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Debilidad Por Esta Diablilla

Enviado por Nicolas13 el 31/12/2011

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Debilidad Por Esta Diablilla Publicado el 31/12/2011, por: Nicolas13

Hola, este es mi primer relato, es una experiencia que les comparto, pero le agrege algo en algunas partes para que estuviera a mi convencia con el fin de despertarlos. Gracias. Si escribo mucho es por necesidad.

Les voy a poner el ambiente: Yo tenía unos 16 años, iba en la preparatoria y como es de esperarse, estaba interesado en ella...Sí, Eloisa, la radiente, blanca y proporcionada Eloisa...

En su cabello parecía retorcerse el sol, iluminando de paso sus claros...

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ojos y firme figura, una postal que no olvidaré mientras siga existiendo, ya que sus curvas sensuales se contonavan al paso efímero de cada día, cada vez que ella me hablaba, cada vez que me decía con esa voz chillona: \"Estás bien?\"

Yo recuerdo que me atontaba tanto, que no podía articular una sola oración, mis deseos eras pecaminosos, la lujuria por su escultural cuerpo lleno de caminos presuntuosos me hacían ver como un pervertido en todos los aspectos, mis intenciones, por más que las ocultaba se asomaban por el interés que ella me hacía obtener através de sus ojos, tan lascivos como frios al encontrarse con los mios. Sufría intensamente, demasiado, llegué a perder la noción del tiempo acostado en mi cama por pensar en situaciones que eran tanto eufóricas como melosas, yo mismo me daba asco por no tener valor para decirle mis sentimientos...sexuales.

Un día, por azares del destino, en clase de inglés ella estaba en mi equipo, la selección la realizó el profesor al cual todos aburre, era un trabajo de fin de semestre y por obvias razones era importante y de valor final...Ella se sentía incómoda conmigo, más bien las niñas del salón en general, por mi fama de sexista y sinvergüenza, no sabía qué hacer para limpiar mi reputación que logré con el paso del tiempo, con los relatos que les contaba a mis compañeros, que les contaron a sus amigos, y así suscesivamente. Por ello me propuse salir de esa situación no teniendo ningún problema, solo terminar el trabajo con firmeza y seriedad (teniendo fantasías promiscuas viendo su trasero)

-Muy bien!, en casa de Lalo -Eso lo dijo Javier, que es mi lacayo-
-Está bien, -Dijo Ximena, que también estaba sacada de onda por mi seriedad
-Lleguen a las 12, a esa hora mis papás se van el sábado. Dijo Lalo, el que es normal.
-Mmm...sí- Dijo entredientes Eloisa, timidamentesubiendo sus hombros, moviendo la cabeza para buscar refugio en Ximena.
Yo asenté con la cabeza y les expliqué el plan de estudios que me venía valiendo una chingada sabiendo que ella iba a estar presente, no veía la hora para llegar a mi casa y tomarme el palo para ponerle aceite que se usa para lubricar y calmar mis ansias.

Hice eso llegando a mi casa, pensar en su pequeño busto lleno de mi esperma caliente y espeso, rogándome por introducir el mismo prepusio en la coyuntura de su ansiosa y viscoza túndra, tener sus pies en mis hombros...Agghhh!!

-Deja ya ESTO!!!! - Me dije a mi mismo- nada va a pasar mañana, ella te considera una espuria, un enemigo para su género, depravado y sucio, solo te aceptó por que le vas a hacer el trabajo, y se tomará el crédito. Después de gritar me quedé dormido.

Desperté a la mañana siguiente, había tenido un gran sueño húmedo, o tal vez dos, el caso es que mi consciencia no comprende cómo puedo tener tantosd deseos sexuales, tal vez sea por que soy escorpión, o por los génes. Mientras pensaba en ello ya estaba vestido para irme y terminar de una vez por todas esta fantasía.

