Este es una serie de 2 relatos, que aunque no se relacionan, son de los primeros que he hecho, fueron publicados por esta misma pagina, luego de que cerraran y volvieran a abrir la pagina, los estoy enviando nuevamente....
La hermana más bella…
Este es un pequeño relato que quisiera contarles, esto me sucedió con la hermana de una amiga de mi madre…
Desde muy pequeño siempre me había gustado la hermana de una de las amigas de mi madre, me parecía muy...
linda, pero al pasar los años la cuestión de las hormonas, la juventud, la pubertad, etc., ya la hermana no solo me parecía bonita sino que también la tipa estaba buenísima.
Cierto día mi madre fue a la casa de su amiga, y yo por supuesto iba con ella, y me percato de que el carro de ella (vamos a llamarla Petra por razones obvias), estaba allí.
Estando dentro de la casa, observe a ese mujeron mas bueno que nunca, es una de esas mujeres que son como el whisky o un buen vino, que a medida que envejecen se hacen mas buenos. Con sus 37 años, 1.70 mts., catira, ojos claros, hacían a cualquier voltear a siquiera verla.
La amiga de mi madre (que era mi madrina de confirmación) me dice que me siente frente a la TV. Cuando “Petra” esta en un cuarto contiguo, esta abre una pequeña ventana y empieza a hablar conmigo, y comenzó con preguntas muy directas, como que cuantos años tenia, que estudiaba, etc., el caso fue que al contarle yo (de manera inocente) que tenia (para aquella época 17 años) y que estudiaba bachillerato todavía, ella al escuchar esto, le dio un poco de corte, y finalizo la conversación. No le di mucha importancia, pues no sabia el verdadero origen de las preguntas. Al rato nos vamos y comienzo a conversar con ella.
_” ¿Y que tal es Petra?”
_”Uff, no la soporto, hay días en que es muy agradable, pero hay otros, que son la mayoría, que bueno”.
_”Ahh, no bueno, te preguntaba que tal era, porque lo poco que la conozco me cae bien”.
_”Deja quieto que la conozca a fondo, te sorprenderás”.
Transcurrieron los meses, como dos para ser más exactos, cuando por fin volvía a casa de la madrina. No se que sucedió ese día, como amanecería, que me recibió de las mil maravillas.
_”Uuuyy, pero mira que alto, y que grande estas”, dijo Petra.
Yo solo salude de manera cordial, no quería abusar de la hospitalidad de mi madrina, pero fue ella quien arranco de primera.
_”No no no, yo no quiero saluditos con la mano, yo quiero mi beso y mi abrazo”, replico
Yo sin más remedio (y con unas ganas) la abracé y le bese la mejilla. Por fuera pareció que fue casi forzado, pero dentro de mi nació algo, algo profundo, lleno de deseo, de poseer ese cuerpito (digo así porque mido 2.03 mts.), tenerlo en mis brazos, llenarla con mi verga hasta la ultima gota, y surgió este pensamiento.
_”O yo estoy con la libido a millón, o esta tipa quiere que le den”.
Después de ese día, nada volvería a ser igual. Desde ahí empecé a maquinar un plan para tener a esa mujer, así que lo primero era averiguar si tenía algún arrejunte por ahí (algún hombre). Pregunte a mi madre y ella solo contesto:
_”Es tan cuaima1, que nadie la soporta”.
1Cuaima: Culebra, Serpiente, Mujer muy celosa según el argot venezolano.
Yo dentro de mí dije:
_”Esa tipa me cojo yo”.
Volvieron a pasar dos interminables meses antes de regresar a casa de la madrina, y claro que tuviera la oportunidad de que ella estuviera en casa. Cuando al fin ella se encontraba, me puse al ataque, le pedí que me indicara donde estaba el baño, y ella tan amable conmigo me guió, en el camino al baño, pude observar la razón de mis calenturas, ese culito tan apretado, buscando ser rasgados por mis manos, y ser poseídos por mi verga. Aunque no era el lugar, ni el momento, todavía me daba el lujo de imaginar. Cuando por fin llegamos al baño me desate.
