Ramses I

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Ramses I

Categoría: Gay Comentarios: 0 Visto: 7455 veces
Ajustar texto: + - Publicado el 10/12/2009, por: Anónimo

Cierto día, leyendo un periódico me enteré que en un lugar cercano a donde vivo, había un sitio para ver videos xxx, y le comenté a mi mejor amigo de mi hallazgo, y no me lo recomendó, igual a mí me daba como boleta que me vieran entrando a ese sitio. Pasaron unos días y se me olvidó el tema del video.

Unos meses después, una noche salí a tomarme unos tragos y como estaba solo y sin ganas de salir con mis amigos, me metí a un barcito, pues les cuento, el lugar estaba mal ubicado, la calle era medio maluca, muchos travestis y jíbaros, pero como yo iba a pie, andaba con una ropa toda sencilla, sin el reloj, sin celular y con sólo unos pesos en el bolsillo, pues me metí al sitio. Subí unas escaleras oscuras, al final se encontraba el bar, eran como las 9:30 pm y no había mucha gente, sonaba música electrónica, pregunté por el cover y el joven me dijo que esa noche era gratis, pero que si quería pagar por el video, costaba cinco mil pesos; le pregunte qué clase de pelis pasaban, y me dijo que de todo un poco. Resolví pagar por el video, y pedí una cerveza.

A los cinco minutos de haber entrado al bar, caí en la cuenta de que estaba en un bar gay. Un muchacho que en un principio me pareció un poco afeminado, y que estaba sólo, sentado en un sillón frente a la pista; se acercó a la barra y se puso a conversar con uno de los muchachos, y juntó a él se sentó un hombre de mayor edad que ellos, que salía de la sala de videos; y le dijo al joven: – ¿Qué mi amor… todavía lo estas pensando?- Y con una de sus manos empezó a frotar la rodilla del joven. Él no respondió de inmediato, se llevó la botella de cerveza a la boca, le dio tres sorbos, hizo cara de loca fastidiada, se levantó de la barra y se fue con el señor, atravesaron un pasillo y se perdieron en la oscuridad de unas cabinas dispuestas para relaciones sexuales.

Entre estupefacto y excitado empecé a comprender la magnitud de las cosas que podrían suceder esa noche.

Pedí otra cerveza para calmar la sed provocada por el calor que esa noche envolvía la cuidad. Pasó como media hora y empezaron a llegar parejitas y grupos de muchachos como de mi edad, en total estaríamos como 40 hombres entre la pista y la barra, y sin contar con la gente que estaba en el video, pues todavía no me había asomado por allá.

Le empecé a echar el ojo a un pelado que estaba con un grupito de muchachos y que parecía que no tenía novio en ese grupo. Pero seguí tomando sólo, ya llevaba como cinco cervezas y aún no me había movido de la barra en todo el rato. Así que lo primero que hice fue ir al baño a evacuar un poco de mi agüita amarilla. Me había tomado un litro y medio de cerveza más o menos y oriné como tres litros.

Al salir del baño iba entrando el muchacho, me quedé mirándolo fijamente a los ojos mientras pasaba por mi lado y con casi un susurro le dije: hola. El respondió el saludo de la misma manera, pero cada uno siguió su camino sin más. En la barra ya no había lugar para mí, así que decidí acercarme más a la pista y en particular al grupo de amigos del pelado. Y ahí estaba yo, con una aguilita en la mano, moviendo un poco el cuerpo al ritmo de “Dark Bit”, Mirando el pelado; él ya había notado mi presencia, y de cuando en cuando me mandaba una sonrisa; haber les cuento porque me gustaba el chino; el pelado tenía pinta varonil, algo de barba, una sonrisa al estilo George Cluny, ojos oscuros, cejas pobladas, 1.80 de estatura, cuerpo atlético, color trigueño, cabello ondulado, corto, y lo que más me llamaba la atención, unos brazotes, bien velludos.