En la casa de Lalo, por cierto, muy bonita, decidimos empezar a consolidar los labores de c/uno y cómo hacerlo, mientras tanto aún no llegaban Ximena ni la responsable de mis erecciones, Lalo se puso de mal humor por las irresponsables y las llamó por su celular y le contestó Ximena que ya iban en camino por que se habían perdido...Hacía demasiado calor.
Al fin ellas llegaron, y mi pene pulsó al ver a la sudada Eloisa, con tan solo un fino vestido beige claro, que traslucía su sujetador de niña inocente, me imaginé sus finas y dudosas bragas, rozando el clítoris rosa y sensible (supongo)
Esos idiotas también estaban sorprendidos por la hermosura de su persona, pero ya sabían que yo la deseaba, y a los dos los ayudé en varias ocasiones con chicas y trabajos así que los dos me apoyaron para (si se diera el caso) de dejarnos solos.

-Bien, vamos a empezar, -agregó Lalo-
Todos le tomamos la palabra, y mi tierna presa tan débil por el maldito sol recuperaba su condición al lado de Ximena que hacía la decoración; mi pene y mi mente jugaban sucio, el destino también lo hacía: su traslúcido y fino vestido me ponía a mil, el sudor levemente le resvalaba de su delgada nuca a su curveado cuello, y en ese momento se unía con su cabello semi-corto que le tapaba las orejas levemente, en ese instante se recogió el pelo mecánicamente y dejo a mi vista su hombro al descubierto, el sostén era amarillo con encajes muy femeninos al igual que sus maneras. Aparté de inmediato mi vista y seguí con mi parte de trabajo; después de un rato se quedaron estancadas y les tuve que ayudar a traducir su párrafo muy amable y sobre todo respetablemente, creo que ellas mismas se sorprendieron al notarme tan normal, por su parte Eloisa estaba acojonada, nerviosa, por ello le di su espacio con tanta naturalidad que Ximena no se dio cuenta, pero dije en mi mente: \"Me harté de fantasías, hoy lo hago a como de lugar (dije a huevo en ese entonces)\"

Tiré la lapicera que etaba encima de la mesa de Ximena a propósito sin que lo pareciera, Eloisa se estremeció por el sonido y afortunadamente las tijeras cayeron cerca de mi regazo e hice como si me huvieran lastimado.

-Que idiota!, ay!, no maa
-Qué te pasó?! -dijo preocupada Ximena
-Las tijeras, me dieron con la punta en mi mulso, que pinche suerte tengo, jaja!
-No te rías wey, estás loco -mencionó Javier-
-No es como si fuera a pasarme algo, solamente me rasgó...
En eso me incliné debajo de la mesa con el pretexto de recoger las cosas y enfrente de mi estaba mi diosa, sus piernas, tan claras y torneadas estaban semi-abiertas, y con la conmoción arriba de la mesa no lo notaría, y les comparto: ¡Qué hermosa vista!, sus bragas dulces y delicadas eran de color blanco, pureza absoluta, delirio mundano, mi pito parado, todo mi esfuerzo resultó en esto, más sin encambio yo seguía mi empresa, recogía todas las cosas que estaban en el suelo y mantenía mi vista en su espacio prohibido y seguía la conversación con los demás. ¿Quién dice que el hombre no sabe hacer dos cosas a la vez?

-Tengo mucho calor!!! -dije con un tono quejumbroso
-Yo igual, a cuántos grados estaremos? - dijo el brillante Javier
-Ni se a qué hora son -callándole la boca con sátira Lalo
-No tienes jugo o refrescos?, me estoy quemando por dentro -agregé de nuevo
-Híjole, no, pues mis papás se fueron y no compraron nada.
-Coperamos para comprar algo en la tiendita? -dije de nuevo
-Claro...qué compramos?

