La puerta entreabierta dejaba observar disimuladamente la silueta de aquel cuerpo. Un moreno torneado, unos 182cm aproximadamente, solamente cubierto por un bóxer blanco. ¿Lo haría a propósito o simplemente descuidadamente se dejó ver? No lo sabía, lo cierto es que aquello le despertó una llama en su cuerpo, entre deseo, lujuria, emoción, incluso incertidumbre de lo que ocurría. El cuerpo se posó de espaldas dirigiendo su frente hacia la ventana y allí se quedó, Jean Carlos, sabía se llamaba...
así, era el nuevo chico del apartamento, tendría unos 26 años calcula él o unos 22, no sabría decir, tiene muchas otras cosas en la mente como para pensar en su edad o a qué se dedica. Sólo tiene espacio en su mente para contemplar aquel cuerpo de espalda ancha que mira disimuladamente a través de la abertura que deja la puerta sin cerrar. Alcanza a ver un tatuaje en la pantorrilla, parece un escorpión, no detalla muy bien. De pronto el tiempo vuelve a su curso normal cuando Jean Carlos hace indicios de voltearse, entonces él sigue su camino sigilosamente y consigue llegar a la puerta de su cuarto.
Estando por abrir la misma escucha los pasos que se acercan; Su corazón empieza a latir fuerte, tal vez nervios, tal vez ansiedad, tal vez excitación; logra abrir la puerta de su cuarto, entra y se da la vuelta justo para en ese momento deleitar de nuevo su vista cuando ve pasar a Jean Carlos por el pasillo con la toalla ceñida a la cintura, con el torso desnudo que segundos atrás había deseado estar tocando, sintió que su boca y su garganta se secaron. Jean Carlos sólo le dirigió la mirada a su rostro para decirle un “Hola” con una voz gruesa, masculina pero que seguía siendo dulce. Él sólo alcanzó a pronunciar un “Hey”, luego que pasó hacia el baño, él sólo suspiró y cerró los ojos por unos dos segundos. Justo en ese momento se dio cuenta que Jean Carlos le devolvía una mirada mientras cerraba la puerta del baño. Como si fuera posible su corazón aumentó la velocidad de sus latidos y la llama que había sentido segundos atrás se intensificó, recorría todo su cuerpo, su cabeza, su pecho, sus genitales y hasta sus piernas se sentían invadidas por aquel calor que invitaba al deseo.
Se sentó en su cama y escuchó como se abrió la ducha, ni por un segundo dejó de imaginar aquel cuerpo desnudo que estaba a una pared de distancia, mojando cada parte de él. En su mente vio como la toalla se desprendía del cuerpo de Jean Carlos, como el agua caía sobre su cuerpo, como sus manos encontraban sus partes, las rozaban y acariciaban, como el jabón jugaba a besar su cuerpo. Sintió cómo la sangre bombardeaba en ciertas partes de su cuerpo y poco a poco sintió como iba comenzando a tener una erección. De nuevo el tiempo quiso recobrar su curso normal, lo notó al escuchar que la regadera se iba cerrando, se imaginó al moreno saliendo de la ducha, con gotas en sus brazos, pecho y espalda, tomó uno segundos hasta que sonó la puerta del baño, escuchó que se abrió y sintió los pasos de Jean Carlos. Nunca cerró completamente la puerta de su cuarto, así que lo vio pasar de nuevo por el pasillo. Lo invadieron unas ganas de jugar al voyerista. Estaba muy nervioso, sentía que sus manos temblaban, pero la excitación era más fuerte. Se levantó de la cama y se dirigió al pasillo cautelosamente, observó que de nuevo la puerta del cuarto de enfrente no estaba cerrada, la luz del cuarto formaba un ángulo en la pared del pasillo, la única luz que se veía en ese momento, escudándose en la oscuridad salió al pasillo y se quedó mirando hacia el cuarto. Ahí estaba Jean Carlos, aun con su espalda mojada, debía ser futbolista o algo así, porque se le veían buenas piernas debajo de esa húmeda toalla, buscaba algo en las gavetas, él sólo se limitó a mirarlo de arriba abajo, sintió sus genitales ardiendo de nuevo, ya no podía pensar con claridad, la respiración era corta. Al fin supo lo que buscaba Jean, un par de bóxer que tiró sobre su cama, sin darse vuelta se soltó la toalla, mientras se secaba pecho y cabeza dejó ver toda la parte trasera de su cuerpo, una amplia espalda marcada, un trasero formado y apetecible, unas piernas de encanto. Sus genitales se humedecieron, la excitación era bárbara, dejó de respirar por unos segundos, Jean Carlos se volteó, él lo contempló con detención y deseo, su mirada se posó en su miembro primeramente, subió y vio el pecho y abdomen de aquel hombre que parecía era justo lo que necesitaba desde hace tiempo. Esos segundos parecieron que duraron por mucho, cuando por fin logró subir la mirada y ver la cara de Jean Carlos se dio cuenta que este miraba a la puerta, se quedó inmóvil pensando que no lo notaría, los ojos marrón claro parecían que lo miraban directamente a él, sintió miedo pero aún más excitación, no respiraba y su corazón se le salía del pecho, pero nunca dejó de observar con deseo aquel escultural adonis moreno de 182cm. Echó un paso para atrás como queriendo salir de su vista y justo en ese momento sonaron unas palabras que no sabría si escuchar u obviar: “¿Te vas a quedar ahí?” pronunció Jean Carlos.
AMIGO, DEBISTE AGREGAR LA PARTE DE LA HISTORIA DONDE LO HACEN , PA QUE SEA MAS INTERESANTE, EN TODO CASO LE HUBIERAS PUESTO FANTASIA AL TITULO DE TU RELATO.
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