Otra vez estoy escribiendo. Acaba de terminar mi semestre, y Ana está a punto de graduarse (por si no leyeron mis primeros relatos, ella era mi alumna y asistente). Yo estoy asesorando su tesis, lo que es perfecto porque me la puedo seguir cogiendo, y ahora más. La última vez que nos vimos, ella se quedó a dormir en mi casa. Trabajamos un buen rato -no descuido tampoco mi labor como profesor- y nos fuimos a la cama. Ella, desde que llegó, se había quedado en bragas y se había puesto sólo una...
camisa mía que la hacía ver como chica de película porno.
Toda la noche la estuve gozando, sobre todo por su ano. Toda ella es espectacular, y ver su culo en plenitud es una de las cosas que más me excita. Como ya está por terminar la carrera, dejará de ser mi alumna. Hemos hablado de eso, y vamos a vivir juntos. Aunque, por lo que he escrito, puede parecer que sólo estoy con ella, y ella conmigo, por el sexo, la verdad es que tenemos una buena relación. Ana es una chica inteligente, divertida y sobre todo muy sincera. Creo que me enamoré de ella desde antes de escogerla como asistente, al menos en esencia.
Como sea, muchas cosas han seguido pasando. Ana, con todo y lo que tenemos, sigue por ahora viviendo con sus papás, y estas vacaciones van a salir para Guanajuato, dónde tiene familia. No la he visto en unas dos semanas, lo que me dio tiempo para pensar algunas cosas. Ya hace un buen rato que yo terminé mi carrera, y aunque sigo frecuentando a varias amistades de la Uni, hay gente a la que no he visto. Aunado a esto, el hecho de juntarme con Ana me ha provocado una serie de pensamientos curiosos. Recuerdo que yo tenía tres 'amigas' muy cercanas en esos tiempos. Una vez, incluso, pensé que terminaría casado con una de ellas. Con otra sí salí, pero no nos fue muy bien, y con la tercera siempre hubo una especie de química, pero nunca pudimos coincidir.
Quizás por la nostalgia, me conecté a Facebook y busqué algunos nombres. Mandé algunas invitaciones y mensajes, y mi sorpresa fue grande cuando encontré a Isabela (obvio, no es su nombre real). Ella es la mujer con la que pensé que me casaría, y para mi sorpresa, ya está casada. Para que se la imaginen, es chaparrita, delgada y muy sensual. Sus pechos son pequeños, pero desde que la conocí tenía unas proporciones perfectas de cintura y cadera. Ahora, con unos años más, seguía siendo preciosa, y tenía esas deliciosas caderas que me hipnotizaban más perfectas que nunca. Su cintura, esbelta y delicada, seguía tan hermosa como antes, y su cara era casi idéntica. Sus pechos, apenas un poco más crecidos, revelaban una femineidad que no recordaba. Por un momento pensé que habría tenido hijos... pero vi que no. Esos senos eran producto de un ligero aumento de talla, que sin embargo la había dejado mejor que antes.
Tardé en decidirme, pero le mandé una invitación a ser mi amiga de Face, y un mensaje para que nos viéramos. Al día siguiente me había contestado, y ese fin de semana nos encontramos en uno de los lugares que más nos gustaban de cuando estudiábamos. Llegué temprano, y por alguna razón, comencé a pensar en las fotos de su perfil. Su cuerpo siempre me había gustado, pero nunca me había sentido tan atraído por ella (ni siquiera viéndola en la pantalla de la PC). Era como si estar a punto de verla me prendiera. Sus pechos, sus caderas... imaginé su vagina, que tantas veces había deseado penetrar, y tuve una erección. Me aferré a pensar que ésta era la oportunidad de hacer el amor con ella, la última que tendría, y eso era lo que más me tentaba. Sabía que era casada, y que sólo éramos amigos, pero saber que tenía la posibilidad -quizás la última-, que la vería y que, por difícil que fuera, podría lograr acostarme con ella bastaban para mantenerme pensando en sus pechitos crecidos y su perfecto culo.
