dije a mi sobrino:

-Quería decirte que será mejor que dejemos de hacer estas cosas, por lo menos un tiempo.
-Tía Mónica…
-Mira, es gozoso, es morboso… pero las cosas se han salido de sitio. Mira tus primas, tu hermana… hay que parar.
-Pero el tío Francisco no ha podido hoy hacer nada.
-Ya, pero si algo sé, es que es vengativo. Le habrás hecho cagar, pero ni olvida ni perdona.
-¿Y qué?
-Pues que buscará vengarse, y si aceptas un consejo, vigila a tu hermana Eva.
-Lo haré. Gracias, tía Mónica.
-De nada. Ahora salgamos sin levantar sospechas.

Cuando llegué al salón donde estaba casi todo el mundo, olía a desodorante que había usado para disimular el curioso olor que deja el esperma derramado por mi sobrino, evitando así críticas por mal olor o preguntas por esa”curiosa colonia que llevo puesta”. Diego estaba charlando con mi hermana, y Juan José comía algo de tarta que había sobrado, como casi siempre. Busqué a Eva con la mirada, pero no la ví, pese a que estaba en casa. Pasados veinte minutos, la ví salir de la cocina frotándose la boca con una de sus manos… y a alguien más salir también de la cocina, y no era su hermano Gabriel, sino Dimas, el marido de mi prima Estela, que terminaba de subirse la bragueta del pantalón.

Pasadas unas horas, Diego y yo nos fuimos de casa de Juan José, cansados de estar casi todo el tiempo de pie, casi sentados solo para comer algo y luego tarta. Nos llevamos algunas sobras a casa… y me olvidé hasta de Francisco. Sonreía al saber que no ha podido molestarnos a mí y a Gabriel, pero dentro de mí sentí dolor por lo que podrían estar pasando las gemelas con alguien como él. Llegamos a casa, hablamos de todo un poco, vimos un ratito la tele… y nos fuimos a la cama. Diego me hizo algo especial en la cama por mi cumpleaños: se untó el miembro viril con algo de nata, y me puso nata en mis pezones y mi sexo, el muy pillastre. Comenzó a lamerme mi coño, y me puse como loca, hasta que me propuso chuparle su rabo, el segundo en todo el día, y me puse a la faena con toda naturalidad. Después de un tiempo chupando su polla, Diego dijo que parase, para así el muy goloso lamerme la nata que había algo caliente en mis pezones, cosa que hizo, sin notar siquiera que mis pechos tenían aún algo de semen pegado de mi sobrino, poca cosa, la verdad. Él se dedicó a lamerme los pezones, y luego, colocarse en posición de penetración, lo cual hizo varias veces hasta que soltó su semen dentro de mí. Una vez vaciado, Diego sacó su polla de mí, me dió un beso en la mejilla, y me dijo”Feliz Cumpleaños, mi cielo”, y se durmió. Yo me levanté para ir al baño y lavarme la raja para quitarme el semen, y de paso, lavarme los pechos también. La verdad es que no me he podido quejar de mi cumpleaños: dos corridas son mejores que una.

Algo más de una semana después de mi cumpleaños, tuve que dar la despedida a David, nuestro perro. El pobre ya estaba tosiendo algo rojizo que no creo que haga falta decir que era sangre, y decidí despedirme de él antes de que Diego se lo llevara al veterinario para darle fin: me fui a donde el perro suele estar, me desnudé, y me puse a cuatro patas. Recordé lo que experimenté cuando le dejé ponerse encima mío, y decidí que al menos, poder darle un último placer.

Sea lo que sea que tenga, le debe pasar factura, ya que tardó bastante en ponerse sobre mí, y comenzar a penetrarme con su verga perruna. Al menos, la tenía bien dura y se movía en ocasiones como si quisiera seguir vivo un ratito más. Me dejaba llevar y dejé que se quedara el tiempo que quisiera unido a mí, tras vaciarse dentro de mi vagina, como desahogo. Al cabo de un rato, el bicho sacó parte de su rabo de mí, haciéndome soltar un chorro de semen que manchó el suelo. Limpié todo y me di una ducha para quitarte el olor a perro y a quitarme el semen de David, el cual”descansó en paz”al día siguiente de haberse corrido conmigo.

Dos semanas después de la muerte de David, me puse a trastear con lo que me había regalado mi sobrino Gabriel por mi cumpleaños, el chisme como el que él tiene para emitir imágenes cuando habla conmigo por el Messenger ese, la Webcam. Encontré la caja de ese chisme cerca de donde suelo tener los zapatos viejos, ya que no encontré sitio ideal para colocar la caja, y si la instalé, fue por la insistencia de Gabriel a través de mensajes que me enviaba para que la pusiera y saber si funcionaba el invento.