Le dije:
| _”Acércate un momento, necesito decirte algo”.
Ella se acerco, y la tome de las manos, ella se sorprendió, pero no realizo ninguna acción que pudiera sacarla de ese instante. Así que continué:
_”Desde que te conozco, me has parecido increíble, y estos últimos días me llevas loco, sueño contigo todos los días, y siempre busco la mas mínima excusa para venir hasta acá y poder encontrarme contigo”.
_”No me interesa, ya no mas, si quieres golpearme, acusarme con mi madre por falta de respeto, pero lo único que yo quiero es poder acariciar tu cabello, tocar tus labios, hacernos el uno del otro lo que nos plazca”
Ella quedo impactada con la imponencia de mis palabras, aunque nunca sabré si fue por mi léxico usado en ese instante, o si solo estaba esperando que yo diera el siguiente paso, yo por supuesto, pálido, porque si iba con mi madre ya estaría condenado, así espere casi dos minutos que parecieron años.
La espera se hacia cada vez mas prolongada, y ella todavía asimilaba mis palabras, decidí hacerme con otra estrategia. Le di mi número del móvil, sin antes decirle que esperaría lo que fuera por ella y me retire de ahí.
Aquella llamada surgió como a las 1800 horas, veo primero el móvil y percato que es un número desconocido, supuse que era algún compañero de clases que deseaba hablar algo conmigo. Contesto, y que mayor sorpresa, que escuchar la voz de Petra por el auricular.
_”Lo he pensado ¿sabes?”, me dijo con su voz tan sensual
_”A mi también me gustaría estar junto a ti, pero nadie puede enterarse de esto”
_”No hay problema, nadie ha de enterarse”, replique yo.
Enseguida, me pregunta que día podía estar disponible para salir los dos, a lo que yo conteste:
_”Porque retardar lo irretardable”.
Solo escuche una pequeña y tímida risa al otro lado.
_”Excelente, paso por ti en una hora”.
Al colgar, marque el número de mi madre, y avise que no volvería sino hasta mañana, porque tenía que entregar unos trabajos, uds. saben, mentiras de jóvenes. Ella me da luz verde, y en 15 minutos ya estaba listo. Lo que me daba 45 minutos para prepararme física y mentalmente, sabía que esta mujer era algo ya madura, y yo nunca había estado con una mujer, así que el viaje seria (si yo no tomaba precauciones) muy corto.
Habían pasado como hora y media, y ella nada que llegaba, me desespere, y supuse que no aguanto la presión y desistió, le di la razón, así que triste y vencido me devolvía a la sala principal, cuando escucho la bocina de un auto. Con lo poco de esperanza que me quedaba decidí voltear, y mi recompensa fue justa. Era ella, que bajando el vidrio me dio un pequeño saludo.
_”Disculpa, no sabia por donde entrar”, me explico.
_”No te preocupes”, respondí, ya aliviado por estar en ese auto.
Luego de unos minutos en la autopista, la conversación se hacia cada vez mas caliente, ella me comentaba que era la primera vez que estaba con alguien menor de edad. Que la emoción la ponía muy mojada. Yo respondí de igual manera, pero que estaba mas nervioso que excitado, ella pone una cara tan tierna y tan picara y me dice:
_”Eso lo arreglo yo”.
Nos detenemos al llegar en un semáforo, justo antes de llegar a la ciudad (yo vivo en lo que se diría los suburbios), y me dice:
_”Esto es lo que tienes que hacer corazón”.
