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Vendiendo a mi madre

Enviado por joe166 el 5/11/2009

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Vendiendo a mi madre Publicado el 05/11/2009, por: joe166

Mi madre y yo convencimos a todo nuestro entorno de la idoneidad de hacer un viaje juntos, así demostrábamos que éramos una familia normal y como en todas las familias se organizan viajes que sólo se harán unas veces en la vida y serviría para agrandar el enorme amor y cariño que nos teníamos. Lo que pasa es que este viaje no sería normal, como sabéis ella y yo manteníamos relaciones sexuales esporádicas desde hace tiempo y seguía siendo nuestro secreto ante toda la familia y ante la...

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sociedad.

Alquilé una casa rural en un pueblo de Asturias para unos días, era un pueblo tranquilo y muy asturiano. Llegamos a eso del mediodía en mi coche y nos instalamos cómodamente y enseguida llamamos a casa para dar novedades y dejar a todos tranquilos y comentar nuestros planes de viaje. Mi madre habló con mi padre y con uno de mis hermanos y les comentó que todo iba bien y que iría llamando de vez en cuando y a todos les pareció bien.

Una vez instalados allí ella me miró como interrogándome por los planes míos, ya que durante el viaje me había negado a contarle nada y me acerqué a mi madre que estaba de pie en la sala de estar de nuestra casa rural y la abracé con hombría rodeándola por su cintura y apretándola contra mí y le dije mirándola a sus ojos: “Por fin solos mamá”,“solos e instalados, así que déjate llevar por mis planes y disfruta amada mía”. Ella me besó y me dijo: “Soy toda tuya hijo mío, toda para ti, espero me trates y te portes como debe hacerlo un hombre con su mujer, eso espera tu madre de ti siempre”.

En ese momento la cogí de la cintura y la besé en la boca con ardor, su lengua enseguida se abrió paso en mi boca cosa que le encantaba por que mi padre no la y sus senos redondos y de mujer madura se apretaron contra mí pecho y sentí su cuerpo de mujer contra el mío y eso me excitó de momento. Ella me miró y dijo: “¿Te gusta como voy vestida hijo?”. “Lo he comprado todo para ti, para gustarte”. La miré y aprecié ahora tranquilamente su vestido negro que ceñía su cuerpo de forma sensual, había perdido algo de peso y le sentaba muy bien. No tenía mangas y su escote era generoso, la tela era suave y de brillo y se ceñía a su cuerpo de maravilla. Su perfume era embaucador y su pelo aparecía peinado de peluquería, estaba guapísima. Sus piernas estaban bajo unas medias negras con dibujos y aparecían voluptuosas y firmes y sus pies calzaban unos zapatos negros de diseño que yo mismo le había comprado y ella guardaba para ocasiones especiales. Así la besé de nuevo en la boca y en el cuello y la toqué su cuerpo con deseo dejándole claro que yo era su hombre, que a pesar de ser su hijo ella estaba entregada a mí y yo a ella desde hace tiempo tal y cómo habéis leído en mis anteriores relatos. Éramos amantes y nos deseábamos mucho.

Ella sabía que pasaría algo más que yo tenía preparado, no sólo estábamos allí para estar a solas ella y yo, algo más había seguro pero dejó de preguntarlo y se dejó llevar a mi antojo. Seguí magreándola y pegándome a ella con mi cuerpo cuando le di la vuelta y la apoyé sobre el respaldo del sofá, me apretaba contra ella, contra su espléndido cuerpo de madura de 56 años y le pegaba mi polla erecta a su culo mientras le cogía las tetas por encima de su vestido, la besé el cuello y le dije: “¿Te gusta mamá?”. “Te estás excitando con tu hijo cielo?”. Ella suspiró y respondió: “Sí amor mío, te echaba de menos mucho, necesitaba verte y este viaje ha sido una gran idea tuya”. “Tócame cielo, toca bien a tu madre, estoy muy necesitada de tenerte, ya sabes que con tu padre me falta sexo y el que me da no me gusta desde que soy tuya, siento decirte esto y lo siento por él, pero como mujer es lo que siento, hace tiempo que lo repudio un poco, sobre todo desde que me declaraste tu amor y tu deseo por mí”. La escuché atentamente y le dije: “Me pasa lo mismo mamá, te deseo y necesitaba estar aquí contigo, a solas tú y yo, desde pequeño te he deseado y eres la mujer de mis sueños.”