Tras meter el CD en el ordenador, enchufar el chisme y seguir las instrucciones en la pantalla del ordenador, conseguí instalar la cámara. Llamé a Gabriel por teléfono, pero comunicaba, y a la media hora, me envió un sms que decía algo así como”Estoy algo ocupado, pronto me conectaré. ¿Pusiste cam? Besos”. Esperé con el Messenger activado hasta que, pasados unos ocho minutos, se conectó, y me envió una invitación para verme por la cámara. Acepté.

Esperé unos segundos, y yo pinché con el ratón el icono que tiene de la cámara de su Messenger, para ver si yo podía verle también a él. Al cabo de pocos minutos pude verle a él, y a su hermana Eva, y les pregunté si podían verme, a lo que ellos me dijeron:

-Todavía no, tía Mónica.
No toqué nada, no sea que pudiera estropear algo, y al poco Gabriel me escribe:

-Ahora si, se te ve muy bien, tía Mónica.

Sonreí, contenta de que por lo menos, el chisme que me regalaron funcionase. Si en aquella vez era yo quien les veía a ellos sin que me vieran, ahora nos vemos los unos a los otros.

-Tienes una bonita sonrisa, tía Mónica.
-Gracias. Ahora ya podemos vernos sin cumples de por medio, ¿No?
-Sí, ahora si. Espera, Eva quiere preguntarte algo.

Gabriel se levanta, yéndose del cuarto, y deja a Eva sentarse en la silla en la que su hermano estaba sentado, y comienza a escribir.

-Tía Mónica, quería saber una cosa.
-Dime, Eva.
-¿Crees que mis tetas han crecido?

Me quedé algo sorprendida, ya que no me esperaba una pregunta así, tan directa.

-Pero… dime, a qué viene eso ahora.
-Mira.

Eva se quita su jersey de Pucca de color verde y luego su sujetador blanco, mostrándome sus pechos. La verdad, no se si era por la cámara, pero no notaba nada raro en el busto de mi sobrina.

-Yo las veo bien.
-Bueno, es que los de mi clase dicen que me han crecido.
-Vaya.
-Sí, los de mi clase me han hecho fotos de mis tetas, con o sin lefa.

Me quedé de piedra. Sabía, por propio testimonio de ella, que con algunos de su clase practicaba el noble arte de la mamada, pero nunca imaginé que tuviera una vena…”artística”.

-Pero… ¿No te preocupa que…?
-No, no me preocupa. Pagan por ello, asi que…

Vaya, eso me hizo pensar cómo entre ella y su hermano consiguieron comprarme el chisme para mi cumpleaños. Pensé que entre ellos habían ahorrado suficiente dinero como para comprarme el chisme, pero al leer eso a Eva…

-Podrían tomarte como una prostituta.
-No me acuesto con ellos, solo les hago soltar lefa, como tú a Gabriel.

Eva me dejó como a los boxeadores cuando les golpean muchas veces, conmocionada. Antes de que pudiera responder, ella me escribe:

-¿Podrías enseñarme las tuyas?

Aunque parezca mentira, me pareció justo, ya que ella estaba desnuda de cintura para arriba y yo mirándola, así que decidí quitarme mi jersey gris y mi sujetador blanco, quedándome al igual que ella, desnuda de cintura para arriba.

-Son preciosas, tía Mónica, me gustaría tenerlas así.
-Gracias, son naturales.
-Lo sé, las toqué y lamí los pezones una vez.

Gabriel no estaba visible en ningún momento, lo cual me dejó intrigada.

-Oye, ¿Y Gabriel?
-No está, fue a un recado, nos ha dejado solas.
-Vaya.
-Sabes, a veces me acaricio pensando en ti.

Eva me dejó entre sorprendida y complacida. Sorprendida por que he despertado algo en mi sobrina que la hace tocarse su sexo, y complacida por tener a otra persona más que piensa en mí para fantasear, algo que nunca imaginaba hasta que dejé que Gabriel me enculara hace casi un año. De repente, veo que Eva se levanta para bajarse los pantalones de chándal que lleva, y su ropa interior negra, para después sentarse abierta de piernas. Tenía algo de vello púbico, a diferencia de cuando se lo ví por última vez.

-Míramelo, tía Mónica, lo tengo algo mojado.

