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De un mal despertar

Enviado por Gallegorey38 el 27/2/2011

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De un mal despertar Publicado el 27/02/2011, por: Gallegorey38

Me llamaron hace un par de años para visitar una urbanización de alemanes e ingleses en la costa del sol. Se supone que tenía que ir a peritar unas obras de mejora en una residencial de ancianitos que vivían en España de puta madre gracias a las pensiones que recibían de sus países. Como era verano decidí llevarme conmigo a una amiga que trabaja de recepcionista en un hotel, como habla idiomas me ayudaría y ella disfrutaría de su día libre en la piscina de la urbanización o en la playa, aunque...

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mi intención era pasar también allí la noche y si pudiese, echarle un polvo a Silvia, que así se llama mi amiga, aunque sabía que lo tenía complicado ya que lo había intentado varias veces con resultado negativo.
El caso es que nos fuimos temprano para que así pudiese hacer mi peritaje rápido y pudiésemos disfrutar del resto del día, Llegué a la dirección de la residencial y me recibió la presidenta de esa comunidad de vecinos, una alemana mayor muy elegante, rubia por supuesto, de pelo corto y físico imponente a pesar de que no tendría menos de los 55 años, Silvia hizo las veces de traductora y Madelen, nuestra anfitriona, quedó muy agradecida de poder explicarse en su idioma directamente. Mientras caminábamos hacia el lugar de las futuras obras, me fijé que Madelen tenía un cuerpo muy digno, vestía un pantalón corto y una blusa blanca muy fina con un sujetador negro que se veía perfectamente, eso y las gafitas de secretaria la hacían muy morbosa y yo no lo disimulaba demasiado bien, Silvia tuvo que darme un par de codazos para que dejase de mirarle el culo a la alemana.
Llegamos, Madelen me presentó los planos y el proyecto y yo me puse al lio, Silvia traducía mis preguntas pero al rato ya no me hacía falta tenerlas allí, tenía todos los datos para hacer mi peritaje y así se lo hice saber a las dos. Increíblemente ambas mujeres congeniaron muy rápido a pesar que podrían ser madre e hija, las dos se fueron hablando amistosamente hacia la vivienda de Madelen, yo me quedé tranquilo un rato, justo hasta que las vi bajar hacia la piscina riendo y comportándose como si se conociesen de toda la vida. Silvia iba con un traje de baño muy pequeño y ceñido, su cuerpazo moreno resaltaba con el físico de la alemana, más alta y corpulenta, pero no menos atractiva, ambas se sentaron en sendas tumbonas y se intercambiaron protección solar, especialmente Madelen a Silvia, que no se cortó un pelo en masajearle bien los pechos con la escusa esa, Silvia naturalmente agradecía el detalle, yo sabía que le gustaban las mujeres y allí se veía que había rollo. Me costó trabajo concentrarme, la verdad, pero hice lo que pude.
Al rato una mujer muy parecida a Madelen me saludó amablemente preocupándose de que tuviese todo lo que necesitaba, se presentó como Teena, la mujer de Madelen y eso me dejó perplejo, eran muy parecidas físicamente y además bolleras casadas, aunque Teena era un poco mayor y menos bella, pero aún así tenía un buen polvo, cosa que tampoco intenté disimular. Parece que tu amiga y mi mujer se han hecho buenas migas me dijo, es normal, tu novia es muy guapa y Madelen una zorrona. Todo esto dicho con acento alemán y la máxima naturalidad. La verdad es que Silvia no es mi novia, ¡más quisiera! le dije yo. -¡Ah! Osea, que tú y Silvia solo sois amigos, ¿pero folláis juntos? Y perdona por la pregunta, es que percibo que esas no tardarán en irse para mi cama, conozco a Madelen y no le importa lo que yo o nadie opine. La verdad le dije, es que Silvia es libre y aunque me encantaría echar un polvo con ella no me dejaba, y preferiría hablar de otra cosa, ya que un bulto sobresalía de mi pantalón mostrando una notable erección. – ¿Sabes que esta urbanización es de amor libre?- Me la quedé mirando como un loco, jamás había escuchado que eso existiese, ni lo que era. – Pues verás, aquí todos follamos con todos cuando nos apetece, asi que, cuando termines, tú follarás conmigo- Eso me dejó temblando y me espoleó para terminar en cuanto antes.
Cuando apenas me quedaba media hora para terminar, se acercó Silvia y me dijo que pasaríamos todo el día allí si no me importaba, e incluso quizás la noche, yo tenía los ojos más brillantes incluso que ella producto del morbo y solo asentí con la cabeza, Madelen se apareció por atrás y abrazó a Silvia cogiéndola por los pechos y besándola en la boca. ¡joder! No me lo podía creer.
Terminé mi trabajo y Teena me estaba esperando, llevaba puesto un biquini que casi ni le cubría los pezones de sus grandes tetas, la parte de abajo era un tanga que la verdad, no le quedaba muy bien, pero enseñaba todo o casi- ¿Has terminado?- Sí. Pues entonces acompáñame. Me llevó camino a su apartamento, nos cruzamos con hombres y mujeres que iban prácticamente desnudos a los suyo, ellas me miraban sin disimulo, todas alemanas y mayores, pero todas extraordinarias.
