Había decidido poner arreglo a esta situación. No podía seguir con este ritmo de trabajo y con mi apartamento hecho un asco todo el día. Soltero y con buen trabajo podía permitirme contratar a una mujer que un día por semana se ocupase de todo, sobre todo de plancha y de limpiar un poco todo este desaguisado.
Lo hablé con mi madre que era quien ponía orden de vez en cuando, y mientras fuimos vecinos le costaba poco, pero al jubilarse mi padre y marcharse al pueblo la cosa...
cambiaba, y me recomendó una señora, vecina nuestra que acababa de enviudar y se había puesto a limpiar casas debido a la precaria situación económica que le había quedado tras la muerte de su marido.
María es su nombre, 54 años, morena, no demasiado alta y de piel blanca. Buena mujer, de esas personas inocentes y que van atravesando la vida más bien con pena que con gloria, con cara de buena gente, tímida y educadísima, como las mujeres de antes.
El primer día que acordamos nuestra relación laboral mi mente ya comenzó a maquinar. Siempre he deseado las mujeres maduras, mucho más mayores que yo, y eso que ya no soy tan joven pues tengo ya 36 años, y lo normal es que empiece a pensar en niñas más jóvenes, pero sigo siendo un enamorado de las señoras maduras. Maria comenzó a rondar mi mente y mis masturbaciones desde aquel día, como podréís imaginar soltero y con esa edad me paso el día pajeándome, ya con cierto vicio pues lo hago dos o tres veces al día de forma constante.
El primer día que vino como es lógico estaba súper cortada, le enseñé la casa y le dije donde estaban los utensilios de limpieza y tras un rato allí con ella me marché a trabajar. Le pedí que me dejase la llave en el buzón de correos y que luego la recuperaría yo y más adelante veríamos como íbamos a solucionar lo de la llave de casa cuando yo no estuviese, para que ella pudiese entrar el día de limpieza sin problemas y de forma sencilla.
Así fueron las tres o cuatro primeras semanas, hasta que poco a poco fui quedándome más rato con ella cuando venía a limpiar y fui preparando el desayuno para tomarlo juntos antes de que comenzase a trabajar, y así fuimos conociéndonos, intimando y contándonos cosas personales de cada uno.
María pese a su timidez no tardó en comentarme que le extrañaba que fuese soltero, que era raro que no tuviese novia. Yo fui contándole mi vida sentimental y le dije que fuese discreta con mis comentarios y que entendiese que como me gustaban más las mujeres maduras que las de mi edad o más jóvenes pues así me iba, le quería explicar que ese gusto por ese tipo de mujeres aminoraba mis posibilidades de tener pareja. Le pedí que a mi madre no le dijese nada de lo que hablaba conmigo y ella aceptó.
Ella fue relajándose conmigo por que le distraía bastante tener esas charlas conmigo, había risas de vez en cuando y tras los últimos tiempos le venía fenomenal animarse un poco y volver a tener charlas serenas y divertidas con alguien, es más hacía mucho tiempo que no las disfrutaba al estar casada y encima se unía lo de su reciente viudedad. Así que en su vida normal tener conversaciones así le venían fenomenal.
Un día le conté en un momento de confianza plena que tenía metido en mi cabeza la desviación de que me gustaba oler la ropa femenina, ella lo escuchó con respeto y me preguntó al rato que por que me pasaba eso.
“No lo sé María”, le dije, debe ser por fetichismo o algo así, pero me gusta desde pequeño, y bueno te lo cuento en confianza, espero que guardes el secreto por favor, le dije. Tras ese comentario terminé mis tareas previas a la salida y me fui a trabajar como cada día, pensando en mi osadía por contarle eso, pero pensando también lo serena de su actitud al escucharme.
Un día compré un uniforme para ella y le dije que cuando viniese a casa usase esa bata que le había comprado así no estropearía su ropa y le dije donde debía dejarla cuando terminase de limpiar y donde podía cambiarse. A ella le pareció bien la idea y se fue a cambiar., y a estrenarla, en el fondo estaba viniendo a limpiar con ropa de calle y era una ventaja cambiarse y hacer sus tareas con ese uniforme.
