Ayer mi vecina me vino a ayudar a redecorar mi apartamento tras comprar unas cortinas nuevas. Finalizando el día ella estaba en una escalera intentando colocar la última cortina, y me pidió que la sostuviera mientras terminaba. La veía desde abajo, y no era cualquier vista; tenía una falda roja a las rodillas que dejaba ver un poco de sus hermosas piernas y sus bellos pies ocupaban unas lindas sandalias rosas. No pude aguantar detallar sus pies, tan hermosos, tan perfectos, de tamaño magnifico...
con 5 dedos rosados, redondos, tentadores, uñas perfectamente arregladas. Sus piernas eran gruesas y suaves, tersas y blancas. Intentando ver más pude descifrar un muslo grueso y sudado, tan escondido, tan provocativo.
Mi mano no se pudo contener y se puso sobre su pie, ella me miró y siguió con su faena. Yo empecé a acariciar su pie derecho, tan suave, tan liso, ella no hacía ningún gesto. Me excité mucho y coloqué mis dos manos en sus piernas y las subí lentamente hasta tenerlas en sus glúteos, gracias a su tanga inocente e impúdica los pude tocar directamente, sin timidez los acaricié y sentí, carnosos, sudados, tan míos ahí, tan hermosos siempre, sin, separé sus glúteos y los uní de nuevos.
Levanté su pie derecho y lo saqué su sandalia y lo acaricié por completo, acerqué mi boca y bese su dedo gordo, lo lamí, mi lengua se deleitaba con su dedo, lo mordí, me lo metí en mi boca y lo chupaba como golosina, nunca una golosina supo mejor. Mi lengua rodó por todos sus deditos. Mi excitación era desbordante y me dominaba. Lamí todos sus dedos y hasta su talón, su pie mi juguete, mi juguete fetiche.
Ella me miraba con mirada cómplice mientras mi lengua subía hasta llegar a sus piernas. Mis manos jugaban con sus glúteos y mi boca subía lentamente. Puse mi cara frente a sus nalgas debajo de su falda y las besé. Sus nalgas eran redondas y suaves, dulces y deliciosas. Mordía su cola intentándola meter toda en mi boca, disfrutaba sus nalguitas perfectas y sexuales.
En un momento dado, ella se cohibió y penosa balbuceó algo casi indescifrablemente y se fue a su apartamento.
No se que haré la próxima vez que la vea, pero si se que ese momento no lo olvidaré en mucho tiempo.
Hermosa buenisimo tu relato sinceramente me calentó solo faltaría saber en ese relato que eres tú mujer u hombre. No obstante esta muy bien desarrollado te diría que es el sueño del fetichista de pies al menos es el mío sigue así y si eres fetichista tu tambien que se cumplan tus deseos.
que rico debio haver sido tener un par de pies asi de bellos y poder tocarlos y jugar con ellos
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