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Esposa en casa y zorra en la calle

Enviado por BigMac el 14/9/2011

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Esposa en casa y zorra en la calle Publicado el 14/09/2011, por: BigMac

Después de una década ha llegado el momento de contar una historia en la que una fiel y convencional esposa, poco a poco, se ha convertido en una mujer que disfruta del sexo como nunca antes había imaginado. Como podéis imaginar los nombres y datos no son reales. Pero es lo único que he modificado. En esta historia, ella será Sara.
Voy a ser conciso porque lo que tod@s deseamos cuando leemos un relato de este tipo es conocer los momentos más calientes de la historia.
Todo comenzó...

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hace más de 10 años cuando por casualidad coincidimos en un chat y comenzamos con una conversación normal. Ella estaba en un curso de internet y yo en casa navegando en busca de entretenimiento. De las conversaciones normales pasamos con el tiempo a algunas más calientes y al cabo de algunos meses pudimos tener nuestro primer encuentro. Yo por motivos de trabajo reales y ella con una excusa para salir de su casa.
La ciudad es lo de menos. En ese encuentro comenzó a forjarse toda esta historia. Comprobé que sus mamadas son espectaculares. Como le dijo hace unos días su ultimo amante, “tienes una boca que parece un coño”. Impresionantes. Fueron dos días en los que ella no salió de la habitación del hotel (yo si por obligaciones laborales) y follamos tanto y tan bien que en una de esas sesiones la llevé a la ducha, nos enjabonamos mutuamente y con la suavidad que da el jabón, le desvirgué un culo que después recibiría una buena colección de pollas. Ni que decir tiene que ese era un agujero al que su marido no se había ni acercado. Después llegaron algunos encuentros más, pero lo que os quiero contar es su vida diaria después de ese encuentro.
Nuestra relación siempre ha estado bien definida. A mi me encanta el sexo y a ella solo había que enseñarle el camino. Tenemos complicidad y sobre todo mucho vicio.
En su ciudad su vida transcurría sin sobresaltos pero con nuestras sesiones de chat conseguimos tener una vía de escape que nos ha dado muchas satisfacciones. A ella en persona y a mi cuando me las contaba y alguna vez cuando la he podido ver a través de internet.
Su primer amante “en casa” fue un miembro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que antes de ser trasladado disfrutó de la incipiente carrera de Sara. Con él pude verla mientras le hacía una espectacular mamada en el sofá antes de que la levantara, le quitara el vestido, la colocara de espaldas y le reventara ese culo que yo exploré por primera vez. Ni que decir tiene que el sexo anal fue todo un descubrimiento para ella y se corre como una loca cada vez que le llenan el culo con una buena polla.
Con este “miembro” también tuvo su primer trío. La noche de la despedida llegó con un compañero y con la excusa de unas hamburguesas la saco de casa (con el consentimiento de su marido, que conocía al “miembro”) y en un descampado de las afueras de su ciudad se la folló mientras ella se tragaba la polla de su compañero sentado en el asiento de atrás.
Cada vez nos hemos puesto más metas y las hemos ido alcanzando. Llegó el momento de que la incitara a follar con desconocidos y lo concretó… y de qué manera. En unas vacaciones, con niños padres y sin marido, se tomó una noche de fiesta para follarse a la mitad del equipo de animación.
Aceptó la invitación de tomar una copa después del espectáculo con dos gemelos y su compañero. Estuvieron de risas y picadas durante toda la noche y de regreso al hotel, se fue a la habitación que ellos compartían a tomar la última copa. Allí comenzó a chuparles la polla a los tres, les dejó que jugaran con sus tetas, impresionantes con unos pezones que al más mínimo roce se disparan como no os podéis imaginar, que se la follaran a gusto uno a uno y por fin llegó el momento de conseguir que sus tres agujeros estuvieran llenos a la vez.
Tumbó a dos en el suelo cada uno en una dirección para que sus pollas estuvieran bien juntas, se sentó sobre ellos en cuclillas para que cada polla entrara en su agujero y mientras descendía para llenarse entera, le pegaba una mamada al tercero. Cabalgó sobre ellos hasta correrse un par de veces y después, los levantó y se la chupó hasta que los tres se corrieron en su boca. Se vistió, se despidió y volvió a su habitación junto a su familia.
