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Bogota siempre hot experiencia bisexual

Enviado por alexandre el 30/6/2010

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Bogota siempre hot experiencia bisexual Publicado el 30/06/2010, por: alexandre

El sexo en la vida de cada uno juega situaciones muy diferentes, y aún así, según el momento que cada uno esté viviendo plantea diferentes actitudes.
Me permito este preámbulo para explicar que estaba pasando por un momento radiante de mi pareja, en todo sentido, y por ende nada del sexo opuesto parecía resplandecer alrededor mío, no se si les pasa, pero es como todo estaba como en blanco y negro con el sexo opuesto.

Así pues estaba cuando me subí al avión en el aeropuerto...

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de Ezeiza en Buenos Aires rumbo a Colombia a una reunión de trabajo de dos días en Bogotá.
A pesar de lo corto del viaje siempre me entusiasma ir a Bogotá, me encanta su gente, la comida ha mejorado sustancialmente y hay lindísimos bares y restaurantes en diferentes zonas de la ciudad, es decir, fuera de tener que trabajar siempre se encuentran formas de pasar un rato comiendo o tomando algo con amigos, o rumbeando un poco como dicen ellos.

Con estos pensamientos estaba, ya que tengo muchos queridos amigos en Bogotá, cuando me senté en mi asiento del vuelo de Avianca y pensé en dormir un rato, ya que viajaba en Clase Ejecutiva, aprovechando que la diferencia de hora, y la intención de una buena cena esa noche con amigos me iba a dejar muerto al día siguiente.

Cuando estaban por cerrar las puertas entró al avión, y se quedó en la cabina de Ejecutiva una morocha muy atractiva. Muy alta, mulata clara con una producción “encima” atractiva y sobria. No pude dejar de mirarla mientras acomodaba su cartera y chaqueta en el asiento delante del mío. El avión iba bastante vacío en su parte delantera de forma tal que había creo que unas cinco o seis personas y muchos asientos libres.