En ese instante se me acerca y me da un beso espectacular, casi de película, sentía como su lengua saboreaba la mía, y nos sumergíamos mas y mas en pasión con ese simple beso. Luego, la tomo por la cadera, y lentamente voy acariciando su cuerpo, bajo hasta sus piernas, paso por su cinturita de avispa, y justo cuando voy por mi premio, se escucha el bullicio de unos cuantos autos tocando la bocina. La luz ya había cambiado. Nos acomodamos y continuamos el trayecto.
Ya el primer paso lo habíamos dado, así que para que esperar mas. Me acerque un poco hacia ella, y le desabotone su chaqueta, y luego su camisa, dejando ver sus pequeños pero bien formados y bien levantados tetas. Ella solo observaba picadamente y dejaba que siguiera con mi labor. Dirigí mi mano hacia el A/C y la deje por un momento, luego la lleve hacia uno de sus tetas, pude sentir como su piel se erizaba, mientras que ella emitió un gemido bastante silencioso, tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos, pero lo que ella pudo disimular, su cuerpo no lo hizo. Empecé a acariciarle su teta, pasaba mis dedos por toda su extensión, luego llegue hasta su pezón, lo apreté un poco, y ella volvió a emitir un gemido, el cual no trato de acallarlo, seguí acariciándolo hasta que volvía por mi premio. Trate de subir un poco su falda, con lo cual ella me ayudo un poco, y así tenia una pequeña tanga negra frente mi.
Me acomode un poco para contemplarla mejor, y me percate de que estaba mojada, tanto que ya la tanguita solo parecía un pedazo de tela que obstruía mi camino entre mis ganas poder saborear esa concha. Rápidamente retire un poco con una mano aquella tanga, y con la otra empecé a jugar con su concha. Dos de mis dedos pasaron por sus labios exteriores, recorrieron toda su concha, mientras ella se retorcía y gemía ya de manera más liberal. Quise poner mi lengua sobre ese pedazo de carne, pero sentí como el auto giraba de manera irregular. Debía detenerme si no quería que ni siquiera llegáramos a su casa con vida.
En un rato, ella seria mía.
Pasaron unos 5 minutos, hasta que al fin llegamos a su casa. Ella se acomodo un poco la ropa, para poder salir a la calle y dirigirnos a la entrada. Solo fueron unos instantes desde que ella cerró la puerta, y yo me le abalanzaba a sus labios. Ese beso fue inclusive mejor que el primero, nuestros cuerpos estaban tan pegados, que podía sentir como su corazón palpitaba tan rápido como un Formula 1, claro que yo también estaba a mil, y verga era mi cómplice. Ella comenzó a llevarme hasta su habitación, era inmensa, la cama bastante grande para su tamaño, el cuarto lleno de fotos, y adornos, parecía que fuera el cuarto de una princesa, y para mi, lo era, ella era mi princesa. Lo que mas me sorprendió y me dio una gran idea fue un enorme espejo que estaba frente a la cama, justo al lado de la puerta. En ese instante la detuve, y la lleve frente al espejo. Ella supo de inmediato lo que yo hacia.
Los dos nos miramos frente al espejo por un instante, era como si estuviéramos observando una parte de nosotros que mas nunca veríamos otra vez, como un adiós en vez de un hasta luego. Ella solo hizo un nodo de aprobación, y yo seguí con mi labor.
Fui acariciando todo su cuerpo, pase por su cabello sedoso, lo olí, sintiendo ese aroma a mujer, baje hasta su cuello, y respiraba de manera impetuosa sobre el, lo que hacia que casi se desmayara de excitación. Sonreí un poco, y seguí bajando poco a poco. Llegue hasta sus tetas, pase mis manos sobre ellos, sentía cuan erectos estaban, los acaricie un poco y continué hasta abajo, hasta sus nalgas, las apreté, las mordí suavemente, ella solo gemía y gemía.
Subí nuevamente y comencé a desvestirla lentamente. Ella solo me tomo de la mano y tumbo en la cama, diciendo:
_”Hace un rato, has querido comerme mi concha, ahora ven papasito, es toda tuya”, mientras que abría sus piernas y me acercaba hacia ella.