Así lo fue haciendo las semanas venideras hasta que un día antes de marcharme y tras tomar café con ella pasé al cuarto donde se cambiaba mientras ella limpiaba el salón y ví su ropa colgada en el perchero y no pude resistirme a mirarla y a cercar mi nariz y mi boca hacia su camisa. Estaba colgada en un perchero, era blanca, una blusa típica de mujer, nada ostentosa, al verla no pude resistirme y acerqué mi cara oliendo su perfume. Era una mezcla de perfume de mujer y suavizante de su último lavado y al acercarme a la parte superior de la manga percibí cierto aroma a sudor, nada fuerte, he de decirlo.. Al contemplar su falda negra hice exactamente lo mismo, pasando mi cara y mi boca por donde debería quedar su sexo. Salí de allí totalmente excitado y ella seguía en el salón. Llevaba puestas unas medias negras debajo de la bata que le compré, de ropa interior no se había quitado nada, sólo había dejado colgadas su blusa y su falda y sus zapatos, nada más.
Al salir de esa habitación ella no hizo gestos de enterarse de nada, pero las mujeres no son tontas y ella tras saber cosas de mí tan íntimas como las que le había contado antes seguro que algo tendría en su mente. Charlé un rato con ella y al momento me fui al trabajo como de costumbre.
Así hice las siguientes semanas al venir a casa, en cuanto se ponía a trabajar entraba en esa habitación como quien no quiere la cosa y me acercaba a su ropa. Al tercer o cuarto día que lo hice, tras salir yo entró ella y salió al momento. Yo sé que las semanas anteriores también lo haría cuando yo salía de casa, pero ese día lo hizo delante de mi, salió y no dijo nada, fue un gesto que se atrevió a hacer delante de mi, lo mismo que yo osaba hacer lo que os he contado.
A la semana siguiente no sabía si entrar o no, me di cuenta que ese día no llevaba medias, sólo la bata, y su ropa interior, supongo, sus piernas blancas estaban al aire.
No iba a entrar pero no pude resistirme y al acercarme ví que además de su falda y su blusa estaban colgadas las medias negras que había traído puestas.
Ese gesto lejos de asombrarme me alegró, algo estaba cambiando en María y de momento sabía que ella había movido ficha. Cogí las medias y las olí lentamente, enteras recreándome en la zona que debería cubrir su sexo y mi sorpresa fue enorme al sentir el aroma de María impregnado allí, esas medias olían a mujer.
María me llamó en ese momento para preguntarme algo y dejé las medias en su sitio y salí del cuarto, ella me miró y seguro que observó que salía con cara de excitación y comprendió que lo de meterme en el cuarto donde se cambiaba estando ella sin excusa aparente no me daba ningún reparo, pero como era mi casa pues ella no decía nada.
Ese día hizo ella otro café, pidiéndome permiso antes, a lo que contesté que estaba en su casa. Al servirme mi taza me dice,” vaya como esta cambiando el tiempo, hoy ya me he tenido que quitar mis medias, ya se nota el calor””. Yo quería morirme, lo dijo inocentemente pero detrás de ese comentario había algo más. Me preguntó si estaba conociendo a alguna mujer y le dije que no, que todo seguía igual, que de momento estaba más solo que la una. Ella me miraba con ternura, como haciéndose cargo de la situación, parecía que coqueteaba y yo la seguía con la mirada gastando bromas y riéndome con ella, de pronto me pide dinero y me dice que va al súpermercado, que necesita líquido para el baño, se lo doy y me quedo en casa para abrirle la puerta y cuando vuelva marcharme ya al trabajo.
Al salir me fui directo a la habitación y cogí sus medias, la olí y las lamí por completo, humedeciéndolas, y no pude resistirme y me comencé a hacer una paja con ellas. Rodeé mi verga con ellas y rápidamente me corrí como un loco encima del nylon, dejándolo todo mojado y oliendo a macho. Ella volvió con la compra y no sabía donde meterme, se iba a dar cuenta de todo y por eso quería irme rápidamente, en ese momento me dijo “dame un segundo que necesito guardar mi monedero y ya salgo a despedirte”. Entró y salió al momento con cara seria pero relajada y me despedí de ella un poco avergonzado y me fui.