Despegó el avión, recliné mi asiento y me acomodé para dormitar. Al cabo de unos pocos minutos la señorita del asiento de adelante llamó a la azafata ya que no funcionaba el sistema de audio de su asiento, luego de algunos comentarios y pruebas que interrumpieron mi siesta le propuso cambiarse de asiento, con lo que se levantó me miró y me preguntó amablemente: “Puedo sentarme a tu lado, es que no funcionan mis auriculares”. “Por supuesto” dije. Sinceramente no tenía ganas ni de charlar ni de tener a alguien a mi lado y me pareció realmente extraño que se le ocurriera sentarse en el asiento a mi lado estando tan vacía la cabina. Sin embargo, pensé, le daría pereza mover sus cosas del compartimento donde las guardó y en todo caso era una forma de evitarse trasladarlos.
Cuando se sentó a mi lado me invadió una nube con su perfume, ácido y frutal, y me sorprendió su sonrisa amplia con unos dientes blancos y perfectos, y unos labios que me permití suponer habían sido rellenados ligeramente, ya que no lucían totalmente naturales pero sí muy sensuales. “Me llamo Sandra” dijo, “disculpa las molestias”. Percibí su acento colombiano y en ese preciso momento me dí cuenta que no me iba a molestar ni la compañía ni perderme la siesta.
Sin embargo inmediatamente Sandra se enfundó los auriculares y así estuvo hasta que sirvieron la cena. En ese momento, se sacó los auriculares, me miró y comentó “Eres Argentino no es cierto”, me volví hacia ella asintiendo y por un instante me quedé observándola de pies a cabeza, con la incómoda perspectiva y exposición que te da estar sentado en el asiento contiguo.
Surgió una espontánea charla durante la cena, sobre de donde vienes y adonde vas, a que te dedicas, y todos aquellos diálogos normales que sueles tener en un avión con un o una desconocida. La conversación era amable y cuando retiraron las bandejas reclinamos juntos el asiento y nos quedamos conversando en esa posición de semi reposo que invita a dormirse. Cruzó sus piernas, tenía una pollera no muy corta gris a rayas con un tajo del lado izquierdo que permitía ver su pierna izquierda hasta la mitad del muslo.
La conversación siguió un rato, tomamos un escocés, y luego se fue apagando lentamente hasta que nos dormimos, o al menos yo me dormí. Creo que en realidad se disparó algún mecanismo protectivo en esa siesta ya que me pareció que la conversación era demasiado amable y perfecta. De cualquier forma se apagó como naturalmente, es decir, no sentí que hubiese sido descortés en absoluto.
Cuando el piloto anunció la aproximación a El Dorado abrí mis ojos y la observé a Sandra durmiendo plácidamente con la cabeza volteada hacia mi lado. La tranquilidad de su sueño le daba a su piel una relajación bellísima, la pude observar con tranquilidad, sus bellas piernas, unas manos grandes y cuidadas y unos pechos que se protegían muy bien con una camisa de seda blanca y que trasparentaban muy discretamente un soutien de puntillas. Lucía plácida y muy atractiva.
Abrió sus ojos grandes y negros de un golpe y me sorprendió mirándola, me sonrió levemente y me dijo “Estamos llegando”, “ya casi” dije, un poco shockeado por haber sido sorprendido en este estado de observación tan detallado que ella evidentemente percibió.
Cuando estábamos por aterrizar preguntó con total naturalidad “¿dónde vas a quedarte?” “en el hotel Cosmos” contesté. “Si quieres ahorrarte el hotel te invito a mi casa, está cerca del Cosmos y de tu oficina (ya le había contado donde iban a ser mis reuniones) y vivo sola en una apartamento grande”. La propuesta me sorprendió y me hizo dudar un instante, ella lo percibió e inmediatamente agregó “No quiero importunarte, ya sabes que en Colombia somos muy sociables” esos pocos segundos me dieron tiempo para reaccionar y entonces contrapropuse “Mira, hagamos algo hago mi “check in” en mi hotel y luego te paso a buscar para cenar, soy yo el que no quiero importunarte y creo que de esta forma podemos charlar un rato más y cenar tranquilos”. Sonrió y me dijo me parece perfecto, sacó una tarjeta anotó su teléfono celular y me dijo: “Llámame cuando estés acomodado, hago una reserva para cenar y si te parece te paso a buscar con mi auto”. Asentí diciéndole que me parecía perfecto.