La experiencia que la hizo sentir más puta fue cuando en otras vacaciones se fue con tres tipos a una discoteca y después de que la magrearan a gusto mientras bailaban, se fue a un descampado y se los follo uno detrás de otro, y por supuesto los tres a la vez, hasta que ya no podían más. Esta vez me confesó que en viaje de vuelta a su hotel, se la chupó a los dos del asiento de atrás porque no podía dejar de calentarse al sentir como le corría por las piernas toda la leche que le habían dejado en el culo.
En su ciudad, que es más bien tirando a pequeña, consigue ser un ejemplo de madre y esposa y además haberse follado a seis o siete “conocidos” de manera regular. Así se ha “mantenido” durante estos años hasta que llegó su última conquista. (el motivo de este relato).
Antes del verano comenzó a “jugar” con un hombre que tomaba café en su bar de referencia y al que le unían vínculos derivados de su función de madre. Los juegos dejaron muy claro por ambas partes hacia donde iba a desembocar esa situación. En una sesión de sexo de las que le gustan a Sara, pero que no se imaginaba que iba a ser tan tan espectacular.
Fueron dos meses de picadas y por fin llegó el día en el que coincidieron las agendas y Sara disponía de 3 horas libres, con el consentimiento de su marido, ya que “iba con una tía a ver un piso que esta quería comprar”.
Yo estaba al tanto de la situación y le di las instrucciones pertinentes. Un par de días antes, definimos el vestuario. Vestido de verano vaporoso con escote de goma y palabra de honor. Tanga blanco y zapatos de tacón. Como os he dicho tiene unas tetas espectaculares y el sujetador sobra casi siempre.
Le dije que mientras subiera en el ascensor, se pellizcara los pezones para que estuvieran bien marcados. Y le pedí como deberes una prueba irrefutable de lo que pasara.
Se fue a su cita. Llegó empitonada. Su “amigo” la recibió en camiseta y calzoncillos y con un beso justo justo en la comisura de los labios. La hizo pasar a su piso de soltero y le invitó a sentarse mientras preparaba un café.
Con el café listo y después de una charla informal comenzó a alabar su moreno y aprovechó para acariciarle el escote. “que poquita marca del sol tienes”, le dijo. “Aunque tal y como has llegado a lo mejor tienes frío”, añadió. “Para nada”, dijo Sara.
El siguiente paso fue pasar su lengua por el escote y saborearlo. La situación estaba más que clara así que “nuestro amigo” comenzó a ordenar. “Muérdeme el cuello” y Sara que es muy obediente acató la orden al tiempo que el le bajaba el vestido (sabíamos que iba a ser muy fácil) y liberaba sus deliciosas tetas para comenzar a darles un magreo de los de premio.
Mientras le dejaba que disfrutara de sus tetas, Sara comenzó a sobarle la polla y le dijo. “no parece estar mal”, a lo que le contestó. “Tendrás que mirar su medida con la boca”. Sara no necesitó más órdenes. Se fue a por la polla, la sacó del calzoncillo y se la llevó a la boca. Nuestro “amigo” no quería perderse detalle y le separaba la melena mientras Sara se daba un festín con una polla que tal y como me contó es “larga y gorda en su justa medida”.
“Chúpame los huevos sin sacártela” y Sara obedeció. A continuación, se la sacó de la boca. Le metió dos dedos en la boca y le dijo: “Quiero que mi polla llegue aquí”. Sin dudarlo, Sara engulló ese trozo de carne como si le fuera la vida en ello y no dejó ni un centímetro fuera de su boca.
Después de disfrutar de “esa boca que parece un coño”, levantó a Sara de los pelos. La puso sobre su polla, le retiró el minúsculo tanga para encontrar su coño empapado y le dijo: “Ahora fóllame”. Obediente, Sara se dejó caer poco a poco para disfrutar de esa polla que le llenaba el coño en su justa medida. Mientras se lo follaba, Sara comenzó a recibir esos azotes en el culo que tanto le gustan y la transforman en la zorra que es cuando se pone a follar. Y además, se encontró con la novedad de llevarse también algún que otro azote en las tetas.