A la semana siguiente cuando llegó venía espléndida, su pelo recién peinado de peluquería y su cara resplandecía de felicidad, así que decidí relajarme y esperar que no me dijese nada de su sospecha sobre mis actos y de haber encontrado sus medias húmedas de mi eyaculación sobre ellas y que no se lo tomase a mal. Entró en mi habitación mientras hacía café y salió cambiada, ella no me dio ninguna explicación de su cambio de hábito y se comportó con naturalidad, había cambiado delegar para cambiarse de forma natural.
Tras tomar el café y entrar a vestirme ví su ropa en mi cuarto y me llevé la sorpresa de que además de su falda y su blusa estaban allí sus medias, su sujetador y sus bragas, me quedé perplejo y me fui a cogerlas, ella me las había dejado allí, de ahí su cambio de hábito al cambiarse. De pie me las llevé a la boca y comencé a olerlas, eran fabulosas, olían profundamente a mujer, a María y su aroma me gustaba muchísimo. Comencé a masturbarme y sentí los pasos de María que creo que se detuvo detrás de la puerta de mi dormitorio , yo sabía que ella lo hacía a propósito así que decidí seguir, sabía que si abría la puerta ella estaría detrás, pero no iba a hacerlo, seguí masturbándome y decidí respirar con deseo,, quería que me escuchase, y así lo hice, mientras me masturbaba jadeaba cada vez con más fuerza e incluso llegué a pronunciar su nombre de forma audible para que me oyese, cogí sus medias y junto con las bragas me rodeé la verga y me corrí jadeando casi como si estuviese sólo, osea para que me oyese bien. Justo cuando terminé la oí retirarse de la puerta y ponerse a limpiar como si nada. Salí sin timidez y como si no pasase nada, le comenté un par de cosas y me fui a trabajar.
Al salir y casi cuando estaba en la parada del bus me percaté de que mi portátil estaba en casa, así que regresé y entré con mi llave y cual fue mi sorpresa que mientras me reía de mi mala cabeza observé que María llevaba puestas las medias, justo las que yo había manchado unos instantes antes. Ella mantuvo el tipo y yo también, no dijo nada, lo dimos por aceptado, ese era nuestro juego.
A la semana siguiente llegado el día y tras habernos visto en medio de la semana para tomar un café, cosa que pasó por casualidad o no, por que me la encontré en la calle y curiosamente no tenía nada que hacer y la invité y me dijo que sí, que fuésemos al centro comercial que no veía bien que nos viesen juntos en un bar del barrio y fuimos.
Pues llegados a la cafetería nos sentamos y pasamos un rato divertido, relajados pero sin hablar del tema, los dos hacíamos como si no pasase nada y los dos sabíamos lo que hacíamos el uno y el otro.
Esa semana una vez en casa María volvió a cambiarse en mi dormitorio, y tras salir, sin medias y tomar el café se puso a trabajar en el salón. Al disponerme a entrar a vestirme me miró a la cara como diciéndome,”sé a donde vas” y yo la miré del mismo modo y entré. Ese día sus bragas eran blancas, de encaje, discretas pero más alegres que otros días, sabía que me escuchaba tras la puerta, y me volví de espaldas y bajé mi pantalón del pijama, llevándome las bragas a la boca. Mi sorpresa fue enorme, estas bragas olían mucho más, como si estuviesen más usadas, aunque sin manchas, eso no lo soportaría ella, solo las había impregnado más abundantemente para mi.
Seguí masturbándome excitado cuando advertí mirando el espejo de la pared del dormitorio que la puerta estaba abierta, aunque yo a ella no la veía seguro que estaba viéndolo todo. No me corté, seguí tocándome y comencé a gemir y a pronunciar su nombre. Cogí su blusa y acerqué mi boca a la parte donde tocaba con sus axilas y aspiré profundamente asegurándome de que me viese y tras eso cogí sus medias y las lamí por completo, recreándome en los talones de las mismas y en la zona que cubriría sus pies. No se oía nada en la casa, estaba tras la puerta seguro, mirándome, cuando me agaché y cogí uno de sus zapatos y me lo llevé a la boca sin dejar de masturbarme rodeando me verga con sus bragas blancas. Me moví un poco y pude ver parte de su cuerpo, ella quiso irse pero al quedarme quieto resistió y se quedó.
