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En una camioneta con un hombre casado

Enviado por Anis_567 el 3/6/2011

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En una camioneta con un hombre casado Publicado el 03/06/2011, por: Anis_567

Pasaron unos meses desde que tuve mi aventura con Omar, durante ese tiempo no tuve sexo con nadie pero me masturbaba casi diario, y fue en ese tiempo que estuve planeando mi siguiente movida así como descubriendo mas sobre el sexo. Fue en esos tiempos, en que mi madre se tuvo que conseguir dos empleos por lo cual cada vez nos veíamos menos.

Y antes de de lo que paso con Omar un amigo de mi mama me recogía de la escuela de vez en cuando, lo llamare Orlando, el es mucho más grande...

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que yo, casi 17 años mayor así que en ese entonces tendría el alrededor de 31 o 32, el era un hombre común por así describirlo. Estaba casado y tenía un hijo de 5 años, no tenía un gran físico y era algo sumiso aunque muy lindo.

Después de lo que paso con Omar me decidí a ser mas aventada, me gusta el saber que puedo controlar al hombre a mi placer y saber que lo puedo tener cuando quiera y donde quiera, así que no tarde mucho en fantasear con Orlando. Me masturbaba llegando a casa siempre que iba por mí al cole, sus manos recorriendo mi cuerpito y sus labios chupando mis pechitos.

Así que comencé mi movida, cada vez que venía por mi me subía la falda del cole de manera que mostrara mis muslos tiernitos, con el pretexto de tener calor me sacudía la blusa y le sonreía a todo. No sé si él comenzó a notarlo pero fue entonces cuando empecé a hablar de sexo, se me ocurrió de repente y pensé que sería una buena manera de manejarlo.

-Orlando quería hacerte unas preguntas algo personales-- Adelante amor, que paso- sabia que el aun me veía como una niña por lo cual sus sobrenombres me traían sin cuidado, aunque pronto lo haría cambiar de parecer – Veras últimamente me ah preocupado que… bueno hay un chavo en mi cole, el es más grande que yo y me gusta mucho, últimamente nos hemos estado…- Me hice la apenada para dar realismo aunque estaba mintiendo con todos mis dientes, pero vi como tenía toda su atención.

-Bueno… nos hemos besado unas cuantas veces, pero el otro día el, puso su mano en mi… -señale mi sexo con un dedo –y me dio miedo…no sé, aun no se mucho de eso y…- -Porque no le preguntas a tu mama, no creo que yo sea la persona indicada para eso- se había sonrojado y estaba tan apenado como yo –Pero es que si le cuento esto a mi madre quien sabe que hará, el chico me gusta mucho pero no se qué hacer, y como tú eres la única otra persona con la que puedo hablar de esto, pensé en preguntarte a ti-

En ese momento me estaba excitando tanto, vi a Orlando titubear y como sus ojos ligeramente se desviaban a mis muslos mientras me daba un sermón sobre el amor y lo que una chica debe de hacer y no hacer. Para cuando llegue a casa estaba tan mojada y excitada que apenas pude aguantar a entrar cuando mis dedos ya estaban acariciando mi vagina sobre los calzoncillos blancos.
Así pasaron los días y semanas, algunos días hablábamos de sexo otros no pero poco a poco se empezaron a perder las inhibiciones, el me conto que su esposa había sido la única con la que lo había hecho y que últimamente no tenían tiempo de hacerlo tan seguido. Yo me volví en su confidente y él en el mío aunque rara vez le conté una verdad, siempre que llegábamos a ese tipo de platicas me mojaba mas por el sentimiento de estar haciendo algo malo, ese sentimiento me excitaba de sobremanera y muchas veces tuve que resistirme a masturbarme ahí mismo.

