Recuerdo aquel día, fue y ha sido la única vez en que he estado con un hombre y fue simplemente intenso.
Había acordado con mi novia de aquel entonces pasar un fin de semana en la playa, en un pequeño hotel frente al mar. Era Diciembre y la ciudad estaba bastante sola. Imaginaba que el hotel estaría igualmente despoblado y que sería ideal para descansar en la privacidad de la soledad. Nos veríamos en el hotel el viernes por la noche y regresaríamos a casa el día domingo. Luego de salir...
del trabajo aquel viernes conduje hasta el hotel, a dos horas de la ciudad. Al llegar pude notar que estaba –como lo había imaginado- completamente solo, tanto así que al registrarme la señorita de la recepción ofreció cambiarme a una suite sin costo extra. Yo estaba feliz, todo parecía indicar que sería un fin de semana perfecto. Llegué a la suite y llamé a mi novia al móvil, lo intenté un par de veces y no tuve éxito. Finalmente, al cabo de una media hora recibí una llamada a la habitación, era mi novia, me llamaba para decirme que no podría ir al hotel, que había dejado accidentalmente el móvil en casa de su hermana y que ésta, que estaba en estado en aquel momento, se había sentido muy mal y que ella, como su único familiar en la ciudad, debió acompañarle al médico de urgencias. Yo me ofrecí de inmediato en regresarme a la ciudad y acompañarlas pero ella insistió en que no lo hiciera, que si su hermana mejoraba o el médico le daba de alta pues ella se vendría de inmediato a encontrase conmigo, me pidió que la pasara bien y así lo hice. Pasé esa noche en mi habitación, tomé un baño, pedí la cena a la habitación, estaba realmente tranquilo, pasándola bien como me pidió hacerlo mi novia. A la mañana siguiente me levanté y fui a desayunar al comedor del hotel, solo una pequeña familia, un caballero y yo nos encontrábamos en el gran comedor. Comenzaba a desayunar cuando el caballero se levantó y pasó a mi lado, mientras pasaba levanté la mirada y me sentí un poco extraño cuando al pasar me dio los buenos días, no sé por qué, no sé si fue el tono de su voz o la mirada pero algo en él me hizo sentir incómodo. Luego de desayunar me fui a la piscina del hotel, estuve allí leyendo un libro, tomando el sol, sin nadie a mi alrededor. Al cabo de media hora decidí entrar al agua, como no llevaba conmigo mi short de baño me fui a mi habitación a cambiarme. Nunca uso trajes de baño, no me siento cómodo usándolos, me hacen sentir expuesto, siempre los utilizo pero bajo un short de baño. Ese día, considerando que el lugar estaba completamente solo me decidí ir con el traje de baño nada más. Modestia aparte tengo buen cuerpo, soy pequeño, mido apenas 1.60 pero peso 52 kg. así que estoy en buena forma. Llegué a la piscina y me fui directo a las duchas, no había notado que el hombre del comedor estaba justo enfrente, tomando el sol. Estando bajo el agua de la ducha me percaté de su presencia, él estaba allí, mirándome fijamente, me sentí desnudo al instante así que decidí parar la ducha e irme al agua de inmediato. Estuve en el agua unos 20 minutos, no quería salir hasta que aquél hombre se marchara pero pasaba el tiempo y el hombre permanecía allí. El cielo se nubló y comenzó a llover. No hice caso a la lluvia y pensé que con ella el hombre se marcharía, cuál fue mi sorpresa cuando al llegar nadando a un extremo de la piscina el hombre estaba allí, agachado al borde, esperando que yo emergiera. Cuando saqué mi cara del agua pude verlo y no pude evitar mirarle directamente al bulto grande que se le hacía en la entrepierna y que se le marcaba definidamente a través del traje de baño. Sentí que él pudo notar mi mirada y me puse rojo de la vergüenza, él no dijo nada al respecto, solo sonrió y me dijo “deberías salir, no es bueno nadar bajo la lluvia y menos si hay rayos como ahora”. Luego de decirme esto se levantó y se marchó. Era un hombre atractivo, de unos 45 años, cabello liso con algunas canas y un poco largo, buen cuerpo, velludo, de piel bronceada, de 1.80 aproximadamente. Lo miré marcharse y esa extraña sensación volvió a aparecer, sentí como se me endurecía el pene y se estiraba