Seguí sin moverme para que se tranquilizara y sin brusquedades me puse de forma en la que podía verme directamente mientras me tocaba. Le estaba enseñando mi verga mientras la rodeaba con sus bragas y mientras metía mi nariz en sus zapatos. Podía sentir la seriedad de su mirada y seguí sin mirar hacia la puerta, solté su zapato y subí las bragas a mi boca metiéndomelas dentro mientras cogí la blusa y rodeé por completo mi verga y comencé a acelerar mis movimientos. Así jadeando y llamándola con mis ojos cerrados me corrí sobre su blusa dejándola completamente manchada de semen y con sus bragas en la boca.
Ella aguantó unos segundos tras la puerta y cuando me estaba recuperando la cerró dejando claro que lo había visto todo. Al salir nos miramos y no dijimos nada y me marché al l cuarto de baño a ducharme, al entrar en la ducha la oigo decirme que vuelve enseguida, que se lleva las llaves que va a por lejía que no hay. Salgo de la ducha, me visto y llega ella, al mirarla la veo vestida con su ropa, y me dice que no le gusta ir con uniforme al supermercado, entra suelta la bolsa y pasa delante mia con la blusa que ha servido para soltar todo mi semen puesta sobre su cuerpo.
Sirve dos cafés y me dice “ahora me cambio cuando te vayas y sigo con la tarea”. Tiene puestas hasta las medias y supongo que las bragas también, se comporta con naturalidad, incluso se mira donde ha caído parte de mi semen, que ha manchado la zona sobre sus pechos y con la mirada parece decirme que lo sabe y que lo mire. Me dispongo a salir y ella desde la cocina me dice, “ luego cierro y te dejo las llaves en su sitio y lo otro en el suyo”, no sabía que quería decir pero no dije nada y me fui.
Al volver, cogí las llaves y subí pensando que me quería haber dicho, cual fue mi sorpresa que al entrar en mi cuarto estaba sobre mi cama sus bragas blancas y sus medias y una nota que decía, “me he llevado la bata para lavarla, la traigo yo el próximo día, disfruta del regalo”.
No me lo podía creer, María me entregaba su ropa interior, me la dejaba allí para recrearme con ella. Las tuve un par de días por allí encima, sin guardarlas, oliéndolas y saboreándolas y tres días después suena el teléfono , un sms, que dice,” no me las estropees, quiero recuperarlas y lavarlas yo misma y seguir usándolas….!” No me lo podía creer, era ella y le contesté,” no te preocupes, están nuevas, sólo que llenas de semen, muy llenas diría yo, están todo el día por aquí encima y ya sabes….. soy un fetichista redomado” . Al momento me contesta y me dice,” lo sé, ven luego de noche y déjamelas en mi buzón, quiero ponérmelas esta noche para dormir con ellas!””Mañana las lavaré cuando me levante”.
Increíble me volvía loco este juego, y así lo hice asegurándome que justo antes de llevárselas soltaba sobre ellas mi último chorro de buen semen. Llamé a su telefonillo y me abrió sin decir nada, entré y las solté en su buzón y salí. Al llegar a casa recibo un sms que dice:”Recién trabajadas machote mío, aun están calientes y ya las tengo puestas, antes he comprobado que huelen muchísimo a ti, se ve que las has usado bastante, eso me gusta.” A lo que contesté,” llevas puestas tus bragas que llevan encima muchos chorros de mi semen, semen que emano al pensar en ti y en este juego, siéntelas en tu piel por que todo eso es por ti.”
Al rato suena mi móvil y leo,” hacía tiempo que no me masturbaba sola y con tanto placer, pero esta semana ya van varias veces, sigo con ellas puestas y muy corrida, no sé por que hago esto, pero me gusta, espero que guardes el secreto tan bien como yo.”