Sus miradas lascivas hacia mis muslos y cuerpo comenzaron a hacerse diarias, yo no usaba bra en ese entonces, usaba una camisa blanca debajo, esto era porque cuando empezaron a crecer mis pechos note que los chicos se me comenzaron a quedar viendo, esto me prendía y trate de alargar lo más posible el usar un bra. Cuando hablaba con Orlando mis pezones se ponían duritos y se marcaban contra la blusa del cole, un día que hacía mucho calor decidí quitarme la lusa del cole en su coche.
-Oh dios que calor hace- Me quite la blusa beige del cole y la lance al lado, la camioneta de Orlando era una pick up algo vieja, de esas que nomas tienen un asiento alargado en medio. De inmediato vi como se ponía incomodo, mi cuerpecito se dibujaba por debajo de la tela transparentada, poco me faltaba para estar completamente desnuda de cintura para arriba, mis pechitos como montes se pegaban a la tela blanca y mis pezoncitos duritos se veían claramente.
-Así está mejor….aaaaah que rico esta el aire fresco- Levante os brazos mostrando mi delgado cuerpecito hacia él, luego me relaje recostándome en el asiento y cerré los ojos, tenía que darle oportunidad de disfrutar la vista, después de un rato abrí mis ojos y lo encontré viéndome fijamente. El se sorprendió pero yo solo le sonreí inocentemente, estaba cayendo poco a poco, me recargue en el cómo quedándome dormida y note su respiración agitada seguramente en su mente estaba ya cogiéndome y manoseándome.

Me dejo en la casa como siempre y me puse la blusa antes de salir, a él era el único a quien me interesaba mostrarle mi cuerpo, mi plan iba perfecto pero nunca pensé que se completaría tan rápidamente, apenas unos meses después de que paso lo de Omar se me dio la oportunidad perfecta.
Había ido a una fiesta de cumpleaños de una amiga en su casa y cuando hable a mi madre para que me recogiera ella estaba ocupada así que mando a Orlando, eran eso de las 10 de la noche y mi amiga vivía en un coto fuera de la ciudad, el viaje de regreso era de cómo 45 minutos en carretera antes de entrar a la ciudad, a esa hora el lugar estaba desierto.
Cuando llego Orlando lo salude efusivamente, el traía una camisa holgada y un pants por lo que supuse que se estaba relajando en su casa, con su esposa y su hijo antes de que mi madre lo llamara, esto me emociono tanto, subí a su camioneta y comenzamos a platicar, le comente que estaba algo cansada y subí las piernas hacia el sobre el sillón recostándome, me hice la dormida pero siempre manteniendo un poco abiertos los ojos para verlo, por lo oscuro dentro del coche supongo que él no podía verme.

Yo traía una falda corta y una blusa rosa, vi como cada cierto tiempo volteaba a ver mis piernas descubiertas, doblé estas de manera que le dejara ver mas y supongo que se estaba echando unas buenas miradas a mis calzoncillos porque se puso bastante nervioso. Lentamente y con disimulo abrí mis piernas dejándole ver todo a placer, el se enloqueció y me comenzó a susurrar que cerrara las piernas, yo no le hacía caso y el puso una mano sobre mi rodilla tratando de cerrarlas por mí.
No sé porque se animo en ese momento pero de tener mi mano en la rodilla comenzó a moverla hacia mi muslo, yo sonreía por dentro, sentí el contacto de sus manos cosquillearme el muslo mientras sus dedos me descubrían lentamente. Solté un gemido como en sueños y esto lo asusto un poco pero no se detuvo, ya casi a medio camino acariciaba mi muslo sin tapujos.
En ese momento puse mi mano sobre la de él preguntándole como sorprendida –¿Que haces?- Esto lo hizo brincar del susto y jalar el volante por lo cual la camioneta se sacudió, Orlando recupero el control y se detuvo al lado de la calle, no había ni un solo coche a la vista y él se veía demasiado inquieto. –¿Es esto lo que quieres?-
Abrí mis piernas hacia el mostrándole mi sexo, mis manos acariciaban el interior de mis muslo incitándolo, el me miro fijamente temblando de inseguridad, esa expresión en su rostro me excito tanto que comencé a mojarme, ya podía sentirlo sobre mí.
-No…Anna, esto no está bien, soy tan viejo que podría ser tu padre…- su escusa tenía tan poco sentido pero no me importo, su mente ya no debería poder pensar cuerdamente –¿Quieres que te diga papi? ¿Eso te prende?- -No…yo, esto… no debo…- -Pero lo quieres, lo quieres tanto como yo- Levante mi cadera y con las dos manos me quite lentamente el calzoncillo, luego levante mis pies y lo saque solo de un pie para que no estorbara.
Volví a abrir las piernas y con mis dedos comencé a masajear mi sexo, ya estaba completamente excitada y mojada, vi como Orlando se mordía el labio mientras trataba de ignorarme pero sin excito, comencé a masturbarme ahí mismo metiendo un dedo y otro, acariciando mi clítoris y abriendo mi sexo para que el viera, ya no me importaba ir despacio quería que me cogiera y lo quería ya.
-Anna por favor, no hagas esto- El decía pero yo veía como su mano templaba y el no había vuelto a encender el motor así que no tenía planeado irse pronto, empecé a gemir y a los pocos segundos vi como exploto, fue tan rápido que apenas me di cuenta de lo que hacía. –¿Esto es lo que quieres?- se abrió el cierre del pantalón bajándolo a la altura suficiente –¿esto es lo que quieres?- se giro y se puso rápidamente entre mis piernas abiertas, con una mano sostuvo una de mis piernas y con la otra acomodo cómo pudo su miembro para sacarlo de entre su pantalón.

