Llegamos a comer a la casa de un amigo que conocía desde la universidad siempre habíamos respetado a nuestras novias y ahora a nuestras esposas, pero esa tarde desde que llegamos con Jorge, su esposa Fernanda, mi esposa y yo, los cuatro empezamos a beber, después de comer seguimos bebiendo y jugando domino mientras los hijos correteaban por toda la casa.
Poco después de las ocho de la noche fueron cayendo los niños muertos de sueño, a mi esposa y a Fernanda ya se les veía un poco...
tomadas, pera aun así, acostaron a los hijos, mientras Jorge saco una baraja y empezamos a jugar por pasar el rato mientras regresaban nuestras mujeres.
Cuando regresaron y nos vieron jugar póker, prefirieron dejar el domino, mientras ellas acercaban las botellas y las botanas, Jorge y yo repartimos las fichas, en poco menos de una hora ya con muchas copas encima y que Jorge nos había ganado a todos, y en plan de broma dijo, “hoy estoy tan de buenas, que apostaría hasta mis calzones”, segundos después mi esposa le dijo yo te apuesto los míos contra los tuyos, todos nos sorprendimos y segundos después su esposa le dijo yo te apuesto mi playera, pensé que hablaban de broma, vi a Jorge y me dijo y tú que apuestas.
Por un instante no supe que decir y respondí, “para estar parejos mi camisa”, pero él dijo, “como yo he ganado todo, las prendas sobre la mesa, de inmediato su mujer se quito la playera, dejando ver un brasier de encajes negro muy sexi y fue cuando me fije realmente en sus senos, se veían tan ricos, que me empecé a excitar, mi esposa se paro y delante de todos se bajo y se quito las pantaletas, como traía una falda corta sin llegar a ser minifalda, le fue fácil, yo me desabotone y también puse mi camisa sobre la mesa.
Jugamos la partida y gane yo, no lo podía creer, Jorge quiso pagar con todas las fichas, todos protestamos y tubo que quitarse la camisa también, agarre la ropa y me las puse en las piernas, reconozco que era muy evidente para todos que no dejaba de ver los senos de Fernanda, aun cuando los cuerpos de nuestras mujeres eran muy parecidos y hermosos, y dije con voz vacilante, “y ahora qué apostamos yo tengo para pagar”.
Todos protestaron y acordamos que el que ganara no se quitaba la prenda apostada, cosa que no sucedió, mi esposa aposto su playera, Fernanda sus pantalones, Jorge y yo los pantalones, cuando Fernanda se quito los pantalones traía unas pantaletas tipo biquini que combinaban con su brasier, que la hacían ver supe sexi, no podía dejar de admirarla y eso me excitaba cada vez mas.
Mi mujer se quedo solo con la falta un diminuto brasier de tela trasparente, las dos se veían espectaculares, note que Jorge miraba a mi mujer como yo a la suya, cuando Jorge y yo nos quitamos los pantalones, era evidente que los dos teníamos el pene parado, nunca se la había visto y menos dura, seguimos jugando pero ya solo era para hacer mas excitante el momento de quedarnos encuerados.
Entre copas y una charla subida de tono, note que entre ellas se secreteaban, y mi esposa dijo, “como ya no hay ropa, ahora penitencias”, todos le pusimos atención, “la carta mayor de los hombres ira contra la carta menor de las mujeres y viceversa, las carta mayor del hombre y de la mujer escogerá en que parte del cuerpo le cumple su penitencia y será por un minuto con reloj en mano”.
Todos nos miramos y estuvimos de acuerdo, creo que todos estábamos muy nerviosos, y mi esposa dijo, “la penitencia será mamar y el que gane dirá donde”, todos respirábamos fuerte entre excitados y nervios, se echaron las cartas yo gane y mi esposa perdió me tocaba con ella, de inmediato pensé, que buena suerte.
Mi esposa se puso de pie total mente desnuda me agarro de la mano, me puse de pie con el pene bien parado, me sentía un poco tímido y mi esposa dijo en voz alta, “que quieres que te mame, ya sé que es lo que quieres que te mame, tomen tiempo”, se puso en cunclillas dejando ver su rajadita rasurada, tomo mi pene con una mano lo levanto y con la otra me agarro los huevos, se los empezó lamer, a chupar y a metérselos en la boca, mi pene no podía estar más duro.
Estaba tan excitado que apenas escuche que Fernanda dijo “tiempo, ahora vamos nosotros”, se pusieron de pie Jorge también llevaba el pene parado, y Fernanda le dijo “mame la vagina cariño”, se abrió de piernas Jorge se inca y agarrándole las nalgas se vea como lamia los labios vaginales de su mujer.
El juego cada vez se ponía más caliente, mi esposa dijo, “tiempo”, solo se acercaron a la mesa y todos de pie recibimos nuestra carta, mi esposa dijo “ahora penetración por un minuto”, ella gano y le toco con Jorge, lo tomo de la mano lo sentó en la silla, se coloco de espaldas y con su mano se lo acomodo para que la empezar a penetrar por la vagina, después de algunos saltos y gemidos Fernanda dijo “tiempo”, ahora ella me tomo de la mano, me sentó y me monto a diferencia de mi mujer ella lo hizo de frente.
Mientras brincaba no aguante las ganas y empecé a lamer sus exquisitas tetillas, escuche cuando mi mujer dijo, “tiempo”, sentí frustración por el exquisito momento que estaba pasando, continuo diciendo “ahora el hombre que gane se la mamaremos las dos al mismo tiempo por dos minutos”, dio las cartas y Jorge gano.
