Tu web de Relatos Eroticos de Confesiones

Relatos Eroticos

EL CUIDANDERO -I- Por: Apasionada

Enviado por Apasionada el 20/9/2011

Ingreso de Usuarios Disfruta del mejor contenido erótico ahora mismo !!

REGISTRARME !!
Buscar Relatos

Búsqueda Avanzada
Leer Relato Erótico
EL CUIDANDERO -I- Por: Apasionada Publicado el 20/09/2011, por: Apasionada

Nuestra pequeña propiedad ubicada a las afueras de la ciudad, requiere de alguien que haga mantenimiento permanente a la casa y los cultivos, y ese alguien es Domingo, un hombre de 78 años; delgado pero muy fuerte, condición propia de hombres del campo; muy tímido, de poco hablar, reservado, respetuoso y servicial que goza de toda la confianza de mi pareja Antonio, que tiene 65 años y conoce a Domingo desde hace mucho tiempo.

Como les decía en mi relato titulado CESAR Y YO, mi...

Cams XXX Reales Online

pareja trata de cumplir lo mejor que puede sexualmente conmigo, pero creo que siendo cerca de 25 años mayor que yo, no hacemos el amor con la frecuencia que quisiera. Esta situación me ha generado mucha insatisfacción, fuertes deseos y constante curiosidad por estar con alguien que me haga disfrutar de relaciones que despierten mi pasión y erotismo adormecidos. Debo señalar que en lo físico mido 1.62, algo rellenita, blanca de larga y negra cabellera y poseo unos naturales, grandes y provocativos senos que me encanta insinuarlos, cintura delgada y también unas atractivas, redondas y bien pronunciadas nalgas, con piernas bien conformadas de muslos gruesos y siempre soy objeto de miradas y expresiones insinuantes de los hombres que me rodean, circunstancias que he sabido aprovechar.

Pues bien, pasábamos unos días allí y la soledad y tranquilidad del lugar estimulaba mis fantasías de tener una relación, aunque fuera furtiva y ocasional, con algún lugareño. El pasar de los días fue acrecentando mis deseos intensamente y mis fantasías me excitaban y mantenían húmeda mi vagina.

Una tarde me dirigí hacia el pequeño cultivo de durazno y observe como Domingo, muy concentrado los limpiaba, sin percatarse de mi cercana presencia oculta a su mirada y pasado algún tiempo vi como Domingo apoyándose en el tallo de un árbol se soltó el cinturón y se dispuso a sacar su verga para orinar. Se abrió el pantalón y su cremallera, abrió las piernas y con su mano derecha busco entre ellas y sacó torpe y lentamente de entre un escaso y amarillento vello púbico que rodeaba unas grandes y caídas bolas, un largo, arrugado y flácido miembro, surcado por unas pronunciadas venas que terminaba en una muy abultada, oscura y rojiza cabeza que apuntando al piso dejaba salir un grueso, prolongado y sonoro chorro de orines. Aquella impresionante escena del anciano que mientras orinaba no sostenía su largo y rugoso instrumento al que veía con placidez, me excito rápidamente y sentía como automáticamente me humedecía. Mi mente comenzó a imaginar como abordar y tener sexo con aquel anciano. Podría este hombre de prolongada edad tener sexo?. El resto del día solo pensaba en ello. Debía ser muy prudente y saber escoger la ocasión para saberlo.

Al día siguiente, y como era mi costumbre, me deje puesta la suave y casi trasparente camisa de algodón que uso para dormir, de amplio cuello que me cubría hasta un poco mas arriba de las rodillas, no tenia puesto ni pantaleta ni sostén; dejándose marcar e insinuar bajo la camisa mis grandes y provocativas tetas, que con el rose mantenían erguidos mis pezones y resaltaban mis amplias y oscuras aureolas. Sabia que mis firmes, pronunciadas y redondas nalgas igualmente se veían pegadas a la tela y dejaban notar entre ellas el espacio que las separa, también mis bien conformadas piernas de muslos gruesos permanecían pegados a la tela; en fin, no quedaba mucho a la imaginación de Domingo. Estaba dispuesta a iniciar su seducción y saber si podía aun tener sexo.

Domingo llegaba a las 9am y después del desayuno le comente a Antonio, que siempre esta centrado en sus lecturas, que pensaba buscar con Domingo en el cultivo algunas hortalizas para preparar una ensalada para el almuerzo, a lo que respondió, sin levantar la mirada del libro que leía, que le parecía muy bien!. Yo ya sentía, entre excitación y nervios, que me humedecía aceleradamente, mientras esperaba por Domingo que demoraba en llegar. Por fin llego!, con tímida voz saludo mientras se dirigía en busca de las herramientas de labranza. Se sorprendió cuando le dije me acompañara a buscar hortalizas, ya que nunca lo hacia y poco me alejaba de la casa, accedió silencioso y nos dirigimos, yo detrás de él, al cultivo distante unos 100 metros de la casa.