Solo pude ver su miembro por un momento ya que casi no había luz, era grueso y mi sonrisa no cabía en mi boca mientras me acomodaba para recibirlo dentro de mí, el apunto su miembro rápidamente y sentí el contacto de la punta sobre los labios de mi sexo, casi no poda aguantar mi calentura ya, quería que me penetrara rápido y sin piedad.

-Oh si, ¡dios! ¡La quiero toda! ¡Dámela papi! ¡Dámela!- El se puso sobre mi poniendo sus brazos al lado de mi para que me sintiera atrapada, en ese momento sentí como presiono su cadera y me penetró rápidamente hasta el fondo. Sentí un dolor desgarrador mientras su grueso miembro me penetraba, después de todo era mi segunda vez teniendo sexo, pero no iba a dejar que él se diera cuenta de mi dolor, apreté la mandíbula y gemí mientras el movía su cadera hacia atrás y volvía a embestirme.

El espacio dentro de la camioneta era mínimo y con cada embestida me golpeaba la cabeza en la puerta pero no me importo, comencé a gemir y gritar con cada movimiento suyo siempre tratando de mantener una sonrisa en mi cara para él, -¿así perra? ¡Dime que te la de!- -Si papi, ¡así la quiero! ¡Más fuerte! ¡Más duro! ¡Dámela toda papi!—Oh Miriam, ¡¿quieres más?! ¡Te la doy toda?! – Me sorprendió cuando grito el nombre de su hija, el se estaba imaginando cogiéndose a su hija, esto me excito mas, el dolor seguía ahí pero estaba tan excitada que deje de notarlo –Si papi, ¡dame más! ¡Dámela toda papi! Te quiero todo para mi papi!- El cerro los ojos y supe que iba a llegar el momento, lo envolví con mis piernas y rodee con mis brazos su cuello mientras él se levantaba un poco.

Quede arqueada sobre el sillón cuando sentí su miembro sacudirse dentro de mí y un momento después el liquido caliente explotando en mi interior, jadeamos los dos mientras sentía como mis caderas seguían moviéndose al ritmo tratando de que me penetrara mas, el estaba respirando rápidamente cuando yo me desplome en el asiento jadeando, me sorprendió que yo aun quería mas, quería que siguiera penetrándome quería seguir sintiendo su miembro en mi sexo pero él se salió lentamente y se sentó de nuevo en el puesto del conductor.

Note que los vidrios estaban completamente empañados y mis dedos se movieron a mi sexo siguiendo el acto, seguía tan excitada y caliente como antes y no sabía porque, vi como Orlando se escondía de mi sin atreverse a verme, su miembro semi flácido aun fuera de sus pantalones con un poco de semen en la punta.

