En sus manos
Todo surgió después de unos años, la vida parecía normal aunque desde un principio la curiosidad por esas sensaciones hacían que hirviera la sangre hasta el punto de llagar a lo ilógico, después de jugar entre sí, o con comida, helados, o algunas frutas como el plátano u otras más osadas con una mega zanahoria y hasta con un pepito, así es como inicio ese camino sin retorno hacia el deseo…
Después de algunos intentos con cosas nuevas empezó a rondar...
la idea de incluir a alguien más, la verdad es que a mí me surgió la inquietud sobre todo desde que la veía muy interesada en uno de sus amigos y compañero de trabajo con el que pasaba horas hablando y, después por las tardes me platicaba de su vida y obra, una ocasión, al llegar temprano a la oficina por ella me quede en su lugar esperándola en lo que terminaba de hacer su trabajo me recordó que le habían llegado las portales de su prima y que estaban en su computador, al accionar la pantalla encontré su correo electrónico abierto, de momento no hice más que mirar la pantalla superficialmente pero me llamo la atención el numero de correos de H… en su bandeja de entrada, el más reciente no tenia asunto y estaba abierto comencé a leer y no decía nada más allá de lo normal hasta el final que le decía nos vemos el viernes temprano en el estacionamiento, TE AMO.
Mi sangre hirvió de momento, me pregunte mil cosas recordé que los viernes me esposa me dejaba como era costumbre en mi trabajo pues yo entraba más temprano que ella y se llevaba la camioneta, me revolucionaba la cabeza, lo primero que hice fue enojarme, como se atrevía a hacerme esto, a mí, trate de calmarme cuando ella apareció, de la manear más casual se acerco me dio un beso y cerro la sesión de su correo, yo hice como si un hubiese visto nada, trate de actuar lo más normal posible. Al salir de la oficina y ya camino a casa le pregunte por su amigo, me dijo que no lo había visto y no sabía nada de él en esa semana, no dije nada y continúe con el camino a casa, ya por la noche entre caricias y besos iniciamos a hacer el amor, prepare la ensalada estaba todo listo y en el punto en donde ella estaba más excitada, con medio pepino adentro y mi dedo rozando su ano, entre besos le pregunte sin menos cabo alguno.
- ¿te gusta H…?- ella entre gemidos y una respiración acelerada abrió los ojos y me beso en los labios profundamente, me contesto con otra pregunta.
-¿Por qué me preguntas eso?-, la devolví el beso con más ahínco, ensartando mi lengua hasta lo más profundo e insistí, -¡no me has contestado ¿te gusta tu amigo?, ella con la voz entre cortada y con un gemido más profundo pues el pepino ya estaba hasta el fondo, respiro profundo y contesto, -¡Si, si me gusta!.
Mi sangre volcaba por todas partes, las manos una ocupada con el pepino y la otra acariciando sus senos, que estaban a punto de reventar, ella termino con un gemido estremecedor que se colaba por las paredes, y se desvaneció, saque el pepino y seque su vulva que se notaba algo hinchada por el esfuerzo, le di un dulce beso entre el clítoris y sus labios, ella sonrió, no dijo nada y se quedo dormida después de unos minutos.
Cuando desperté después de la media noche, ella no estaba a mi lado, se escuchaba un ruido en el baño, me acerque despacio, sin prender la luz y me coloque detrás de la puerta acerque mi oído lo más que pude y cuál fue mi sorpresa ella se estaba masturbando con el pepino nuevamente, reí al principio, pero luego pensé que quizás estaría así después de lo que le había preguntado, porque yo no recordaba que ella se masturbara, de solteros ella me comento alguna vez que no le gustaba y que a uno de sus novios le gustaba verla tocarse pero no se sentía cómoda, entonces seria por H… que estaba así seguramente.
Me recosté nuevamente, después de unos minutos ella entro al cuarto, prendió la luz y se cambio de ropa, se recostó a mi lado y quedamos dormidos, no hablamos del tema hasta el viernes, cuando llegue a la oficina por ella aproveche para echar un ojito a su correo para ver que le decía H…, seguramente se encontraron en la mañana, mi cabeza daba vueltas, al abrir el correo aparecía un nuevo correo e H… en donde le decía que lo disculpara que no había podido avisarle que no pudo asistir en la mañana como habían quedado, mi alma descansó un minuto, pero la leyenda decía lo mismo te extraño mucho Te amo.
En la noche del viernes después de ir cenar y llegar a casa nos dispusimos a descansar, hoy tocaba ensalada de zanahoria, días antes había pasado al súper a comprar verdura, había encontrado una zanahoria de buen tamaño y con una forma adecuada, así que la puse en el refrigerador lista para el fin de semana, y por fin llego antes de dormir le di un masaje en los pies y piernas cuando ya casi estaba dormida fui por la zanahoria la había calentado en el microondas para que no estuviera tan fría y además reblandeciera un poco, continúe con el masaje pero le fui quitando la pijama poco a poco hasta dejarla desnuda, la coloque boca abajo, le sobaba la espalda mientras le esparcía el aceite por todo el cuerpo, con mi mamo derecha fui abriendo sus piernas, ella medio dormida se dejaba llevar por las caricias, después de unos minutos mi boca se coloco a la altura de sus nalgas, redonditas y hermosas. Le comencé a comer centímetro a centímetro, sentía como se estremecía y de a poco comenzó a volverse hasta colocarse en posición, abrió las piernas, doblo las rodillas y mientras le comía el clítoris acerque la zanahoria que como una estocada fui penetrando poco a poco para no hacerle daño, un gemido estremeció el cuarto, sus manos me buscaban.