Mientras hacía los trámites de inmigración, a su lado, pensaba en que si bien Colombia era un país genial también era en alguna forma inseguro, yo soy ejecutivo de una empresa multinacional importante, se lo había contado e inmediatamente pensé en los riesgos que implicaba la situación que me había propuesto. También observé que mi casi metro noventa no me distanciaba mucho de ella, tenía un cuerpo increíblemente formado, era muy alta y si bien era ligeramente robusta, es decir no escuálida, definitivamente tenía un cuerpo excepcional. Me había dicho que trabajaba en el mundo de la ropa femenina, y sospeché que habría sido modelo.
Me felicité por haber reaccionado más racional que testicularmente ya que me sentía mas seguro en la forma en que las cosas se dieron.
Así fue que llegué al hotel, así fue que la llamé, y al poco rato estábamos sentados en un excelente restaurante de la zona G, disfrutando de una comida maravillosa y un notable vino de Rioja.
Pensé varias veces en la cena que hacía allí, sin embargo la miraba a Sandra y me parecía lógico, había llegado a esta situación en forma fortuita, sin embargo, casi con indiferencia primero, con intriga después, con ciertos temores más tarde y nuevamente con intrigas me enfrentaba a esta voluptuosa mujer sin saber todavía como seguiría la noche.
Y la noche fue transcurriendo, sin que nada pasara y pasando todo, paso a paso, hasta que al fin de la cena salimos en su auto con rumbo impreciso. La charla, la situación nos llevó a su casa, a ese lugar donde me pareció horas atrás inseguro ir, ahora me pareció lo más natural del mundo.
Me senté en un amplio living con varios sillones cómodos y con una nueva copa de escocés en la mano, puso música, se sentó en el piso delante de mí y apoyo su cabeza en mi muslo, su pelo, negro y lacio, cayo entre mis dos piernas y no hablamos, escuchamos la música, acaricié su cabeza suavemente y así nos quedamos largos minutos.
Repentinamente se levanto, me miró sonriendo y se acostó a lo largo del sillón usando mi pierna ahora de almohada, mis caricias siguieron progresando por su cara, sus labios, su cuello, hasta que llegué a sus hombros, metí mi mano dentro de su blusa y comencé a explorar sus hombros y sus pechos por encima de su soutien, seguimos así una largo rato, advertía su respiración más jadeante y apretada y sus ojos entrecerrados y sus piernas rozándose entre ellas. De pronto sonó el portero eléctrico, ambos nos sobresaltamos, aunque a los pocos segundos me dí cuenta que yo estaba más sorprendido que ella. “Seguramente es Sonia una amiga” dijo, descolocándome por completo, ya que era la una de la madrugada y se suponía que si yo estaba allí ella no debía esperar visitas.
Unos instantes después Sonia golpeó la puerta y Sandra se incorporó y le abrió. Me presentó, nos sonreímos y Sandra viendo mi desconcierto dijo, Sonia es una de mis mejores amigas, sino te molesta podemos tomar una copa juntos.
Por enésima vez en pocas horas estaba descolocado, se suponía que estábamos en una situación realmente íntima y en consecuencia, e imaginé en el mundo femenino era raro que estas situaciones fueran interrumpidas por amigas, sin embargo allí estábamos los tres, es decir ellas charlando animadamente y sirviéndose tragos y yo pensando de que se trataba esta situación.
Sonia era de estatura mediana, pelo largo teñido de rubio, estaba con jeans y una remera ajustada, no tenía ni una cara muy bella ni un cuerpo muy bueno, pero tampoco tenía nada mal. Era del tipo de mujeres que no te voltearías a mirar, pero a la que no se le negaría nada. La charla continuó animada, ambas eran Caleñas y se conocía desde hacía varios años según comentaron.
Sonia saco de su cartera una bolsita de yerba armó un cañito y todos fumamos plácidamente. Al poco rato, Sandra se levantó y puso música, una fusión de música caribeña lenta que nunca había escuchado y unos instantes después me tomó de la mano y comenzamos a bailar, tomados de la mano. Sonia se levantó y se unió a nosotros, charlábamos, reíamos y bailábamos los tres y como que lentamente nos íbamos acercando cada vez más.