Yo no dude ni un segundo para meter mi cara y comenzar a comérmela viva. Comencé a pasar la lengua lentamente, deteniéndome en algunos puntos, ella solo gemía y pedía más y más. Y eso era exactamente lo que le daría. Luego introduje dos de mis dedos en su concha, y con la lengua jugaba con su clítoris. El ritmo que llevaba era despacio, luego comencé a aumentarlo hasta el máximo, ya ella no gemía, sino que gritaba:
_”Vamos, así es, sigue así, vas a hacer que me venga, así”.
Todas esas palabras de aliento me llenaban más y más, cambie para cojerla con la lengua, y con mi mano jugaba con su clítoris, iba adelante y atrás de manera rápida. Ella seguía gritando y gimiendo, sus manos permanecían apretando las sabanas y sus ojos permanecían cerrados, dejándose llevar por sus instintos más animales. No podía mas, se estaba corriendo, podía sentirlo, su voz comenzó a entrecortarse, movía su cuerpo arriba y abajo, y con ambas manos presiono mi cara contra su concha. Yo solo continué y disfrute del espectáculo. Era la primera vez que veía a una mujer correrse, y de esa manera. Su cuerpo ya no podía controlarlo, temblaba de manera frenética y gritaba de igual manera.
Subí para quedar frente a frente, ella solo me veía y sonreía, mientras todavía convulsionaba del orgasmo. Me recostó en la cama, y me dijo:
_”Ahora te voy a pagar con la misma moneda”.
Me quito toda la ropa en un abrir y cerrar de ojos, de verdad no se como pudo hacerlo tan rápido. Comenzamos a besarnos mientras sentía sus manos bajar hasta mi verga, lo toco y lo acaricio. Se separo de mí y dijo:
_”Que verga tan grande, y tan dura también”.
Comenzó a pajearme rápidamente, luego bajo la marcha, ella solo sonreía al ver como me pajeaba, al ver como me hacia sentir, después de tantos años, esa ha sido la mejor paja que me han hecho. Ella siguió con su faena, y yo solo observaba como hacia su trabajo. En ese momento le acerque mi verga poco a poco hasta su cara. Ella me vio, y observo mi cara de insatisfacción, el pajazo estaba de otro planeta, pero quería que tuviera mi verga en su boca, quería que la saboreara y poder correrme en su boca.
Me coloque al borde de la cama, mientras ella me pajeaba agachada. Me senté y doble para poder jugar con su concha, así lo hice, mi verga estaba más cerca de su cara, pero permanecía renuente a tragarlo. Pero fue poca la espera, pues le daba ligeros golpeteos en su clítoris, y sobaba sus labios de manera tal, que ya no era la misma. Y sin mediar se lo puso en la boca.
_”Ves como se siente”, le dije.
_”No, tu eres el que vas a ver”, replico ella.
Lo metió en su boca, y saboreaba con su lengua mi glande, mientras lo mordía con delicadeza. Poco a poco fue introduciéndolo en su boca hasta tenerlo todo. Lo saco rápidamente para darme un explosión de placer.
_”Para ser tu primera vez eres toda una experta”, le dije.
Ella solo siguió tragándolo y pajeándolo, su lengua azotaba mi glande, mientras me pajeaba el tronco, luego comenzó a lamer el tronco y las bolas, fueron los minutos más placenteros que tuve. Pero como todo lo bueno nunca dura para siempre, comencé a sentir ese flujo que estaba por brotar de mi verga.
_”Me estoy corriendo, detente por favor”, le dije.
Pero ella hizo caso omiso de mis suplicas y continuo, hasta que me corrí.
Supongo que para una primera vez, tendría que salir tanta leche como esa noche. Ella lo trago todo, y siguió lamiéndolo hasta que salio la ultima gota.