No quise contestar, la llamé y ella contestó en silencio y le dije por teléfono “si las llevas puestas quiero que sepas que voy a tocarme de nuevo, es más ya lo estoy haciendo, solo quería decirte eso, descansa” “disfruta” fue lo único que dijo y colgamos el teléfono excitadísimos-
Cuando volvió a tocar el día de su visita habían pasado tres días de aquella noche, entró y nos saludamos, no hicimos ningún comentario sobre el tema y yo ese día tenía más prisa de la cuenta y encima sentía algo de timidez, cuando le dije que me iba rápido ella optó por no cambiarse y al intentar salir me llamó y me dijo,”toma, llévatelas,ya te llamaré para que me las devuelvas, la semana es larga para los que estamos solos”
Se acercó a mi, subió su falda y delante mía se bajó las bragas despacio sacándolas por sus pies. Pude ver una mancha blanquecina en ellas que seguro que era flujo y mirándome me las llevó a la boca y me dijo ,” toma, son para ti”. Las olí levemente y las cogí con mi mano mirándola a la cara, las olí delante de ella cerrando mis ojos y respirando fuerte para que viese que sentía, abrí los ojos y saqué las bragas de mi boca, bajé la bragueta de mi pantalón y saqué mi verga con ella delante, muy cerca, y comencé a masturbarme mirándola fijamente, oliendo sus bragas y pronunciando su nombre, ella impávida estaba quieta mirándome mientras me masturbaba, al momento me corrí sobre ellas como un loco y al recobrar el aliento guardé mi miembro y me agaché con ellas hasta sus pies diciéndole “llévalas puestas hasta que te vayas, luego me las dejas ahí!”” “Sí, pónmelas tu mismo”, me dijo, “cúbreme con ellas, cubre a tu hembra con sus bragas corridas por ti, así estaré hasta que me vaya, mojándotelas bien”.
Salí de casa excitadísimo y al rato recibo un sms suyo qque decía,” me he corrido sobre ellas, me he tendido en tu cama que aún no la había hecho y ahí me he masturbado pensando en que soy tu amante y tu mi hombre, la cama huele a ti y eso me vuelve loca”
Le contesté” deja la cama sin hacer hoy, quiero acostarme luego en ella y sentirte, quiero oler el lugar en el que te has corrido pensando en mi”
Al llegar del trabajo y tras hacérseme el dí alarguísimo me fui al dormitorio y allí estaban las bragas y las medias y al lado una mancha sobre la sábana que delataba que había emanado gran cantidad de flujos y que se había cuidado de dejarlos allí. Los olí y olí sus bragas que estaban más húmedas que otras veces y olían a pis, las había orinado un poco antes de irse, era la primera vez que el líquido maravilloso amarillo entraba en escena entre nosotros.
Esta vez fui yo el primero en mensajearla,” buen regalo Maria, dejármelas orinadas ha sido una sorpresa. Gracias. Y me contesta,”sabía que te iba a gustar, sé que quieres todo de mi, pues ahí tienes un adelanto, huéleme, huéleme entera, huéleme orinada.”
No pude resistirlo, me puse a cien y me corrí como un loco. Antes de correrme , cogí unos slips míos y los oriné por completo y junto con sus bragas me dirijí a su portal y conseguí entrar sin llamarla al encontrarme la puerta de su loque anierta y lo metí todo en su buzón. Una vez en casa le escribí un sms y le dije: “ baja y coge eso, a ver que te parece”. Al rato leo un mensaje suyo que decía:” gracias amor, justo lo que necesitaba, hace tiempo que huelo tu ropa interior cuando pongo lavadoras, me encanta hacerlo, huelen a macho, los estoy lamiendo ahora mojados por ti, bien orinados por mi macho, voy a correrme como una niña”
Al dií siguiente la llamo y me dice que va a limpiar a casa de no se quien, una clienta que la contrata dos días seguidos en la semana, y le digo, María, son sanos, son gente de bien? “Si”, me contesta pues coge un slip de él y unas bragas de ella y traételas a casa sin decir nada y mañana las devuelves, “ Si puedo lo haré, haré lo que me pidas”, me dijo y colgó el teléfono.
