COGIENDO EN EL METRO

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COGIENDO EN EL METRO

Categoría: Hetero Comentarios: 0 Visto: 7518 veces
Ajustar texto: + - Publicado el 09/07/2010, por: Anónimo

Cogiendo en el Metro.
Siendo el último trimestre para terminar la universidad, el trabajo era agobiante, entregar trabajos constantemente, llevarlos a revisión, buscar información, ir a entrevistas, etc, etc, etc. A mitad semana, un compañero quería festejar su cumpleaños; así tendríamos un poco de tranquilidad entre tanto ajetreo de la universidad. Él vivía cerca de la universidad, rentando un cuarto departamento. La fiesta comenzó pasadas las seis de la tarde. Había bastantes compañeros en el lugar. La fiesta estaba en su esplendor.

Más como yo tenía que recorrer toda la ciudad, porque vivía en el norte y la universidad está en el sur. Pensando que me sería difícil poder llegar a tiempo a tomar el transporte público del metro a mi casa, alrededor de las once, fui a despedirme de mi compañero. Él me dijo que no fuera amargado que si quería me quedara en su departamento. Le respondí que no llevaba ropa para cambiarme al día siguiente y además que nos hiciéramos tontos, el después de que terminara la fiesta, su novia, le iba a dar su “regalito”, el sonrió levemente y ya no insistió.

Yo realmente estaba bastante cansado y al día siguiente, me tocaba entregar el avance del proyecto, a pesar de que ya lo tenía, quería darle una última revisión. Cuando ya me estaba retirando, Ángela, la novia de mi amigo, que una chica guapísima, es delgada de pechos firmes y nalgas redonditas, es toda una diosa; me pidió que si acompañaba a Raquel, una de sus amigas. Ella también vivía por el norte de la ciudad. Si, le respondí, que no habría ningún problema. Raquel, lo mismo que yo, tomamos el metro que está cerca de la universidad y bajamos en la misma terminal; ahí cada uno toma diferente transporte público para la casa de cada uno de nosotros. Raquel es una chica “normal”, con tetas pequeñas pero muy firmes, de tez morena, con unos ojos que brillan constantemente, muy risueña –más si ha bebido alcohol, como en esta ocasión-, tiene una par de nalgas aunque no muy grandes, si bien formadas y como usa jeans ajustado, hacen q se vean muy bien. En ocasiones anteriores nos habíamos acompañado, pero era poco que hablábamos, solo lo necesario.

En esta ocasión, ella al haber tomando bastante cerveza, iba muy risueña y comenzamos a platicar; de las clases, del proyecto, de los profesores, todo acerca de la universidad. Como son alrededor de quince minutos caminando del departamento al metro, al pasar cerca de un parque, ella me pidió con un poco de pena, que si podíamos parar un momento, puesto que tenía que orinar. Al tomar tanta cerveza, tenía que ir al baño constantemente. Nos fuimos hasta donde había un árbol frondoso, ella se coloco detrás del árbol y yo me puse del otro lado, como haciéndole “casita”, ella se bajo los jeans y su tanga, escuchando cuando comenzó a orinar; me dio mucho morbo, esa situación, gire lentamente mi cabeza, para poder ver un poco. Cuando lo conseguí, ella estaba en cuclillas, haciendo equilibrio para no caer, más debido a que ya estaba borracha, ella cayó hacia adelante, vaya imagen, su cola subió, al momento q ella se iba de bruces, así doblada como estaba resaltaban sus nalgas, haciéndome que mi miembro se comenzara a agrandar. Le ayude a levantarse, ella entre risas y pena, me dejo ayudarle, al levantarse, pude ver su vagina; aunque estaba oscuro, alcance a ver que tenía su vello recortadito en forma de triangulo, eso me excito demasiado. Ella se percato que le veía su coñito, solo sonrió y se subió todo.