Ví como mi sobrina se abría los labios con los dedos, y movía la cam para que pudiera verlo con mejor detalle. Tras dejar la imagen fija en su sexo, Eva me escribía.

-A los de mi clase les gusta meterme dedos, la polla no.

Luego veo como se va metiendo y sacando un dedo, despacio, y al poco tiempo, otro dedo más. Al verla masturbarse me dan ganas de imitarla… y vamos, que ni me lo pensé trés veces: me desabroche los pantalones, me los bajé, los puse encima de la cama, y me quité mis braguitas, que ésta vez estaban algo húmedas, algo que con el color negro no se notaba, y me senté también abierta de piernas. Eva me escribió:

-Te veo desnuda, pero no te lo veo todo. Mueve la cam un poco.

Me levanto y bajo un poco la cam, con cuidado de no cargarme nada. Al ver que el chisme bajaba sin problemas, suspiré aliviada, y luego volví a sentarme. Estaba desnuda frente a mi sobrina, que me envió uno de esos símbolos que el Messenger tiene para expresar emociones, el de una sonrisa. Acto seguido, comencé a tocarme, mirando el sexo de mi sobrina que recibía dedos entrando y saliendo de él.

Yo me acariciaba imaginándomela en su clase, a saber en que lugar, dejándose acariciar su sexo por más de uno de sus compañeros de colegio, con el morbo que eso conlleva de realizarlo en plena clase, caso de que allí fuera donde se dejase meter los dedos. A diferencia de Gabriel, Eva es la que más me ha sorprendido, dispuesta a sacar beneficios de su cuerpo, sin llegar a penetración, algo milagroso por no decir sorprendente.
Seguí metiéndome y sacándome dedos cada vez más mojados de mi sexo, mientras que con otra mano me cogía un pecho y me lamía un pezón, el derecho. Ver a mi sobrina me excitaba cada vez más, y la verdad, era para mí toda una novedad hacer eso a distancia, acostumbrada a la cercanía y al tacto de piel con piel.

Eva me escribe con la mano que tiene libre:

-Tía Mónica, ya me viene, me viene….

Y lo veo: como si fuera agua a presión, un chorrito de jugos salpica la cámara, quedando gotas en el visor, mientras el chorro aminora su fuerza, permitiendo observar como sale jugo vaginal de su sexo. A mi me hace tocarme con más intensidad, hasta el punto de dejar mi sexo libre de dedos para soltar por fin mis jugos vaginales mientras lamo mis pezones empapados con mi lengua y mis jugos, pasados en pezones con los dedos aún mojados por mi coño, con la suerte de no manchar la cam, pero si la silla y el suelo del dormitorio. Una vez consigo recuperarme, solo se me ocurre escribir un”Ufff…”, en el ordenador, mientras Eva se acaricia sus pechos con ganas y gusto. Mi primer orgasmo virtual, a mi edad. Antes de desconectar, Eva me escribió.

-Me ha gustado, tía Mónica, hay que repetirlo, ¿Vale?

A lo que respondí:

-Ha sido agradable, pero habría que ver cuando se podría, ¿Ok?
-Ok. Besos, tía Mónica.

Cerré la conexión, y desnuda, con mi coño algo mojado todavía con la suelta de jugo vaginal, limpié el charco que había dejado en el suelo del dormitorio y de paso, limpiar el cojín de la silla que uso cuando navego, poco, pero navego, por la red, antes de que Diego llegue del trabajo. Bastante que no sabe lo que hecho voluntaria y forzosamente con otros… como que ahora se entere de lo que hecho, a niveles cibernéticos. Una vez me aseguré de que todo quedaba limpio y en órden, me vestí, y al poco recibí un sms de mi sobrino Gabriel, que decía”Eva me contó lo que habéis hecho. Me alegra que gozaseis mutuamente. Besos”.

Ni que decir tiene que mientras dormía, soñé que estaba desnuda frente al ordenador, delante de muchos ojos, teniendo a toda la familia detrás, animándome a abrir mis piernas, a acariciarme los pechos delante de todos aquellos ojos que había en la pantalla y fuera de la pantalla, y yo ahí, feliz, contenta, radiante… hasta que el despertador de Diego, y una humedad en mis bragas que creí que era meado, me hicieron regresar al mundo real. Afortunadamente, todavía no necesitaba usar las toallitas esas para las perdidas de orina. Me levanté para verlo con la excusa de ir al baño para orinar y ahí comprobé que la humedad era de jugos, más que orines.