En lo que se ponían de acuerdo, con una seña que les enseñé hace mucho tiempo a ellos les avisé que quería ponernos de acuerdo y en seguida lo notaron, me paré en seguida para decir que me iba a revisar en el baño...
Ellos dos entendieron perfectamente y en solo instantes llegaron a mi presencia...
-Miren, una oportunidad, llévense a Ximena con ustedes a la tienda poniéndo de excusa que Eloisa no soporta el sol, yo hago mi parte de trabajo de quedarme aquí, diciendo que tengo que irme temprano.
-Pero y tú pierna?, estabas haciéndote verdad?
-A huevo, cómo crees que le pude ver la bragas a Eloisa.
-Maldito pervertido, con razón la tienes parada- Agregó Lalo
-Me van a ayudar o no?
Asintieron y lo siguiente fue...

Nico ya me dio el dinero, el quiere un jugo y algo para botanear, y nosotros compramos un refresco, tú Ximena?
-Se me antoja una paleta de hielo, de las Holanda que tienen sabor a Fresa.
-Cuáles son esas? - lo dije por que vi una oportunidad, inmediatamente me volteé con mis amigos para guiñarles en ojo en señal de que me siguieran la corriente...
-No las conoces? -dijo Ximena extrañada
-No, por que no como dulces...¿ustedes las han comido?
-No, ni idea. Dijo javier obedientemente
-Yo tampoco. Yo puro Nestle...
-A ver si no te traen de otra- agregé rápidamente
-Vamos a la tienda, asi escojes la que te gusta, y tú Eloisa qué quieres?- dijo Lalo siguendo mi plan
-Un jugo me mango, un chocolate y una paleta de limón -agregó Eloisa dejándonos frios...
-¿Tantooo? -dijo muy chistosamente Javier, y en ese instante me empecé a reir, luego Javier y abruptamente Lalo soltó una tremenda risotada. Eloisa estaba apenada y Ximena trató de disculparse pero eso nos hizo reí más...
-Ya paren, dije conteniendo mis risas, vayan rápido para que terminemos esto y luego echemos relajo...
-Vamos, a ver si no se acaban las paletas por que la gente va por el calor. -agregó Javier-
-Eloisa, pónte el sombrero...
Antes de que se echara todo a perder Javier intervino salvándome de hablar.
-Ximena, de verás puede ir con este tremendo sol?
-Estás bien ya Eloisa?, cuando llegaste estabamos preocupados por que no recuperabas el aliento, no creo que debas ir, ni te ofrecí agua por que no hay y si no me dice Nico de hidratarnos menos.
Con lo serio del tono de voz de ambos Ximena exclamó:
-Quédate aquí, no tardamos. En ese momento mi pene despertó y Ximena me dijo:
-Y tú?, estás bien de tu muslo?
-Jajaja, no es para tanto, además odio el sol, y tengo que terminar mi parte antes y ayudarles por que tengo que hacer algo al rato. Además la tienda está cerca.
-Vámonos ya!!!, que van a haber muchas personas. Con lo que dijo Lalo la puerta se cerró detrás de él.