Por el trayecto me dijo que había varios tipos de hortalizas y frutales para escoger y ya en el cultivo le dije que yo quería ser quien las sacara y que me indicara cuales. Me indico unas y se coloco inocentemente de rodillas frente a ellas para decirme como debía hacerlo, lo mismo hice yo, pero a propósito me coloque frente a él en posición acurrucada, como si fuera a orinar, dejando ante sus cansados ojos mis piernas entreabiertas y con movimientos asociados con la recolección de hortalizas fui abriendo cada vez mas mis gruesos muslos para provocar su atención. Al hacerlo, mi camisa se corría hacia arriba dejando mis muslos cada vez mas a la vista de Domingo, facilitándole la visión aun incompleta a través de mi entrepierna de mi húmeda cuca. En otro momento en que se encontraba sentado detrás de mi, aproveche para inclinarme por un rato hacia delante con las piernas un tanto abiertas para arrancar hortalizas, con el propósito de que me la viera desde atrás y por entre mis gruesos muslos y grandes y redondas nalgas. Yo disimulaba lo que sucedía mientras él cada vez mas buscaba discretamente ver mi cuerpo lo mas que pudiera, o que yo le dejara ver.

Pasamos así todo el tiempo, me indicaba a propósito sitios que le facilitaran la visión de mi cuerpo casi desnudo que con mis posturas insinuantes aprovechaba cada vez mas para excitarlo; Domingo estaba pendiente de mis movimientos y miraba ávidamente como mis voluptuosas tetas de erectos pezones se movían rítmicamente, con cada movimiento que hacia y buscaba agachándome frente a él que las viera por entre el ancho cuello de la camisa.

Pude ver como entre su muslo izquierdo y la tela de su pantalón se pronunciaba una fuerte erección, que indicaba tener un guebo muy largo y grueso destacándose su recrecida cabeza que sobresalía de aquel bulto, al que Domingo trataba permanentemente acomodar de forma tal que yo no lo pudiese ver. Mi curiosidad por palpar su verga rígida hizo que ya para venirnos estando detrás de mi me agache con la excusa de recoger las hortalizas y con mi culo rozaba su verga rígida y caliente mientras Domingo se mantenía quietecito disfrutando de mis insinuantes y disimulados movimientos y posturas. Domingo no se atrevía a proponerme nada, quizá por respeto, yo tampoco, pero me excitaba cada vez mas la situación. Regresamos a casa y por el camino se me ocurrió decirle que al otro día iríamos a bajar duraznos y recoger algunas uvas y me respondió: Con gusto mi niña.! Al llegar, Antonio…¡aun leía entretenido su grueso libro!.

Al salir de la cocina, busque ver que hacia Domingo, muy sigilosamente me fui acercando a un viejo y abandonado tanque, que entre arbustos allí existía, donde Domingo iba siempre a lavarse y fue como pude ver con sorpresa que teniendo sus pantalones sueltos hasta sus rodillas, se masturbaba con fuerza, teniendo entre sus rudas y grandes manos aquel imponente instrumento que apenas si lo podía rodear, me sorprendió lo largo y muy grueso que era, surcado de pronunciadas venas azulosas que lucían infladas a punto de estallar, dándole a su verga una forma tosca o rustica. Sus bolas colgaban y golpeaban rítmicamente sus muslos, me impresiono la recrecida cabeza con forma de un durazno de un aspecto rojizo oscuro y brillante a punto de estallar, que sobresalía del tronco de aquel maravilloso guebo; el frenesí era acelerado, y al cabo de unos minutos le vino un gran orgasmo que con una fuerte y ahogada exclamación de ahhh!!! ahhh!!!, dejo salir una potente y abundante eyaculación de leche gruesa y amarillenta que se estrello contra la vieja pared sobre la que estaba Domingo apoyado mientras se masturbaba, siguieron otras dos o tres eyaculaciones mas mientras seguía dándose, el fuerte olor de su leche invadió el ambiente, al final lo soltó mientras veía extasiado como seguían saliendo unas viscosas gotas de leche de su adormecida verga, luego lo empezó a exprimir, sacando de su ya flácido instrumento las ultimas y viscosas gotas de semen que le quedaba.