Entramos en su apartamento, un lujo con una terraza con vistas al mar tipo dúplex con mucha luz. Nada más entrar me encontré con una panorámica que me dejó burro total; Madelen estaba sentada en una silla de cuero tipo oficina, con los brazos apoyados en los respaldos, una pierna encima de una mesa y la otra apoyada en el suelo, llevaba una camisetilla fina desabrochada con las tetas a la vista, dos maravillosas ubres alemanas de piel blanca y pezones rosados, tenía los ojos cerrados detrás de las gafas de erudita, y sobre su coño estaba mi Silvia comiéndoselo como una experta. Teena ni le dio importancia a la escena, solo me cogió de la mano y me subió a un dormitorio, entonces miré atrás a las bellas mujeres, Madelen abrió los ojos y me dedicó una sonrisa, Silvia ni se había enterado, estaba a lo suyo, en aquel momento quise bajar, arrancarle el bañador y follarla allí mismo por atrás, pero me conformaba con lo que me esperaba.
Entré de la mano de Teena en su habitación, tenían una cama inmensa y todo estaba muy bien decorado. Teena se volvió a mí, se quitó la poquísima ropa que llevaba encima y me invitó a entrar en una ducha que tenían en el baño de la habitación, estaba claro que quería que me duchase y así me lo pidió, ella me esperaría fuera. Me duché rápido y con una erección de caballo, salí medio mojado y tumbada en la cama, con las piernas abiertas mostrando un coño casi sin pelo me esperaba Teena, ven me dijo, y fui. Se abrió los labios vaginales y me indicó que se lo comiese, yo obedecí como un niño miedoso a la orden de su maestro y me tumbé entre sus piernas, Aquel chocho sabía a mar. Teena dispuso sus piernas encima de mi espalda y me presionó la cabeza para que le lamiese bien, iniciamos así un polvo de puta madre, pero en mi mente solo tenía a Silvia y a Madelen, aunque Teena me demostró ser una mujer total, sobre todo cuando la follé a cuatro patas, ella se movía de puta madre y me corrí un par de veces en apenas hora y media.
De la parte de abajo subían suspiros y chillidos, se estaban poniendo bien, sin duda. Teena me notó atento a eso y poco a ella, así que me pidió que la esperase allí. Tardó unos quince minutos en regresar, mientras tanto yo me acerqué a la escalera para espiar a Silvia y Madelen, en aquellos momentos Silvia estaba tumbada en el suelo del salón y Madelen le introducía cuatro dedos de una mano en su coño y otro dedo en el culo. Mi amiga se retorcía de placer, pero al regresar Teena me volví a la habitación con otra erección de caballo, cuando vi a Teena se me olvidó todo lo anterior, venía con una chica de unos treinta años, alemana y guapísima, delgada pero con las tetas grandes y buen culo, se desnudó, es mi hija me dijo Teena y sin más, ambas se metieron en la cama conmigo. María (raro nombre para una alemana) la hija de Teena resultó ser un volcán, una perra en celo, ambas se comían mi polla a la vez y sus lenguas se cruzaban, madre e hija se repartían caricias y toqueteos. Cerré los ojos y me dejé llevar, me sentía en el cielo siendo follado por dos maravillas, tanto, que no me di cuenta de que Silvia y Madelen estaban también en la cama con nosotros en un bacanal de sexo increíble. Por fin iba a conseguir lo que tanto deseaba, porque Silvia tenía mi polla en su mano a punto de metérsela toda en su coño, en ese instante la idiota de mi mujer me despertó del sueño.
¡Oye! Despierta que quiero que me lleves al centro comercial. La foca de mi esposa me había jodido el sueño y casi le doy una ostia, la erección seguía ahí, pero mi Paula es una burra que solo ha sabido engordar en los tres años que llevamos de casados, de follar con ella, casi nada, así que con una ira que no supe controlar, la agarré con fuerza del pelo y la tiré sobre la cama, ella me miró con cara de susto y perplejidad, ¡así que al centro comercial eh! Joder puta, me has despertado en lo mejor del sueño para nada, así que ya verás, le solté un bofetón y le arranqué la blusa que llevaba puesta, debajo tenía un insulso sujetador que le arranqué de golpe dejando sus grandes tetas al aire, ella ni respiraba, me bajé el pantalón y dejé la polla al aire, estaba durísima, mi mujer se quedó mirándola incrédula, ¡Venga zorra! Sácate las bragas y al suelo, la levanté de la cama, le subí la falda y le arranqué las bragas, la hice ponerse a cuatro patas y se la metí de un solo golpe, tenía la muy puta el coño mojado, descubrí que le gustaba eso, que la tratase como a una puta cualquiera. Mis investidas le encantaban y a mí ese papel me gustaba, la tenía sujeta las tetas mientras le chillaba cosas al oído y se la metía con fuerza, mi mujer era una mujer nueva, una zorra que me suplicaba que la jodiese, ya ni me acordaba del sueño y descubrí aquel día otra faceta de mí y mi esposa. Ahora la paseo de vez en cuando por ahí, la llevo a algún parque por las noches y la hago comerse pollas de los extraños que pasan por allí, o que se la follen alguno de mis amigos. A ella le encanta y se deja hacer de todo, una vez hice que se la follasen dos travestis, uno se la metía por adelante y otro por atrás mientras yo me follaba a una amiga común, que al saber de nuestras historias se ha acoplado a nosotros. Da gusto ver como son complacientes en todo, pero aún me jode que me cortase el sueño, porque oportunidades de follarme a Silvia aunque sea en sueños no las tendré jamás.

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Categoría: Fantasias | Comentarios: 0 | Visto: 1733 veces

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