La música cada vez se ponía mejor, y las ganas de mover el cuerpo me hicieron saltar a la pista y aunque estaba sólo me las arreglé para llevar el ritmo sin pena. A veces hacia cosas chistosas como inventar coreografías, pero lo hacía cuando este pelado me estaba viendo para que él se riera un poco. Y sí, lo lograba, y nos reíamos de mis bobadas. Él con sus amigos y yo sólo en la pista. En algunas ocasiones unos manes todos boletas, con pintas de locas, se me acercaban para ver si bailábamos, pero nada que ver, suerte es que les digo, y los dejaba viendo un chispero.

Pero el que me gustaba no se apartaba ni un momento de sus amigos, y ya me estaba cansando de bailar sólo, así que mejor me fui a ver qué era lo que estaban pasando en la sala de videos.

Eran casi las 11 de la noche, y con una cerveza en la mano, me dirigí hacia las salas de video, empuje una puerta, casi no podía ver nada afuera, y cuando abrí, la luz del tele me permitía apenas ubicar una silla desocupada y ver quienes estaban en esa sala. Me senté cerca a la entrada para no dar tanta boleta, aunque a esas alturas de qué servía pensar en eso; así que en lugar de mirar la peli, me puse a ver la morfología de quienes me acompañaban en tan cachondo sitio. A mi lado estaba un joven de unos 22 años, delgado, con carita de niño, bien serio, pero no muy simpático. Al frente, había una parejita, pues así lo asumí porque uno estaba recostado sobre el pecho del otro, y este le pasaba el brazo por encima. En la parte más oscura estaban tres hombres de unos 35 años los tres, uno morenito, más bien negro; acuerpado y no muy alto; otro blanco, bien parecido, de buen cuerpo, estaba en sudadera, y una camisilla pegada, estaba en forma el hombre; y al lado de este, estaba el hombre que se llevó al muchacho de la barra, y que por cierto no era de muy buena apariencia.

Luego de analizar el ganado, me puse a ver la peli. Eso era puro culeo, tenían a un joven de unos 18 años, entre cinco hombres de unos cuarenta años; a esas alturas de la película, el culo del pelado estaba más dilatado que la vagina de una mujer; uno de los tipos que tenía una verga de unos 21 cms, lo estaba clavando en posición perrito, mientras otro lo tenía mamándole una verga de igual tamaño, bien cabezona y le decía chúpala perra, chúpala hasta que salga tu leche. Los otros se estaban masturbando y mamando la verga mutuamente. Luego, el que estaba clavando al pelado, se sentó en una silla y el chino se sentó en esa verga. La cámara enfocaba la vergota entrando y saliendo de ese culo.

Yo estaba en plena erección y se me empezó a notar a través del pantalón, el tipo bien parecido que estaba en la parte oscura se levantó y salió de la sala, y cuando pasó por mi lado me hizo la seña para que saliera con él. Luego que salió, me levante y salí de la sala, y me interné en el pasillo oscuro que dirigía a las cabinas; allí me tropecé con él, lo salude y él me mandó la mano al bulto, luego me tomó con esos brazotes bien musculosos y se llevó mi culo a sus manos. Empezó a masajearme las nalgas, por fuera del pantalón. Se me pegó contra el cuerpo y sentí que su verga estaba dura, derechita, pegada a su abdomen, y tallando en el mío.

Le empecé a recorrer el pecho y abdomen, hasta sentir su falo, lo pude sentir a través de su ropa, tan duro como una piedra. Busqué sus labios y los empecé a succionar; metía mi lengua en su boca, que estaba tibia; empecé a jugar con su lengua mientras manoseaba su culo y él mi culo.

Yo estaba a mil, pero me detuve para retirarnos a una cabina, lo senté en la camilla, y empecé a quitarle la camisilla, y vi ese pecho velludo, lo que me encendió aún más; le empecé a chupar las tetillas, no las tenía ni muy grandes, ni muy pequeñas, eso sí, rodeadas de pelo, y estaban tan provocativas que luego de succionar y lamer una me dirigía a la otra para hacerle lo mismo. Su sabor era entre dulce y salado.