Puse mis manos en sus muslos y los toqué con ganas desde atrás, ella suspiró al sentirlo. Lentamente subí su vestido negro y sus muslos quedaron descubiertos mientras mordía su cuello y me excitaba mucho. “Te amo madre, si fueses viuda quisiera que contemplases la idea de convertirte en mi mujer, el resto de tu vida serias mía y yo tuyo y dejaría de tener novia para ser tu esposo.” “Deseo que nuestra relación incestuosa vaya a más y quiero que sepas que te amo profundamente madre”. Mientras decía eso metí mi mano dentro sus bragas y toqué su sexo, mi madre suspiró de nuevo y abrió ligeramente sus piernas para mí, pasé mi mano por su sexo maduro y cálido apreciando que empezaba a emanar flujos de excitación femenina, sus piernas fuertes se abrían para mí, me encantaba tocárselas, mi madre sabía que estaba enamorado de ellas desde niño y ella sabiendo que eso me volvía loco me dijo: “Estoy sudada amor, el viaje ha sido largo y me pone muy nerviosa el viajar, debería ducharme para estar bien para ti”. “No es necesario mamá, me gusta como hueles y estás preciosa y muy deseable, hueles como deseo a hembra y además aprecio que no te has depilado y eso me gusta, yo te lo haré encantado”. La puse derecha ya que seguía echada sobre el cabecero del sofá y la invité a sentarse en él, ella se sentó con su vestido negro y lo hizo sobre el borde del sofá cerrando sus piernas que estaban preciosas y me fui al baño.

Cogí de mi neceser mi cuchilla y volví con una toalla y unas toallitas húmedas y perfumadas. Me senté a su lado y subí sus piernas y quité sus zapatos, los solté en el suelo y me acerqué sus pies a mi cara y los besé, ella me miró y me dijo:”Están sudados hijo, tenlo en cuenta”. “Ya lo sé madre, ya lo noto, pero deseo besártelos como muestra de lo que me gustas y de lo que te deseo.” Los besé y los lamí por completo, mi madre me miraba seria y excitada y seguí besando sus medias y sus piernas recreándome en sus pantorrillas y en sus rodillas hasta llegar a sus muslos tersos y fuertes, me recreé en ellos con mi boca y con mis manos, los muslos de mi madre estaban en mis labios y ella disfrutaba mirando a su hijo besárselos. Solté sus piernas y me puse de pie. Me quité la camisa y continué con mis zapatos italianos y con mis pantalones quedándome en slips y en camiseta. Mi madre disfrutó de mi cuerpo que le encantaba mirándome con picardía en sus ojos y me veía joven y fuerte. Me senté y cogí sus medias de la liga y las quité lentamente de sus piernas que aparecieron blancas y tersas ante mi. Así sin medias pero vestida aún cogí una toallita húmeda y perfumada y la pasé por sus muslos y por sus pantorrillas suavizando su bello lentamente mientras ella me observaba disfrutando de los cuidados de su hijo.

Cogí mi y cuchilla comencé a afeitarla desde arriba hacia abajo con sumo cuidado y con profesionalidad depilando el poco bello que tenían sus muslos y ella disfrutando así entregada a mí me dijo: “¿Te gusta depilar a tu madre hijo?” “Lo he dejado crecer un poco para que lo hagas, a mi me gusta mucho que me depiles.”. Sin dejar de hacerlo le respondí: “Si mamá, ya sabes que disfruto haciéndolo y esta vez lo haré muy bien, quiero prepararte y ponerte muy guapa.” Ella no dio importancia a mi comentario y me pidió parar y se levantó ante mi y se quitó el vestido dejándolo caer al suelo y lo recogió sentándose ante mi desnuda, sólo con medias, sujetador y bragas. Terminé sus piernas y comencé a depilar sus axilas, antes las besé y las humedecí convenientemente y las dejé suaves. Acerqué mi cara a ellas y comencé a depilárselas despacio dejándoselas ambas perfectas.

