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Tocando a mi hija, pero pensando en mi amada Dominguez

Enviado por Mireya el 11/6/2012

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Tocando a mi hija, pero pensando en mi amada Dominguez Publicado el 11/06/2012, por: Mireya

Ocurrió cuando Sali de cruzero con mi hija, salimos al bar de cruzero a tomar unas copas, por cuestiones de trabajo casi no convivia con mi hija y decidimos ir a tomar algo, cenamos y allí nos tomamos casi dos botellas de vino blanco con lo que ya cogimos confianza y empezamos a charlar, en lugar de ir al dormitorio decidimos ir al bar a tomar algo donde yo no soy muy buena para tomar, así que me la lleve tranquila, allí empezamos a hablar con el barman, entre copa y copa nos iban invitandon...

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algunos pasajeros, la verdad es que agarramos una noche de cuidado, a las dos aproximadamente nos despedimos como pudimos y nos subimos para el camarote, ella estaba realmente borracha, así que me dijo que me esperará por que tenía ganas de vomitar, así que me esperé en la puerta del baño, a que ella se recuperará, la verdad es que yo tome tranquila pero como ella esta más acostumbrada a beber se paso de la línea, si a mi me costaba hasta vocalizar como es debido.

Cuando Luna asi le voy a llama r a mi hija, salió del baño, apenas se tenía en pie, así que la acompañé hasta el sofá y le dije que se durmiera un rato que yo la cuidaría, por si tenia que vomitar, no fuera acostada en la cama, ella no dijo nada y se quedó tal y como se sentó dormida, yo puse el televisor y me dediqué a programas viejos, cuando me di cuenta ella estaba tumbada apoyada en un brazo del sofá y enseñándome la piernas, la verdad es que es muy atractiva, no quería mirar pero me acorde de mi amada, de mi hijita como le llamo de cariño, le voy a poner Ana maria Dominguez, así que le subí un poquito la falda, no sé qué me pasó supongo que por la bebida y por venirme a la mente mi amada hijita Dominguez, así que me quedé mirando aquella tanguita de color blanco, la llamé varias veces y vi que no respondía, estaba totalmente borracha y dormía, así que decidí acariciarle las piernas, la verdad es que me excité muchísimo, pero debo de aclarar que los influjos de alcohol me llevaron a eso pensando en mi hijita Dominguez, es que tiene unas hermosas piernas que ha barbara.

Volví a probar si ella se despertaba y cuando me di cuenta de que no, empecé a acariciarle por encima de la tanguita, figurándome que era milagros como de cariño le llamo al conejito de mi amada Dominguez, pensé que aquello no estaba bien por lo que la cogí en brazos y la dejé en su cama, como pude, pero al comprobar que con todo aquel movimiento no despertaba, me las ingenié para dejarla con la falda totalmente subida en su cama, así que con muchísimo cuidado, bajé un poco tanguita blanca, le acaricié por los labios y le volví a subir la tanguita, me imaginaba que fuera la de mi amada, tal vez ese deseo me llevo hacerlo, me tiene como dicen bien enculada mi hijita con ese milagro o milagros como yo le llamo, me fui a la estancia y me masturbé, con aquellos pensamientos, antes de acabar volví a la habitación para ver cómo se encontraba y seguía durmiendo, no pude resistirlo más y le bajé por completo la tanguita, estaba como enloquecida, llevaba un pantalón de manta lo baje y a medida que introducía mi dedo en su vagina, aprovechaba para masturbarme y pensar en mi amada, debo de confesar que no hay punto de comparación, el conejito de dominguez, esta mas delcioso y rico.

Lo que al principio empezó con el dedo cada vez fue a más le abría los labios y observaba toda su feminidad, me sentía bien, porque pensaba en mi amada Dominguez, acabé de masturbarme y me ahí mismo, con mis jugos en mi mano no se me ocurrió otra cosa que pasarselos por la boca, Luna seguía sin inmutarse, aquella situación me excitaba cada vez más, la giré y la puse de lado y me tumbé al lado de ella, ella tenía la tanguita blanca bajada hasta las rodillas y yo tenía los pantalones desabrochados

Me tumbé al lado de ella pensando en mi hijita, en mi beba linda y le pasé todo mis tetas por su panochita, su vagina estaba seca, con el roce me vine de nuevo, ella continuaba sin moverse, me fui al baño y con papel higiénico le limpié los restos de mis jugos, volví a subirle la tanguita y me quedé en la estancia un rato y después me fui a mi dormitorio, aproximadamente eran las 3 de la madrugada. Allí acabó todo, al día siguiente, me pidió perdón por aquella noche que teóricamente me había hecho pasar, yo no dije nada. Te extraño mucho beba, mi hijita consentida, mi Ana María Domínguez

Atte
Mireya

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Categoría: Amor Filial | Comentarios: 0 | Visto: 10397 veces

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