Era sábado por la tarde, y aunque estábamos en plena época de exámenes, la biblioteca ya se estaba vaciando. Apenas quedaba gente, pero él seguía allí, con la mirada ausente bajo los libros. Llevaba ya un par de días viniendo a la biblioteca y siempre me encontraba con él. Siempre nos las ingeniábamos para ponernos uno frente al otro con cierta distancia pero nunca tan lejos como para no poder vernos.
Aquella tarde estaba lloviendo y el sonido de las gotas retumbaba en los...
cristales como música de fondo. Cada cierto tiempo alzábamos la mirada para comprobar que el otro seguía allí, y de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban. Cada vez que me miraban me entraba un escalofrío en el cuerpo, como sí una corriente eléctrica recorriese todo mi cuerpo.
Mediante pasaban las horas y los minutos, las miradas cruzadas se intensificaban y alargaban. Mi corazón se aceleraba y mi cuerpo se estremecía. Era incapaz de estudiar, ha sí que comprobé quien había en la sala, apenas quedaba gente, nosotros y tres personas más. Estaban a una hora de cerrar. Tome aire y me levante. Le dirigí una suave pero contundente mirada con la intención de ser una clara indirecta para que me siguiese. Sin hacer apenas ruido se levanto y emprendió camino tras de mí. Mientras me dirigía al lugar más oscuro de la biblioteca mi corazón comenzó a latir más y más fuerte. Sabía que él se encontraba detrás mío y no podía esperar a tenerlo frente a mí. Al fin llegue a la esquina más remota de la biblioteca. Note como se acercaba poco a poco hasta que no hubo separación alguna entre nosotros. Mi respiración era agitada al igual que la suya.
Yo aun seguía despaldas a él, pero podía sentir su aliento tras de mí. Me retiro el pelo del cuello y deslizo sus dedos por mi brazo mientras iba tanteando mi cuello con sus labios. Metió su fría mano debajo de mi camiseta provocándome un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo. Me giró para ponerme frente a él y su mirada se clavo en la mía. Sus ojos, verdes oscuros, no se apartaban de los míos, aunque poco a poco nos fuimos acercándose más y más hasta que mis labios rozaron los suyos.
Introdujo su lengua en mi boca, transmitiéndome su sabor dulce y amargo. Mientras nos besábamos su mano se deslizaba por mi espalda buscando la suavidad de mi piel. Con una extraordinaria destreza desabrocho mi sujetador y aprisiono mis pechos con sus manos. Comenzó a jugar con mis pezones hasta que yo no pude más y me deshice de la camiseta. Él también hizo lo propio y se quito toda la ropa quedándose en calzoncillos. Tuve un momento de duda, ya que estábamos en una biblioteca pública y en cualquier momento podían pillarnos, pero eso me hacía sentir aun más excitada y sucia.
Su boca volvió a encontrarse con la mía, sumergiéndonos en un intenso y dulce beso. Mis manos recorrieron su pecho, su espalda, hasta terminar sobre su calzoncillo que se encontraba ya muy abultado. Él se estremeció cuando deslice mi mano bajo su calzoncillo y me apoderé de su miembro. Era suave, duro y de un tamaño considerable. Cada vez que deslizaba mi mano él suspiraba de placer.
Cuando su miembro alcanzo todo su potencial, el cual era asombroso, me toco mi turno. Se deshizo de mi pantalón y mi tanga, y comenzó a masajearme mientras me besaba. Por momentos creía que alcanzaría el cielo cuando él introducía la punta de sus dedos, pero siempre los sacaba. Él sabía que yo no aguantaba más y se tumbo encima mío.
No había mucho espacio para maniobras pero el suficiente para que pudiera penetrarme rítmicamente. Su pene entraba y salía sin dificultad. Yo estaba totalmente húmeda, como nunca lo había estado. La situación era tan excitante, estaba con un desconocido muy atractivo en un lugar remoto y oscuro de una biblioteca pública. Era lo más excitante que había hecho hasta entonces, y estaba disfrutando como nunca.
Con el calor del fuego en mi interior comencé a mover mis caderas para que la penetración fuese cada vez más intensa. Parecía que nuestros cuerpos querían unirse por la base de la cadera pues las embestidas eran cada vez más rápidas, más profundas, más intensas. Por todo mi cuerpo empezó a correr la electricidad, pensé que de un momento a otro me encendería como una bombilla. No fue exactamente así pero mi cuerpo sí que se encendió. Todos mis puntos nervios sufrieron una descarga. Una explosión de placer nació en mi interior extendiéndose por cada parte de mi cuerpo. Me estremecí de una punta a otra. Yo aun me deleitaba de placer cuando a él le llego su turno. Pude sentir como vibraba y un escalofrío se apoderaba de todo su cuerpo. Ohhh Dios ¡Que había sido aquello! Mi cuerpo no paraba de vibrar debajo del suyo. Mi mente se había separado de mi cuerpo para poder disfrutar de todo aquello, pero un beso suyo me devolvió a la tierra para disfrutar hasta el último segundo de aquel inmenso placer.
Me beso con pasión e intensidad y se quito de encima para vestirse, no sin quitarme los ojos de encima. Verlo allí a medio vestir me excitaba aun más, pero no había más tiempo, la biblioteca estaba a punto de cerrar y entonces empezarían a buscarnos. Así que me vestí resignada. Me predisponía a salir de nuestro oscuro escondite cuando me agarro la mano y me beso de nuevo. Me volvía loca. Besaba extraordinariamente bien. Todo parecía un sueño, pero en ese momento un guardia nos descubrió y tuvimos que salir de allí. Menos mal que no nos encontró antes, pensé. Cogí mis cosas y salí de la biblioteca. Pensé que estaría esperando, pero no se encontraba en la puerta, ¿Había sido todo un sueño? Nunca sabría quien era él, pues no volví a saber nada, pero siempre me quedaría el recuerdo de aquella tarde. La biblioteca nunca volvió a ser lo mismo para mí.
Maravilloso, excitante, humedo y calido a la vez. (No uso los acentos porque no aparecen) Por fin , halle a alguien con un estilo fino y delicioso. Que permite saboraear cada palabra, cada linea, cada parrafo. Una manera de escribir cargada de erotismo. Un relato que seduce con sus espacios creados en cada instante. No te conozco y ya puedo desearte . Hasta pronto. Recibe un beso. Solo uno...
Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí





© RelatosEroticos.com 2010 Relatos Eroticos no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de RelatosEroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.