Tenia sus senos muy cerca de mí cara y sus pezones aún con sujetador aparecían erectos y de un considerable tamaño bajo la tela. La miré con deseo y le dije: “Bájate las bragas mamá, voy a repasarte las ingles y tu monte de venus”. Ella llevó sus manos a sus bragas que ya presentaban una manchita de humedad y respondió: “Sí hijo, ponme guapa, depílame las ingles y arréglame el sexo a tu gusto, me encanta que me lo hagas”. Afeité sus ingles que tenían algunos bellos ensortijados de color negro y repasé su sexo con sumo cuidado y lo dejé perfecto. Mi madre emanaba flujos de su interior y olía a hembra caliente. Me miró y me dijo: “Repásame el culito hijo, debo tener algo de bello en él”. Le dí la vuelta y la tendí bocabajo y cogí mis pinzas del neceser y volví. Le abrí los glúteos a mi madre y quité cinco o seis pelos negros que al tirar de ellos la hicieron algo de daño pero que soportó estoicamente. Ella sabía perfectamente que estar guapa costaba.

Ya la tenía lista y depilada y la senté a mi lado y la cogí del brazo guiándola a mi polla y pidiéndole que se subiese encima de mí y que se dejase caer para clavársela. Mi madre así lo hizo y al sentarse sobre mí exclamó: “Mmmmmmm, ya era hora hijo, pensé que no me ibas a follar nunca”, mi madre comenzó a cabalgar despacio pero profundamente y a jadear con mi polla dentro y a ponerme sus tetas en la boca y a pedir: “muerde cabrón, muérdeme los pezones, que estoy caliente, muerde hijo, aprieta fuerte mientras me follas, ahhhhh, siiiiiiii, así, siiiiii, muerde a tu madre, mmmmm, siiii, así, ahhhhh, ahhhhhh”. La mordía sus grandes y maduros pezones mientras me la follaba y comencé a decirle cosas obscenas mirándola siempre a la cara. “Si madre, sigue así puta, ofréceme las tetas mientras te follo puta, siiiiii, mmmmm, eres mi puta mamá, mi putaaaa, muévete ramera, muévete así, mmmmm.” Mi madre estaba como loca con mis comentarios y cabalgaba como poseída sobre mi, mis palabras fuertes y obscenas la excitaron demasiado y balbuceaba: “Me corro hijo mío, tu madre se corre como una puta, no voy a poder evitarlo mucho tiempo más, me has puesto a mil con tus palabras, siiiiiii, hijo, me corrooooooooo, fóllate a la puta de tu madre,siiiiiiii,mmmmm, sigue hijo, dame, dame, me siento una putaaaaa, siiiiiiii, dame, sigue, mmmmmm, ahhhhhhhh, macho mío, ahhhhhhh”.

Mi madre empezó a temblar y sus ojos se cerraron, su cara se estremeció y su cuerpo temblaba precioso sobre mi. “Sí mamá, aquí lo tienes, tómalo puta, siéntete así como mi putaaaaa, lo que eres mamá, mi putaaaaaaa” . La cogí del cuello y la acerqué a mi cara y al oído y la seguía diciendo: “ sigue mamá, córrete como una guarra encima de mí mientras comencé a azotarle el culo con mi mano abierta, en ese momento no pude más, “ Siiiiiiii, me corro, me corrooooooo, ahhhhhhhhh, tómalo perra, tómalo de tu hijooooooo, siiiiiiii, siiiiiiiiiiiii, eres una puta madre. Mmmmmm” Comenzamos a corrernos juntos y fue un orgasmo que duró unos minutos que fueron inigualables, ella se había excitado mucho con mis palabras y la habían encendido muchísimo y cayó rendida ante mí y yo jadeando la abracé con fuerza mientras mi polla terminaba de eyacular chorros de semen cálido que inundaron su entrepierna y que me dejaron extasiado.

Ella se levantó y me salí de ella y se fue al baño a asearse, yo busqué un chándal y me puse cómodo y volví al sofá a esperarla. No tardó, se encendió un pitillo y me miró sentándose, “¿Te gusta llamarme puta hijo?” ¿”Quieres que tu madre lo sea?” La miré y le sonreí: “Ya lo eres madre, sigues casada con papá y follas conmigo, te follas a tu hijo y eso estando casada te convierte en eso”. Ella calló y al momento asintió con la cabeza y dijo: “Lo sé, pero me gusta hacerlo contigo y si eso me convierte en una puta pues lo soy, además hijo me pone muy excitada oírtelo y decirme que lo soy.” “Lo eres madre de aquí en adelante actuarás como tal, como mi puta, lo que eres”. “ Sí hijo, como desees”, me dijo mirándome a los ojos fijamente.

