Iba yo como todos los días rumbo a mi trabajo en el colectivo, me siento como casi todos los días y en la segunda parada sube al colectivo un angel que me dejó impactado.- Bueno, ante todo me presento, soy Eduardo, argentino, de 25 años, casado con una hermosa mujer que hace solamente quince días me ha dado el regalo de una nena, si nuestra primera hija, así que ese angel que paso a describir me encuentra en plena cuarentena y por lo tanto con muuuuchas ganas de coger.- La describo: toda una...
belleza, aproximadamente 22 años, alta,
delgada pero con un cuerpo hermoso, no le falta ni le sobra nada, sus piernas son hermosas, su culito es muy respingón y sus tetas, aunque chiquitas se ven bien firmes.- Me quedé bobo mirándola, pero ella ni siquiera se fijó en mí.- Bajamos en el mismo lado, dirigiéndose cada uno para su lado y por ese día no pasó más nada, pero yo me quede impactado ante tanta belleza.- Al dia siguiente y al otro volvimos a viajar juntos; un día que subió y estaban todos los asientos ocupados, me levanté y le ofrecí mi asiento; me hizo una sonrisa y me agradeció gentilmente.- No pasó nada más pero al otro día al subir ella me saludó sonriente y al estará desocupado eel asiento de al lado mío, ella vino a ocuparlo; traté de sacarle conversación y ella enseguida me contestó: de ese modo supe que vivía aproximadamente a cuatro cuadras de mi casa, y que todas las mañanas viajaba a esa hora porque había empezado a trabajar y casualmente su trabajo quedaba muy cerca del mío.-Un día que el colectivo vino lleno tuvimos que viajar los dos parados, a medida que el colectivo se fue llenando nos fuimos acercando hasta que quedamos los dos pegados; el contacto con tan hermoso cuerpo me hizo empezar a tener una erección, la que ella por supuesto tuvo que sentir ya que yo estaba completamente pegado a ella, pero en un momento en que se bajo gente de atrás de ella, no hizo nada para separase quedándose pegada a mi, hasta que volvió a llenarse el lugar que se había desocupado; eso me dio más ánimo, y fuimos charlando como dos viejos amigos, pero mi idea era cogérmela.- Despues de unos días le pregunte que horario hacía en su trabajo, me dijo que trabajaba desde la mañana, hacia una escala de una hora al mediodía y seguía después hasta las seis de la tarde en que volvía a su casa.- Yo le dije que yo también tenía un descanso al mediodía y que me gustaría que aprovecháramos esa hora que ella tenía de descanso y que la invitaba a almorzar los dos juntos; ella no puso ningún reparo y al día siguiente nos encontramos al mediodía y fuimos los dos a almorzar juntos, comiendo un poco de comida rápida porque realmente era muy poco el tiempo.- Pero ya nos saludábamos con besos en la mejilla al encontrarnos en el colectivo y también al encontrarnos al mediodía.- Fueron pasando los días y terminó mi cuarentena, así que ya andaba yo más tranquilo, pero para nada se habían aplacado las ganas de cogerme a tan rica mujer.- Yo trataba que nuestras conversaciones fueran derivando hacia el tema sexo para averiguar lo más posible sobre ella; así me enteré que tenía en realidad 23 años, que había tenido novio hasta seis meses atrás que se enojaron cuando ella lo descubrió por la calle del brazo con otra chica, que desde entonces no había tenido nada más por que había quedado muy resentida con ese fracaso; yo le dije que tenía que olvidar esa mala experiencia y volver a creer en los hombres ya que no todos son iguales.-
Nuestra confianza fue creciendo, aunque no nos encontráramos en el viaje, durante la mañana me llamaba por teléfono a la oficina para encontrarnos a la hora de almorzar; cuando nos juntábamos yo la llevaba de la cintura como dos noviecitos y ella se dejaba llevar sin ningún problema.- Poco a poco yo le iba haciendo notar mis intenciones y cuando consideré que el asunto había avanzado lo suficiente le dije que me gustaría que la hora de la cual disponíamos la usáramos para pasar ese rato juntitos los dos.- Ella al principio me dijo que no podía ser porque todavía tenía presente su fracaso anterior y que por otra parte yo era casado y ella no quería ser motivo de problemas en mi matrimonio.- Yo le dije que por mi parte no habría ningún problema porque durante todo el día mi señora no tenía ninguna forma de controlarme porque en casa no teníamos teléfono y yo era un enemigo de los celulares, por lo tanto la única posibilidad de comunicarnos era que hubiera algún problema en casa, a lo que ella me llamaría desde la casa de algún vecino a mi oficina.- Este motivo y mi insistencia la hicieron aflojar un poco, pero se presentaba un nuevo problema: una hora es muy poco tiempo y no teníamos un lugar donde estar; entonces me puse a pensar en una solución: dentro del barrio en que trabajábamos los dos, tenía que conseguir alquilar una pieza para poder usar en esa hora disponible, ya que yo tenía dos horas, pero ella solamente una y eran muy estrictos con el horario.- Sin desesperar, tire mis redes y en pocos días, conseguí alquilar una pieza con baño por dos horas al mediodía y por muy poco dinero; alquilé dos horas por si algún día se presentaba la oportunidad de estar más tiempo.- La pieza tendría las sabanas limpias todos los días y yo sería el primero en ocuparla todos los días, ya que el fuerte del alquiler era desde las 6 de la tarde hasta las 2 de la madrugada.- Se lo comenté a Florencia (yo le decía Flor) y sonriendo me dijo que cuando se me ponía una cosa en la cabeza no paraba hasta conseguirlo; entonces quedamos que al día siguiente iríamos a conocer el lugar.-
Cuando llegó el día, no la encontré en el colectivo por lo que muy nervioso esperé su llamado para encontrarnos; a media mañana me llamó y me dijo que se había retrasado unos minutos pero igual había llegado a horario al trabajo; me dijo que quería que nos encontráramos y nos pusimos de acuerdo para aprovechar lo mejor posible la hora que disponíamos.- Cuando nos encontramos ya en la puerta de donde había alquilado, me dio un beso de lengua terrible y mientras caminábamos por el pasillo rumbo a nuestra pieza pensé que Flor era tan hermosa como puta y era tan puta como hermosa.- En el pasillo me agarró la mano y la puso en sus tetitas para que se las acariciara, en cuanto entramos a la pieza se desnudó, me desnudó a mi, y me dijo que íbamos a hacer un 69 que era lo mejor para empezar teniendo tan poco tiempo; la verdad que cuando la ví desnuda pensé que estaba soñando, no podía ser tanta belleza junta y lo mejor del asunto era que iba a ser mía por la próxima hora; le hice caso y me recosté, ella se recostó arriba mía buscando la posición del 69, se acomodó bien y enseguida se puso mi pija en la boca mientras que su concha quedaba a la altura de mi lengua; que cosa más rica estaba sintiendo, me chupaba la pija y las bolas con muchas ansias, se la sacaba un poquito y me pedía que no deje de chuparle la concha; desataba todos sus instintos de puta sin control y no dejó de chuparme hasta que sintió su boca llena con mi leche, pero siguió dejándome su concha para que la siguiera chupando hasta que acabó con un grito destemplada y diciendo obscenidades demostrando lo puta que era; el polvo había sido genial pero la hora transcurría ligero: tuvimos tiempo de darnos una ducha los dos juntos mientras nos franeleábamos, nos dimos muchos besos y como los dos habíamos quedado con ganas ya nos pusimos de acuerdo para el dia siguiente volver a coger.-
No la encontré en el colectivo, pero como ya habíamos quedado el día anterior, ese mediodía fui para la pieza y prácticamente llegamos juntos; de inmediato nos desnudamos, ella se acostó y ya acostada me pidió un forro, se lo puso en la boca y con gran maestría en un segundo ya lo tenía puesto en mi pija; ese día cogimos cuarenta y cinco minutos como dos chiquillos calientes acabando yo dos veces y ella también.-
La verdad que con el apuro por coger ni nos acordábamos de almorzar, yo aprovechaba la hora que me quedaba libre para poder comer algún sándwich, pero ella se conformaba con coger y me decía que era lo más lindo que había en la vida.-
Al siguiente día fuimos nuevamente a nuestra pieza y esta vez, al estar desnudos le dije que quería darle por culo; ella me dijo que estaba esperando ese pedido porque a todos los hombres le gusta el culo de las mujeres, se puso en posición y se la puse hasta el fondo, desquitándome de las veces que mi esposa me lo había negado, pero a Flor le gustaba que la cogiera por el culo, y ella tenía los orgasmos del mismo modo que la si estuviera cogiendo por la concha.-
La verdad que fue un acierto haber alquilado esa pieza, porque durante meses la usamos diariamente; Flor no se cansaba nunca de coger y cada vez le gustaba más, yo por mi parte me cuidaba siempre de echar solamente un polvo al mediodía, porque a la noche debía atender a mi señora, ya que después de la cuarentena por el nacimiento de nuestra chiquita, le habían renacido las ganas de coger y no podía fallarle en ningún momento.-
A Flor le seguía gustando nuestra amistad y siempre buscaba poses nuevas para practicarlas los mediodías conmigo; nos hicimos adictos al sexo, estuvimos cogiendo varios meses hasta que me dijo que había conseguido un nuevo trabajo donde tenía un mejor porvenir con otro horario y en otro lugar lejos de donde estábamos ahora, así que aunque lo iba a extrañar mucho, teníamos que dejar de vernos.-
Lamenté mucho que sucediera esto, anduve por el barrio tratando de ubicarla pero me fue imposible, nadie la conocía: Ahora pienso si será verdad todo lo que me pasó con Flor o solo será un desvarío de mi mente.-
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