Conocí a Celia en una página de contactos en la red y pronto pasamos a ser muy buenos amigos. Ella era casada y tenía dos hijos y una vida normal con su familia, como todos. En nuestras charlas el tema principal era el sexo y concretamente el incesto, los dos disfrutábamos hablando de hacer el amor con su hijo o su hija o con su suegro o con cualquier miembro de la familia y lo pasábamos fenomenalmente.
Estuvimos sin coincidir por internet varios meses y un buen día la volví a...
encontrar conectada y me confió que se había separado de su marido recientemente.
Volvimos a hablar y nos hicimos muchas más amigos así que comencé a visitarla en Madrid, ya que me era fácil, yo había vivido allí muchos años antes de irme al sur a continuar con mi vida.
Nos veíamos y nos disfrutábamos intensamente, así que comenzamos a ser pareja muy pronto, recién divorciada.
Ella aceptaba de buen grado todos mis juegos, es decir, le gustaba ser sumisa mía, le encantaba fantasear con ser mi madre, le encantaba hablar de cómo me follaría a su hija delante de ella, en fin todo era bien recibido con ella.
Ella me visitó un fin de semana y vino a mi casa, ese fin de semana yo había comprado para ella un huevo vibrador con mando a distancia y antes de salir a cenar con parejas amigas mías y al verla vestida para salir, la miré, le dije lo bella que estaba y tocándole las piernas le subí su falda y deslicé sus bragas y le dije que la iba a llevar penetrada con mi juguete mientras estábamos en la calle y que debería soportarlo en silencio y resistir su vibración delante de mis amigos, ella por supuesto accedió a mis órdenes y la penetré con eso y nos fuimos a la calle.
El mando a distancia que lo accionaba era como el que se usa para abrir un garaje, así que de su argolla lo enganché a mi encender y resultaba normal que estuviese en mis manos constantemente y fue así como caminando hacia el coche accioné el vibrador por primera vez y ella sintió eso en su cueva y comprobó que le encantaba y que sería difícil resistirlo toda la noche.
Una vez en el coche conduje hasta el restaurant y llegamos los primeros, nos sentamos en la barra y pedimos un vino y al encenderme un pitillo accioné de nuevo el mando intentando excitarla y tenerla caliente para cuando llegasen mis colegas y sus novias y así fue. Celia flipaba con esa vibración y reconoció que comenzaba a empapar sus bragas como una puta en celo, y así de repente llegaron los amigos y tras presentarla nos sentamos a cenar.
Durante la cena fui bueno y sólo le di un par de toques para tenerla activada y tras cenar nos fuimos a tomar una copa a un bar conocido. En una hora los demás se fueron poco a poco y me quedé con ella y con un amigo mío solamente y continuamos tomando copas.
Celia se sentaba a mi lado en un sofá tipo lounge y mi colega estaba sólo enfrente en otro sofá igual.
Yo sabía que él la miraba de vez en cuando, la tenía enfrente y pasaba su mirada por su cuerpo disimuladamente mientras charlábamos amigablemente de todo.
Allí cada vez que encendía un cigarrillo yo activaba mi juguete y ella sentía eso delante de mi amigo lo cual le estaba poniendo muy cachonda, a su vez mi amigo me cogía el mechero de vez en cuando y este mando colgaba de él, así que jugueteaba con él de vez en cuando y Celia se ponía aun más cachonda. De repente él toquetó el mando y accionó el vibrador sin saberlo y Celia sintió un placer inmenso de mirarlo y de saber que yo estaba allí y que también sabía lo que estaba pasando.
De vez en cuando me levantaba al baño y los dejaba solos y él seguía como tonto jugueteando con el mando y excitándomela a tope.
Celia observaba como él miraba de vez en cuando sus piernas y aprovechando que yo había ido a hacer un pis las miró con menos disimulo mientras accionaba lo cual la sacó de sus casillas.
Era él quien la estaba excitando y así fue como ella no pudo contenerse más y en silencio se corrió en el sofá sin que nadie se percatara de ello.
Seguimos tomando y ella fuera de sí comenzó a idear que necesitaba más, así que poco a poco fue enseñándole mejor sus piernas y de vez en cuando abría las mismas y le enseñaba discretamente sus muslos sin darme cuenta yo. Así seguimos una hora más y ella ya aprovechaba cuando yo iba a la barra para abrirse para él por completo y mostrarle sus muslos húmedos y sus bragas negras de putita.
Él se recreó con ella y como era mi amigo decidió no seguir y nos fuimos a casa. Por el camino comencé a decirle que había sido alucinante que fuese él quien estuviese sin saberlo accionando el mando y ella me dijo que la había puesto cardiaca y que no me molestase pero que incluso lo había preferido a que hubiese sido yo.
