COMO ME GUSTAN LOS BUENOS ARGUMENTOS
EN HOMENAJE A B.I.4
Hola, que tal, les quería contar que soy una mujer casada, casada con un boludo total, y que cuenta además con un pequeño defecto (creo que de fábrica vino así) es un poquito cornudo, básicamente. Si quieren saber porque me casé con él, vale aclarar que nos casamos jóvenes y con poco tiempo de conocernos, lo cual hizo que no me diera cuenta sino hasta más tarde de lo boludo que era, pero además tiene un buen...
trabajo y me mantiene muy bien, sin hacerme faltar nada de lo necesario y me permite llevar una vida plena y tranquila.
Esto venía a cuento porque quería contarles cual es mi debilidad (y claro nadie es perfecto verdad?) y la mía es cuando me muestran buenos argumentos, cuando un hombre (o mujer, o pareja, o trío) me muestran buenos argumentos no puedo hacer otra cosa que ceder. Y ojo que cuando digo buenos, pueden ser buenos, grandes, gruesos, duros, sólidos, digamos que le caben al argumento unos cuantos sinónimos adicionales
Y como además, sin ser una belleza, soy bastante llamativa, con una buenas y grandes tetas de duros pezones y aureolas bien oscuras, un culo bastante sólido y grande, con una cara que algunos definieron como de puta profesional (lo cual no es cierto, ya que hay putas que no son profesionales, profesionales que siendo putas no tienen cara de profesionales y putas que no tienen cara de profesionales) siempre he tenido oportunidad de conseguir buenos argumentos para intercambiar argumentadas.
Cuando empecé con esto de entregarme al intercambio de argumentos, las opiniones de los diversos hombres con los que me dedique al intercambio, fueron cambiando paulatinamente de opinión con respecto a mi
Al principio me decían: “Pero que puta que sos”, o “como podes ser tan puta” o como te gusta la garcha”, en este punto les aclaraba que no me gusta la garcha, sino el intercambio de argumentos, que no es lo mismo. Pero luego con el tiempo esa frase cambió a:
“ Pero que boludo es tu marido”, “ el boludo de tu marido no se da cuenta lo puta que sos” o “ pero tu marido es increiblemente boludo”, y cosas así, lo que me llevó a la concusión de que si tanta gente sin conocerlo, coincidía con mi opinión, entonces era indudable que el boludo de mi marido era un boludo importante.
Pero después de nuevo las frases fueron cambiando y me decían: “pobre, que cornudo es tu marido”, o “como hace para pasar por la puerta”, o “tu marido debe manejar un descapotable porque en un auto con techo no entra por los cuernos”, y cosas por el estilo, lo cual me llevo a una segunda conclusión: si bien es cierto que mi marido es un boludo importante, no era menos cierto que además es un importante cornudo.
Bueno, si bien todo esto lo conté a modo de breve resumen lo que me trajo a estas páginas era lo que les voy a contar ahora.
Resulta que mi vecina Alicia, que suele visitarme a mi departamento con asiduidad charlando entre mujeres me conto que su actual pareja (Esteban se llama) es bastante buen argumentador, con un argumento grande y sólido y dos tremendos y colgantes argumentos como los de un caballo. Yo cuando escucho eso siento una extraña ramazón en todo el cuerpo, pero básicamente en la vagina y en las tetas, sobre todo recordando al importante boludo de mi marido que de argumentador tiene poco y nada. En fin, que me contó que tenía que viajar por unos días y que si le podía dar una mano a su pareja si necesitaba algo, ya que él se la pasa trabajando todo el día y es ella la que siempre se ocupa de las cosas de la casa. Por supuesto que le dije que si que no se preocupara. Bueno, que charlamos un ratito más y se fue a armar la valija para el viaje ya que salía esa misma noche.
Al rato llego el boludo importante de mi marido, cenamos como siempre y nos fuimos a dormir.
Al otro día me levanté, le preparé el desayuno al B.I., lo acompañé hasta la puerta y lo vi marcharse. Como este era un día que quería aprovechar para limpiar, decidí ponerme cómoda, asi que me puse solo una tanguita tipo hilo dental, que en mi culo prácticamente era lo mismo que nada, ni hablar de mi vagina, con mi pelo oscuro se me remarcaba toda la concha y para arriba elegí una remerita cuello redondo, de color blanco, con lo cual a los pezones solo tenías que saludarlos de tan a la vista que estaban.