Esa noche dormimos profundamente juntos y al alba me levanté y me dirigí al pueblo cercano y tardé en volver unas horas, al llegar ella estaba nerviosa y me dijo. ¿”Donde has estado tanto tiempo?, “estaba preocupada por ti, has tardado mucho hijo”. “He ido a hacer unas cosas mamá, vístete que vamos a tomar café al pueblo, ponte guapa anda y no tardes”. Se vistió y fuimos al único bar del pueblo, entramos y pedí dos cafés y los tomamos, allí había varios hombres que no pararon de mirarla de arriba abajo y ella no se dio cuenta de que yo les miré a ellos también. Mi madre llevaba un vestido blanco que le quedaba justo por encima de sus rodillas y una chaqueta. Se sentía observada por esos hombres de pueblo, pero al estar conmigo se sentía tranquila y al estar lejos de casa también.

Nos fuimos a casa y comimos al rato y nos pusimos cómodos en el sofá, ella no sospechaba nada pero cuando sonó la puerta me miró extrañada. Fui a abrir y entró un hombre de los que había en el bar, ella me miró y al ver que lo saludaba y le hacía pasar se quedó más tranquila, pero sin saber que pasaba. El señor se presentó: “Buenas tardes señora, me llamo Juan, he estado hablando con su hijo esta mañana y me he decidido a venir a verla”. Ella le saludó y le dijo: “soy Lola encantada de conocerle”,¿Ha venido usted a verme a mí?” “¿Qué le ha dicho mi hijo Juan?” Juan se sentó y antes sacó su billetera y me dio una cantidad de dinero que ella no apreció y le dije: “Juan gracias, ¿te parece que está bien vestida para ti?” “Si, está preciosa, para un viudo como yo es un sueño de mujer”. Mi madre se asombró muchísimo pero terminó de comprender todo y resonaron en su mente nuestras palabras, ella se acordó de su frase: “Soy tu puta hijo, haz conmigo lo que desees” Y era ese el resultado, le había traído un cliente y él había pagado por estar con ella. Y ella deseosa de disfrutar todo lo que pudiese se dejó llevar por mis planes, no sin intercambiar conmigo miradas cómplices, comprendió que mi ausencia matinal había sido por ir al pueblo a buscarle hombres para entregarla a ellos por dinero, me había convertido en su puta de verdad.

Me levanté y salí al porche de la casa rural y dejé que ella viese que estaba cerca para protegerla y eso la tranquilizó un poco. Juan se sentó a su lado y pasó su brazo por su hombro. Su barba era de dos días, dura y poblada, su pelo estaba repeinado con agua y sus ropa olía a ganadero, se notaba que hacía tiempo que no se aseaba correctamente y eso le dio un poco de asco a mi madre. Juan le dijo: “Ya me ha contado su hijo lo de la enfermedad de su marido y la necesidad de hacer dinero rápido que tiene, tengo que decirle que eso la honra señora”. Mi madre asentía con su cabeza sonriéndole. Juan se acercó aun más y comenzó a besarle el cuello a mi madre, ella me miró tras la ventana y vio como afirmaba con mi cabeza y comprendió que debería seguir ahí con él. Juan la besaba en la cara y llegó a su boca que olía a vino y a tabaco negro y metió la lengua de forma sucia en la boca de mi madre sintiendo como pinchaba su barba de dos días y como dejaba restos de saliva en sus labios. Su piel olía a ganado y a sudor y sus manos eran ásperas y estaban tocando sus tetas por encima de su vestido y ella sentía un asco tremendo al tener a ese hombre encima. Juan se quitó la camisa y dejó ver su torso belludo, mi madre le miró y le dijo.”Me gustan los hombres así Juan, de pelo en pecho, mi marido no lo tiene así y el pobre ya no me hace nada de esto”. “Entiendo Lola, se ve que es usted una gran mujer y debe estar pasándolo muy mal con lo de su marido”. Mi madre le miró y asintió con la cabeza y le djo: “Juan quiere usted verme el pecho?” Sí Lola, enséñemelo”.