No puedo precisar como ni cuando, pero en un momento Sonia comenzó a acariciar los hombros de Sandra desde atrás como dándole un masaje suave, mezcla masaje y caricia que hizo que Sandra entrecerrara sus ojos y moviera su cabeza de lado a lado. Casi no veía a Sonia ya que quedé frente a Sandra y solo la veía cuando movía su cabeza a un costado del cuerpo de Sandra sonriéndome. En un momento Sonia dejó uno de los hombros y estiró su mano hacia la mía, quedé entonces tomado de una mano con cada una de ellas y Sandra en el medio de ambos. Nada fue muy rápido pero al cabo de unos minutos nuestros cuerpos se acercaron, se rozaron y comenzaron a apretarse. Sonia paso mi mano y la suya por la parte de atrás de su cintura y allí la dejó para que la asiera y acariciara, ella siguió con los hombros de Sandra, mi mano empezó a acariciar la espalda de ella y a apretarla suavemente contra el dorso de Sandra. Así seguimos varios minutos, rozándonos, excitándonos, descubriéndonos. Mi mejilla, rozaba la de Sandra, las manos de Sonia que seguían acariciando los hombros de su amiga en ocasiones con uno o dos dedos acariciaban mis labios.
Podrían haber pasado horas así, pero creo que fueron unos cuantos minutos, mi noción del tiempo se había casi desvanecido cuando nos sentamos los tres en el mullido y amplio sofá. Sandra quedó en el medio de ambos, más recostada. Sonia fue desabrochando la blusa de su amiga hasta el último botón. Unos hermosos pechos protegidos con un delicioso encaje quedaron expuestos y luego de algunas caricias, Sonia desabrochó el soutien desde el broche central y comenzó a lamer, acariciar y besar el pezón de Sandra de su lado. Miraba extasiado la escena y unos segundos después cada uno se ocupaba de la teta de su lado, mientras Sandra gemía suavemente de placer y buscaba por debajo de la chomba de su amiga, y por otro lado como desabrochar los botones de mi camisa. En los minutos siguientes siguió una maravillosa y compleja danza de caricias y besos en nuestros torsos, ya todos desembarazados de las prendas que los cubrían. Sonia por su lado tenía dos pechos pequeños redondos y perfectos, con pezones chiquitos puntiagudos y duros de excitación. Sandra se deslizó al piso y quedó vestida solo con su pollera boca abajo en la alfombra, inmediatamente Sonia y yo comenzamos a deslizar nuestras lenguas por su espalda recorriéndola de la cintura al cuello, cuando nos juntábamos en el cuello nuestras lenguas se tocaban y se quedaban jugando allí por un largo rato, húmedas, intercambiando nuestro aliento jadeante. Sandra disfrutaba de ese contacto de lenguas que jugaban entre sí pero que además tocaban su cuello y la excitaban cada vez más. Sonia se incorporó, se quitó sus jeans, desabrochó mi cinto arrodillada sobre las piernas de su amiga que seguía de espaldas y sacó mi pantalón y mis boxers sin dejar pasar la oportunidad de darle una lamida con la punta de su lengua a mi verga que obviamente apuntaba al cielo. Sonia tenía su conchita totalmente depilada la apoyó sobre la pantorrilla de su amiga y desprendió la pollera, bajó el cierre y la deslizó hacia abajo. Sandra entonces expuso un culo increíblemente formado con una tanga muy pequeña y seguía gimiendo al compás de nuestro contacto con las manos. Sonia frotaba suavemente su concha contra la pantorrilla de Sandra, y ambos nuevamente nos abocamos a la tarea de recorrer con nuestras lenguas el increíble cuerpo de Sandra.
Reconozco que estaba excitado como pocas veces en mi vida. Mis huevos duros y compactos parecían formar un único cuerpo con mi miembro, cada uno recorría con su lengua las piernas de Sandra, acercábamos las lenguas al incursionar en la zanja de su cola, seguíamos por la espalda y nos volvíamos a juntar y jugar en el cuello. Seguimos así largo rato, Sandra moría de placer y excitación. Sonia se montaba de vez en cuando en los muslos de Sandra y dejaba sus piernas húmedas de su flujo, luego las recorríamos de nuevo con la lengua.
Luego me monté sobre Sandra y comencé a rozar mi verga contra sus piernas, su cola y su espalda, suavemente, con la punta que explotaba de dureza. Sonia detrás de mí lamía mi culito y acariciaba suavemente mis huevos.
La excitación era tremenda, los tres ardíamos de placer. Sonia repentinamente me tomó por la cintura me volcó boca arriba, abrió mis piernas ligeramente y comenzó a chuparme la verga y lamerme suavemente los huevos, Sandra se incorporó y hacía lo propio con mis tetillas. Comencé a acariciarlas a recorrerlas. Sandra echada a mi lado apoyo sus tetas en mi cara, las comí, las bebí, las mordí con suavidad.