Continúe con el tratamiento acompañado de la zanahoria hasta propinarle casi el orgasmo me coloque a un lado de ella, le bese la boca, coloque mi miembro en su mano mientras le besaba los pezones suavemente, me acerque a su oído y le pregunte dulcemente.
-¿Te gusta?, ella contesto con un si prolongado, la bese nuevamente, y de nuevo pregunte.
-¿Te gustaría hacerlo con H…?, no había vuelta atrás quería saber hasta donde llegaría ella y también yo.
Tardo unos segundo más, pero contesto con voz entre cortada. –Sí, sí quiero que me lo haga-
La sangre se agolpo en mi cabeza y pecho, pero más que molesto estaba excitado, ella había confesado que le gustaba su amigo y que si lo haría con él.
Más preguntas llegaron a mi mente, pero me limite a hacer dos más, que más que preguntas eran afirmaciones, -¿sientes su miembro esta dentro de ti?- ella solo movía la cabeza y se soltaba gemidos, -¿quieres que termine?- ella me apretó la mano con la zanahoria y comenzó a bombear más fuerte hasta que con un profundo suspiro termino en un exquisito orgasmo que mojo las sabanas.
La bese tiernamente y deje que se recostara a mi lado, nos quedamos dormidos, al amanecer ella me despertó con unas caricias sobre mi miembro, que inmediatamente reacciono al verlo incorporarle me regalo un beso tan intenso como nunca lo había hecho casi termino, pero ella estaba lista para más, así que me dispuse a agradecer ese bello despertar haciéndole el amor sin ninguna pregunta dedicándole mis caricias como la primera vez.
Durante días no tocamos el tema de H, pareciera como una confidencia que nos permitía excitarnos secretamente, pasaron unos días sin hacer el amor y cuando se dio la ocasión en el fin de semana, repetí el tratamiento pero esta vez agregue un nuevo componente sorpresa, después de una larga terapia de besos y caricias por fin llegue a sus labios, los bese dulcemente y los unte de crema batida, procure comerme todo sin dejar rastro de nada, sentía como se iba perdiendo en el placer, después de un rato incorpore un pepino no muy grande pero un poco ancho, se lo empecé a introducir poco a poco mirando como sus caderas se contorsionaban, aplique un poco de lubricante para que no causara tanto dolor, dejándolo escurrirse hasta su ano, después de un rato comencé a acercar uno de mis dedos a su agujerito sin introducirlo demasiado, ella gimió nuevamente, pero estaba perdida por el deseo, así que continúe hasta llegar hasta el fondo, sentía como se aceleraban sus movimientos pélvicos y su respiración acerque mis labios a su boca y comencé a comérmela como si muriera de sed. Ella correspondía con mordidas dulces, me acerque a su oído y de nuevo empecé a preguntar, pero esta vez en forma diferente para ver su reacción y esperar su orgasmo, le dije –Hable con H…, le pregunte si quería hacerte el amor-
Ella respiro más fuerte y sus movimientos se aceleraron, pasaron unos segundo y ella pregunto.
– ¿qué te dijo? – inmediatamente le conteste, -Esta abajo en la sala, tu dime, Lo hago subir- Apenas termine de decirla frase cuando ella se estremeció y con un gemido anuncio la llegada de un multiorgasmo, en esa derrama de jugos empapo la sabanas, la deje descansar un rato antes de continuar con la sesión, pues la noche era joven y yo no aguantaría mucho.
Pasaron unos minutos y comenzamos con las caricias nuevamente entre beso y beso ella un poco menos preocupada me pregunto, si eso me excitaba, hice una pausa y cuestione - ¿preguntarte por H, o imaginar que te hace el amor H?- sonrió y dijo -¿las dos?-, la verdad es que si me excitaba mucho el imaginar acariciada por otras manos y por otro cuerpo, le comente abiertamente y sin estar totalmente excitados, acerca de si realmente quería hacer el amor con H y que sentía por él. Tardo unos minutos en contestar, pero al final me confirmo lo que sospechaba, se había relacionado sentimentalmente con él y si le gustaría hacerlo, pero no quería que fuese de esa manera al menos no por el momento.
Hicimos el amor y al terminar retomamos el tema, y ella me propuso que estaría dispuesta a complacer mi curiosidad pero no con H. ya que con él no sabría hasta donde parar, me suplico que todo lo dejara en sus manos y ella me avisaría cuando, y con quien, si yo estaba de acuerdo. Le di un beso largo y comenzamos de nuevo a hacer el amor y deje el asunto en sus mano…
Continuara...
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