Trabajo en el aeropuerto desde hace aproximadamente dos años en uno de los puntos de información al pasajero que puedes encontrar a lo largo la terminal.
Las jornadas pasan lentas y tediosas como si mi puesto de información fuera un rompeolas contra las marejadas de viajeros que pasan a toda prisa y te preguntan agobiados donde esta la puerta por la cual se embarca en un vuelo que están a punto de perder o aquellos que empujando su carro lleno de maletas se van de vacaciones.
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Las últimas horas de la tarde y sobre todo cuando me toca turno de noche el aburrimiento es demoledor ya que no hay casi vuelos por lo que la terminal se convierte en una sala de espera enorme donde el pasaje busca un sitio donde echarse a dormir, bien por que no tienen donde ir o bien para tomar uno de los primeros vuelos de la mañana.
Normalmente me llevo un libro para leer o mi ipod para escuchar música o la radio pero también me gusta mirar a las pasajeras atractivas o a las chicas de la tienda de enfrente y fantasear con ellas, buscar alguna mirada que se cruce con la mía o simplemente observarlas y pensar como seria su cuerpo desprovisto de ropa.
La tienda que tengo en frente ,es una tienda de las tipicas "duty free" y tiene el mostrador de la caja justo delante mío, así que puedo ver a las chicas cobrar a los clientes o simplemente esperar a que venga alguien preguntado por la última novedad en perfumería o cosméticos.
No las conozco nada mas que de vista y no suelo tener una conversación con ellas más larga de un hola y un adiós.
Había una chica que me gustaba especialmente y que no la quitaba el ojo en todo el tiempo que ella estuviera visible. Tenía el pelo castaño, siempre recogido en una coleta muy sexy que dejaba ver su cara al completo. Unas cejas perfiladas daban paso a unos ojos negros que flanqueaban una nariz respingona que me volvía loco. Sus labios finos pero bien definidos hacían que su boca fuera tan sugerente que solo imaginar su sabor me apretaba el pantalón, todo enmarcado por una piel fina y blanca sin ningun tipo de lunar o imperfección.
El uniforme que usaban, a ella la sentaba especialmente bien . Se componia de una camisa de botones de color rosa y una falda morada hasta las rodillas. Los pechos apretaban la camisa haciendo intuir perfectamente su forma ,redondos ,firmes y que se movian siguiendo otra ley gravitacional distinta a la del resto de sus compañeras. La falda morada ceñida a la cintura junto con los tacones hacían que cuando se ponia de perfil se viera perfectamente la silueta de un trasero perfecto.
Muchas veces me sorprendía observándola y llegue a pensar que un día me preguntaría, seguramente bastante harta, que era lo que miraba pero hasta el momento nada de eso había sucedido por lo que yo seguía disfrutando de su figura e imaginando como seria su cuerpo desnudo.
Una tarde de invierno, cuando los vuelos son bastante menos que en verano y normalmente la gente que los usa ya esta acostumbrada a volar en avión y sabe a donde tiene que ir, tenia la suerte de que ella también estaba de turno. Pensé para mi regocijo que podría pasarme todo el rato mirándola y soñando despierto hasta el final de la jornada. Ella estaba anotando cosas en una libreta, seguramente haciendo un inventario, y debió notar mi mirada desabrochandola la camisa cuando giro la cabeza y me vió.
Me había vuelto a cazar así que baje los ojos rápidamente y seguramente rojo como un tomate, haciendo como si buscara algo en el ordenador . Como no era la primera vez que me descubria subí la mirada de nuevo y vi algo que me hizo recolocarme en la silla.
Estaba de espaldas a mi pero ahora con las rodillas flexionadas, en cuclillas, se la definía la forma de su trasero a través de la tela como si de una malla de gimnasia se tratara. Una pequeña hendidura en el medio marcaba la separación de sus glúteos y el principio de sus muslos.
Empecé a recorrer su espalda con la mirada hasta llegar a su trasero y recoger el premio de aquella pequeña marca una y otra vez. De pronto ella volvió de nuevo la cabeza y me sorprendió de nuevo. Me quedé blanco y la mire con ojos de corderito degollado suplicando su perdón, pero en vez de gritarme algo que podría convertirme en el pervertido oficial de la Terminal se aparto la coleta dejando su cuello al descubierto y volviendo su cabeza a la lista que estaba confeccionando.
En ese momento lo primero que hice, fue soltar el aire después aguantar la respiración esperando su reprimenda y mi bajada al mundo de los salidos . Lo segundo que hice fue pasarme la mano, temblorosa aún, por la frente para secar las gotas de sudor que me habian brotado. Pero algo se quedo en mi cabeza rebotando como una bola de pin-ball. En vez de humillarme había dejado su cuello libre de pelo y permanecía en la misma posición. Tenía toda su espalda, su trasero y como para hacerme sufrir su cuello al desnudo para que yo pudiera hacer el recorrido completo desde su cabeza hasta sus pies.
Me pase el resto de la tarde como si hubiera tomado alguna droga derivada del cannabis, en una especie de balsa flotante en la que la miraba, ahora fijamente y sin importarme que ella me descubriera. Me sorprendió varias veces mas mirandola pero ni me inmutaba ,estaba como drogado.
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