Putita de Autobus

Buscador de relatos ( Busqueda avanzada )

1.00 / 5 (1 votos)

Putita de Autobus

Categoría: Amor Filial Comentarios: 0 Visto: 4487 veces
Ajustar texto: + - Publicado el 17/02/2013, por: Anónimo

Hola me llamo Georgina pero mis amigos y familia me dicen Ginny. Soy de México y vivo en la ciudad de Monterrey. Actualmente tengo 22 años, soy una chica de 1.68 de estatura, delgadita, muy bien formada ya que desde muy chica practico el baile y deportes como el tenis. Soy de piel muy blanca, ojos color cafés, cabello castaño claro largo y tengo un muy buen trasero, tengo unas tetas grandes las cuales me aumente hace ya unos años quedando en copa D. Verán desde muy chavita siempre he sido muy cachonda y sucia, tuve mi primera relación sexual a los 15 años y desde entonces he tenido maravillosas experiencias incluso con uno de mis primos, pero eso se los contare después. Me encanta provocar a los hombres y que estos me manoseen toda, en especial en sitios públicos. Hoy les vengo a relatar de cuando era estudiante de preparatoria.

Recién cuando entre a la preparatoria (bachillerato) tenía 16 añitos, tenía que tomar el camión (autobús) para regresar de la escuela, por lo regular mis papás me llevaban pero yo tenía que regresar solita. Como mi hora de salida era a la 1:00 pm los camiones venían siempre llenos de todas las demás escuelas u gente que salía a comer de sus trabajos. Ese día no tuve la última clase así que salí una hora más temprano de lo normal y decidí ir a mi casa para aprovechar lugar en el camión.

Cuando me subí pude comprobar alegremente que este estaba con varios sitios en especial los últimos de la parte de atrás, me dirigí a uno de ellos y tome asiento. Al cabo de un rato sentí la mirada de alguien a mis espaldas, volteo y vi a un joven de unos 20 años en el asiento de atrás. En seguida el tipo de levanto y se sentó a lado mío, yo al principio no le preste atención y seguí en lo mío. De la nada puso una mano sobre mi pierna, yo quede en shock y le quite de inmediato la mano mirándolo de una manera muy desafiante. El tipo al contrario de asustarse o algo más la volvió a colocar y me callo de inmediato con un sss. No sé porque ni como pero eso me excito mucho y me deje llevar.

El chavo empezó a subir de tono sus toqueteos, como iba con una faldita corta y una blusita blanca empezó a meterme mano por mi puchita y por mis tetitas y yo me dejaba y empezaba a mojarme y a suspirar

-¿Te gusta no niña? eres una zorrita, mira ya te estas mojando. –

-No, no es cierto, déjeme ya por favor-

Le roge que parara porque tenía miedo de que alguien más nos llegase a ver o que el conductor se diera cuenta y llamaran a algún policía, pero la verdad es que si me gustaba y mucho.

-No no voy a para putita, mira nada mas como estas, y lo más importante, mírame como estoy yo.

Ahí pude ver por encima de su pantalón la tremenda erección que tenía, se podía ver un gran pedazo de carne dentro de sus jeans ajustados. Eso hizo que me diera mucha lujuria, me imagine como seria ya al descubierto, caí en sus garras.

-Mira putita, mira como me tienes. ¿Te gusta mi verga? ¿Te gusta como la tienes? – me decía sacándose su verga por la bragueta sus jeans. – chúpala, vamos. Te va a gustar.

Yo hipnotizada por el tamaño de esa vergota y por el calor y lo sucio de la situación no me pude resistir y me incline hacia ella, quería saborearla y tenerla ya dentro de mi boquita de jovencita.

-¡Ay! Sí que rico, sigue si así pendeja, que bien la chupas – me decía el chavo mientras yo le comía la verga (siempre m e ha gustado mucho el mamar vergas aclarando)

Yo como podía jalaba aire y volvía de nuevo a meterme ese monstruoso pene dentro de mi boca tratando de darle todo el placer posible a mi nuevo amigo. Esta como poseída, el simple hecho de estar ahí en el autobús chupándole el pene a este chico era algo muy excitante, sobre todo porque yo era casi una niña.

-pinche niña zorra, desde que te vi subir al camión supe que eras una pinche puta – me dijo en voz baja el chavo. – sigue, sigue así y te daré lechita. –

- sí dame tu lechita por favor – alcance a contestarle en voz baja también, mientras me relamía los labios.

- ay puta, me vengo- enseguida de decir eso el cabron se vino alcanzando a darme su leche en la boca y en parte de mi barbilla.

-mmm que rico sabe – le dije viéndolo a los ojos y tragándome su tremenda corrida.

-tremenda puta que eres amor, ven muévete un poco que te quiero ensarta todita-

-sí, sí, no me importa si alguien nos ve, chingame con tu penesote – le dije

Eso lo súper calentó al muy cabron porque súper rápido me movió me quito las braguitas, desabrocho mi blusa de los primero dos botones de arriba y libero mis tetitas de jovencita, y rápidamente me sentó sobre su verga. Cuando entro se sintió como el paraíso, estaba tan húmeda y caliente que entro súper fácil y hasta dentro.

-¡ay cabrona! Que estrechita estas pinche niña sucia, ya no eres virgencita, así me gustan sabes, las niñas chiquitas flaquitas y muy putitas – me susurraba al oído mientras me subía y bajaba a sentones sobre él.

-mmm más –

Intentábamos no gritar, el placer era inmenso y no nos importaba si la gente que subía y bajaba nos veía, fácilmente unos cuantos que llegaron a bajar por la parte de atrás se dieron cuenta de lo que pasaba pero no dijeron nada, eso lo hacía más morboso aún.

-dios que placer- el chavo se veía que ya no iba a poder contenerse más, ni yo tampoco.

-me vengo- alcance a decir muy bajito.

En ese instante en el mete y saca tremendo que me estaban pegando sentí como mis fluidos se corrían por todos lados, fue algo maravilloso. Al poco rato él también se vino.

-oh oh me vengo putita, me vengo. –

-déjamela dentro – le dije

-claro puta lo que digas- y con toda mi autorización el tipo descargo toda su lechita dentro de mi puchita.

Ahí nos quedamos inmóviles, sudorosos y con la respiración acelerada hasta que a él se le bajo la erección por completo. Se guardó la verga dentro del pantalón y me dijo.

-Bueno puta aquí me bajo yo, estuviste de poca madre, haber cuando te veo de nuevo para romperte el culito, por cierto me llevo tus braguitas- antes de guardarlas dentro de sus bolsillos las olio e hizo la parada, bando así del bus.

Yo por mi parte me sentía muy débil, y cuando me baje dos paradas después para poder tomar un camión de regreso a mi parada porque la mía se había pasado tiempo atrás sentía las piernas de trapo. Pero me quede satisfecha y muy feliz, sobre todo porque mientras caminaba sentía los fluidos de mi corrida y su dulce leche resbalando entre mis muslos.
Cuando llegue a mi casa no había nadie en ella así que me estuve masturbando un rato pensando en lo caliente de esa experiencia. Al chavo jamás lo volví a ver en mi vida, pero esa no fue la última vez que cogí en un transporte público. Espero les haya gustado mi relato.

Últimos Comentarios Agregados

No hay comentarios para este relato

Escribir comentario

Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar. Registrate Aquí.
CYBERSEXO

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Aceptar
X

Reportar relato