En esa posición se le podía notar una pequeña barriga, que en el conjunto de su cuerpo lo hacía ver más interesante. Luego de lamer sus tetillas, me quité la camisa, y con mis dientes empecé a bajarle la sudadera. Me puse de rodillas para lamer sus bóxers; en lo que se podía ver que era su glande a través de la tela se había acumulado algo de precum, el cual chupé hasta que no quedaba ese sabor. En cada apretada de mis labios a su verga se soltaba un poquito de ese fluido salado y viscoso. Y se le inflamaba y endurecía un poco más.

No aguanté más y le quité la ropa por completo, y me quité la mía. Su sexo tenía un bello muy corto, y se podía ver un par de bolas oscuras bajo ese palo en plena erección. El tipo se mandaba 20 cms de verga más o menos gruesa. La cabeza tenía la forma habitual, no la tenía tan grande. Como a mí me gustan.

El se recostó boca arriba sobre la camilla y yo me puse en pie junto a él, y empecé a mamar esa verga como un becerro, le lamí la punta, la metí hasta lo más profundo de la garganta, la succionaba, con mi lengua le hacía vibraciones mientras la succionaba, alternando las chupaditas con las penetradas hasta lo profundo de mi boca. Cuando se me cansaba la mandíbula, le acariciaba las pelotas y le daba chupaditas y las lamia, y con mis manos le hacía masajes desde el pecho hasta las rodillas.

Luego, él me pidió que parara eso, y me subiera de espaldas en la camilla, a lo que accedí con gusto. Me besó en la boca, y me puse con en posición perrito sobre la camilla.

Mi amigo, me escupió el culo, y luego con el dedo pulgar de su mano derecha empezó a masajear mi agujero, siguió con otra ensalivada y luego usó todos los dedos de la misma mano, para darme un masaje de culo que me hacía botar goticas de precum de mi verga. Luego se escupió en la mano y se embardunó de saliva el dedo índice con el que me empezó a perforar el culo. Lo metió duro y de la misma forma lo sacó, se detuvo para darme un masaje con su mano, y se volvió a ensalivar, lo introdujo esta vez con más suavidad y empezó a frotarme el culo, empecé a sentir calor dentro de mí, y cada vez llegaba más profundo su dedo. Luego lo sacó y me volteó para quedar frente a él. Dejando mi culo justo en el borde de la camilla, con sus brazos me tomó las piernas para que me quedaran abiertas haciendo como una V con ellas.

Su verga estaba dura y más grande de lo que la había visto antes, me miró fijamente a los ojos, y con una mirada de placer en sus ojos, la firmeza de su carne empezó a taladrar mi culo, con esa verga adentro sentía el ardor más placentero, y con movimientos de embestida que empezaron lentos, me introdujo hasta la base de su falo, cuando sus movimientos se aceleraron, ya no tenía control de mi, sentía los calambrazos en cada embestida, sus pelotas me pegaban en el culo, y su verga en mi culo era en lo único en lo que podía pensar, era lo único que deseaba, su fuerza de macho entraba por mi culo y me atravesaba el cuerpo. Mi cuerpo no dio más y mi verga empezó a escupir chorros de semen espeso, que le untaron todo su pecho. Cuando él vio que ya me había llegado, aceleró la marcha de la embestida, y sentía la fuerza de su verga taladrando mi hambriento culo, hasta que sus movimientos se convirtieron en espasmos descontrolados, y se fue deteniendo hasta que con un soplo de aire detuvo la marcha.

Me puso nuevamente en posición perrito para ver cómo salía su leche de mi ojete, posó su lengua en la entrada de mi culo, y empezó a succionar, y yo apreté para que fuera saliendo. Se llenó la boca de su semen, y en un beso probé el sabor de su sexo.

Qué agotado, pero con ganas de otra culiadita, así que me acomodé la ropa, y salimos de la cabina, y quedamos de volver al rato.

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