Cuando llegó, fue la última gota que derramó el vaso. Estaba más bella que nunca. Llevaba una blusa sin mangas, ajustada, y abierta apenas lo suficiente para presumir que sus senos habían crecido, sin enseñar demasiado. Sus jeans a la cadera, como si los tuviera pintados sobre la piel, enseguida me recordaron lo mucho que deseaba esas nalgas. No los aburriré con los detalles de la plática: me contó que ahora se dedicaba a dar clases de dibujo y pintura al óleo, lo que me sorprendió mucho. Me habló de su matrimonio. Yo le conté de mi trabajo, omitiendo lo que aquí narro. Nos reímos y disfrutamos mucho la compañía y los recuerdos, pero yo me pasé el grueso de la tarde mirando sus brazos desnudos, ese escote discreto, tan tentador, y las caderas y muslos que parecían a punto de reventar el pantalón.
Ella debió notarlo, porque también coqueteaba. Salimos del lugar, y fuimos en mi auto a buscar un hotel. No quería llevarla a mi casa, porque era casada... no me parecía justo. Entendí que una parte de mí seguía enamorado de ella (y eso fue bastante doloroso, porque aunque la tuviera hoy, sería la única vez). No tardé en comenzar a devorar su cuerpo con mis manos. Las nalgas que había deseado desde la uni, más voluptuosas aún, respondían perfecto. Ella alzó el muslo y me dejó disfrutar todo su cuerpo. Le toqué las tetas sobre la blusa, sintiendo que sus pezones se paraban. Eran más grandes de lo que yo pensaba, pero igual eran muy lindos. Cafés, de un tono medio... eran una visión hermosa. Comencé a mamar sus pechos, como si esperara que le saliera leche, y ella no se quejó. Creó que entendió lo mucho que la deseaba, y me dejó disfrutarla en esa, nuestra única 'noche' juntos.
Desnuda era una diosa. Tendida en la cama, con las piernas apenas abiertas, me subí sobre ella y la penetré. Sus senos lindos y pequeños se apretaron contra mi cuerpo, aplastándose mientras yo forzaba su vagina. Ella me besó, y yo seguía tratando de grabar la sensación de mis manos sobre su jugoso trasero. Luego la dejé a ella arriba, y me montó como una verdadera experta. No tenía la energía de Ana, pero se notaba que había tenido mucha más experiencia, y me provocó un orgasmo casi al instante. Me vine en su interior. Ella me dijo que estaba tomando la pastilla, y seguimos. Cuando volví a estar duro, se puso en cuatro patas, sobre la colcha tirada en el piso. La embestí, y aunque su vagina me daba muchísimo placer, el morbo de su cola me hizo salir de su concha, bastante velluda, pero limpia, y penetrar su ano. Ella gimió, y yo la hice venirse. Luego volvimos a follar en la cama, ahora ambos de lado, yo entrando y saliendo de su coño y su culito -o culote-. Ella gemía de placer, y me decia cosas que me encendían más: "Eres mejor que mi marido" "Toma mi culo como si fuera tu puta" "Cójeme rico, porque mañana no vas a poder" y -a mi parecer la más excitante- "Dame un hijo y le digo a mi esposo que es suyo".
No sé si ella siente lo mismo que yo, pero sé que disfrutó mucho esa tarde. Cuando me vine, de nuevo en su vagina, me dejó penetrar su culo un rato más. Y para postre, se puso de rodillas, apoyando su enorme culo en los tobillos y aplastando sus nalgas redondas contra sus pies. Su conchita, muy voluptuosa, aplastada contra el piso frío, mojándolo. Me dio una mamada que nunca se me va a olvidar. Me vine en sus senos, y ella se paró, se dio una vuelta para que pudiera verla toda: ya no era mi amiga de la uni, sino una hembra recién follada, sudorosa y oliendo a sexo. Sus nalgas, temblando de cansancio, su vagina escurriendo mi semen y sus jugos... sus tetas brillantes por el sudor de los dos, y su carita de ángel mirándome con coquetería. La nalguee, esperando alguna cosa. No sé qué, de hecho. Sabía que no iba a dejar a su esposo por mí, pero quería sentir que había algo más que lujuria en los dos. Ella se dio la vuelta, y camino meneando su culo hasta donde tenía su ropa. Se puso el pantalón, el sostén y la blusa, y se marchó. No me dejó ni llevarla a donde había dejado su auto. Pero la imagen de esa mujer, su cuerpo perfecto después del sexo y la última mirada que me dio antes de salir por la puerta fueron, sin lugar a dudas, lo mejor que me ha pasado.
Sigo pensando en juntarme con Ana. Tengo algo valioso con ella: nos llevamos bien, nos gustamos y podemos construir una buena relación. Pero admito, muy a mi pesar, que ni de lejos siento por mi alumna-asistente-novia lo que siento por Isabela.
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