Esa tarde la llamé para que viniese a casa y venía con eso, entró y la saludé, preparé café y le dije,”traes eso”? “ si”, contestó, las sacó de la bolsa y me las tiró encima de la encimera de la cocina,”huélelas, lo estás deseando” Las cogí y las miré, me gustaban, y las olí delante de ella,”que cerdo eres, seguro que te excitas” “Si, ya me conoces, me gusta esto, huelen fuerte a hembra” “Si, son las que más olían del cesto, están hasta meadas, seguro que tiene pérdidas la cincuentona esa” “Están muy meadas y resecas, justo como me gustan, me saben de maravilla, están muy sucias” , le dije mirándola. “Seguro que ella te gusta, es tu tipo, es una mujer con mucho carácter, yo la odio, pero me excita verte a ti así”” Son de Eli, la dueña de la tienda de la esquina, la que era jefa de tu madre” Eli era dueña de una tienda de ropa en la que mi madre trabajaba como costurera cuando llegó al barrio. Sabía que al contarme de quien eran me iba a gustar mucho más.
Al decirme eso flipé, Eli me gustaba y su carácter era fuerte, era dueña de una tienda y tenía galones.. “ Se te nota demasiado cabrón, estás excitado, huélelas, huele su aroma, lámelas perro” Sus palabras me encendieron y más aun cuando ví que sacó unos slips de la bolsa y los llevaba a su boca.” Son de el”?, le pregunté. Si, son del borracho de su marido, es un asco de tío, golfo y alcohólico, pero……me da morbo que sea tan sucio, que huela tan fuerte a macho.
Así los dos oliendo ropa interior de otra persona juntos en mi casa comenzamos a masturbarnos, yo saqué mi verga de mi pantalón y con las bragas de la dueña de la tienda en mi boca comencé a meneármela jadeando y excitándome al máximo, ella subió su falda y mostró sus nalgas blancas y con los slips en su boca oliéndolos y muy sucios comenzó a masturbarse también jadeando como una posesa. “Me encanta lo sucios que están, me gusta como huele a macho sudado y orinado”, me dijo. “Eres una guarra” le dije mientras seguía pajeándome con las bragas de Eli en mi boca. Ella se giró hacia mi y cogió mi verga abandonando su sexo y yo llevé mi mano hacia su entrepierna comenzando a masturbarla, en ese momento sacó los slips de su boca y me miró fijamente con cara de salida y me dijo,” deja esas bragas, dámelas a mí y huele estos slips” , dirigió la prenda a mi boca y yo la otra a la suya y nos la refregamos el uno al otro por la cara y por la boca al rato de estar así los dos nos corrimos juntos por primera vez……….. y se marchó con las prendas a su casa para devolverlas mañana.
Era la primera vez que olía un slip masculino, en el fondo es un asco, los tíos no nos limpiamos y al rato de llevarlos puestos ya huelen bastante a todo tipo de flujos y olores. No pude evitarlo, los dos nos excitábamos mucho con estas cosas. María al día siguiente fue a trabajar a esa casa y devolvió las prendas con lástima pues habían servido para masturbarnos juntos y mutuamente por primera vez.
Estuvimos dos o tres días sin vernos ni llamarnos, su cita con la limpieza de mi casa se acercaba y fijé ahí el momento de nuestro próximo encuentro, en el fondo sentía cierto corte por haber hecho esas cosas, pero ella me llamó y me preguntó que si estaba en casa, le contesté que llegaría en una hora y me dijo que tenía que verme. Una vez en casa sonó el telefonillo y le abrí, sentí como llamaba al ascensor y me puse nervioso, Llegó a mi planta y empujó la puerta que la había abierto yo. Entró y me saludó, estaba seria, muy seria y me miró a la cara y me dijo que traía una cosa para mi. Abrió su bolso y sacó un bote de plástico transparente, al mirarlo deduje que podía ser y me dijo: “está reciente, lo he llenado poco después de llamarte, quiero que te lo bebas ahora delante de mí.” Lo cogí y ella seguía de pie delante de mi, subió su falda y apartó sus bragas hacia el lado y comenzó a masturbarse. “Bebe un sorbo” me dijo, “bébete un poco de mi orina, quiero verlo”. Miré sus piernas desnudas y su falda levantada y entré en un estado de excitación importante, su mano no paraba de acariciar su clítoris y en ese momento dirigí ese bote a mi boca y bebí un trago de orina. Estaba caliente aún, muy salada, pero me gustó hacerlo. Ella al verme cerró sus ojos y sintió muchísimo placer por lo que pude deducir del gesto de su cara. “Sácate la verga y mastúrbate ahí sentado tal y como yo hago, quiero verte y dale otro trago a mi orina” Saqué mi verga erecta y comencé a moverla delante de ella, en ese momento ella me quitó el bote y lo llevó a mi boca y me dio de beber, en ese momento