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Buena suerte en el juego (15)

Enviado por pulido el 9/4/2009

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Buena suerte en el juego (15) Publicado el 09/04/2009, por: pulido

Cuando acabó de bañarla, Kyle volvió a tomarla en sus brazos y subió con ella a la terraza, tendiéndola sobre una poltrona al sol. Sin decir nada, se sentó junto a ella y, aunque el sol le impedía verlo, supo que él estuvo largo rato observándola nada más. Juliette le tomó entonces una mano y se la beso con ternura, frotándola suavemente contra su mejilla, pidiendo sin palabras que él la acariciara así, pero no lo hizo. Tan sólo se quedó viendo hacia el mar, sin mirarla a los ojos. Ella quería...

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algo que él no podía darle, no sabiendo la verdad porque acabaría sufriendo más que hasta ahora.

-¿Qué sucede, Kyle?

-Nada… no te preocupes.

El la tendió en medio de la poltrona, haciéndola separar las piernas con suavidad, colándose entre ellas y apoyando de a poco una pequeña parte de su peso sobre ella, dejándola lista para recibirlo en su interior, pero en ese momento se puso tenso y Juliette tuvo que rodear su cintura con las piernas para que no se apartara de ella.

-¿Qué pasa?

-No puedo…

-¿No quieres…?

-No… es que no estoy preparado. No tengo con qué protegerte, ¿entiendes?

-No te preocupes.- Juliette le sonrió traviesamente, se escabulló por debajo de él y fue hasta la casa, volviendo con una cajita que le puso en la mano sin mirarlo, algo sonrojada. De camino allí había pensado que si Kyle la embarazara, ella no podría estar más feliz, pero si a él le preocupaba…- Aquí tienes.

-¿Qué te parece? ¿Tan segura estabas de lograr convencerme?

-No seas pesado, ¿vale? Sólo para que no pienses mal te voy a reconocer que se los dejó olvidados en el botiquín mi madre la última vez que me pidió prestada la casa, por más que eso suene…

-Mmmm, veo que no se anda con medias tintas, ¿cierto?

Mientras Kyle le daba la espalda, Juliette intentó echar una mirada curiosa por sobre su hombro en el instante preciso en que él se volvió, teniendo que sujetarla para que no se cayera.

-Bueno…- entonces volvió a acomodarla como antes- este es el momento, ¿no?

-Espera,- ella lo miró con algo que él interpretó como culpa en sus ojos- antes debo decirte algo sobre mí. La verdad es que…

-Eso ya no importa.

Por fin Kyle la besó y aquello fue muchísimo más intenso de lo que esperaba, de lo que había imaginado. Aquel beso no tenía nada de templado ni de dócil, al contrario, era salvaje y lujurioso y le encendió la sangre hasta hacerla arder, recorriendo su cuerpo con las manos, mordiendo sus labios y probando abiertamente el sabor de su boca.

-No necesito más estímulo que éste…

Sin demorar más el momento, la penetró de una sola estocada que lo hizo quedarse más quieto y frío que la muerte, sintiendo como ella sollozaba bajito, sin dejar aún de clavarle las uñas en la espalda, viéndola atónito.

-Juliette, yo…- él trató de quitarse de encima, intentando pensar en algún modo de reparar aquel terrible error, pero el daño ya estaba hecho y Juliette lo abrazó para que no se apartara de su lado- No hay nada que pueda decir que justifique lo que te he hecho.

-No lo sabías…

-Cierto, de haberlo sabido habría sido infinitamente más delicado y…- ella lloraba con justo motivo y él se tenía bien merecido sentirse como un miserable por ello- Tú trataste de decírmelo. No tengo perdón.