mi traje de baño. Estuve un minuto más en el agua tratando de pensar en cualquier cosa y en un par de segundos todo volvió a la normalidad, la lluvia se hacía más fuerte así que salí rápido de la piscina, tomé mi toalla y me dirigí a mi habitación, al pasar por la recepción me encontré con el hombre, él estaba conversando con la chica de la recepción y su conversación parecía que estaba por terminar, así que apuré más el paso y llegué al elevador, no quería encontrarme con él en el elevador, estando yo en traje de baño, aún mojado, sentía que sería demasiado incomodo, marqué el elevador y tardó unos segundo en llegar, apenas se abrieron las puertas del elevador me subí y desesperadamente marque el piso al que iba, ya cerrándose las puertas, una mano grande las detuvo desde afuera, era él, me había alcanzado. Entró al elevador y se fue al fondo, le pregunté a qué piso iba a lo que me respondió “así está bien”. Pensaba, “¿Me está siguiendo?, ¿Qué está pasando?”, llegué al 7mo piso y salí rápido del elevador, el hombre se bajó detrás de mí y caminó a mis espaldas por el pasillo, no era un pasillo largo pero se me hizo eterno, sentía como me miraba aun cuando no podía verlo, llegué a mi habitación y tardé otro par de segundos en abrir la puerta, justo al abrirla el hombre paso a mis espaldas, tenía la última habitación del pasillo, al pasar lo hizo muy cerca de mí, tan cerca que casi sentí como me rozaba. Entré a mi habitación y sentía que el corazón me iba a explotar, me sentí entre deseoso y temeroso, fue una extraña sensación. Entré al baño de la habitación y me dispuse a darme un baño, llené la bañera con agua caliente y entré, estuve allí unos 20 minutos, pensando en ese hombre, tan extraño, pensaba en su pene, en lo grande que se veía a través de su traje de baño y tuve una erección enorme de solo pensarlo. Me imaginé a mí mismo comiéndome esa polla y estaba me sentía como en un estado de trance, era extraño, hasta aquel día nunca había pensado en ningún hombre, ni una sola vez, y de pronto me estaba pasando esto. Salí de la bañera y justo al salir del baño tocaron a mi habitación. El corazón me iba a explotar, sabía que era él, lo presentía, pregunté quién era y no hubo respuesta, abrí apenas la puerta y allí estaba, se veía enorme. Me preguntó “¿Puedo pasar?” y extrañamente las únicas palabras que salieron de mi boca fueron “Por supuesto”. No me importó estar desnudo, con apenas una toalla alrededor de mi cintura, no me importó quien era el, el hecho de que no le conocía, no me importó si alguien lo había visto entrar a mi habitación, no me importó nada, simplemente lo dejé entrar y de manera cómplice cerré la puerta con seguro. El pasó y sin decir más palabras se sentó en mi cama. Me sentí como una prostituta, estaba en llamas, sentía que mis orejas hervían, mi corazón latía con fuerza y sin más dejé caer la toalla y allí estaba, completamente desnudo, frente a este hombre sentado en mi cama, con lentes oscuros, al dejar caer la toalla él se quitó los lentes y me dijo ven, sentía que me vendría, sentía que iba a explotar, caminé tembloroso hasta él, el abrió un poco sus piernas e instintivamente me agaché, desabroché su pantalón, él levantó un poco las caderas así que pude sacarle el pantalón, era un short color kaki de correa y con bolsillos a los lados, corrí el pantalón por sus piernas hasta sus tobillos y quité sus zapatos, usaba unos mocasines sin medias, y pude finalmente sacar sus pantalones y allí estaba su gran “bulto” otra vez frente a mí, esta vez separado por un pequeño interior color blanco, se veía enorme, al mirarlo solo me provocaba comérmelo, comérmelo por completo, recorrerlo con mi lengua y mis labios. Hice exactamente lo mismo con su interior, se lo saqué y mientras lo hacía él se quitaba la camisa, una t-shirt blanca, en un segundo estaba completamente desnudo y yo, agachado entre sus piernas, desnudo como él. Tomé entonces su gran miembro entre mis manos y comencé a comérmelo, debo admitir que fue una sensación deliciosa, me lo comí una y otra vez, sentía como iba creciendo en mi boca y estaba encantando, lamí su cabeza que en un