Era el final para mí, estaba molesto, furioso. No quería que terminara de esa manera. Quería penetrarla, quería correrme dentro de ella. Pero no se podía por haberme corrido tan rápido.
_”Me siento como un idiota, un inútil, apenas hemos llegado y ya me corrí”, le dije apenado.
_”Recuerdo haberte dicho que te pagaría con la misma moneda, ahora recuéstate que ya regreso”.
Estaba por recoger mis cosas e irme de ahí, pero solo fueron 10 minutos, cuando volvió, y me pidió que me sentara y que observara.
Ella solo se tumbo en el piso, y empezó a jugar con ella misma. Era algo tan hermoso de ver (por supuesto, era la primera vez para mi), con una mano jugaba con una de sus tetas, mientras que con la otra metía dos dedos dentro de su mojada conchita. Eso me coloco de nuevo en la acción, listo para otro “round”, ella me vio la verga, se acerco y lo introdujo en su boquita.
_”Ahora si esta listo”
Me tumbo a la cama y me dijo al oído:
_”Cuando estés por correrte me avisas, no quiero quedar embarazada”
Y me beso. Luego se coloco encima de mí, y comenzó a introducírselo de manera lenta, eso a mí me estaba matando, y ella disfrutaba verme así, bajo y bajo hasta que llego sentarse sobre mí, sonrió y me dijo:
_”Que grande y fuerte tienes la verga, me encanta tenerte dentro de mi, y tu”.
Yo solo pude hacerle un pequeño nodo de afirmación y ella soltó una pequeña risa, y comenzó a moverse de forma circular, luego adelante y atrás, con mi verga hasta el fondo. Luego fue arriba y abajo, con lentitud, hasta que fue subiendo el ritmo. Para mí, la vista era espectacular, tener ese par de tetitas frente a mí era algo de otro mundo, me tenían hipnotizado, con su vaivén, la sensación de tenerla dentro de mí, parecía que estuviera en otra dimensión. Ella bajaba para moverse en círculos, yo subí un poco para lamerle sus tetas mientras ella se entretenía con mi verga. Después me dejo que tomara el control, la tome por la cadera y comencé a moverla como un joystick, adelante y hacia atrás, arriba y abajo, la movía en círculos. Luego ella volvió a tener el control, se recostó encima de mí, con su cadera hacia todo el trabajo. La movía con tal gracia, con tal rapidez, que no quería que se detuviese. La besaba de manera alocada, lamía su cara, sus cachetes, su cuello, y ella solo se dejaba. Poco a poco volvió esa sensación, estaba por correrme una vez más. No aguantaba mas, se lo implore, pero como una mujer de ese calibre, sabia el momento exacto. En el ultimo segundo se saco mi verga, y comenzó a mamarla mientras colocaba sus tetas sobre mi tronco, cuando me corría, abrió su boquita tan perfecta para recibir lo mas que pueda.
Para ser mi segunda descarga, había sido tan grande como la primera, porque mi leche cayó sobre sus tetas, su cara, y en su boca. Ella lo recogió todo con sus manos, y lo trago como un dulce néctar.
Mi verga todavía seguía un poco dura, y ella se la introdujo, y recostó al lado mió.
_”Te gusta como fusionamos nuestros cuerpos”, me dijo.
Ahí nos quedamos, exhaustos, y viéndonos el uno al otro, hasta que la voluntad de Morfeo2 prevaleció.
2Morfeo: Dios griego de los sueños y pesadillas.
Yo dormí poco, pues esta increíble sensación me mantuvo entre dormido y despierto.