-Kyle…- Juliette sentía que se le desgarraría el corazón si no lograba convencerlo de que no había cometido ningún crimen. Sabía por su cara que debía estar odiándose a si mismo y ella no lo podía permitir- Yo debí insistir. Es lógico que no pensaras que yo aún… no importa, ya pasó. Por favor, no me dejes…

Por un horrible segundo Juliette estuvo segura de que no lograría convencerlo, que ahora sí lo había perdido para siempre, pero entonces él la abrazó y la besó en la frente, acunándola contra su pecho mientras le acariciaba el largo y sedoso cabello.

-Voy a compensarte aunque sea un poco, princesa. Te lo juro.

Con infinito cuidado salió de ella y se tumbó a su lado, haciendo que le diera la espalda y estrechándola como si fuera el más delicado cristal contra su cuerpo. Lentamente acarició cada pequeña parte de su piel, cambiando luego sus manos por sus labios, lamiendo sus propios dedos antes de llevarlos entre las piernas de Juliette y acariciarla con extrema delicadeza, atento a cualquier señal de dolor o molestia que ella diera. Despacio fue introduciendo uno de sus dedos en su sexo, sintiendo ella como se había detenido al notarlo absolutamente empapado, temiendo haber sido lo suficientemente rudo como para… Entonces ella tomó su mano y la guió para que siguiera acariciándola así, presionando su pulgar para frotar con él su clítoris y empujando con las caderas, hacer que el dedo que tenía en su interior se clavara a fondo. En ese momento él dejó de contener la respiración y tomando la mano que lo guiaba, la llevó hasta su boca, lamiendo y chupando cada dedo mientras frotaba y estimulaba con la otra hasta que estuvo tan húmeda y dispuesta que tenía ya tres de sus dedos en su interior y se movía rítmicamente contra su palma, gimiendo como una gatita de puro placer. Ahora sí era el momento indicado. Kyle se arrodilló a los pies de la tumbona y poniéndola boca arriba, la atrajo hasta dejar sus piernas colgando por sobre sus hombros, sujetando su sexo con una mano para facilitar la entrada, empujando poco a poco, aunque con lo excitada que estaba bien podría haberse resbalado dentro sin demasiado esfuerzo. Juliette se levantó un poco, apoyándose en sus antebrazos para poder ver como él entraba del todo en su cuerpo. Nunca había visto algo tan erótico como aquello, sintiendo el sonido de su propia humedad a medida que el echaba hacia delante sus caderas hasta que sintió el calor y el cosquilleo de sus testículos contra las nalgas. Sin dejar que saliera, bajó las piernas y le rodeó la cintura con ellas, tomándolo por el pelo para atraerlo hasta su boca y morderle los labios y el cuello de lo caliente y lujuriosa que se sentía, con aquella lanza dura y palpitante en su interior, abriéndola al máximo y haciéndola gozar como nunca antes. Mientras, él mantenía una mano entre sus cuerpos para pellizcar y frotar su hinchado clítoris, haciéndola apretarlo dentro hasta dejarlo sin voz cuando por segunda vez la hizo conocer el cielo esa tarde, y una y otra vez tras esa. Por fin con unas cuantas estocadas que la hicieron sentir como una muy feliz muñeca de trapo entre sus brazos, él también se dejó llevar por el placer. Kyle había resistido más de lo que debía después de haber estado tan débil por bastante tiempo, sin embargo tuvo las fuerzas suficientes para recostarla y acomodarse junto a ella, rodeándola con un brazo y besándola, escondido de su mirada en el hueco de su cuello, pudiendo sentir su agitada respiración.

-No hay palabras para describir lo culpable que me siento por lo que te he hecho…

-Shhh, olvídalo, ¿sí?

-No puedo… ¿Te hice mucho daño?

-Dolió un poquito, pero sólo un segundo y luego… bueno, después ya ves como me pusiste… no te preocupes.

El la miraba con adoración en sus ojos somnolientos, mostrando involuntariamente todo lo que sentía por ella.

-No podría dejar de hacerlo…

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Categoría: Erotismo y Amor | Comentarios: 0 | Visto: 742 veces

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