Mi madre se quitó la cremallera del vestido y dejó caer la parte superior y mostró sus senos bajo el sujetador. Llevó sus manos a la espalda y desabrochó el enganche y quitó dicho sujetador de su cuerpo y sus senos quedaron al aire, blancos, grandes, de mujer de cincuentaytantos. Juan los miró y enseguida los tocó con sus manos y ella me miraba con cara de obediente y vio como Juan se acercaba con su boca a ellos. “Mmmmm, Juan, que juguetón, como se nota lo hombretón que es usted, mmmm señor Juan, me hace cosas que me gustan mucho,mmmmmm, ¿ le gustan mis pechos Juan?” Él dejó de lamerlos y asintió con la cabeza y siguió lamiéndolos y besándolos con rudeza y erosionando la piel de mamá con su barba. “Lola me vuelve usted loco, mmm, hacía mucho que no estaba con una mujer como usted, en los puticlubs sólo hay niñas que te sacan el dinero y que no les gustan los hombres como yo” “Usted es diferente Lola, ya me lo dijo su hijo y veo que es cierto lo que me dijo”. Mi madre le escuchó y se excitó al sentirse como una de esas chicas de club de carretera.

Juan besaba a mi madre y llevaba sus manos a sus piernas y las sobaba con rudeza, ella aguantaba como podía sin negarse a nada y seguía sintiendo asco de ese hombre que ya tocaba sus nalgas bajo el vestido y le metía mano llegando a su entrepierna y a sus bragas. Juan apreció humedad en ellas y le dijo: “Lola veo que le está gustando, se está usted mojando”, cuando oí eso miré a mi madre y ella se ruborizó de verse así y mirándome le dijo: “Juan, no soy de piedra y usted, mmmm, me hace cosas que me gustan, sigua Juan, sigua tocándome”. Mi madre estaba excitándose con él al saberse usada y vendida por mí y eso la ayudó a tranquilizarse y a estar más cómoda con él aun,estando con un hombre sucio y pueblerino como él. Ella comenzó a besarle el pecho peludo y a lamerle los pezones , olía a sudor y a ganado y sus axilas emanaban un olor muy fuerte que la estaba mareando. Juan le dijo: “Quítese el vestido Lola, quédese en bragas para mí”. Mi madre lo hizo despacio y Juan apreció sus nalgas las cuales mi madre cerraba como cohibida y seguidamente él comenzó a quitarse los zapatos y el pantalón. Apareció el cuerpo de Juan desnudo salvo sus calzoncillos y alargó su mano a una bolsa de plástico que dejó en el sofá al entrar y sacó unas bragas de mujer. “Son de mi difunta esposa Lola, desde que murió las tengo como un tesoro, guardo toda su ropa interior y me gustaría que te las pusieses para mí.” Mi madre asintió con la cabeza y dijo: “Bien como desees Juan, quíteme las mías, quítemelas usted,” Juan cogió y levantó la cintura de mamá y bajó sus bragas hasta los pies y miró su entrepierna que permanecía cerrada por que mi madre apretó sus nalgas y cogió las de su difunta y se las puso, mi madre juntó sus pies y Juan deslizó las bragas de su difunta esposa por las piernas de mamá y terminó de cubrirla y ella al verse con ellas dijo:“¿Qué le parece Juan, le recuerdo a ella?” El la miró: “Si Lola era muy parecida a usted, sólo que ella era muy recatada y sólo permitía que me sofocase de forma tosca y sin juegos de ningún tipo, para eso era muy seria.”.