Seguramente se avergonzaba de lo que había hecho, el duplicándome la edad , yo no era una mujer para el pero yo ya tenía los deseos de una mujer, sentí su semen escurrir fuera de mi haciéndome cosquillas. En ese momento me hinque en el asiento y me incline hacia el susurrándole en la oreja. –Estas bien papi? Fui una buena niña?- -Deja de hacer eso, lo que paso no estuvo bien…yo…si alguien se entera- -Prometo no decirle nada a nadie si me das una paleta, papi, no le diré a nadie que me hiciste cosas malas papi, lo prometo- Me incline y tome su miembro con mi mano, el reacciono pero le susurre para que se calmara –Me das esta paleta papi? Esta rica paleta?-

Lleve mi boca hacia su miembro y le di un lengüetazo como si fuera un dulce, sentí el sabor salado de su semen y mis fluidos inundar mi boca pero por más desagradable que fue me prendió, seguí dándole lengüetazos limpiándolo, aun estaba algo flácida pero con mi mano la mantuve levantada.

Mientras tanto abrí un poco mis piernas ya que estaba hincada sobre el asiento y con mi mano libre comencé a masturbarme, sentí los fluidos salir de mi sexo y caer por mis muslos hasta el asiento. Fue en ese momento que me metí su miembro en la boca, empecé a subir y bajar usando mi lengua alrededor saboreando y estimulándolo, el gemía se placer mientras con su mano comenzó a acariciar mi cabello, yo levante la vista y vi como el disfrutaba con los ojos cerrados, su miembro se mantuvo erecto pero no al 100 y poco después se vino otra vez, esta vez no fue tanto como cuando se vino dentro de mí pero sentí como si me llenara la boca, trague instintivamente y con la lengua le lamí los restos en la punta.

-Mi esposa nunca me hace sexo oral, dice que no le gusta- Me levante, mi calentura aun no estaba saciada pero sabía que era todo lo que iba a conseguir esa noche –Lo hice bien papi? Te gusto?- -Por favor Anna deja el acto, ya me siento mal de por sí, esto no debió haber pasado, nunca más hablemos de esto ¿está bien?- -Me lamí los dedos que habían estado en mi sexo como si estuviera limpiando un dulce de ellos –Si eso es lo que quieres Orlando, recuerda que podemos repetirlo cuando quieras- -No! Nunca más, esto fue un error y nada más, ahora te llevare a tu casa y esto habrá acabado- -Si tu lo dices- Me puse los calzoncillos y me senté de nuevo, los dos estábamos sudando y el encendió la camioneta.

Conducimos sin hablar hasta una farmacia donde me compró una pastilla del día siguiente, me dijo cómo funcionaba y me hizo prometer que me la tomaría, luego me llevo a mi casa, mi madre no había llegado aun y Orlando se fue sin decirme mucho. Después de esa noche Orlando comenzó a evitarme, ya no iba por mí al cole ni me daba aventones, trataba de no verme lo más posible y cuando nos veíamos era bastante frio conmigo.

Cabe mencionar que al día siguiente tenía un chichón gigante en mi cabeza y no pude sentarme sin dolor por casi 3 días, había sido muy brusca en mi segunda vez pero aun así lo había disfrutado, pero lo que me seguía molestando era que seguía sin sentirme satisfecha, algo dentro de mi quería mas casi al punto donde me sentía enferma de no poder tener. Me imaginaba todo el tiempo teniendo sexo, con mi compañeros, amigos, maestros, extraños, en mis primeros años desde que desperté sexualmente se me hacía muy difícil controlar mis impulsos. Pero no fue sino hasta unos años después que Orlando y yo volvimos a tener sexo pero esa es historia para otro día.

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Categoría: Infidelidad | Comentarios: 2 | Visto: 11475 veces

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triczy

Si se a lo que se refieren yo también soy muy caliente.Mi marido trabaja en una farmacia y hay veces que son tantas mis ganas que voy a su trabajo y como no están sus patrones me paso del otro lado del mostrador le practico un oral hasta que se venga o nos metemos al baño y lo hacemos.

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eres muy caliente como yo nena ! la verdad hay veces q yo tambien no controlo mis impulsos y quiero coger a diario ! excelente relato

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