Con eso aproveche, de saborear una vez más la concha. Baje hasta su conchita, y la lamí una vez, ella ni se movió, la pase por segunda vez, y nada. Estaba rendida, claro después de todo, ella había dirigido todo el show. La lamí una vez más, y como seguía como un tronco, puse manos a la obra. Metí dos de mis dedos en su cochita y lamía su clítoris, fueron poco los minutos antes de que comenzara a gemir, eso me asusto, porque pensé que había despertado, pero que va, la muy perra seguía dormida. Así que reanude la marcha, presionaba su clítoris mientras lamía su concha. Esto hacia que gimiera más y más, para ella tal vez estaría soñando que la penetraban, porque no paraba de moverse adelante y hacia atrás. Así que si era lo que estaba soñando, eso era lo que le iba a dar. Me acomode para poder penetrarla, y estando dormida no ayudaba mucho, así que la levante un poco, y la llene con mi verga, ella solo emitió un pequeño gemido, y un extraño ruido, supongo que trataría de decir algo su subconsciente. Eso no importaba ahora.
La tome por la cintura, y comencé a bombearla, desde que trate de penetrarla, hasta cuando estaba por bombearla fue todo un reto, ella misma se había metido mi verga, y fue solo un poco cuando pude “practicar” el mete-saca. Así que con cuidado fui “tanteando” como meterlo, luego de eso, la cuestión fue un poco mas fácil, para cuando empecé a bombearla ya parecía todo un experto. Empecé el mete-saca lentamente, sintiendo al máximo ese hueco tan glorioso, luego fui un poco mas rápido, ella ni se movía, solo gemía y gemía, y ocasionalmente se trataba de sostenerse de las sabanas. Fui poco a poco, hasta que me corría, lo saque y le di e toque final al correrme sobre toda su panza tan preciosa, restregué mi leche con mi verga por encima de su concha, y me tumbe sobre ella. Ahí fue cuando quede dormido.
Cuando desperté, ella me estaba pajeando suavemente. Sonreí y ella me beso y me dijo:
_”Quería saber si dormido eres tan grande así”.
Yo ya tenia la verga a máxima potencia, y necesitaba que me bajaran la calentura, así que le dije:
_”Nunca lo has hecho por detrás”.
_” ¡¿Qué?! ¿Estas loco?... No, he escuchado que eso duele”, dijo ella ya alterada.
Yo me acerque un poco hacia ella y le di un beso, nos quedamos un momento saboreando nuestras bocas, y me separe y le dije:
_”Yo te di mi virginidad, no crees que es lo justo”.
Ella solo se limito a dar un no contundente.
Yo quería ese culito, y ella me lo iba a dar, pero tenia que luchar por el.
Me acerque nuevamente y la bese, y acariciaba su concha, que poco a poco se fue mojando.
_”Vamos, sabes que eres especial para mi, jamás te haría daño”
Supongo que fue su concha la que hablo en vez de su cerebro, pues me dio un OK bastante débil, como si se fuera a derretir.
Ella va al baño, y trae un pequeño ungüento de vaselina. Me lo embarra por toda mi verga, y le da como tres pasadas, luego ella se pone en cuatro patas, que le haga el favor.
Pero tenía otra cosa en mente. Me agacho, y comienzo a lamerle el culo, ella emite un gemido y veo como su esfínter se encoge mucho más. Sigo lamiéndolo hasta que le meto un dedo, ella solo gime desesperada, luego voy con otro dedo, y comienzo a cojerla con mis dedos. Luego le lleno su culito con la vaselina.
Me levanto y me coloco en posición, agarro mi verga y empiezo a penetrarla, cuando ella de repente se echa hacia delante y me dice:
_”No te la tires de listo, yo soy la que dirige, sino, no hay culito para niñito”
Yo solo sonreí un poco y deje que liderada. Ella tomo mi verga, y lentamente comenzó a metérsela por el culo, iba entrando con dificultad, pero iba entrando.
_”Es muy grande, no va a entrar”, dice ella.
Yo excitadísimo le respondo: _”Claro que si, dale un poco mas”.
_”No, no va a caber toda”, replico ella mientras se lo sacaba.
Era ahí y ahora, ya iba en camino, por que detenerse y rendirse. No, así que la tome por la cintura, y se lo termine de meter, ella grito de dolor, y de sus ojos brotaban lagrimas.