Mi madre semidesnuda ante él pensó en eso y le dijo: “Juan sospecho que nunca le hizo……..eso con su……boca.”, a lo que el pueblerino respondió: “No Lola, nunca lo hizo.” Mi madre se acercó a su pecho y empezó a besárselo de nuevo y al momento estaba con su boca sobre sus calzoncillos que emanaban un olor a restos de pis y de semen reseco y que escondían un apreciado bulto que parecía bastante gordo y grande. Besó su tela y sitió como se puso duro enseguida, “Si Lola, mmmmmm, ¿qué me hace reina?, mmmm, perdone que no venga muy limpio ya sabe lo que es un hombre sólo como yo, uffffff, Lola, mmmmmm, mucho mejor que esas niñas de alterne, mmmm, que mujer!!!!! Lola, siga, mmmm, siga señora, esto es un regalo para mi, mmmmmm, me vuelve usted un animal, mmmmm”

Mi madre sacó su verga y la miró, “Juan que hombretón es usted, me asombra el tamaño de sus testículos gordos y peludos, y que verga tiene Juan, su mujer debería estar bien llena con ella, voy a comérsela entera Juan.” Acercó su boca a ella y bajó su prepucio hasta abajo apreciando un fuerte olor a hombre y viendo como había restos blancos en su glande propios de la falta de higiene y mi madre lejos de asquearse y una vez en esa situación se sintió atraída por él y al comenzar a lamerla de abajo arriba se paraba en su glande oliendo ese olor fuerte a macho. Mi madre pasaba la lengua por su glande humedeciendo esas manchas blancas y sin separar su nariz de allí le hacía una mamada que a ella le estaba calentando a tope. “Siga usted Lola, mmmmmm, siga chupando, ufffff, gánese el dinero mujer, eso es, putaaaaa, gáneselo que he pagado bien por esto, mmmmm, sí putona,,, coma, coma guarrra, uffff, siga, siga!!!! Mi madre comía su verga entera y estaba a cien con esa verga enorme dentro de su boca. Juan no pudo más y gritando vertió su leche en su boca, ¡ahhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, Lola, trage, trage,,, yaaaaaaaa,yaaaaaaaaaa,yaaaaaaaaaa. Juan tenía a mi madre sujeta por la cabeza y obligó a tragarse esa cantidad de esperma que la hizo toser y escupir en cuanto pudo.

Se retiró cogiendo aire y sacando de su boca algunos pelos de Juan que la hacían ahogarse y en ese momento entré y ví la escena de mi madre escupiendo semen y de Juan desnudo y recién corrido y le dije:”Juan se acabó su tiempo, le he dado un rato más por que no quería interrumpir, si quiere estar más con ella debe usted pagar más”. “No puedo, no tengo más y con esto me basta, sólo le pido que me devuelva las bragas una vez mojadas por ella”, miré a mi madre y le dije: “dáselas mamá, quítatelas y entrégaselas”,! Ella lo hizo, se bajó las bragas delante de nosotros y continuó marchándose al baño enseguida y Juan se vistió y desde la puerta del baño se despidió de ella, oyendo a mi madre: “Hasta otra Juan, disculpe que no salga, estoy aseándome, le deseo suerte”. Juan salió dándome la mano y alejándose despacio de la casa. Mi madre no tardó en salir y en mirarme, venía tapada con una toalla y solamente había enjuagado su boca y escupido todo el semen que en ella había y se sentó a mi lado. “Has estado maravillosa puta mía, estoy orgulloso de ti”. Mi madre me miró y me dijo: “ no sé como puedes hacerme esto hijo, pero tu sabrás por qué lo haces”, la miré y le dije: “confía en mí, necesito verte así usada por otros, así te deseo más mamá.” Ella me abrazó y noté su calentura, estaba deseosa y sabía que ella no se había corrido, pero me contuve, aún tenía otro cliente para ella y le dije que se vistiese que íbamos a dar un paseo y así hizo, se aseó con toallitas higiénicas su sexo y se vistió con la misma ropa.

Salimos y dimos una vuelta haciendo tiempo y esperé a que fuese de noche y llegamos al bar del pueblo, pedí dos cervezas y enseguida se marchó el último vecino que no dejó de mirarla de arriba abajo. Cuando estuvimos solos el dueño vino y me dijo. “Ahora es el momento, no hay nadie y voy a cerrar la taberna, tome usted lo acordado, mi hijo vendrá enseguida”. Mi madre alucinaba y vio como me pagaban por ella de nuevo y al momento entró la esposa del tabernero con su hijo de la mano. El hijo debería tener 28 años o así y no parecía muy despierto. Era grande y tosco y al llegar a la barra con la madre miró a la mía y sonrió tímidamente. La madre nerviosa habló: “Señora, mi hijo es virgen y ya es demasiado mayor para ello, necesita una hembra por que está todo el día masturbándose, rozándose y como loco, por favor, le ruego que lo desvirgue, su hijo la ha ofrecido para eso contándonos sus necesidades y lo hemos visto bien mi marido y yo.”

