Hola, este es mi primer relato, yo trabajo en una escuela y esto fue lo que me paso con uno de los papas de mis estudiantes.
Creo que fue un viernes que apenas dejó a os niños en cada una de sus clases, pasó por mi oficina tan solo a saludarme. Se asomó a la puerta me guiño el ojo, se sonrió y se fue. Yo fascinada, él tenía una mirada penetrante, unos labios rojos y una sonrisa encantadora que hacía que cada vez que lo vea, sintiera que tan solo con esa mirada me desnudara...
completa. Luego de unos minutos, empezó a escribirme, decirme que me veía linda, que le encantaban mis piernas, que me veía espectacular con esa falda rosada y blusa blanca con escote amplio, y que soñaba en verme sin él, que deseaba besarme los senos, tocarme las piernas, acariciar mi trasero. Ese día, después de su mirada, después de sus mensajes no hice más que pensar en la posibilidad, en lo que podría pasar si alguna vez estamos solos, en las ganas que tenía de probar sus labios, de que me bese, de que me toque.
Llegó la tarde y como todas las tardes en la escuela, me tocaba despedir a los niños, hacerlos formar para la salida de expresos y recibir a los padres que vienen a ver a los otros. Eso significaba que lo iba a volver a ver. Ya sentía como el pecho me aceleraba, como las piernas me temblaban, como ansiaba acercarme a él tan solo para sentir su olor, tan solo para sentirme cerca y tocar su abdomen. Cuando el llegó se acercó a saludar a todos los que estábamos en la entrada, pero no como todos los días cuando me saludó, se inclinó tanto a mi que hizo que me acercará mucho más, tanto más que pude sentir su bulto cerca. Ese fue el momento que me hizo decidir que realmente iba a pasar.
Esa tarde, se demoro en salir con los niños para esperarme y planificar bien nuestro encuentro. Uno en cada carro, con el celular en mano, viendo la hora perfecta y el lugar indicado. En cada semáforo tan solo una mirada y un “este será el día” será el día que me tome y me penetre y haga todo lo que quiera conmigo. Quedamos que iba a salir más temprano de mi otro trabajo para ir a su oficina y poder estar solos un par de horas y tan solo pasarla bien, satisfacer estos deseos que teníamos que para nosotros eran obvios cada ves que nos veíamos.
Cuando estaba en camino, lo único en que podía pensar no era en que estaba haciendo algo mal, era en poder por fin tocarlo, sentirlo. Me estaba esperando en su oficina, hizo que abrieran la puerta para guardar el carro y se acercó. Yo estaba nerviosa, jamás se me pudo ocurrir que me iba a meter esa noche con un padre de familia. Abrió la puerta, me ayudó a salir, me arrimó al carro y lo primero que hizo fue darme un beso, morderme los labios y con una mano apretarme un seno. Estaba desconcertada, estaban los guardias, nos podían ver, pero después me di cuenta que no importaba, que estaba ahí para disfrutar.
Enseguida entramos al edificio, había una entrada amplia y luego las escaleras. Al primer escalón, me tomó de la mano, me viró y me besó bruscamente, me acercó a él y con sus manos me subía la falda y me acariciaba la nalga, apretándola, luego subía a mi cintura, sus manos por debajo de mi blusa y llegando hasta mis senos, me besaba el cuello, el pecho. Cuando llegamos por fin al primer piso, me tiró contra la pared, puso su mano en mi vientre y yo suspiré echando la cabeza hacia atrás, luego tan solo me dejé llevar. Mientras el me besaba yo bajaba mi mano por su cuerpo, por su abdomen firme, hasta llegar a su pantalón, donde el bulto ya era grande y se hizo aún más cuando lo agarré y lo empecé a sobar. Fue ahí donde me puse de rodillas, abrí su pantalón, bajé el cierre, y saqué su gran verga para poderla mamar, hasta ponerla tan grande que no pueda volver a entrar. Luego me levantó, me puso contra la pared y mientras me besaba decidió comenzar ahí metiéndome su gran verga por atrás, tan solo la punta para que al llegar arriba estemos aún más excitados.
Cuando decidimos subir a su oficina, me di cuenta que no estábamos solos, habían dos personas más ahí. Uno, compañero de él del colegio que lo estaba ayudando a terminar unos balances, y otro, compañero de trabajo que aún no se iba. Para mi fue un sorpresa, y si nos escucharon… y si nos alcanzaron a ver… y si… en cambio para a él aparentemente no pasaba nada, nadie nos vio, nadie escucho, nadie supo que paso mientras subíamos. Me llevó a su oficina, donde estaba su amigo para presentármelo y luego me ofreció un vaso con agua, al cual accedí inmediatamente. Conversé unos minutos con su amigo mientras el me traía el agua. Sentía vergüenza de mi misma pero al mismo tiempo excitación, así que le pedí más agua pero esta vez lo acompañé a verla.
Cuando entramos al comedor, éste era grande, con muchas mesas y sillas, un sofá grande negro, refrigeradora, lavamanos y una pequeña cocina. Trató de prender la luz pero no servía, cerró la puerta con seguro, me dio mi vaso con agua y nos sentamos distanciados, él estaba en el sofá y yo en una de las sillas. Él dio el primer paso, se acercó tomó el vaso, lo puso en el lavamanos, tomó mis manos me levantó y empezó a besarme. Fuimos retrocediendo hasta encontrarnos con la pared. Empezó a pasar el exterior de su mano sobre mi blusa, sobre mi pecho, de abajo arriba. Pronto cambio el exterior de su mano por el interior de la misma, ahora eran las yemas de sus dedos las que acariciaban mis senos, fue ahí donde me abrió la blusa en un solo movimiento. Me besaba como loco, mis senos ya estaban endurecidos; lo que lo excitaba más y más. Mis manos bajaron hasta su pantalón tocando su gran bulto, su cara estaba completamente excitada, y me pregunto que era lo que yo quería hacer. Fue ahí donde desabroche nuevamente su pantalón, baje el cierre y al tener su verga en mi mano lo comencé a acariciar.