al verse ella misma haciendo eso se corrió delante de mi, alejó el bote de mi boca y sintió un enorme escalofrió que recorrió su cuerpo, se corría como una posesa. Al recobrar el aire cogió sus bragas soltando el bote y se limpió la entrepierna y me las tiró al sofá, me miró y me dijo que se marchaba y que quería que bebiese todo ese pis y que al tenerlo terminado se lo hiciese saber en un mensaje. Se marchó y me quedé sentado, empalmado y dirigí el bote a mi boca bebiendo todo de una vez y haciéndome una fabulosa paja. Al momento me corrí y le envíé su mensaje. “ Me he bebido todo el bote, me ha gustado, tiene un sabor muy salado y al final casi no puedo, pero he sido obediente y he tragado hasta la última gota de tu orina, gracias por dejármela y por pedirme que la bebiese.” Era un mensaje fuerte, en él reconocía una debilidad por su pis y eso me colocaba en posición de desventaja, pero era cierto me había gustado mucho bebérmelo. Maria tardó en contestar y al final recibo unas palabras de ella escuetas que me dan las gracias y que me invitan a seguir siendo un cerdo, a seguir deseando investigar en este mundo y a que ella también participe de esta aventura, en ellas me dice: “ Gracias amor, sabía que lo beberías todo, sé que te mueres por mi y por mis flujos, yo también, tenlo en cuenta amor mío, descansa y se bueno”.
Al día siguiente fui al trabajo pensando en eso, vaya papeleta, me había convertido en un bebedor de orina y lo peor es que me gustaba. En el trabajo había dos baños como es lógico, chicos y chicas, como es usual el de chicos estaba siempre peor que el de chicas, suelen ser más limpias, bajan la tapa, se sientan, se limpian y dejan el baño bien no como nosotros que tras unas horas parece un estercolero. Una vez avanzada la mañana me mensajea Maria y me recuerda la aventura de ayer noche y me pregunta que si quiero más pis en mi estómago, en ese momento comienzo a excitarme tras recordar esos momentos y al rato le contesto que si, que por supuesto quiero beber más orines de mujer, y ahí queda la charla.
Tras ese momento mi mente comienza a desear más momentos sucios y se me ocurre lo siguiente, como no tenía mujeres dispuestas a darme su líquido interno decidí buscarme fórmulas alternativas y tras pensarlo bien y detenidamente esperé a que una compañera saliera del baño y tras eso me levanté y me dirigí rápidamente hacia ese servicio. Llevaba mi jarra del agua y entré corriendo y me acerqué a la taza del water y sumergí mi taza en el agua que había quedado en el fondo de la taza, por suerte no había tirado de la cisterna, cosa rara y en ese momento abrí la tapa de la misma y desenganché el mecanismo para que nadie más pudiese tirar de ella y utilizarla, así que tras hacer salí y entré en lo baños de hombres e hice como si orinase y me fui con la jarra a mi mesa. Lo que llevaba era una mezcla de agua y de meados de mi compañera Lupe, 40 años, casada, muy normalita. Seguí trabajando y ví como otra compañera entraba a orinar y salía al momento, pensé que no podía haber usado la cisterna por que yo la había desenganchada y en ese momento me levanté y fui al baño. En efecto el agua del fondo era amarilla, estaba ahí su meada y decidí tirar en el lavabo el contenido de mi taza y llenar de nuevo la misma con ese líquido cogiéndolo del fondo de la taza. Lo hice y salí arriesgándome a que me viesen y tuve suerte, llegué a mi mesa y me senté. En ese momento miré el contenido de mi taza y ahora si que veía algo diferente, muy amarillo, denso, con contenido y lo mejor, desprendía olor a pis, tenía pis verdadero, concentrado sin diluir con agua. En ese momento ví que en el Messenger tenía conectada a María y no dudé en contárselo y ella flipó y se molestó un poco por no ser la dueña de esa orina pero no tenía derecho a decirme gran cosa así que cambió su pensamiento y pasó al ataque pidiéndome que me lo bebiese allí mismo y que lo hiciese mirando a su dueña, a quien lo había meado allí momentos antes. La miré, era de Noelia, 55 años, administrativa de la empresa, casada, seria, normal, sin nada que destacar, sólo su edad y su cuerpo que demostraba la edad que tenía. Eso me gustaba, mayorcita y yo con sus orines en mi poder, la miré y probé sus caldos, estaban superfuertes, tenían mucho sabor, mucha sal, mucho color, eran densos y se lo conté a María. “ Que cerdo hijo de puta eres Jose, alucino contigo, eres un salido, un degenerado, pero me estás ayudando mucho abrir mi mente y quiero seguir jugando contigo y que juegues conmigo”.