Fernanda y mi esposa se acercaron y ambas en cunclillas, apoyando una mano en la cadera y la otra agarrando entre su pene y los huevos, empezaron a lamérselo y chupárselo, se intercambiaban por momentos para introducírselo en la boca, por ver como en momentos sus lenguas hacían contacto en el glande de Jorge, no me fije ni en el reloj, reconozco que me masturbaba mientras veía esa escena tan erótica en vivo.
Mi esposa fue la que dijo “ahora le toca a mi esposo”, ambas se me acercaron y me la empezaron a mamar, era delicioso sentir una boca en mi pene y otra en mis huevos, yo alcanzaba a ver sus dos panochitas rasuradas, mi esposa fue la que dijo “suficiente, ahora Jorge me la mama a mí y mi esposo a Fernanda”.
Nos fuimos al sofá y aun lado de mi, mientras mamaba esa deliciosa vagina, escuchaba confundido con los de Fernanda los gemidos de mi mujer, levante la vista para verle la cara a Fernanda, y vi como se acariciaban los senos y se lamian sus lenguas en la boca, eso no era un beso.
Fernanda agarro la mano de Jorge y se la puso a mi mujer en uno de sus senos, luego tomo la mía y se la puso en el suyo, de inmediato lo agarre fuertemente pellizcando suavemente sus endurecidas tetillas, cuando estaba en el momento mas excitante saboreando ese exquisito clítoris, mi esposa dijo “suficiente”, miro a los ojos a Jorge y le dijo ahora penétrame, el se acomodo levanto sus piernas y la comenzó a penetrar, me dispuse a hacer lo mismo, y como estaban a mi lado, alcance a ver como Jorge penetraba su pene en la vagina de mi mujer, fue realmente excitante.
Así continuamos por unos minutos, solo se escuchaban los jadeos y el chocar de los cuerpos sudorosos, hasta que mi esposa volvió a decir “ahora nosotras los montamos, pero ahora cada quien con su pareja”, me desconecte de Fernanda, y me senté de tal manera en que mi esposa me pudiera montar lo más cómoda posible, colocándose de frente tomo mi pene con una mano y se lo introdujo casi de un solo sentón.
Cuando empezó a brincar le agarre los senos con ambas manos y pellizcaba sus tetillas como a ella le gusta, entre sus brincos, se arqueaba para sentir una mayor penetración, Jorge y Fernanda hacían lo mismo era difícil no voltear a verlos, los gemidos de Fernanda me excitaban mucho, además de que ella brincaba hacia pequeños movimientos de cadera que deseaba sentir.
Mi esposa volvió a decir, “suficiente, cambio de pareja pero ahora en cuatro patas”, mi esposa le pidió a Fernanda que se pusiera frente a ella, ya en posición en el piso, me arrodille y empecé a penetrar a Fernanda por la vagina, seguro que Jorge se cogía igual a mi esposa, ya que a ella no le gusta que se la metan por el culo.
La escena era erótica y digna postal para el kamasutra, mi esposa y Fernanda lamiéndose las lenguas, Jorge cogiéndose a mi esposa en frente de mí y yo a Fernanda frente a Jorge, se incorporo Fernanda y sin sacársela me dijo en voz baja, “ahora métemelo por el culo”, nunca lo había hecho, solo ensalive mi dedo y se lo unte en su ano, poco a poco se la fui metiendo hasta que entro toda y empecé a meterla y sacarla, la sensación en mi pene era diferente, además de su culo me la apretaba mas, estaba fascinado gozando a Fernanda.
Creo que también Fernanda gozaba, porque note que lamia la boca de mi mujer con más fuerza, yo sentía que iba a terminar, pero mi esposa volvió a decir, “sin cambiar de pareja ahora nosotras abajo y que cada quien termine como quiera”, Fernanda casi de inmediato se voltio, sin dudarlo me le eche encima y la penetre por la vagina, empecé a chupar y a morder sus senos.
Mientras se la metía y se la sacaba, hacia un movimiento de cadera circular que me hacía sentir delicioso, ya no aguantaba más, mis jadeos eran muy fuertes y el voltear a ver como se follaban a mi mujer aun me excitaba mas, le dije casi susurrando que quería terminar en su boca y me dijo que no que solo en es pechos, me puse de pie, ella se inca y me la empecé a chaquetear, me ayudaba con sus dos manos además de darme pequeñas mamadas en mi glande.
Cuando sintió mi orgasmo, retiro su cara y derrame entre sus pechos y sus piernas mi fuerte corrida, mientras recuperaba el aliento, vi que Jorge se seguía cogiendo a mi mujer, pocos instantes después se despego de mi esposa, ella le tomo en pene con una mano y se lo introdujo en la boca y se la empezó a mamar hasta que Jorge retorciéndose termino en su boca, mi esposa se comió casi todo el semen, solo le escurrió algo por las comisuras de la boca, después coquetamente con un dedo se los acerco a la boca y también se los comió.
Fernanda se paro y trajo dos toallas, una para ella y otra para mi esposa, mientras todos recuperábamos el aliento comenzamos a vestirnos, cuando ya casi terminábamos Jorge dijo, “les ofrezco la última copa para recuperar fuerzas”, mientras nos la tomábamos solo comentábamos en pequeñas frases tímidas, lo delicioso de la experiencia.
Subimos a nuestros hijos en el auto y en el camino mi mujer y yo comentamos lo sucedido y acordamos repetirlo nuevamente con Jorge y Fernanda, ya ha pasado algún tiempo y no hemos podido repetir la experiencia, ha habido un distanciamiento entre Jorge y yo, y la comunicación casi está rota, mi esposa y yo nos hemos puesto de acuerdo para ir a un bar swinger para repetir la experiencia, ojala se dé.
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