Sonia abandonó mi verga un momento, le quitó la tanga a Sandra y vi que la empezó a lamer por detrás. Al girar Sandra y quedar boca arriba comencé a acariciarla y Sonia a chuparle la concha, me acerqué para compartir el brebaje y encontré, mientras me acercaba, y al mismo tiempo que Sonia corría su boca a un lado para hacerme lugar en la lamida, que Sandra en realidad no era una mujer convencional. Una verga pequeña y finita con sus respectivos huevos comenzaba a excitarse y a ponerse erecta. Tuve un nuevo instante de vacilación y de descolocamiento ya que finalmente era y soy un heterosexual consumado, sin embargo, la excitación y el momento me hizo acercarme y tímidamente compartí la mamada con Sonia que sonreía pícaramente mientras Sandra explotaba de calentura.
Siguieron instantes únicos e irrepetibles. Sonia se montó sobre mi cuerpo luego de sobar su concha contra mi verga unos instantes se la calzó sentándose sobre ella con la total intención de comérsela con su concha íntegramente. Sandra, imponente, parada al lado de ella, le ofrecía su pequeña verga semidura en su boca. No me alcanzaban los ojos para ver tanta situación caliente, me concentraba porque no quería acabar y pederme el momento que transcurría.
Sandra encontró una crema en su cartera, Sonia se la pasó suavemente por su cola, me incorporaron ligeramente con un almohadón y Sandra, de espaldas a mi agarró mi verga y con movimientos suaves la metió en su culo, que era tremendamente bello y femenino, Sonia entonces a su frente se encargó de chuparle frenéticamente la verga, el apretadito culo de Sandra se contraía exquisitamente y presionaba mi verga que estaba a punto de explotar. Sin sacársela del culo nos incorporamos, Sandra quedó de rodillas ligeramente inclinada hacia delante, yo la agarraba de sus tetas y le besaba y le mordía el cuello, Sonia se puso a su vez delante de Sandra de espaldas y en unos segundos la pequeña verga de Sandra penetró en el culo de Sonia. Los tres jadeábamos de placer, bañando en transpiración y en olor a sexo. Sandra comprimió su culo en un elocuente gesto orgásmico y le llenó el culito de leche a Sonia que aulló de placer y se echó boca abajo. Saqué mi verga del culo de Sandra y me zambullí sobre Sonia completamente excitado, tanteé su concha y completamente acostado sobre ella comencé a bombearla con dureza. Sandra lamía mi culo y al cabo de unos minutos cuando comencé a bombear muy profundo y más lento sentí que la pequeña verga de Sandra incursionaba en mi culito virgen!, la dejé hacer, sentí una calentura única, éramos tres cuerpos apilados, yo sostenido sobre mis brazos para no aplastar a Sonia. Un río de leche comenzó a salir de mi verga. Sonia aullaba de placer, mientras la exhausta y semirigida verga de Sandra salió de mi culo sin poder concluir su deseo, me volteé boca arriba, casi sin fuerzas, Sandra se abalanzó sobre mi verga en cuatro patas y trabajó unos minutos con maestría hasta volver a levantarla, Sonia a su vez se metió boca abajo entre las piernas de Sandra y comenzó a chupar su verguita con toda su energía. Sandra y yo nos corrimos juntos, yo le llené la boca a Sandra con una nueva andanada de leche en una de las mamadas más memorables que viví en mi vida. Sonia a su vez con boca igualmente cargada se desplomó muerta de cansancio, los tres nos tumbamos en la alfombra exhaustos, miré a través de la ventana y amanecía en el siempre excitante Bogota.

Calificación: 5 | Votos: 1
Categoría: Bisexual | Comentarios: 5 | Visto: 6882 veces

Últimos Comentarios Agregados
Fotografia de oschotbi
oschotbi

Me encanto tu relatoque rico y se lo que es estar en algo asi se la pasa uno fenomenal.

Fotografia de alejandro3975
Alejandro3975

Hola, me gusto tu relato yo sueño con algo asi algun dia, tambien soy de Bogota

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alexandre

Gracias BellaOdalisca espero te animes a escribir uno!

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ximena

wow!!!!!!!!.......tremendo relato, de infarto toda esa situación!!!....eso es lo que se llama una experiencia inolvidable y tu relato esta muy bien elaborado!!

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