punto estaba enorme y de color rojo, lamí sus testículos, me llevé su pene hasta el fondo de mi garganta hasta casi ahogarme, fue delicioso, no podía contener mi saliva que se desbordaba por el borde de mi boca, estaba hecho un animal, estaba demasiado deseoso de él. Luego de unos minutos el hombre me dijo “Vamos a la cama”, yo me levanté y me sentí mareado, como si estuviese ebrio, así mismo me subí a la cama y me tendí boca abajo, él mientras tanto se subió y quedó de rodillas sobre mí, con sus enormes manos abrió mis nalgas y me estampó un beso justo en el ano, me lamió los bordes y me dijo “Estas muy tenso, relájate para que no sientas dolor”. Supe entonces lo que se vendría, ese enorme pene que tuve minutos antes en mi boca me iba a penetrar. Pero no fue brusco, siguió lamiéndome y sentía como ese líquido transparente que los hombres botamos cuando estamos muy calientes brlotaba sin parar de mi pene que estaba a punto de explotar. Me escupió el ano y lentamente metió uno de sus dedos en mí, al principio me resistí involuntariamente y el me repitió “Relájate, estas muy tenso”. Le hice caso y me relajé y efectivamente pude notar como su dedo entraba y salía con mayor facilidad de mí, sentí luego que metía dos dedos y en ese punto estaba mareado, hirviendo, deseando tener esa gran polla dentro de mí. Unos minutos después así lo hizo, lo hizo lentamente, pude sentir como poco a poco esos más de 20 cm me iban llenando. Yo en cuatro, como lo hacen las perras, sentía como sus enormes manos empujaban mi cadera hacia atrás mientras con su pene dentro de mí bombeaba hacia adelante, escuchaba el sonido de mis nalgas al rebotar contra su bajo vientre, era divina la sensación, me sentía una prostituta, la excitación apenas me permitía sostenerme, mis brazos temblaban, él me tomaba por el pecho, palmeaba mis nalgas y me preguntaba si me gustaba, yo no podía ni siquiera contestar, metía su dedo en mi boca, yo lo chupaba desesperadamente, y me daba más y más. De pronto, se detuvo y bruscamente con una mano en mi cadera me tumbó de lado en la cama mientras de masturbaba, sabía que se vendría y sabía que lo haría sobre mí, acerco su pene a mi cara y yo me lo llevé de inmediato a la boca, no me importó el hecho de que había estado dentro de mi culo segundos antes, desesperadamente me lo comí como hice al principio y entonces él, con sus grandes manos tomó mi pene y me masturbó, bastó con un par de movimientos para que de la excitación yo me viniera, me corrí a chorros y justo en ese momento sentí ese gran chorro caliente de semen en mi boca, sabía extraño, pero no me importó, me lo tragué sin desperdiciar una gota. Así, tan extrañamente como comenzó, él se levantó, vistió y con solo un “Cuídate” se marchó.
Imagino que dejó el hotel en ese momento porque no lo vi más. El que no estuviese me alivió, me hizo sentir más tranquilo, sentí vergüenza pero a la vez me sentía complacido, sentía que había sido el mejor día en mucho tiempo, terminé de pasar ese sábado solo, recordando el momento, recordando el sabor de su semen, recordando su voz, fue la experiencia más intensa que haya vivido. Nunca supe su nombre ni él el mío, nunca repetí nada igual pero aún lo recuerdo y no puedo evitar mojarme con solo hacerlo.
claro que doloroso yo tambien tuve una primera relacion cuando estaba ebrio pero aun senti que como el hobre era un desconocido no se podia verlo su pija porque me llevo a un oscuro y me hizo que me bajara mi pantalon y solo atine a sentir que puso su punta de su mocho pico en la entrada de mi virgen anito o ricurita y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba adentro y lo mas fue que yo me desfogue rapido porque el sabido me ajitaba duro mi pene y el ni siquiera empezaba hasta que frunsi mi culito y fue ya, recien empeso el a meniarse pero sentia un dolr tremendo y no se imaginan que su leche como salia en cantidades hasta que llegue a mi departamento estaba envadurnada asi es mi querido amigo como se nos pasa eso sigue adelante despues te gustara mucho porque es rico los picos grandes y gruezos. chau
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