Después paso a lavarse en el tanque y sin secarlo lo introdujo entre su pantalón y se marcho. Mi excitación y curiosidad femenina me indujo a ir al sitio donde Domingo dejo su leche amarillenta que abundante y gruesa aun se mantenía sobre la pared y lentamente caía al viejo piso de arcilla formando un excitante depósito de aquel viscoso y maravilloso líquido de fuerte olor avinagrado. Estaba totalmente mojada y sentía como mi cuca palpitaba internamente producto de la fuerte excitación que me produjo la masturbación de Domingo. Nunca había visto algo semejante.

Entonces casi automáticamente, me ubique en el mismo sitio en que se masturbo Domingo y empecé a acariciar mi excitada cuca, viendo la abundante leche sobre la pared y el piso que dejo, mientras repasaba mentalmente las imágenes de Domingo teniendo entre sus manos aquel vigoroso guebo que masturbaba; mi boca se llenaba de saliva y cada vez mas abría mis piernas para facilitar a mis dedos las suaves caricias que me hacia primero en los labios humedecidos de mi cuca y luego por mi clítoris erecto que palpitaba de excitación. Lentamente metía y sacaba mis dedos a mi vagina, muy cerca a mi la gruesa y viscosa leche, cuyo fuerte olor me excitaba mas y mas, entonces tuve el fuerte deseo de recogerla y lo hice, aun estaba muy caliente y empecé a acariciarme con ella pasándola seguidamente por mi cuca ansiosa hasta dejarla toda untada y lubricada, hummm.., que riico, facilitando las caricias y le prodigue con su caliente leche un largo e intenso masaje a mis tetas turgentes por el placer. Toda yo olía a su excitante leche.

Mi deseo de tener sexo era máximo, mi vagina la sentía dilatada ansiosa de ser penetrada y cada vez se lubricaba mas, y con mis dedos untados de leche , la penetraba con frenesí.. humm.. riicoo.. Tome parte de su amarillento semen y lo pase por mis labios entreabiertos, su gruesa y viscosa leche de fuerte sabor avinagrado invadió mi boca y la fui saboreando, mientras que en mi mente me imaginaba mi cuca llena por la leche que ahora saboreaba y con la que me acariciaba.

Mi placer aumentaba y me acariciaba las tetas mis pezones erguidos y tensos que brotaban de las recrecidas y amplia aureolas contraídas por el placer que producían mis caricias y el calido semen de Domingo las sensibilizaba intensamente haciéndome producir riiicas.. palpitaciones en mi pelvis, luego abriendo bien mis piernas, fui bajando nuevamente mis manos a mi cuca y con mis dedos abría mas mi dilatada rajita, apartando mis pronunciados labios menores dejando expuesta mi ansiosa entrada a la vagina mientras rozaba suavemente mis clítoris, untándola toda con la leche dejada por Domingo de quien me imaginaba su potente verga penetrándome hasta causarme daño y luego descargarse todo dentro de mi, siii dentro de mi.

Seguía dándome cada vez mas seguido, riiiiico.., me daba y me daba masss.. y masss.. hummm.. que divino lo siento, riiiico.., mi mente se nubla y el fuerte olor y sabor avinagrado de la leche de Domingo hacia mas real el momento en que mis dedos entraban y salían divinamente de mi vagina y acariciaban rítmicamente toda mi cuca, hasta que se me vino un fuerte orgasmo que me hizo contraer y arquear mi cuerpo hacia adelante y hacía que abriera y cerrara mis piernas muy seguido, seguida de varios espasmos que hacían que mi cuerpo se retorciera de placer ufff!. De mi vagina salía como si orinara el liquido orgasmico muy caliente producto del maravilloso orgasmo que experimentaba y seguía hasta que lentamente fue bajando tan riiica sensación y la sensibilidad de mi cuca no permitía mas caricias y me condujo placenteramente al anhelado momento de sentir ser poseída por Domingo a quien deseaba intensamente estar con él.

Me incorpore sudorosa y mis piernas temblaban y me dirigí lentamente a la casa dispuesta a darme una refrescante ducha y decidida a poseer a Domingo el día siguiente cuando viniera a la casa.


Calificación: 5 | Votos: 2
Categoría: Confesiones | Comentarios: 2 | Visto: 5806 veces

Últimos Comentarios Agregados
Fotografia de cockhard41
cockhard41

mmmmmmm que rico relato ,sigue asi que escribes muy lindo

Fotografia de toribio
TORIBIO

caramba, chica... que relato mas excitante... de verdad que lograste que se me pare la verga mientras lo leia... eres una zorrita yy ademas escribes muy rico... por favor, escribe la segunda parte, que esperaré con interes. besos, donde tu los quieras poner

1

Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí