La Virgencita Del Placer

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La Virgencita Del Placer

Categoría: Fantasias Comentarios: 0 Visto: 729 veces
Ajustar texto: + - Publicado el 06/02/2012, por: Anónimo

Hola cariño mío, soy una virgencita que necesito un padrecito que me ensene el camino del paraíso. No sé cómo llegar allí solita. Me siento confusa. No sé que tengo. Me palpitan el corazón y el clítoris. Me tiembla todo el cuerpo. Mi vagina se encuentra toda mojadita. Me siento sucia y perdida sin un padrecito.
El padrecito tan dulce y comprensivo, lleno de <span><a class="hilight" onMouseOver="driveAd(‘amor’); displayAd();" onmouseout="hideAd();" href="javascript:void(0);" target="" id="href_amor">amor</a> </span> y ternura, solamente deseando ayudar, me bendice con su candela encendida. La candela se derrite cuando me penetra y poco a poco baja el esperma de la candela por mis piernas temblorosas de excitación. Siento que me desvanezco. El padrecito me ayuda a recobrarme cuando pone en mi boca una fruta carnosa y jugosa semejante en forma a un banano y con una textura sabrosa parecida a la carne. Por un orificio pasa el elixir del placer. Ya el padrecito sabe como consolarme. Siempre que me siento perdida voy a sus aposentos a pedir auxilio. El nunca me niega su ayuda. Me toma en sus brazos, me acuesta suavemente. Me quita mi velo y mi batita con su boca para poder acariciar mis pechos, mi ombligo, mi vagina y mis muslos con sus dulces y suaves manos. Primero me hace arder en fuego, me hace gritar como una gatita en celo a plena luz de la luna, y luego poco a poco mientras mete y saca la vela suavemente empiezo a regar mis jugos que bajan por mis muslos y siento que vuelvo en mi.
Le pregunto al padrecito que me ha pasado, el me dice que estaba en un transe de éxtasis. Para terminar me pide que inserte la candela en mi boca y que la chupe suavemente con mi lengua mientras el esperma se riega en mi boca. Una vez terminado el ritual, el padrecito me dice que debe montarme otra vez y revolcarme por toda la cama para asegurarse que la virgencita ha quedado totalmente desvirgada y no vuelva a sufrir de desolación.
Sin embargo, la virgencita sabe que ella volverá a sentirse desolada. Pero sabe que su padrecito estará siempre allí para penetrarla cuantas veces ella lo necesite.
Ven padrecito riégate todo. Primero en mi boca y luego en mi vagina. Estoy sedienta de tu lechita… Mmm…
Tú virgencita caliente!!!

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