Yo y mi amigo Manuel nos sentamos en una banca, en aquel hermoso jardín de la secundaria, pronto empecé a alistar mis cosas para poder explicarle el tema que habíamos visto el día de hoy en la clase de Matemáticas, porque por algún motivo que mi amigo me contó no pudo venir a la clase de hoy, antes que nada vi mi reloj eran las 13:30…
Mientras le explicaba sentía como su mano me acariciaba suavemente mi rodilla, estaba un poco temerosa porque sentía como su mano ascendía por mi...
muslo y explorando por debajo de mi falda escolar cada minuto que pasaba aun así tuve que comportarme como si nada estuviera pasando, la sensación del éxtasis recorría mi cuerpo cada vez con más intensidad y mientras le seguía explicando el tema, luchaba contra mi misma para que no se me quebrara la voz, una sonrisa encantadora y malévola a la vez se hacía cada vez más marcada en su cara.
Pronto sentí como su mano ya empezaba a acariciarme mi braga, ya ni podía respirar siquiera, se me hacía muy difícil hablar con firmeza.
Después de un rato de estar en esa situación tan excitante pero a la vez tan difícil para mí, se acerco uno de sus amigos, pensé que tal vez había escuchado nuestra conversación y se le había hecho interesante mi explicación, pero para mi desgracia sentí como aquel chico también empezó a tocarme mi otro muslo, esto ya era demasiado para mí, por un momento pensé que no podía soportar tanto.
Su amigo Alejandro no le bastó el estar disfrutado de la delicadeza y suavidad de mi muslo moreno, si no que sentí como su otra mano empezó a desabrocharme mi camisa escolar, no sabía que hacer no quería empezar a temblar pero ya casi no podía controlarme, Alejandro empezó a tocar mis redondos y medianos pechos, de pronto se abalanzo contra mí como un vampiro y empezó a lamerme los pechos, ya ni siquiera podía hablar, solo le rogaba a dios que no me follaran en aquel parque a la vista de todos mis compañeros que seguramente nos estarían mirando. Sentía como mi amigo Manuel me lamia mi clítoris mientras que Alejandro lo hacía con mis pechos, no pude resistirme y me vine en los labios de mi amigo Manuel.
Alejandro me ayudó a reincorporarme y al mirar hacia abajo, vi que ya no era Manuel el que me había estado chupando mi vagina, me quedé en shock no sabia que pensar ni que decir, ya me había transformado en su muñeca, estaba paralizada, solo me dejaba guiar por ellos, así que me colocaron contra una pared y sentí como me follaban, no sabia quien lo hacia, o si era uno, dos o tres, solo sentía las manos que se sujetaban a mis pechos y la polla que me penetraba, solo oía gemidos diferentes con diferentes voces, mis pechos fueron tocadas por muchas manos.
Por fin todo había terminado, llorando vi mi reloj, eran las 16:45
Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí





© RelatosEroticos.com 2010 Relatos Eroticos no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de RelatosEroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.