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Una sombra sobre mi

Enviado por ambarlor el 23/1/2011

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Una sombra sobre mi Publicado el 23/01/2011, por: ambarlor

Sabéis lo que dicen de eso de no meterse en rincones oscuros y sombríos cuando es de noche, pues es totalmente cierto. Yo confiaba mucho en mi misma, se karate y boxeo, y por eso no me preocupaba encontrarme con algún maleante nocturno, sabía que podía con él, pero nunca me hubiera esperado encontrarme con aquello.

Una noche, después de salir de la discoteca, decidí dar un paseo nocturno hasta mi casa. A altas horas de la madrugada mi barrio esta sumido en la mayor tranquilidad...

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posible, no se ve ni un alma. La tranquilidad de la noche me sume en una paz que no podría comparar con ninguna otra cosa. Pero esa noche fue diferente.

Al cruzar una esquina percibí cierto movimiento cerca de mí. Me di la vuelta, pero no observe nada fuera de lugar, no había nadie, por lo tanto seguí como si nada. Entonces una sombra negra y fugaz me arrastró consigo hasta un callejón. No podía ver nada, me había tapado los ojos con sus enormes manos y me tenía sujeta por la cintura a espaldas de él. Estaba muerta de miedo. Comencé a forcejear pero era incapaz de moverme, aquel hombre era demasiado fuerte. Intente soltarme, darle un pisotón, incluso morderle en la mano, pero nada funcionaba. Él seguía inmóvil sujetándome como si no le costara ni un ápice. Entonces cuando comencé a temblar de miedo, me giró y me puso frente a él. Era un hombre alto, con una complexión no muy musculada para ser tan fuerte, y sus ojos color negro azabache, se clavaban en los míos como queriendo ver mi alma, mi ser y mi pureza. No sabía que hacer o que pensar, estaba muerta de miedo y no podía hacer nada.

En la penumbra de la noche, la luz de la farola me dejo entre ver su sonrisa, sus dientes, lo que hizo que terminase por enloquecer. Entre sus dientes destacan dos en particular, los colmillos que sobresalían por lo largos y afilados que los tenía. ¿Podía ser verdad? ¿Los vampiros existían? No podía creer lo que estaba viendo, pero no tarde en volver a la realidad, pues en un instante, me inmovilizo, y con toda la suavidad del mundo me aparto el pelo del cuello y comenzó a olérmelo y besármelo. Parecían caricias inofensivas hasta que de pronto note una punzada de dolor en el cuello. Me había mordido, y estaba empezando a drenarme. Mis rodillas empezaron a temblar y él me agarro más fuerte para que no me cayera. Me soltó las manos, pero yo ya no tenía ni fuerzas para poder soltarme. Entonces hizo un movimiento que jamás hubiera imaginado. Comenzó a deslizar su mano bajo mi vestido. Agarro uno de mis muslos y comenzó a acariciarlo. Me quito las bragas y sus dedos pronto encontraron mi clítoris el cual no soltó hasta que no empecé a gritar de placer. Era una sensación extraña. Estaba excitada y muerta de miedo a la vez. No sabía lo que quería de mí ni lo que podía esperar de él.

Entonces dejó de chuparme y se aparto un momento de mí para poder observarme. Tenía toda la boca llena de sangre, sus colmillo estaban totalmente al descubierto y sus ojos parecían brillar más que nunca. Se acerco a mí. Me agarro el pelo y comenzó a besarme. Metió su lengua en mi boca arrastrando mi propia sangre para que yo la saborease. Tenía cierto gusto a hierro, pero debido a la excitación del momento me supo mejor que nunca. Sus besos eran apasionados y con fuerza. Comenzaba a sentir más excitación y deseo que miedo.

Él pareció percibirlo y me arranco la camisa y el sujetador con maestría. Sus besos bajaron por mi cuello, se deslizaron por mi clavícula y terminaron en mis senos. Mis pezones estaban duros y rectos. Los mordisqueo y los beso hasta dejármelos rojos casi sangrando, lo cual me había sobre excitado. No podía creer lo que estaba pasando, jamás había sentido ese placer tan inmenso.
Me obligo a agacharme, a ponerme de rodillas. Se bajo el pantalón y me dejo ver su increíble miembro. Jamás había visto algo como aquello, era inmenso, terso y duro. Chupa me dijo, y eso comencé a hacer. Tenía un tacto suave, un sabor intenso que para nada me desagrado, por el contrario me hizo chupar con más intensidad. Deslizaba mi lengua a lo largo y ancho, me introducía su pene hasta que ya no cabía más, una y otra vez. Era impresionante.

Entonces cuando creía que iba a llegar al clímax me hizo parar. Me bajo las bragas, me puso contra la pared y me penetro bruscamente. Me cogió en volandas y me empezó a dar fuertes envestidas. Su pene se deslizaba dentro de mí, se introducía y salía casi por completo una y otra vez. Estaba muy mojada, disfrutando como nunca lo había hecho del sexo. Estaba cada vez más excitada, más mojada, más cachonda, casi sentía fuego en mi interior. No podía aguantarlo más y me corrí como nunca lo había hecho, pero eso no lo detuvo, el siguió y siguió penetrándome una y otra vez, lo que me llevo a mi segundo y tercer orgasmo. No podía creerlo.

Se tumbo en el suelo he hizo que me pusiera encima y le cabalgase. Su pene era la cosa más maravillosa que jamás me había pasado, me estaba otorgando un sin fin de placer con el que jamás había podido imaginar. Y cuando llegue al cuarto orgasmo él se corrió dentro de mí. Fue una sensación extraña y maravillosa a la vez. Estaba agotaba, satisfecha y confundida. No sabía lo que acababa de pasar, lo único que sabía es que había tenido el mejor sexo de mi vida. ¿Era verdad entonces el mito de los vampiros?


Despacio, sin prisas me quito de encima y nos incorporamos. Me vestí como pude, pues había roto la camisa, y cuando me volví, allí estaban esos ojos negros que me miraban profundamente. Se acerco a mí y me susurro al oído: “No deberías andar por sitios tan oscuros y sombríos a altas horas de la noche”. Y se fue como había venido, fugazmente y sigilosamente.
Desde entonces cojo un taxi para volver a casa, pero nunca me olvidare de aquello.

Calificación: 5 | Votos: 2
Categoría: Fantasias | Comentarios: 2 | Visto: 4031 veces

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Fotografia de groso21
Groso21

Me encanta tu relato. Tienes estilo. Es excitante y agradable. Y me permite conocerte. Y desearte. Quiero volver a encontrarte. Un beso para ti, cálido y húmedo a la vez. Hasta pronto.

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