Una vez que se fue Diego, me volví a meter en la cama, esperando no tener sueños como ese, y me quedé dormida, despertándome cuatro horas después… sin humedades. Desperté bien, pero lo de aquel sueño me rondaba la cabeza, y tras tratar de desayunar y de limpiar un poco la casa, decidí investigar por mi cuenta en la red de redes sobre Webcam y mirar por Webcam… y me asusté un poco: muchos enlaces a sitios donde cualquiera podía mirar a cualquiera por la cam, gente sola o en parejas, sean del sexo que sean, dejándose mirar y ver al mismo tiempo a otra gente practicar sexo… un zoológico sexual que me quitó las ganas de navegar por la red durante un buen rato. Eso sí, miré algo que hacía tiempo que no miraba, el correo electrónico, descubriendo entre todo el correo basura, seis correos que destacaban sobremanera, y de esos seis, cuatro de ellos contaban con material adicional, concretamente fotografías, o fotografías y videos.

El primero que abrí era de mi hermana Escarlata, que no traería material adicional alguno, hablándome de lo rudo que era últimamente en el sexo Francisco, llegando a contar que en ocasiones, la hacía daño, fuera por el agujero por el que él metiera su polla, ya fuera por vía oral, vaginal, o anal. En el correo se pregunta cual podría ser la razón de tan brusco carácter, ya que él no la dice nada sobre el tema, y además, se sorprendía de lo bien que se llevaba él con las niñas últimamente, al menos por lo que podía ver y por lo que las niñas contaban. El siguiente que abrí era el primero de dos que me enviaba Gabriel, con fotos de él, al que nunca se le veía el rostro, y a Eva, a la que se la veía el rostro y algo más que el rostro, haciendo sexo oral y anal, así como fotos de ella con semen cerca de las nalgas, boca o pechos, en función de donde eyaculase mi sobrino sobre su hermana. Mirando la fecha, ví que eran de ayer, día en el que Eva y yo nos corrimos virtualmente, viéndonos la una a la otra.

Otro que abrí era de mi hermano Juan José, preguntándome quién se encargará de celebrar la nochebuena y quien la nochevieja. Aparte, me comentó que consiguió mi correo electrónico gracias a Gabriel, del cual me habla bien, diciéndome que tenía claro lo que regalarme por mi cumpleaños, y que le pareció bien, y que quería probar cómo era eso de verse por el ordenador, que parece que es la moda hasta en los móviles. Sólo me quedaban dos correos por mirar, y lo más curioso es que la dirección de esos correos era de una de las gemelas, concretamente… de Roberta. Al abrir el correo, veo una larga lista de fotos donde las gemelas aparecen desnudas, practicando todo tipo de prácticas sexuales habidas y por haber, siempre con un hombre mayor al que no veía el rostro, pero para mí era prácticamente identificable: su padre, Francisco. Según parece, en el correo aparece un escrito que más que por una niña, parecía ser escrito por alguien mayor:”Mira como mis niñas gozan más conmigo que contigo, puta pedófila. Espero que en tu cumpleaños me hagas algún favor, o de lo contrario, le mostraré a Diego lo que haces cuando no estas con él”. Por la fecha del correo, ví que era un día posterior a la de otro correo que me había enviado anteriormente, el cual abrí para ver de que iba… y lo ví: fotos y un video de cuando yo estaba haciendo sexo con Gabriel, y su hermana y las niñas estaban conmigo colmándome de placeres y gozo. La calidad de la imagen del video evidenciaba que procedía de un móvil, y tenía hasta sonido, y las fotos, procedían de momentos del video donde se me veía el rostro y algo más que el rostro. Debajo, como no, otro texto:”He hecho fotos de lo que grabé y lo que grabé lo he pasado a un dvd para que alguien como tu marido Diego, pudiera verlo. Depende de ti que lo sepa, guarra”.

Me quedé horrorizada. Me acordé de Gabriel y de lo del laxante, y dí gracias al señor todopoderoso de que aquello hubiera funcionado, por que gracias a la lectura de aquellos correos, supe que Francisco buscaba algo más que felicitarme por mi cumpleaños, y si tenía eso preparado para entregárselo a Diego… miedo dá de que lo hubiera conseguido, pero si lo consiguió, Diego no me ha dicho nada al respecto. Sentí pena por mi hermana Escarlata, de saber que ese cabrón se está cebando con ella tras saber que yo hacía cosas con sus hijas y aprovecharse de ello con esa saña. Mi hermana, mis sobrinas… unas lágrimas comenzaron a asomarse por mis ojos al pensar en el dolor que deben haber sufrido, si es que no sufren aún más dolor, de haber sido desvirgadas violentamente por sus sexos y anos por su propio padre, y lo que es peor, no poder decirlo de la misma manera que no podían decir lo que ellas hacían conmigo cuando estaban conmigo en casa. Me sentía culpable de todo, de su dolor, su sufrimiento… y todo por un inocente placer con mi sobrino que ha degenerado en varias familias destrozadas. Todo por mi culpa.