Seguimos nuestro camino hacia la estación del metro, sin hacer comentario más, nos fuimos en silencio. Pensaba en lo que había visto: su coñito, sus ricas nalgas, una tanga rosa, transparente delgadita, que me dieron muchas ganas de saber cómo sería coger con Raquel. Estaba tan metido en mis pensamientos, que Raquel, me jalo la playera, cuando llegamos al metro. Me saco de mis pensamientos, se notaba que mi paquete estaba crecido, me percate que ella lo estaba viendo. Al entrar al metro, ella me dijo que si tenía algún boleto de sobra, ya que a ella, se le habían acabado, al momento de dárselo, ella, lo tomó y dejo un instante su mano sobre la mía. Fue un momento donde sentí que ella también estaba excitada. Como es usual, después de las once de la noche, el metro tarda más en pasar; mientras esperábamos, la abrace – pensé que esa era mi oportunidad, para ver si lograba algo con ella-. Ella lo acepto y coloco su cabeza en mi pecho. Nos miramos y sonreímos. Así estuvimos hasta que llegó el metro. Nos subimos en el penúltimo vagón. Había pocas personas, nos fuimos hasta la parte de atrás. Las demás personas estaban del otro extremo, eran cuatro hombres y una mujer. Todos o dormidos o distraídos.

Nos sentamos, ella pego su cara en mi pecho y yo la abrace y comencé a acariciarle sus brazos. El metro iba lento, a mitad de camino, se detuvo. Raquel, al parecer estaba dormida. Volteé a ver hacia los demás usuarios, también los estaban. Me dije: Esta es mi oportunidad, comencé por llevar mi mano que acariciaba sus brazos hacia sus tetas, lentamente, cuidadosamente, al rozarlas, ella se movió levemente, acurrucándose más, colocando sus manos entre su cabeza y mí pecho. Pase mí mano entre su brazo y sus tetas. Las comencé a masajear, estaban firmes sus pezones, eso hizo que mi verga se comenzara a elevar dentro de mi pantalón. Ella al inicio nada hacía, seguía dormida, mientras más tocaba sus ricas tetas, ella comenzó a gemir, muy levemente y casi inaudible, al parecer le estaba gustando, porque sus pezones se sentían erectos.

Mientras le sobaba sus tetas, le besaba su cabeza, sus oídos y su cuello. Viendo que ella lo estaba disfrutando, metí mi mano por debajo de su blusa, subiéndola hasta tocar de nuevo sus tetas, que rico las sentía, redonditas y suaves. Entonces comencé a sobárselas más fuerte, apretándoselas. Ya para ese momento, mi verga estaba súper dura. Ella ya gemía un poco más fuerte, dejándose manosear completamente. Como su sujetador, tenía el broche por delante, lo abrí. Sus tetas de desparramaron, comencé a manosearlas ya sin pensar si se despertaba o nos fuesen a mirar. Como su blusa era holgada, se la subí; la acomode de forma que pudiera chuparle sus tetas, al tenerlas cerca de mi boca, empecé a pasarle mi lengua, lamiéndolas lentamente, pasando sobre sus pezones, que estaban ya súper duros, que ricos los sentía, le apreté la teta derecha con mi mano, mientras llevaba mi boca a su pezón. Le apretaba la teta y le chupaba su pezón, se lo succionada, se lo mordisqueaba, se lo comía completamente. Ella, ya gemía sin recato alguno. Alcanzaba a escuchar el: Ahhhhh……….. Uhmmmmmmmm……… Ahggggggg.

Que rico le estaba mamando sus tetas y pezones. Pasado un rato, baje mi mano a su entre pierna, le toque por afuera su pubis, se lo estruje. Raquel comenzó a mover su vientre hacia arriba, al momento que se lo tocaba, le bajé el cierre; vi su tanga rosa, transparente; con su triangulo de vellosidad, que rico se veía. Al meter mi mano y bajarla a la entrada de su coñito, note que estaba súper mojada, metí mis dedos entre su tanga y su coño, seguía sacando sus jugos. Quería probarlos, así que hice q levantara la cintura, para sacarle le jeans y su tanga, pero solo hasta las rodillas, para poder meter mis dedos en su rico coñito húmedo. Cuando se los bajé, metí mis dedos en su coñito, ella gimió muy rico, levantando su cadera. Mi verga pedía salir de forma inmediata.