¿Te gusta mi amigo Celia? Le dije y ella calló un segundo y asintió con la cabeza y dijo que saber que estaba haciéndole eso la había puesto tanto que incluso lo había deseado por completo y así fue como se había corrido en silencio dos veces.
Le he enseñado las bragas José, tú no lo sabes pero me he mostrado a él y sé que estaba excitado por eso se ha querido ir. Al oir eso me calenté mucho y saqué mi movil y marqué el número de mi amigo y le pasé el teléfono a Celia y ella al contestar a la llamada le espetó ¿Te ha gustado verme las bragas? A lo que él contestó diciendo que no entendía como estando conmigo hacía esas cosas pero reconoció que si, que le había encantado y que si yo sabía algo, a lo que ella contestó que yo sabía ya todo y que no pasaba nada. Ella siguió hablando y le rogó que se viniese a casa para tomar una copa y que yo estaba de acuerdo.
Al llegar subimos y en 5 minutos el telefonillo sonó y abrí la puerta, mi amigo subió y entró a casa cortado pero excitado con la situación y me miró quedándole claro que yo estaba de acuerdo con todo.
Celia sirvió tres copas y en seguida le cogió de la mano y le guio a su entrepierna la cual estaba chorreando. Subió su falda y sacó su vibrador y entonces él entendió lo del mando y lo de su calentura.
Celia le besó y le cogió de la mano y se lo llevó al cuarto no sin antes espetándome una frase lapidaria, “Tú quédate aquí y escucha como me folla este hombre, vas a ser un cabrón esta noche” y se fueron y se metieron en el cuarto.
Desde el sofá escuchaba como ella le rogaba ser follada y satisfecha ya que conmigo no lo estaba,me acerqué a la puerta y ví como él la montaba mientras ella me miraba y al verme comenzó a dejarme claro la clase de semental que tenía encima.
Siiiiiiii, fóllame, le decía, hazme saber lo macho que eres, jódeme, siiiii, eso es, viólame, úsame, humíllame bien, siiiiiii, así cariño, lo necesito por que José no me satisface del todo, ese cornudo no puede conmigo y tú si.
Ella me miraba y le tenía encima pero le dijo con un guiño que yo estaba mirando, así que ella siguió alabándolo y rogándole más caña, sigue, jódeme bien, que se note que llevas toda la noche mirándome las piernas, siiiiiiiii, dame polla amor mio, siiiiiiiii, hazme feliz que no lo soy con él, diossssss fóllame fuerte, me gustas mucho más que ese cabrón, te deseo más que a él, sigue, fóllate a esta perra.
Mi amigo apretaba su culo contra ella con fuerza mientras ella abría bien sus piernas para él. ¿Te gusta como te lo hago? Preguntó él, ¿ Te gusta putita mia? Soy mejor que él, siempre lo he sido, así que disfrútame y entrégate a mí putita. Siente mi verga, tómala putita, tómala entera, me pones malísimo nena, siiiiiii, toma polla, tú necesitas un macho y no a ese flojo, ese cornudo, siiiiii, ufffffff zorrita, te portas fenomenal.
El seguía hundiendo su verga en el coño de mi novia y a mi me estaba excitando así que comencé a bajarme el pantalón y el slip y saqué mi verga y comencé a masturbarme allí de pie. Ella la verme acercó su boca a su oido y se lo contó riéndose los dos de mi y dejándome claro lo que estaba disfrutando con él.
Sigue follándome rey mio mientras el carnudo se pajea sólo mirándonos disfrutar, sigue, jódeme bien profundo, así, mmmmmmmm, así duro, ahhhhhhhh, qué diferencia de hombre, que pérdida de tiempo he tenido con este niñato flojo, sigue, así, sigue, jódeme, jode a tu hembra, ya soy tuya, siiiiiiiii, tuyaa, siiiiii, poseéme toda que el te vea, siiiiiiii, me corro amor, me corro, ahhhhhhhhh, siiiiiiii.
Ella comenzó a correrse como una loca y su cuerpo recibió tres o cuatro convulsiones enormes y gritaba y pedía mas caña, mas polla y gritando él se salió de ella y se acercó a su boca corriéndose sobre su cara y jadeando ante mis cara.
Así me vine yo con mis tocamientos y eché un chorro de leche sobre el suelo y al recuperarme oí a mi novia decirme que me fuese al salón, que ellos iban a dormir juntos y que yo ya no podía estar allí, y él me miró y me dijo, lo siento cabrón esta hembra es mía y me fui cerrando la puerta.
no tu si eres bien guebon.. x lo menos le fueses echado la ultima cojida...
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