Mi madre asintió con la cabeza y les siguió al almacén a los dos, la madre entró con ellos y sentó a mi madre en un sillón viejo que allí había y dijo: “mira hijo esto es una mujer, es para ti, es como tu madre pero puedes hacerle cosas y a mí no, así que voy a enseñarte”, mi madre alucinó con la escena, la madre se iba a quedar allí e iba a usarla de conejillo de indias para enseñar a su hijo a estar con una hembra.

La madre desnudó a la mía por completo excepto sus bragas, mi madre fue desnudada por otra mujer por primera vez y cuando terminó le dijo:”Hijo mírala, mírale los pechos a esta mujer, ¿quieres tocarlos? “Sí”, dijo él y se acercó torpemente a manosear a mi madre. El hijo le sobaba las tetas torpemente y las estrujaba haciéndole daño a mi madre y la suya decía: ”tócala hijo, tócala bien, debes calentarla antes de follártela, eso es tócala y excítate hijo mío”, el niño se entusiasmó con el pecho de mi madre y metió su mano en la entrepierna de mamá y pellizcó sus labios fuertemente por encima de sus bragas y mi madre gritó de dolor. “nooooooooooo, así nooooooo, que duele,,,,,,ahiiiiiiiiii,” la madre al verlo le dijo que así no que eso se tocaba con cuidado o con la boca y el niño la miró y dijo: ¡así quiero hacerlo mamá, con la boca”. La madre lo arrodilló y le hizo a mi madre deslizar sus bragas hacia un lado y metió la cabeza del niño en su entrepierna y ese comenzó a lamer su coño, el dolor pronto cambió a placer por que el niño daba unos lenguetazos enormes y nosotros al oir los gritos llegamos corriendo y vímos la escena, mi madre estaba siendo comida por el hijo y su cara era de excitación, sus piernas abiertas, su coño ofrecido, su cara desencajada y así la miré y me excité muchísimo al igual que el padre de la criatura. El hijo comía bien y mi madre comenzó a jadear como loca,” síiiiiii, machote, siiiiiii, me gusta, cómeme, siiiiiii, cómeme así que me estás volviendo loca, siiiiiiiiiii, sigue macho mío, siiiiiiii, prueba lo que es una mujer, cómeme niño, cómeme, mmmmmm”

Mi madre al vernos y observar que el padre había sacado su verga al ver a su hijo así y que se la estaba tocando no aguantó más y comenzó a correrse gritando: “me corrroooooo, siiiiiii, me corrooooooo, siii,ahhhhhhh, sigue, siiiiiiiiii, uffffff, ahhhhhhhhhhhh” Se corrió como una loca encharcando el sillón y jadeando. La madre al verla animó al hijo y le dijo: “ eso es hijo mío la has hecho correrse como un macho, muy bien, muy bien. El hijo no entendía esos temblores de mi madre y se volcó sobre ella cubriéndola salvajemente y la madre le bajó los pantalones y los calzoncillos y le cogió la polla a su hijo y dijo: “apártese las bragas señora, enséñele el agujero a mi hijo”, mi madre lo hizo y ella dirigió la polla a su coño y le dijo. “empuja fuerte, empuja hasta el fondo hijo mío”. El hijo lo hizo e incrustó la verga en mi madre y la comenzó a follar salvajemente sobre ella casi ahogándola y empujaba su culo fuertemente empalándola bien y haciendo gemir a mi madre.” Si mamá, siiiii, me gusta mucho esto, siiiiiiii, ya se follar mamá, mmmmmmm, siiiiiiiiiii,” La madre le animaba: “fóllatela, fóllate a esta puta hijo, es tuya, sigue, sigue.” La madre vio a su esposo masturbarse y le cogió de la mano y lo acercó y le dijo a mi madre.” Menéasela, venga, al padre también, tóquelo puta, tóquelo.” Mi madre con su mano libre masturbaba al padre y enseguida los dos padre e hijo se corrieron sobre ella llenándola de semen y dejándola extasiada. Padre e hijo se separaron de ella y ayudé a mi madre a taparse su sexo con sus bragas y le dí su ropa para que se vistiese mientras me despedía de esa familia.