Volteé hacia los demás pasajeros, seguían “dormidos”. Desabroche el botón y baje el cierre del pantalón y saqué mi verga del bóxer. Llevé la mano de Raquel a mi verga, para q me la sobara. Mientras le metía mis dedos a su mojada vagina, ella comenzó a masturbarme mi verga. Gemía cada vez más rico. Le metía mis dedos lo más profundo posible, ella me jalaba con mas ansias mi verga. La estaba pasando fenomenal. Lleve mis dedos a mi boca, para probar sus jugos, tenían un sabor delicioso, impregnado de su aroma de hembra caliente. Mmmmm……. Como los disfrutaba. Sin pensar en nada más que en cogérmela; la coloque de forma que pudiera lamerle el coñito. Baje hasta su vagina y comencé a lamerle sus labios vaginales, poner mi lengua sobre su entrada, pero sin meterla, saboreando lo mojada que estaba. Le succione su coñito, estaba muy húmedo. Lleve mis manos a sus tetas, para sobárselas, que bien se sentían, duras y parados sus pezones.

Después le comencé a meter mi lengua en su coñito, le lamia su clítoris, se lo succionada, le jalaba sus labios. Ella no paraba de gemir. Movía sus caderas hacia mi cara, para que le entrara más mi lengua, estaba a punto de venirse, por lo cual me detuve; quería correrme dentro de ella, al mismo tiempo. Me levante, la volví a colocar de forma que pudiera meter mi verga dura, en su rico coño. Ella abrió las piernas lo más que pudo; acostada sobre los asientos, yo coloque mi verga en su entrada. Era una posición difícil por el poco espacio que había entre los asientos, pero como pude, lo logré. Empecé a metérsela lentamente, hasta tenerla toda adentro, ella comenzó a mover sus nalgas hacia mi verga, apretándola, con su interior. Estaba ya súper caliente, que empecé a clavársela más rápido, más duro. Era una locura como se la metía y se la sacaba, con mucha fuerza hasta lomas hondo que podía. En cierto momento, volteé a ver hacia los pasajeros y pude ver que uno de ellos; un hombre de traje, de reojo nos estaba mirando. Llevaba un portafolio sobre sus piernas y una de sus manos entre sus piernas y el portafolio. Seguramente se estaba masturbando el cabrón.

Al ver esta situación, solo hizo que me calentara aún más. Me moví hacia un costado, lo más que pude, agache un poco más mi espalda hacia adelante, para agarrar sus tetas y comencé un duro mete y saca de mi verga en el coño de Raquel. Fue tanto ese movimiento de clavársela y metérsela, escuchando como golpeaban mis huevos, en sus nalgas, que ya estaba a punto de correrme, susurrándole al oído le dije a Raquel: Córrete conmigo, anda moja mi verga con tus jugos calientes, dame toda su lechita que tienes. Ella comenzó a temblar, elevo su cadera, apretó mi verga cuando la tuvo dentro completamente y solo gimió Ahgggggggggggggggg. Fue en ese momento que yo deje mi verga dentro de su coño y solté toda mi leche dentro de ella. Salió con fuerza mi leche, para inundar su coño. Que rico sentía, esos espasmos de mi verga en cada aventada de leche que le daba a Raquel en su coño. Fueron unos instantes que parecían interminables, que disfrutamos al máximo.

Después de que terminamos. Raquel seguía dormida. Le acomode su ropa y la coloque sobre mi pecho, descansando. El metro ya había reanudado su viaje, seguimos así hasta la terminal. Cuando llegamos, la desperté diciéndole que ya estábamos por bajar. Ella abrió los ojos y me pregunto que donde estábamos. Le respondí que llegando a la terminal. Al parar el metro, bajamos y cuando subíamos las escaleras, el señor de traje paso cerca de nosotros, me dio una palmada y se fue sonriendo. Raquel me pregunto que si lo conocía. Le dije que no, que de seguro me había confundido con alguien. La acompañe hasta donde tomaba su transporte. Nos dimos un beso de despedida en la mejilla y subió a su autobús, yo le dije adiós con la mano, mandándole un beso. Ella en forma sensual, hizo que lo agarraba y se llevo un dedo en su boca.

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