Primera vez con un hombre..

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Primera vez con un hombre..

Categoría: Gay Comentarios: 0 Visto: 9451 veces
Ajustar texto: + - Publicado el 15/04/2012, por: Anónimo

Hola a todos, me describo brevemente… tengo 25 años, hago algo de ejercicio y por eso tengo un cuerpo formado pero no al extremo, tez blanca, pelo corto negro y ojos marrones.
Toda esta historia comenzó hace aproximadamente 1 mes atrás, fue la primera vez que tuve sexo con otro hombre y saben algo? Me encanto. Para empezar vivo en un edificio de departamentos en donde el gimnasio está en el último piso y en su interior hay un sauna, muy bueno para relajarse después de una hora de ejercicios.
Un sábado fui como todas las mañanas a ver al conserje para que me preste la llave del gimnasio, por lo cual me resulto extraño ya que me respondió con un “alguien lo está usando en este momento, si quieres puedes utilizarlo”. A mí que me gusta hacer ejercicios solo, estaba peleando en mi interior si iba o lo dejaba para después, pero me supero el deseo de hacer ejercicio, al subir e ingresar veo que no había nadie en su interior, me hizo pensar que quizás se había ido y por error se le había quedado abierta la puerta, comencé con mis ejercicios, pero a los pocos segundo veo que sale un hombre del sauna (se me había olvidado revisar allí!), era alto, tez blanca, pelo negro corto, mayor que yo pero por no mucha diferencia. Me saluda cordialmente, lo cual respondo pero no podía dejar de mirar el pantalón de buzo que utilizaba y como disimuladamente mostraba el tamaño de su bulto dormido, en ese momento me preguntaba “porque miro detenidamente su bulto?” y mientras estaba perdido en mis pensamientos me dice que se marchaba, pero que me pasaba las llaves para que pudiera continuar con los ejercicios. No podía concentrarme y le dije que no se preocupe, bajaba en seguida. Sin darme cuenta estaba bajando en el mismo elevador que él, mirándolo detenidamente hasta que llega a su piso y se despide muy educadamente. Llegando a mi departamento y durante toda la semana no podía dejar de pensar en que sucedió y como seguía dando vueltas al asunto, me dije a mi mismo que era una tontería y se me paso un poco esa curiosidad por la semana. Hasta el sábado siguiente que esta vez yo estaba solo, ya terminando mi rutina, me quede solo con una toalla en mi cintura para seguir con un relajante tiempo en el sauna. Pero al pasar el tiempo y con el vapor, regreso a mi mente esa imagen, de él y su bulto, pensando en que deseaba ver lo que tenía escondido esa vez en su pantalón, sin darme cuenta veo que alguien entra y veo que era él!, lo veo solo con una toalla, mostrando su pecho bien formado, junto a unos brazos fuertes y bien formados. Al verlo así solo hacía que la idea inundara más mi mente, haciendo que sufriera una erección y al notarlo sin pensar me levanto, haciendo que se me cayera mi toalla mostrando mi pene, me llene de vergüenza y mientras intentaba tomarla, escucho un ruido y veo que él mismo bajo su toalla dejando su miembro libre, diciendo que como somos hombres, no hay nada de malo en estar desnudos, con la excusa de que ambos teníamos lo mismo y no teníamos que andar escondiendo nada, lo cual hizo que yo me sentara desnudo, pero me acerque a él sin siquiera pensarlo.
Lograba ver su pene, largo, grueso, no podía dejar de mirarlo y sentía más ganas de poder probarlo, sentirlo cerca de mi cara. Comencé a ponerme algo nervioso y decidí levantarme para poder ir a cambiarme, aunque en el camino me abraza fuerte por la espalda, en donde puedo sentir su pene poniéndose como roca y me dice “crees que no me di cuenta como observabas mi pene?”, estaba nervioso cuando escuche esas palabras y él sin pensarlo comenzaba a tocar mi culo con sus fuertes manos, yo nervioso pero excitado solo podía quedarme quieto disfrutando de sus toqueteos, masajeando mis nalgas, hasta que en un minuto me penetra con un dedo y yo dejo escapar un gemido. Siento como su dedo entra y sale de mi culo, penetrándome y abriéndolo suavemente. Me da una vuelta, se me queda mirando a los ojos y me dice, ahora tendrás lo que tanto mirabas, poniendo sus brazos en mis hombros agachándome hasta tener mi cara frente a su hermoso pene, me quede mirándolo detenidamente, era tan grande, precioso, que deseaba con todas mis fuerzas poder tenerlo dentro y sin pensarlo ya estaba lamiéndolo como un sabroso helado, esperando por su centro cremoso, le lamia el glande de una manera sensual y lenta, llegando a saborear su liquido pre seminal, era salado pero me encantaba, hasta que llego a sentir la necesidad de metérmela entera en la boca, empiezo a chuparla como si fuera una aspiradora, mientras a ratos miraba su cara llena de placer, me decía “me encanta como la chupas”, “sigue, no pares” y eso me ponía más caliente cada minuto. Hasta que me dice “trágate toda mi leche”, tomando con sus manos mi cabeza, metiendo todo su pene, sintiendo como dispara su delicioso néctar dentro de mi boca, tan goloso fui que me comí toda y fue un placer tan exquisito que hizo que me pusiera en posición para que pudiera penetrarme.
Tomando su pene con su mano empieza a jugar cerca de mi culo diciéndome “quieres que te la meta?”, “dime si lo quieres”, a lo cual yo conteste sumiso “Dame tu pene”, “quiero saborearlo por completo, pero es mi primera vez”. Antes de penetrarme se acerca a mi culo para lubricarlo con su lengua, jugueteando con ella y metiéndome dedos me dice que “soy una sumisa, primera vez que te la meten y te dejas tan fácil”, levantándose rápidamente llega y comienza a meterme de a poco su poderoso pene, sentía como entraba, haciéndome gemir como una perrita en celo, era un placer que nunca antes había experimentado pero me encantaba!, su vaivén me hacía gozar de una manera sin igual , mientras sentía sus gemidos junto a lo que me decía, “me encanta tu culo virgen, es tan apretadito, exquisito”, “me lo comería todos los días”, hasta que me comenzaba a decir “estoy a punto de irme” y le gritaba “lléname de tu leche, la quiero adentro”, su vaivén se hizo imparable, como un toro me estaba violando mi culito sintiendo que después de unos minutos me llenaba de su exquisito néctar. Sacando su pene, llenos de sudor y jadeos nos besamos sensualmente, diciéndole yo al oído “cuando quieras más de esto, estaré todos los sábados”, me mete dos dedos en mi culo, los saca para saborear esa mezcla que se produjo en nuestro rodeo sexual, diciéndome “por este pedazo de culo, mmm vendré siempre”.
Y ahora cada sábado termino haciendo ejercicios sexuales con mi toro salvaje, ordeñándolo con mi boca y culito a más no poder. Saben algo, me encanto estar con un hombre :D .

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