Caminando hacia la casa mi madre lo hacía torpemente tropezando y sintiendo débiles sus piernas. Ella me miró y me dijo: “menos mal que llevo el DIU, si no ese animal me preña, me siento llena de semen que cae de mi coño e impregna mis bragas hijo:” Abrazados llegamos a casa y ella entró como pudo y la senté en el sofá, “quítate la blusa y levántate la falda madre, coge este teléfono y llama a tu casa a decir que estamos bien y que mañana volvemos.” Mi madre marcó y le contó a mi padre el día que habíamos tenido de paseos, senderos, visitas, comida, etc, y dijo que yo estaba duchándome para estar preparado para mañana temprano”. Mientras hablaba con mi padre le bajé las bragas y el semen del hijo empezó a correr por sus nalgas y ella terminó la conversación como pudo y sin dar muestras de la situación a mi padre. La cogí su mano y le dije: “cógelo, recógelo y cómetelo puta, límpiate con el dedo lo que sale y cómetelo”. Ella recogía ese semen y lo lamía, subía sus pechos con la otra mano y lamía los restos del padre que había eyaculado en sus pechos y así comencé a decirle:” eres una puta mamá, eres sucia y puta”, ella comía ese semen y me miraba con deseo,”si hijo, soy tu sucia puta, tu madre es una sucia puta que disfruta siendo usada por ti”, la miré y le dije: “ponte el camisón y vete a la cama” lo hizo y al llegar yo estaba la cama ardiendo y ella sucia dentro, así dormimos juntos hasta que a media noche desperté y su olor a sucia me incitó a follarle el culo, me acerqué de lado por atrás y no dejé de intentarlo hasta que conseguí meter mi miembro en el culo de mi madre, ella lo sufrió en silencio y solamente emitiendo unos quejidos secos y sordos del dolor que estaba padeciendo al sentir mi verga entrar en su estrecho culito.

Su espalda se tensaba a cada embestida y mi verga entraba en ella estando detrás y de lado lo que aumentaba el dolor de mi penetración. “Puta, aguanta mi follada y déjame disfrutarte tras estar toda la tarde viéndote follar con otros, me has calentado mucho mamá.” “Lo sé hijo, merezco esto por zorra, lo merezco, castígame el culo y dame mi merecido, me siento muy sucia y muy pervertida.” Sus palabras denotaban su entrega y su sumisión a mí, lo que ayudó a asestar más dureza a mis penetraciones, su cuerpo se tensaba a cada penetración y sus quejidos sordos eran de dolor intenso. Saqué de debajo de la almohada mi billetera y un condón de la misma, hice un rulo con el dinero que había cobrado por ella y lo metí en el condón atándole un nudo en el extremo, la rodeé con mi brazo izquierdo y le abrí las piernas metiéndole ese condón en su coño y le dije: “ esto vale tu coño mamá, déjalo dentro puta”, y comencé a masturbarle el clítoris con el dinero dentro hasta que en silencio se corrió.

Al momento le solté mis chorros de semen en su culo y así me quedé dormido. Al amanecer nos levantamos, se lo saqué y la envié a ducharse, al salir estaba yo preparado para marchar, pagué la casa rural y fui a su encuentro, la besé y le volví a meter el dinero dentro de su sexo y le dije: “lo llevarás hasta que lleguemos, allí te lo sacaré y me lo quedaré mamá.” Y así fue, tras doce horas de viaje llegamos a casa y antes le saqué eso y me lo quedé. Esta es la historia de cómo prostituí a mi madre y de cómo ella se enamoró de ser mi puta sucia, espero que os guste tanto como a mí y que os ayude a desear a vuestra madre. Hasta la próxima……..

Calificación: 3 | Votos: 3
Categoría: Amor Filial | Comentarios: 4 | Visto: 20014 veces

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me gusto, conozco a alguien que me hace sentir asi cada vez que chateamos ...

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con el tiempo valoro mucho mas este relato enhorabuena

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pitofeliz

mm, mejor puntuacion en el proximo relato.

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orale, un poco largo el relato pero muy bueno...

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