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La Bienvenida I

Enviado por LEONNET el 23/7/2009

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La Bienvenida I Publicado el 23/07/2009, por: LEONNET

Hola amigo lectores ahí les cuento una pequeña historia que me paso en mi estancía en Chile.

Cuando llegue a Chile lo hice por trabajo, el trabajo estaba programado para 2 semanas así que me disponía a conocer algo de Santiago durante el fin de semana. Pero, como el diablo mete la cola en todos lados, la cosa se complicó y el fin de semana me la pasé encerrado en una fría oficina tratando de poder cumplir con los plazos pactados. Para resumir, el trabajo terminó bien y en el...

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tiempo establecido y eso sirvió para un nuevo proyecto.

Había que volver a Santiago ya por más tiempo. Instalado al fin en mi oficina asignada pasaba largas horas en lo mío interactuando con algunas pocas personas de la oficina solo en la sala dispuesta para tomar café y fumar. Allí fue donde la vi, una mujer espectacular, con un cuerpo muy bien formado y mantenido, cabello negro y largo hasta la cintura y una forma de caminar que derretía las paredes.

Lo que más me impactaban eran sus pechos, que se asomaban un poquito insinuando una prometedora delantera. Su cintura ideal para bailar lentos y sus caderas una invitación a dormir cucharita. A partir de allí, lo único que quería era poder hablar con ella, lo que no fue tan difícil luego de el primer "hola" y la conversación de rigor sobre la ciudad, etc. Nos hicimos amigos rápidamente y un día sábado estando ambos trabajando nos encontramos en la sala del café y nos quedamos conversando un buen rato.

Allí me invitó a cenar a su casa, ella cocinaría algo para mi. De más está decir que a esa altura yo ya tenía una ansiedad tal que no importaba la cena. Compré una botella de vino y me dirigí a su domicilio cerca del centro. Me abrió la puerta y noté que llevaba la misma ropa que ese día, pero se había peinado y maquillado resaltando esos ojos de gata que invitaban a perderse en ellos. Me mostró su departamento y con la naturalidad con la que se atiende a un amigo, conversamos un buen rato durante la preparación de la cena que estaba casi lista.

Vino, postre, mucha conversación y luego mientras preparábamos un café, nos sentamos los dos en un sofá para charlar. Ella propuso un juego de cartas, obviamente yo no lo conocía así que me lo explicó detalladamente y comenzamos a jugar.

Al principio ella ganaba siempre y eso me motivó a hacerlo por prendas, quien ganaba elegía la prenda. Las primeras prendas fueron muy infantiles, parecíamos dos chicos del colegio, luego la cosa pasó de un beso a una prenda de ropa, y con esta última nos olvidamos del juego y nos hundimos en el sillón entre profundos besos y caricias bajo la ropa. Con el solo pretexto de no romper nada allí, me tomó de la mano y me llevo a su habitación.

Me besó nuevamente y me empujó sobre la cama subiéndose sobre mí, mientras me besaba profundamente recorriendo con su lengua toda mi boca. Yo solo acariciaba sus pechos debajo de la ropa tratando de imaginarlos, solo había admirado su escote durante varios días imaginando este momento. Ella dejaba de besarme solo para quitarse la ropa, dejándome sus pechos para que yo jugara con ellos. No hablamos ni una palabra más, solo nos besábamos y nos desnudábamos mutuamente. Ella quedo aun sobre mí con un hilo dental y yo absolutamente desnudo.

Allí comenzó a bajar con sus besos hasta llegar al niño. Me hizo un mamón impresionante, tenia la sensibilidad y la gracia de lograr excitarme en forma impresionante pero cuidando que yo no acabara. Se detenía de a ratos y me miraba con esos ojos grandes para ver cuanto efecto me estaba haciendo su arremetida. En un momento, le pedí que se diera vuelta y luego de quitar su hilo dental procedimos a hacer un hermoso 69 por un buen rato

Ella seguía con su impecable labor en el niño, deteniéndose de a ratos para dejarme saber su nivel de excitación por los besos que yo le daba a su conchita. Nos comimos un largo rato, y luego nos dimos vuelta y comenzamos, ella arriba, una desenfrenada cabalgata. Apretadita como estaba, era difícil no llegar, y quería hacerlo, pero también quería que eso durara mucho más.

Podía fácilmente darme cuenta cuando tenía un orgasmo, porque se detenía un instante como queriendo que durara más de un segundo y luego continuábamos moviéndonos. Le pedí que se pusiera en 4 y allí casi no alcance a durar mucho, ella tuvo su 4to o 5to orgasmo y yo me desplomé sobre ella, exhausto. Nos recostamos un rato, prendimos la tele, y hablamos de alguna cosa mientras buscábamos alguna cosa para ver. A esa altura era claro que me quedaría a dormir, así que me relajé. Cuando promediaba una película muy mala, ella me miró y me dijo: " tu sigue mirando, que yo quiero comerte" y se metió debajo de las sabanas y comenzó nuevamente con el mamón, esta vez no me dejo hacer el 69 solo quería verme gozar a mi y disfrutar con eso.

Me comió muy bien, con besos, con su lengua apretándome y chupando como para sacarle todo su jugo. Cuando ya no aguanté más le dije: "voy a acabar en tu boca" y me respondió: " es la idea", suavemente acompañaba las involuntarias embestidas que yo daba con mi orgasmo, tragando todos mis jugos. Luego subió hasta mi pecho, me abrazó, y nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente la cosa siguió, pero eso ya es otra historia...

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Categoría: Confesiones | Comentarios: 0 | Visto: 1963 veces

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