Tu web de Relatos Eroticos de Confesiones

Relatos Eroticos

jueves normal

Enviado por mj24 el 12/11/2011

Ingreso de Usuarios Disfruta del mejor contenido erótico ahora mismo !!

REGISTRARME !!
Buscar Relatos

Búsqueda Avanzada
Leer Relato Erótico
jueves normal Publicado el 12/11/2011, por: mj24

Era jueves, y como todos los jueves llegaba a casa temprano, miraba por el buzón para seguir sin encontrar la factura del teléfono que me debían haber mandado hace dos semanas. Todo era de lo más rutinario mi portal, la escalera, la llegada a casa y todo lo siguiente pero justo el jueves pasado, en el portal había cajas, en la escalera oí ruidos y en frente de mi puerta había un chico que nunca había visto.

Le saludé con una simple sonrisa, estaba demasiado cansada para saber...

Cams XXX Reales Online

quien era a pesar de mi curiosidad innata.
Una vez dentro de casa dejé todo lo que llevaba en las manos y preparé el baño de los jueves. Para mi es un ritual, al ser azafata y pasarme el día de pie que menos que relajarme con un buen baño de agua caliente con sales mientras como algo de chocolate. Vamos, puro vicio.

Mientras iba organizando algunas cosas de mi habitación me quité la ropa; he perdido un poco de peso pero sigo conservando mis curvas. Sin novio, viviendo sola y conociendo a poca gente por mi trabajo debería deprimirme, comer y ponerme como una foca pero no tengo un buen cuerpo y estoy orgullosa de ello y mientras hago sensuales poses desnuda en i habitación suena el timbre.

Pillé corriendo el albornoz y me lo puse lo mejor posible mientras iba arrastrando los pies hacia la puerta. ¿Quién sería? Joder que oportuno, pensé. Abrí la puerta y era el chico de antes con una sonrisa de “hola. ¿Interrumpo algo?”. Rápidamente se presentó como Mario mi nuevo vecino de enfrente y me dijo:
- He encontrado un par de cartas en mi buzón y creo que tu eres la señorita Marina Montalbán.
Tomé las cartas y las miré. Eran mi esperada factura del teléfono y una invitación a un evento solo para azafatas.
Se lo agradecí y me quedé mirándolo, no me había dado cuenta de lo bueno que estaba y mi instinto seductor me incitó a invitarle a tomar un café.
El entró agradecido se sentó en la cocina y mientras le servia el café, note que estaba incomodo y debía ser porque se imaginaria que no llevaba nada debajo y estaba en toda la razón.

Empezamos ha charlar y me contó un poco de su vida de la cual solo escuché la mitad porque me acordé de que había dejado el grifo abierto y me fui pitando hacia el baño dejándolo con la palabra en la boca.
Entré en el baño y sorprendentemente la bañera esta tan llena como debía estarlo. Por un momento me entró una sensación de relajación total y empecé a tirar las sales al agua, los pétalos, el jabón y partir algo de chocolate. Metí la esponja para frotarme al final del baño, me deshice del albornoz y entré en la bañara olvidándome de todo.


La verdad es que no se cuanto tiempo paso, pero creo que fue mucho para que llegara el momento en que mi invitado inesperado me buscara por toda la casa hasta abrir del todo la puerta entreabierta del baño y verme metida en una bañera completamente desnuda.
En realidad no se me veía nada y el sorprendido por interrumpir algo que no debía ver cerró lo más rápido posible y se fue. Durante un instante echémosle treinta segundos el se quedó pensando al otro lado de la puerta y yo seguía en la bañera intentando entender que había ocurrido y darme cuenta que lo había dejado en la cocina sin decirle si iba a volver o no. Mi pequeña meditación fue interrumpida por el chirrido de la puerta del baño para abrirse de par en par y aparecer Mario en el marco.
-¿Qué quieres?
-¿Pensabas dejarme en la cocina tomando un café de mierda mientras te pegas un baño?
Me quede sorprendida nunca había visto a nadie emplear la palabra mierda con tanta serenidad como quien dice que no es una palabra despectiva.
- Pues la verdad es que me olvidé de ti completamente y si mi café es una mierda no habértelo tomado. Nadie te obligó
Me sonrió agradeciendo mi sinceridad y se quedo pasmado mirando mi rodilla que sobresalía mojada de la línea de la bañera.
- Me has devuelto mis cartas que me has robado, te has tomado mi café de mierda y ahora que quieres
-Primero no te he robado nada y segundo fuiste tu la que me invitó, antes te enjabono en esa bañera que probar dicho café. Y el señorito dio media vuelta e hizo ademán de marcharse cuando no se de donde salió y le dije: - Pues enjabóname que hoy estoy vaga.