_” ¿Qué haces?, déjame ir”… dijo ella
_”Por favor, suéltame”, suplico.
Yo solo la aguantaba con fuerza por detrás, sosteniendo sus brazos. Trate de calmarla.
_”Tranquila, tienes que dejar que se acostumbre”.
Poco a poco, el dolor fue desapareciendo de su cara, y ahí aproveche para moverme lentamente. Lo sacaba hasta la cabeza, para luego meterlo completamente, pero con calma. Haciendo que ese culito pudiera tragarlo todo, todo ese potencial no podía ser desperdiciado. Mientras la bombeaba, jugaba con sus tetas, y su concha, para hacerle olvidar el dolor. Pasaron como 10 minutos hasta que ella pudo calmarse y el dolor cesara. Ahí empecé a bombearla con lentitud pero con fuerza, ya no lloraba, sino que gemía y pedía más. Apure la marcha, y en cada embestida ella pedía más.
_”Vamos papasito, dame mas, mas, rómpeme el culo, es tuyo”, gritaba.
Yo hacia todo lo que ella me pedía y mas, comencé a darle con furia, con ganas de abrirla en dos, lo que hacia que gritara y gimiera.
Al rato me corría, y cuando estaba por sacarlo ella grito:
_”Córrete dentro de mi, quiero sentir tu lechita caliente de esa verga tan grande”.
Y le hice caso, en vez de sacarlo seguía bombeándola con más y más fuerza, hasta que me corrí. Sentí como mi leche le llenaba su culito, y se fundía con mi verga. Ella emitió un largo gemido y quedo tirada, yo le daba las últimas embestidas mientras salía toda mi leche. Cuando saque mi verga, esta estaba empapada en mi leche y de su culo salía la leche poco a poco. Ella se incorporo y me mamo la verga hasta que la dejo impecable.
Luego de eso ella se metió al baño. Yo me recosté un momento para recobrar el aliento. Pasaron los minutos y ella no salía. Así que decidí meterme con ella. Fue lo mas sigiloso posible, entre al baño y ella estaba bañándose, deslice un poco la cortina, y me metí.
Ella no me sintió, sino hasta después que le enjabonaba la espalda, ella se dio la vuelta rápidamente, y me sonrió.
_”No hay chance para uno mas”, le pregunte.
_”Siempre hay para uno mas”, replico ella.
Se pego a mi y comenzó a besarme, mientras que con sus manos llenas de jabón me pajeaba. Yo la rodee con mis brazos y le apretaba las nalgas, y le metía dos dedos por su culito.
_”Disculpa por lo de hace rato”, le dije sonrojado.
_”No, tenias razón, si es lo máximo, ven déjame reponerte”.
Y se coloco de espaldas, yo ansiaba ese culito, pero lo que siempre me atraía de ella era esa conchita. Así que se la metí por detrás. Ella estiro sus brazos y los apoyó de la pared, mientras yo la tomaba por la cintura. Comencé a bombearla nuevamente, y con violencia, ella gemía, mientras la penetraba al máximo, la abrace y deje que mi cintura siguiera el trabajo, ella me tomo por el cuello con uno de sus brazos. Al poco tiempo me iba a correr, así que se lo saque, y se lo metí por el culo, y allí me corrí nuevamente. Era espectacular la sensación, de llenarla con mi leche. De hacer que de su culito salieran restos de mí leche. Nos terminamos de bañar, y nos acostamos.
Antes de dormirnos vi que eran ya las 0900 horas, sabia que tenia clases a las 1100 horas, así que espere que ella se durmiera para irme. Justo antes de partir, le deje una rosa al lado de la cama y una nota.
“Eres lo máximo, jamás alguien podrá hacerme lo que tu, tu secreto morirá conmigo, y si quieres otra aventura, bueno… tienes mi numero”
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