Emprendí ya mi plan y con mi erección a tope le dije a Eloisa...
-También te hace daño el sol, tenemos algo en común, jajaja.
-Hemm, ahh, sí. Se notaba nerviosa.
-Bueno, primero recogo lo que tiré.
Me agaché por los lápices y otra vez vi sus blancuzcas piernas, pero ahora estaba rígida y con el compás cerrado, y para abrirlo le hablé desde mi lugar:
-Eloisa! - lo dije fuertemente para ver su reacción e inesperadamente abrió sin querer las piernas, por simple reflejo...¡HERMOSA VISTA!
-Mmm, qu..qué? -me arrodille y a la altura de la mesa le dije:
-¿Les diste dinero?
-Ximena paga.
-Ah!, yo no, jeje, pero no importa...
Me agache nuevamente y me introduje a la mesa y una goma estaba a escazos centímetros del terso píe izquierdo de mi musa, con delicadeza me adentre por el y con mucha cautela fui observando la pasrte baja de Eloisa y dije:
-Hay una goma en tu píe. Ya estaba muy nerviosa, temblaban sus píes antes de eso.
-¿Do...dónde? . Se abrió para mirar y yo vi sus bragas, en ese momento ella se agachaba para recoger la goma.
-Allí, y no la puedo alcanzar por que te rozaría con mi cuerpo.
-Es cierto...; ya con mi acción tomada tomé una desición de la cual no me tendría que arrepentir.
-Qué bonita vista...;Ella palideció al ver que yo miraba debajo de su falta sin tacto. Inmediatamente cerró sus finísimas piernas y se quiso levantar de la silla. Pero no pudo, revotó en sus nalgas, estaba débil, sus ojos se hicieron grandes y perdió el habla por un instante.
-¿Qué haces?
-Te veo... debajo de la mesa. Tranquilizate, no voy a hacer nada que no te guste.-Se calmó un poco pero no estaba nada cómoda. Entonces totalmente enfrente de ella, debajo de la mesa le dije:
-Puedo decir que eres totalmente mi tipo?, me gustas desde hace tiempo y no quiero que te sientas así, no quiero que te sientas incómoda conmigo, por qué te pones así cuando estoy a tu lado?
-Por...por que dices muchas cosas indecentes, a mi... a mi no me gusta escuchar eso
-Perdón simplemente soy así, mira...
Suavemente acaricie sus piernas, que estaban tan tibias como el aire, separé lentamente una de otra sin resistencia por su condición y exclamó...
-No...no lo hagas.
-No voy a hacer nada si me lo pides. En ese momento salí de la mesa y estaba inclinado delante de ella, a la altura de su ombligo.
-Nunca has besado antes?-le dije-
-Sí...sí, pero no en ese lugar y es mejor que te detengas, no tardarán en llegar.
-Dime, te gusto?-Cambiando totalmente el tema-
-No hagas eso, no cambies el tema.
-Se tardarán, te lo aseguro, quién crees que sugirió la tienda? Ella se quedó en blanco y para movilizarla le dije:
-Es la segunda vez que te pregunto por mi respuesta: te gusto o no? Se quedó en silencio por escazos segundos...
-No te odio, pero eres muy caliente y pervertido. Esas palabras me dejaron idiota, pensar que ella dijera caliente.
-Pero a mi favor, no te estás negando a esto, cuando una persona está en peligro saca fuerzas de la adrenalina y hace cosas increibles; estás dócil y todavía estoy tocando tu muslo. Simplemente ella no siguió hablando.
-Eloisa, ya no te voy a preguntar, el que calla otorga me tienes loco por ti, eres timida, alegre, soñadora y tus ojos me hacen vibrar, me da igual si me hablas o no, te voy a besar.