Me miró sorprendido y con unas miradas confirmamos mi voluntad de que me enjabonaran y la suya de meterme mano aunque en el fondo me moría de ganas de que un tío me tocara ya que llevaba seis meses sin sexo con un hombre y tres sin consolador ya que nunca me acordaba de las pilas.

Mario se arrodilló ante la bañera y buscó en el fondo de ella mi esponja. Durante unos instantes me acarició la rodilla y el muslo y una vez encontrada la esponja, le echó el gel, la exprimió un poco para repartirlo y comenzó por los pies. Fue subiendo, pasándome la esponja suavemente por los pies , las pantorrillas, la rodilla y el muslo y cuando llegó a la zona comprometida de las ingles nos miramos con picardía y el continuo por la barriga y subiendo por los pechos. Me los acaricio de una forma tierna con toda la delicadeza posible y consiguiendo que se endurezcan como si tuviera frío; pero no era así, esta muy excitada y solo deseaba que me tocara más.

Mi nuevo vecino soltó la esponja y me besó al mismo tiempo que bajaba a la zona donde antes no se quiso detener y empezó a acariciarme el clítoris con el pulgar mientras me introducía el índice y el corazón por la vagina.
- Mmm..., aaah. Gemidos entrecortados por sus besos y solo conseguía que me retorciera de placer en el agua . Así estuvimos hasta mi primer orgasmo, en el que le agarré del pelo mientras soltaba: - Oh Dios mío, oh Dios mío. Una vez que cesaron las placenteras contracciones de mi vagina, Mario me tomó en brazos totalmente empapada en los dos sentidos y me llevo a mi habitación recogida anteriormente.

La verdad es que no se hasta donde llegaría esto pero la situación era casa vez mas excitante y la prefería a otro jueves rutinario en el que después del baño me tomaba un zumo y me quedaba totalmente dormida o simplemente me masturbaba con mi mariposa vibradora ahora sin pilas para saciar mis ganas.

Mario me tendió sobre la cama y mientras el se quitaba lo ropa lo mas deprisa posible empecé a tocarme impaciente, de la misma manera que quería que mi nuevo vecino me tocara o lo hiciera mucho mejor.
Una vez desnudo por completo ante mí, observé su polla dura, perfecta, tanto en longitud como en grosor eran de mi agrado. Tanto me gusto su polla que las piernas se me abrieron automáticamente en casi ciento ochenta grados. Inmediatamente me las cerró y me incorporó sentada sobre la cama para que se la chupara. Con mis años de experiencia aprendí ha hacerlo al ritmo de cada tío y la verdad es que no se me daba nada mal.
Empecé con pequeños lametones por la punta y por la base de la polla, para continuar introduciéndome la puntita en la boca dando pequeños chupetones mientras el me agarraba del pelo y solo murmuraba:
- Sigue, sigue, no pares. Yo simplemente continuaba mintiéndomela cada vez más en la boca, tragando los jugos preseminales y chupando con todas mis ganas disfrutado la mamada que le estaba haciendo. Llegó el momento en que me la metía hasta la garganta y conseguía que Mario gimiese al igual que yo había hecho en la bañera y presionara sin ningún control mi cabeza contra el. En cuanto noté que ya me estaba ahogando, me aparte bruscamente y decidí chuparle mientras el gemía y me acariciaba el pelo.