Cerré mi correo electrónico y decidí tratar de olvidar lo que he visto, como si no hubiera abierto el correo, respiré hondo, y traté de conseguir fuerzas para hablar con mi hermana Escarlata y contarla todo… pero no pude. Una sensación de miedo por lo que pudiera pasar, no solo a mí, sino también a ella, me vino al corazón. Decidí tratar de buscar nuevas vías de evasión, y encendí el televisor, buscando cotilleo y críticas a famosillos/as de medio pelo.

Diego me notó rara al volver del trabajo, normal cuando una tiene el semblante después de haber visto las depravaciones que un padre puede obligar a hacer a sus hijas, que además son hijas de una hermana tuya que lo ignora. Le dije que había recibido un correo electrónico de esos que te dicen cuando te vas a morir, y que la fecha que indicaba era la de mañana, y que además le incluía a él en el pronóstico. Además, para remate, le comenté lo que me decía mi hermano Juan José en su correo electrónico, lo de decidir dónde se celebrarían las fiestas de nochebuena y nochevieja, sobre todo para preparar las sillas, lo que cada cual comerá… vamos, lo habitual.

Cuando me acosté, solo pedía una cosa: no soñar con lo que había visto de las gemelas, ni con nadie de la familia. Solo quería dormir sin más.

Diciembre, el último mes del año, y el mes en el que nació Diego, mi marido, concretamente un 18 de Diciembre. Hubo cumpleaños, sí, pero no fue un cumpleaños como los que últimamente he tenido: como era de esperar, Francisco estuvo mucho más suelto y…”alegre”que de costumbre, por decirlo de manera fina y educada, casi siempre muy pegado a mí, para variar, mientras que mi hermana Escarlata, aparte de saber que las niñas se habían quedado en casa por que estaban”con gripe”, tenía demasiado maquillaje como para ir a la fiesta de cumpleaños de mi cuñado. Gabriel y Eva demostraron algo de formalidad y ni siquiera hicieron intención alguna de buscarme para pedirme algún”favor”como en otros cumpleaños.

Recuerdo que a Diego le regalaron muchas cosas, sobre todo relacionadas con la televisión y lo digital terrestre, un chisme para poder ver canales gratis, entre otras cosas, sin olvidarnos de las colonias, lociones del afeitado (cosa de su madre, por cierto…), y por mi parte, el plato de comida que más placer le produce más que nada en el mundo antes de la fiesta, unos huevos fritos con chorizo y morcilla, que podrá no ser lo más saludable en alimentación, pero que una vez al año bien que apetecen., y alguna sorpresita nocturna por mi parte tras la fiesta.

Suspiré de alivio cuando Diego me dijo que estaba cansado y quería irse del lugar donde se celebró la fiesta de cumpleaños, la casa de su madre, la cual no estaba muy bien de salud últimamente. Recuerdo que Diego me dijo que le gustaba el plan para las fiestas de nochebuena y nochevieja, y que Francisco era algo más simpático de lo habitual, sin llegar a darle a la bebida, algo que le sorprendió a él. Llegamos a casa, con las bolsas de los regalos, y me fui al baño por una necesidad urgente. Dentro del baño oí hablar a Diego decirme que iba a abrir un paquete que no había abierto todavía, una cosa que le había regalado alguien, y que le había dicho que no lo abriese hasta que no llegara a casa. Luego escuché a Diego decir que era un dvd, con la carátula de una foto nuestra, de jóvenes, de nuestra boda, lo cual me pareció curioso. Una vez terminé de evacuar y de asearme las manos, salí del baño para ver que era lo que le habían regalado, viendo como Diego metía el dvd en el reproductor.