Lo siguiente fue cambiar el sofá por la cama… “para que me folles bien” le dijo. Dicho y hecho. Cuando Sara fue a quitarse el vestido, el tanga y los zapatos, nuestro amigo la frenó en seco y le dijo “no te quites los zapatos”. Así que desnuda pero calzada se tiró sobre el y mientras su polla le ponía el coño a mil, el le pidió que lo besara como si estuviera poseída… y vaya que si lo estaba .
Mientras se lo follaba, nuestro amigo seguía con la ración de azotes… “te gusta recibir eh?” le dijo. “Me gustará todo lo que quieras hacer”, le contestó. “Eres muy puta… ahora apoya los pies en la cama, siéntate encima de la polla y métetela hasta el fondo” le ordenó.
Mientras Sara cumplía sus deseos, le pregunta: ¿Te comerías un coño mientras te doy por el culo?. La respuesta fue rotunda: “Por supuesto que lo haría”. Nuestro amigo quería marcha y le dijo: “Tráete a una amiga tan puta como tu”. El problema es que las amigas de Sara no conocen sus gustos y por supuesto no dan el perfil (son amantes esposas y madres a tiempo completo), así que Sara le dijo: “Busca tu una” a lo que le contestó. “Me encanta que seas tan puta. Levanta y ven para aquí”. La tumbó a lo ancho de la cama con la cabeza colgando por un lado y empezó a follarla por la boca mientras seguía pellizcando sus pezones y azotándole las tetas (mientras escribía esto me acaba de decir que tiene dos moratones en la teta derecha).
La cosa estaba al rojo vivo y la siguiente orden fue: “Ponte a 4 patas”. Así colocada, nuestro amigo le metió la polla en el coño al mismo tiempo que la agarraba por los pelos y… le daba una bofetada. En esa posición le dijo: “no te muevas zorra, deja que te folle yo”… y azote en el culo.
Tal y como me contó Sara, ahora tiene una buena melena y nuestro amigo la aprovechó bien para tenerla bien amarrada mientras se la follaba. Ella gemía levemente (no es escandalosa) y de repente recibió otra bofetada y escuchó “Cállate zorra”.
En ese momento, Sara aprovechó para cumplir mis deseos y le dijo: “Quiero que me hagas una foto mientras te la chupo” a lo que le preguntó: ¿para hacerte pajas mirándola?. Sara contestó con un sí rotundo. Nuestro amigo sacó la polla de su coño, la colocó en la entrada del culo, tiró bien de la melena de Sara y le reventó el culo al mismo tiempo que le arreaba otra bofetada… Sara se corrió como una loca… en silencio como le había ordenado, pero él no paraba. Se movió a su antojo dentro de su culo mientras alternaba el magreo de tetas y pezones con azotes en las cacha y preguntas del tipo, “¿Te gusta zorra? O afirmaciones como “Eres muy puta y me encanta”. De vez en cuando, y cuando menos se lo esperaba, zasss otra bofeteda.
De repente y sin correrse, se levantó y le dijo: “vamos al baño a limpiarnos”. Limpitos volvieron al sofá y al sentarse, nuestro amigo le ha dicho: “se me ha cortado un poco el rollo al lavarme… pero puedes comprobar si está limpita. A lo mejor vuelve a ponerse como antes”. Sara fue a comprobarlo, le dio un lametón, s levantó cogió su móvil y le dijo: “yo lo compruebo y tu haces las fotos”.
Sara se puso de rodillas entre sus piernas y en dos segundo ya tenía la polla a su disposición para llenarse la boca. Siguió con su mamada hasta que él se puso de pie (seguía haciendo fotos) Sara se estiro sin dejar de estar de rodillas y recibió la orden de: “Chúpame los huevos”. Se puso “boca a la obra” y mientras lo hacía recibía en la cara los pollazos de nuestro amigo, alternados con paseos por sus labios sin llegar a metérsela en la boca. El mismo se la meneaba para por fin… correrse en su cara y metérsela en la boca diciéndole: “Aquí tienes la merienda que querías zorra”. Sara se relamió de gusto, se tragó todos los restos de leche que tenía por la cara (le encanta) y se volvió a transformar en la ejemplar esposa y madre que es.
Tuvieron un rato de charla en el sofá… con algún que otro roce por el escote y los muslos… y al rato se despidió.
Esto sucedió de 5 a 8 de la tarde y a las 11 me lo estaba contando. No creo que sea el último relato que os cuento de ella porque después de contármelo le he propuesto que le envíe este sms: “yo no tengo amigas… pero tu amigos?”.
Ahhh... Por cierto. De vez en cuando nos vemos y entre ella y yo nos falta una buena orgía en la que tres o cuatro hombres nos la follemos a gusto. Estaremos atentos a los comentarios.




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Categoría: Confesiones | Comentarios: 0 | Visto: 9855 veces

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