Tras leer eso cogí la taza y la terminé de un trago, tenía la garganta llena de sal, saturada de sabor pero era feliz y estaba muy excitado, miraba a Noelia y pensaba en que sus orines estaban en mi boca, mi garganta y mi estómago y eso me gustaba mucho. Lo peor es que quería más, más olores, más prendas.
Salí del trabajo y fui a casa, al llegar y subir a mi piso sonó el telefonillo, “ábreme” me dijo y subió María, entró y me miró cerrando la puerta, avanzó hasta mi y se quedó de pie delante de mí, se subió la falda y me colocó su sexo delante de mi cara. “Estoy celosa cerdo, estoy muy celosa por tu culpa, así que ahora quiero que bebas mi orina, tengo muchas ganas de mear desde hace rato y quiero que lo bebas ahora”. Así de pie comenzó a orinar sobre mi ropa apartándose las bragas, me meó la cara, boca, cuello, ojos, pelo. Lo bebí en la medida que pude, no todo, pero bastante. Cuando terminó me indicó que la limpiase y así lo hice, comencé a comer su sexo hasta dejar totalmente limpio cada pliegue y tras terminar y verla salida se arrodilló y sacó mi pantalón y mi slip dejando mi verga al aire. Se acercó y comenzó a lamerla pidiéndome que pensase en Noelia, la dueña del pis de mi taza, así lo hice y al rato me corrí en su boca por primera vez. Fue grandioso.
Una vez corrido y limpiado yo y ella sacó de una bolsa unos slips de hombre y deduje que eran del marido de la dueña de la tienda, había vuelto a coger unos y cual fue mi sorpresa que me dijo que no eran de él. En la calle nuestra había unos tios todo el día que se dedicaban a aparcar coches y a estar todo el día bebiendo y sin hacer nada, ella había hablado con uno y se había ofrecido a lavar su ropa por caridad y él en su primera colada había incluido unos cuantos slips sucios. Me lo contó y me indicó de quien eran y me dijo,”lámelos hijo de puta”, seguro que te gusta, y por increíble que os parezca así lo hice. Me los llevó a la boca, olían fatal, estaban súpersucios pero me gustaba, me los refregó por mi boca y me los metió en ella, al sentirlos dentro oliendo a pis de macho me puse muy bruto y la cogí levantándola del suelo y la puse tras la puerta, la volví de espaldas y cogí la prenda y la metí en su boca y estando detrás la penetré con dureza por su coño hasta el fondo apretándola contra mipuerta de la calle y ella calló, lamió y dejó que su macho la violase con suma dureza, diciéndole que lamiese esos slips del vagabundo de la calle, sucios, orinados, sudados de varios días, así la follé durante un rato hasta que los dos nos corrimos como animales. La dejé respirar, saqué mi verga, me separé de ella y cogí los slips y se los puse como si fuesen sus bragas y le dije que se fuese a casa y que si al bajar estaban los vagamundos llamase al dueño de la ropa y le enseñase que los llevaba puestos, bajó y no estaban, mejor, eso hubiese sido demasiado fuerte……………..Era la primera vez que me la follaba, hasta el momento no habíamos hecho eso, tampoco lo habíamos necesitado, ahora cambiarían las cosas………
Me quede sin palabras, yo que imaginaba que mis relatos eran satisfactorios, este relato es unico alucinante FELICITACIONES, muy bien llevado creo que ya no se puede pedir mas tú si que eres un verdadero escritor erotico no tengo mas que decirte estoy asombrado
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