La pantalla del televisor estaba negra, y de repente, vemos en la pantalla unas letras en grande diciendo: PARA DIEGO, EL MEJOR Y MAS GRANDE… Después, fotos y trozos de videos donde Diego sale, fotos y videos de fiestas familiares, con la canción esa veraniega,”El venao”, lo cual me hizo pensar sobre quien o quienes habrían elegido la música, o el detalle del regalo… hasta que las imágenes de un video al compás del título me hicieron saber el responsable de aquello, imágenes de aquel video que Francisco me hizo mientras yo practicaba sexo con Gabriel, rodeada por su hermana y las gemelas, y que me enviase por Internet, aderezado con fotos de mi rostro y animaciones de la penetración que me hacía mi sobrino en aquel momento, y apareciendo en letras parpadeantes una palabra: ¡CORNUDO!

Diego vió el video entero, eyaculaciones de mi sobrino y las sobrinas incluidas, hasta el final, que decía en letras grandes”FELIZ CUMPLEAÑOS, CORNUDO, Y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS… ASÍ”. La cara de Diego era casi indescriptible, y de hecho, lo primero que hizo fue mirar la caja en la que venía el dvd, y luego decirme:

-Menudo mamón el Francisco, me regala un video porno donde sale una muy parecida a ti, al hijo de tu hermano, sus hijas…

No pude más, y le dije la verdad:

-Diego, que la que sale en ese video era yo, y tu sobrino, y tus sobrinas… es real.
-Venga ya, te has puesto de acuerdo en hacer eso para mí, para mi cumpleaños.
-No, Diego, eso lo grabó Francisco sin saberlo yo, ni nadie de los que sale allí. Nunca me puse, ni me pondría de acuerdo con él para hacer algo así. Es la verdad, Diego.

Diego se puso serio y dijo:

-Entonces… la verdad es que soy un cornudo, ¿No?
-Me temo que sí, Diego. He tenido sexo con nuestro sobrino Gabriel a tus espaldas, con mis sobrinas gemelas, e incluso Francisco me dió sexo anal engañando a mi hermana, a la que le dijo que iba a trabajar fuera.

Estaba llorando delante de Diego, pero feliz por poder haber contado la verdad a alguien, a mi marido, antes de tenerlo eso dentro para siempre. Estaba harta de secretos, de mentiras, de placeres morbosos y prohibidos, sobre todo tras ver las consecuencias de mis actos. Para mi sorpresa, Diego se sacó de su bolsillo un pañuelo, y me secó las lágrimas de los ojos, diciéndome:

-Anda, ve a dormir, que ya hablaremos sobre esto mañana.

Le dí un beso bien grande y enorme en su boca, y le dije medio sollozando”Gracias, mi cielo, buenas noches”. Me fui al dormitorio y me puse el pijama, aún medio llorando, y me metí en la cama pese a no tener sueño. Lo último que oí fue lo que decían por la tele de los resultados de fútbol, y luego, apagarse. Oía las luces del comedor apagarse, de la cocina, a Diego buscar algo en el baño, ya que sentía como hacía ruido al tirar el cubo de fregar al suelo, y luego, el interruptor de apagado de la luz del baño. Mis últimas palabras fueron:

-¿Has manchado el baño?

Luego noté un golpe seco en mi cabeza, en la parte derecha de mi cabeza. No podía verle, ya que estaba de espaldas a la puerta del dormitorio, pero noté el martillazo, el primero de varios que me dejaron inconsciente y sangrando hasta quedarme ahí, con la cabeza destrozada por los golpes que Diego, mi marido, mi cornudo esposo, me propinó tras ver la humillación a la que le sometí por haber cedido a mis impulsos incestuosos y haber gozado clandestinamente.

De manera fantasmal, ví como la policía detuvo a Diego, mientras que a Francisco se lo llevaban detenido por corrupción de menores y violación a menores, amén de maltratos físicos y psíquicos sobre mi hermana Escarlata, la cual entró en depresión, así como Juan José y Eva al ver como sus hijos Gabriel y Eva tuvieron que dar explicaciones sobre aquellas fotos que me enviaron, así como de relatar todos los encuentros sexuales que hubo conmigo o con otros/as personas.

Y así acaban éstos relatos sobre una mujer que cede a un impulso inmoral y prohibido, con las consecuencias que ello conlleva.


FIN.

Calificación: 5 | Votos: 1
Categoría: Amor Filial | Comentarios: 3 | Visto: 4907 veces

Últimos Comentarios Agregados
Fotografia de papirry
papirry

por q no intentas subirlo de nuevo

Fotografia de momone89
momone89

El capitlo cuatro esta escrito, y publicado, y lo mas curioso, no se ha leido por nadie

Fotografia de thesonico2009
TheSonico2009

Waoooohh qe buen final. Es una lastima qe el capitulo cuatro no se escribio.

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