Me acerqué hacia su rostro que estaba viendo hacía el horizonte, puse mis manos en cada uno de sus cachetes tan finos y tibios como una muñeca de porcelana, cerre mis ojos y la acerqué a mí, a escasos centímetros de rozar nuestros labios paré mi acción y abrí los ojos, ella los tenía cerrados, después de determe ella los abrió y yo estaba sosteniendo su dulce cara y agregé:
-Quieres que te bese?
-Sí.
Ya no hablamos más, le di un beso sin mostrar mi lengua ansiosa y viscoza, acariciaba su muslo de arriba hacia abajo, sus tentadores pechos, tiernos y diminutos se balanceaban en mi varoníl y alegre pecho, despúes subí un poco más la mano y ella sintió esa tosca herramienta y dejo salir un quejido... que hizo correrme. La separé de mi y le dije:
-Muñeca, hiciste que me viniera con esa dulce voz, déjame hacerte correr usando mi amarga lengüa. Ya estaba tan excitada que no decía nada, solo jadeaba como un perro en días de verano.
Mi mano recorrió su caliente y floral pecho de adolecente pura, poco a poco abría sus botones para dejarme ver us pezones, cubiertos con el sostén amarillo con encajes divinos, acaricié sobre la tela su mencionado pecho, primero el izquierdo donde sentía los latios de su agitado pulsador, al ritmo de mi alterada verga, que estaba contraida y sucia...
Saqué con ternura ese pecho como si estiviera agarrando a un pollito, lo mire por unos segundos y despues lo enpalmé muy delicadamente, sentía el contoneo de su esplada que se retorcía al igual que el sol en su cabello, lo acerqué a mi sucia y ansiosa boca donde besé el contorno de su tierno seno hasta su firme y rosado pezón que parecía un clítoris erecto a escala, después le saqué el pezón derecho de la misma manera que el otro, pero ahora empecé por succionarle este y terminar en la circunferencia. No solo sus senos me ponían como una bestia enferma, sus feromaonas de hembra eran tan lascivas y aturdidoras que le alcé los brazos y lamí sus axilas blancas y lampiñas como si lamiera una paleta de limón, solo oía los gemidos de una damicela en celo y no podía estar más excitado y felíz, todo era perfecto y solo eran sus pechos.
Ya no aguantaba más, mi pene explotaba otra vez, como si fuera un fuselaje de nave espacial, me baje el cinturón de cuero y mis genitales se balanceaban regocijándose en el aire , Eloisa exclamó muy duro, pero le dije que no se la metería, simplemente ya no aguantaban mis pantalones la presión. Ella estaba en blanco, otra vez, ya sin rodeos le lamí muy sensualmente el muslo, con sabor a Gloria divina, maná escogido por la leche judía, una crema revilitalizadora que se estremecia con mis papilas gustativas, le subí salvajemente la falda y sus bragas de tel tela caracolera estaban ya mojadas y la demostración de su sentido carnal hizo correrme otra vez, al percibir la imagen, su olor, su prescencia y la cara de mi vida en tela de placer, le tomé por las manos y le dije que tomara mi cabeza y no la dejara , que me agarrara de los cabellos lo más fuerte posible, siendo dominado por ella, con las pocas fuerzas de sus frágiles manos lo hizo poco a poco y yo le quitaba las bragas que estaban mojadas a la mitad y yo limpiaba las partes de su vestido con mi playera que me quité de inmediato mostrándole mi pecho y con ella limpie su pélvis lampiño de igual manera.
Solo deseaba lamere su tibia, más bien, ardiente concha visciosa y con un poco de pelos en los labios superiores, en la capucha que cubre al clítoris, donde me mostraba la entrada a su feminidad, me controlé para no venirme otra vez, paré por un istante y ella retomó mis cabellos y los jaló desesperadamente, entonces le dije:
-Quieres que termine con esto? con la baba recorriendome la boca
-Ssss..sí
Aún con vergüenza, sí, por eso me enamoré de ella, ...
Retomé su acción, tomé sus voluptuosas caderas de fuego, lamí su pulpa cerrada , con mis firmes dedos activé el clítoris y se lo lamí hasta más no poder, mis pequeños pensamientos se abstrayeron, mi mente estaba en blanco, su vagina era mía y mi pene explotó de nuevo.
En el éxtasis que ellalacanzó soltó otro grito enfermo y delirante, recordé que en cualquier momento ellos llegarían, y tardaron mucho en llegar, se me hizo sumamente rápido y no supe cómo limpiar el residuo de nuestras fechorías, mi pantalón estaba hecho un asco y sus pantaletas quedaron inservibles, yo las conservo todavía....

Ahora ella no se dónde esté, casualmente nos vemos y recuerdo esa y la vez qen que tuvimos sexo a escondidas, y cuando ella me propuso tener sexo anal, ahora est´rá soñando en ello, al igual que las personas normales...}

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Categoría: Erotismo y Amor | Comentarios: 0 | Visto: 686 veces

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