Pasando un rato cuando notó que quería empezar a correrse porque ya llevaba tiempo chapándosela me apartó y me miró indicándome que me tumbara, se pasó la lengua por los labios como diciendo” ahora te toca a ti”. Mis piernas se abrieron como antes pero esta vez no por voluntad propia, si no por la de sus manos. Volvió a introducirme sus dos dedos largos y en esta ocasión pasó su lengua desde la entrada de la vagina hasta el final del clítoris. Eso me estremeció de una manera bárbara. Estaba lo bastante cachonda como para empapar sus dedos de mi jugo vaginal para acto seguido chuparlo y continuar dándome chupaditas tiernas por todo mi coño. Entre en éxtasis total y tuve mi segundo orgasmo cuando me introdujo la lengua por la vagina y la hizo vibrar de forma a ritmo frenético.
-Aaaaah, aaah.¡No, no!.¡ Sí, sí!. Y entre mis gritos contradictorios me corrí en su boca.
Por fin decidió meterme su polla perfecta y a mi gran sorpresa me embistió provocándome el más grato de los placeres y moviendo la cama uno centímetros de su lugar habitual. Me la metía y sacaba a un ritmo desorbital mientras me chupaba los pezones y yo solo gemía y gritaba de satisfacción.


Decidimos cambiar de postura tomando yo la iniciativa. Le senté sobre un sillita del biombo de mi habitación, yo sentada sobre el y lo cabalgué como si de una amazona se tratara además de seguir el chupándome los pechos y besándome como si fuera la última vez que besara a una mujer. En cuanto a mi, solo podía pensar en lo mucho que estaba disfrutando aunque si soy sincera solo sentía en ese momento y mantenía la mente en blanco.


De nuevo, decidimos cambiar de postura, y a pesar de que llevábamos un buen rato por no decir bastante, solo teníamos ganas de más y más. Esta postura fue la que más me gusto ya que deposité mis manos sobre la silla donde previamente se sentó el, y dándole la espalda comenzó a darme por culo sujetando mis nalgas con fuerza. Al principio fue muy incomodo puesto que el señorito en ningún momento me preguntó que me gustaba hacer o que no: o simplemente que no había hecho o que sí.

Le comenté que me estaba haciendo bastante daño y sin contemplaciones, continuamos en el suelo; yo a cuatro patas como corresponde y el detrás de mi, haciéndome sentir en una nube. ¡Joder!.¡Hay que ver lo feliz que unos cuantos centímetros pueden hacer a una mujer!

Una vez más volvimos a cambiar la posturita para yo tumbarme en el suelo y continuar dándole la espalda, el detrás, abriendo mis piernas de manera lateral volvió a metérmela. Esta vez ya dentro contraje las paredes de mi vagina para aumentar el contacto mientras el me acariciaba el clítoris. Ese hombre sabía como tocarme. Por la contracción de mi vagina se avecinaba el final de mis placeres. Me la saco corriendo de la vagina y me la introdujo en la boca antes de que pudiera dar una segunda chupada sentí como la boca se me llenaba de un líquido caliente que se me caía por las comisuras.

Exhausto, Mario se tumbó sobre la cama y se quedó mirando el techo de la habitación; yo me fui a cepillarme los dientes y durante el tiempo que estuve haciéndolo me quedé apoyada en el marco de la puerta completamente desnuda observando como se le había bajado la erección.

Finalmente me miró y me dijo:
- Con esto que hicimos hoy te perdono el café de mierda servido antes y los siguientes diez que me sirvas
Yo seguía de pie mirando como se vestía y añadía:- Si por cada café mal servido me ofrecieran esto bebería café todos los días en los peores sitios de la ciudad. Soltó una carcajada.
Me limpié la boca y le contesté:- Yo no te ofrecí nada, simplemente te ofreciste a enjabonarme y yo te dejé. Si no fueras un cotilla y no te hubieras metido en mi baño ahora esto seria un jueves normal.

Calificación: 0 | Votos: 0
Categoría: Confesiones | Comentarios: 0 | Visto: 1614 veces

Últimos Comentarios Agregados
No hay comentarios para este relato

Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí