hola, me llamo Jorge de cariño me dicen Coke,tengo 26 años y vivo en Punta Arenas. Siempre me he considerado un tipo muy enamoradizo, que entrega su corazón por entero y por lo mismo muchas veces me lo han roto.Hace tres años me casé con la mujer de mis sueños, lo malo que es igual que yo, muy liberal y viajera, es por eso que pasamos mucho tiempo distanciados.
un día, de los muchos en que me había dejado solo, fui a un bar a tomar unas cervezas. Estaba en la barra, me sentía un poco...
deprimido y la chica que atendía el bar lo notó, así que cruzamos un par de palabras:
-que pasa guapo, problemas en casa?-me dijo.
-algunos...-le respondí. yo no soy muy abierto con extraños, así que no le quería decir más.
-dímelo, no hay problema con que me cuentes. tienes que saber que soy como una psicóloga con una dotación ilimitada de alcohol..-con esas palabras me convenció completamente, pedí un whisky y solté todo lo que me oprimía.fue muy liberador, le conté sobre mi matrimonio y las veces que me han roto el corazón.
no me daba cuenta pero el bar ya estaba casi vacío y tenia a mi nueva amiga muy cerca mio. estaba sentada a mi lado, me acariciaba la cabeza e intentaba besarme el cuello, yo me resistía y repetía en mi cabeza "Coke estas casado, estas casado"
-casado pero no muerto- me dijo ella al oído- vi tu anillo, estas casado pero no muerto. porque no nos vamos de aquí, vamos a mi casa.
que tentadora oferta, tener sexo con una desconocida es mucho más excitante que esperar a que vuelva mi señora y haber también si quiere hacerlo, ella me dice que llega muy cansada de esos viajes donde se ausenta por lo menos una semana. siempre he pensado que no sólo va a trabajar en estas salidas sino que también a encontrarse con su amante. esto no me molestaba, lo que me molestaba realmente era que me llevaba la ventaja así que feliz acepté la invitación de la camarera.
llegamos a su casa, era un lugar más bien pequeño y desordenado, en la cual vivía ella sola. no alcanzó a cerrar la puerta cuando se lanzó encima mio, con tanta fuerza que caí de espalda al sofá. nos besábamos apasionadamente, yo recorría su cuello y ella tenía una extraña obsesión con mis orejas a las cuales daba pequeñas mordidas (soy un tipo muy cosquilloso y cada vez que me mordía me recorría un escalofrío por la espalda), estuvimos como 5 minutos así jugueteando hasta que yo, que estaba debajo,la giré quedando encima de ella. desabroché uno a uno los botones de su blusa hasta ver un par de senos increíbles, se me hacía agua la boca así que no esperé más y le quite la blusa y el sostén quedando ese par por fin liberado. las chupé, una primero y luego la otra, jugué un ratito mordiendo suavemente sus pezones, ella gemía con cada mordida que daba y esto me excitaba aun más. tenía mi miembro muy duro y necesitaba penetrarla así que la tomé en brazos y la dejé encima de la mesa con las piernas abiertas, en esa posición se veía muy bien su sexo que estaba todo mojado, no me costó nada penetrarla y ella me dijo que le gustaba el sexo duro entonces empece a embestirla muy fuerte y rápido, ella estaba gritando de placer y me decía que ya no podía más, en ese momento se salio de esta pose y se sentó en la mesa, estaba toda mojada y jadeante, la verdad es que yo no alcanzaba mi máximo pues no me gusta esta clase de sexo y estaba quedando con gusto a poco, aprovechando su posición empece a lamer su sexo y tomar todos sus jugos, besaba su clítoris y metía y sacaba mi lengua.
luego de esto y producto del alcohol nos quedamos dormidos y no supimos de nosotros hasta el otro día.
desperté y me sorprendí durmiendo en la alfombra totalmente desnudo,sentí una corriente de aire frío (recuerdan que mi camarera no cerró la puerta) así que miré para todos lados hasta que encontré mis calzoncillos y camisa, me los puse y fui a cerrar la puerta de la entrada, cual sería mi sorpresa cuando veo pasar por la calle a mi esposa en su auto (menos mal que no me vio), eran las 6 am y no me había avisado que llegaba antes de lo previsto. ella iba a llegar a casa y yo no estaría ahí y se me iba a armar una cagada de las grandes.Me vestí lo más rápido posible y ya me estaba llendo cuando recordé que no sabia el nombre de mi camarera, volví y revisé su billetera se llamaba Mery González.En ese momento ya me pude ir tranquilo a mi casa, bueno ni tan tranquilo pues todavía me quedaba el problema de mi señora, pero esa historia la voy dejar para después.
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