Me puse nuevamente de rodillas, empecé despacio. Primero me fui metiendo sus huevos en mi boca, después recorrí con la lengua esa enorme vena que le atravesaba. Acaricié con mis labios la punta, después con la lengua hasta que me rogó que me la metiera toda. Primero un poquito y después me la metí casi hasta la garganta. Lo miraba a los ojos mientras lo hacía para excitarlo aún más. Para excitarme aún más. Trataba de no hacer mucho ruido al meterla y sacarla de mi boca. A veces lamiendo, otras chupando y otras resistiendo que me la meta hasta la garganta. Luego me levantó me besaba, su lengua jugaba con la mía, me besaba la nuca, me besaba los senos y me frotaba el clítoris, me tocaba toda, estaba tan mojada, Sus manos pasaban por mi cuerpo llegaron hasta mi nalga y me alzó y me llevo a una de las mesas donde me recostó, me puso contra el y me la metió. Me metió su grande y dura verga en mí, así, sin más, de un golpe, hasta el fondo. Quería gritar pero no podía, gritar. En el momento que me lo metía estando acostada en la mesa, estando tan excitados y tan a punto explotar, sentí como me lo sacó súper rápido para poder terminar encima de mí, en mis senos, sentir aquel boom que salía de él y de mí un gran orgasmo.
Luego me tomó nuevamente y me llevó al sofá donde se sentó, y de nuevo me puse de rodillas para mamar su verga que tenía un sabor mezclado de su calor y del mío. El objetivo era hacerlo grande de nuevo, hacer que creciera más y más para que vuelva a metérmelo. Al ver que estaba ocurriendo lo que tanto anhelábamos, me sentaba encima de sus piernas. Con mi cuerpo hacia él y mis piernas abiertas agarré con mis manos su verga y nuevamente estaba dentro de mi, con movimientos de arriba hacia abajo, hacía que me excitara más, tomaba mi nalga y me alzaba mientras tanto, me besaba toda, desde el cuello hasta mis senos, a ellos los tomaba con sus manos y los apretaba, me mordía, me chupaba, me lamía, estaba toda excitada. Me tomo de la cintura y me recostó en el sofá para ahí darme más duro. Entraba y salía su gran verga, estaba tan adentró, me sentía tan penetrada, estaba por esa razón tan mojada quería sin duda que la noche no parara, que siguiera.
Luego nos paramos, me puso contra el sofá, me recliné y estaba dispuesto a seguir pasándola bien, abrí mis piernas y me introduzco una vez más su gran verga, la metía un poquito y la sacaba, metía otro poquito y la sacaba, hasta que le suplique que me la metiera toda, que lo hiciera tan fuerte como si me estuviera violando y que no parara hasta que terminara. Así lo hizo, una vez adentro, no paró hasta que por fin sentía que yo iba a estallar, sentía que todo dentro de mi fuera a explotar, no aguantaba más iba a gritar y el lo sabía, iba a gemir y no iba a poder hacer nada al respecto. Así que tomó su mano, y la puso en mi boca, al hacer eso la abrí para que pudiera meter uno de sus dedos y poder morderlo, luego me dio la vuelta, me puso frente a él, me abrió las piernas bruscamente, las sostuve en el aire, mientras él me penetraba, nuevamente, tan fuerte tan fuerte y fue ahí donde sentí como él iba a explotar, como estaba apunto de llenarme de semen toda. Eso era lo que yo quería, quería sentirlo cerca de mí, sentirlo dentro de mí.
Me le acerqué y le dije que me lo meta por el culo, que me viole el culo y que si le decía que parara no lo hiciera, que me diera aún más duro hasta que termine ahí. Nos acercamos al sofá de nuevo, yo en cuatro y él preparado para metérmelo. Comenzó despacio, un poquito, luego otro, luego otro, le pedía que parara porque me dolía, pero no me hizo caso, lo único que podía decir era que tenía el culo apretado y que le fascinaba, así que siguió, me lo metía y sacaba con fuerza, me lo sacaba veía el hueco que me hacía y me lo metía de nuevo, hasta que sentí una gran explosión dentro de mí y un alivio de parte de él. Al terminar, me puse de rodillas una última vez y lo metí en mi boca, para darle la última lamida, la última saboreada, limpiarlo un poco, sin duda estaba rico se sentía aún la mezcla de sabores, estaba aún caliente y seguía un poco erecto.
Luego de eso nos levantamos nos besamos por última vez, recogimos nuestra ropa para ya vestirnos. Salimos de la cocina. Nos fuimos a su oficina donde su amigo seguía haciendo lo que le había pedido. Nos quedamos conversando un rato más y luego me despedí. Me acompaño hasta mi carro, estando ahí me arrimó a él y nos besamos de nuevo y quedamos en repetir esa noche en otro momento, tal vez el fin de semana que su esposa ni sus hijos iban a estar en casa.
Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí





© RelatosEroticos.com 2010 Relatos Eroticos no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de RelatosEroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.