Bueno, en eso estaba, cuando suena el timbre, como estaba cerca de la puerta, instintivamente la abrí y me encontré con una sorpresa por demás agradable. Era el vecino, que estaba con una remera y unos pantalones de lycra (esos que usan los ciclistas) que le marcaban un tremendo argumento del que no pude despegar la vista al menos en cinco segundos. Cuando, haciendo un esfuerzo pude levantarla, él todavía seguía mirando mis tetas, que con la remera que tenía puesta prácticamente se las estaba comiendo con los ojos.
Le pregunté: “ hola Esteban que pasa, como estás”- cuando pudo levantar la vista un poco más, me dijo “ bien, me dijo Alicia que si necesitaba algo, te lo podía perdir a ti, y me di cuenta que no tengo azúcar para el café, después iré al super, pero mientras tanto podrías darme algo de azúcar”.
Le dije que pasara, mientras iba a la cocina a buscar un poco de azúcar.
Le pregunté si quería acompañarme con un café, ya que yo no había tomado nada todavía, como me dijo que si, le dije que se sentara en el sofá mientras iba a prepararlo.
Cuando volvía con la bandeja y los cafés se me presentó una disyuntiva, no sabía si ponerme del otro lado de la mesa e inclinarme con las tetas hacia adelante, con lo cual me iba a ver todo o ir hacia donde estaba él darle la espalda y ubicar la bandeja de esa manera. Me decidí por esta última opción, por lo cual pasé a su lado y me incliné a ubicar la bandeja dejando todo el culo a su disposición, me levanté un segundo y me volví a inclinar mientras servía el café. En ese momento sentí que sus manos me acariciaban los cachetes del culo y luego su lengua metiéndose en mi concha empezó a lamerla con fruición, indudablemente este tipo si que era un buen argumentador y mi vagina no se quedó atrás y comenzó a emitir unos húmedos y jugosos argumentos. Saqué fuerzas de flaqueza y le pregunté:
“Esteban, que argumentos tiene Usted para atreverse a hacerme esto?”. Sin decir una palabra se bajó los pantalones dejando a la vista un tremendo argumento (cuando digo tremendo es literal), era muy grande, más de la mitad sobresalía del ombligo y tenía como dijo Alicia dos argumentos colgantes impresionantes. Mientras el seguía argumentando en mi concha, yo tomé su argumento y lo empecé a masajear de arriba abajo, como si le estuviera haciendo una paja a una pija, lo cual no era este el caso, porque solo estábamos argumentando.
En fin, que entre la argumentada de su lengua y la argumentada de mi mano la cosa se estaba calentando y mi vagina terminó emanando unos fuertes argumentos en su cara, entonces me di vuelta me puse frente a él y yo solita me metí su argumento en mi conchita, empezando a cabalgarlo como loca.
Esto hizo que tuviera un segundo argumentazo en mi vagina y que su argumento volcara una cantidad impresionante de argumentaciones dentro de mi conchita, la cual agradecido volvió a descargar sus propios argumentos.
Descansamos un momento todavía argumentados, me salí de su argumento, pero como todavía seguí siendo un sólido y duro y grande argumento, empecé a saborearlo con la boca (al argumento digo, no al instrumento) y se que le gustó tanto que le argumentara con la boca, mientras el se divertía (argumentaba en realidad) con sus manos en mis pezones duros y parados que en menos de diez minutos otra buena ración de argumentaciones entraban por mi boca la cual no dejaba salir de nuevo sino que las tragaba totalmente.
Bueno, por ser la primera vez, tampoco quiero abusar de su tiempo, pero valga decir que esa mañana seguimos argumentado como tres veces más, una cuando ingenuamente lo invité bañarse conmigo en la cual me volvió a garchar (perdón, argumentar), esta vez en el culo, el cual quedó como una flor de abierto y otra vez más cuando se estaba yendo de parado en la puerta, me dio un argumento rápido pero contundente.
Cuando se fue, me quedé pensando que después de una buena siesta podría ir a su departamente a ver si necesitaba alguna limpieza, ya que como sabemos los hombres son bastante inútiles en esas cosas.
Ahora, tenía que preparar las cosas para el boludo importante de mi marido el que además hoy volvió a ser un importante cornudo.
En homenaje a alguien que hace rato que no leo en está página.
Cualquier comentario escribir a escipionelromano@hotmail.com
si asi es, soy bastante puta y vos como sos? no me molesta hacerlo con una mujerr si me sabe calentar
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