Les voy a contar lo que sucedió el otro día a salir de la escuela donde trabajo:
Soy profesor de matemáticas y desde hace tiempo una alumna me gusta mucho, su nombre Maggie, es chinita, de estatura mediana, tez blanca, ojo hermosos, tetas grandes, culo bien formado y un cintura pequeña.
Es una excelente alumna y me llevo bien con ella, más que con otras alumnas, pero por ética nunca he mencionado ni insinuado nada, además soy casado, aunque mi esposa me ha confesado varias...
infidelidades y yo también, nunca lo he hecho con una alumna.
Un día ya en la noche después de la clase salí al estacionamiento y antes de subir me hablaron era Maggie, me pedio que le explicara algunos ejemplos que no había entendido, lo cual accedí pero como estábamos en el estacionamiento, casi no podíamos ver por lo que ella se acercaba mucho dejándome sentir sus hermosos y grandes senos, los cual los podía ver a través del escote de su pequeño vestido.
Ella noto que dentro de mi pantalón algo crecía y me dijo en plan de broma: “¿está nervioso? Lo cual ignoré porque estábamos en la escuela. Al mismo tiempo me dijo: “sabe aquí no hay luz, que le parece si le invito un café y ahí me explica”.
La verdad ya estaba Muy caliente y le dije que sí, inmediatamente quite los seguros del auto, y entramos en él, le pedí que se escondiera para que al salir de estacionamiento el municipal de seguridad no se diera cuenta, ya que los docentes tenemos prohibido llevar a alumnos en nuestro coche.
Apenas salimos ella puso mi mano en mi entre pierna diciéndome: “sigue dura, mantenla así y verás que te llevaré al cielo”. “llévame a cualquier hotel verás lo que tengo para ti… papito”. Casi cocho de la impresión y de la lamida que me dio en la oreja.
Pare el auto y le pregunte: “¿estas segura?”. Lo que me contesto: “lo he deseado con toda mi alma desde que me empezaste a dar clases, a veces me corro yo sola pensando en que me haces el amor en el salón”.
“Es mi último semestre por lo que ya no te veré, así que no quiero quedarme con las ganas”
Acto seguido me dio un beso tan hermoso tan profundo como hace mucho tiempo no sentía, sentía sus pechos firmes y duros.
Llegamos al hotel más cercano, y ya en la habitación nos comenzamos a besar, le masajeaba sus senos y le mordía sus orejas, después le fui quitando su vestido y encontré su tanguita mojada, le acaricie por encima y le fui metiendo un dedo que entro con facilidad a lo que ella me dijo que era porque ya tenía muchas ganas de mí, la acosté y empecé a comerme su sexo que la verdad tenía sabor dulzón y al vez salado, pero no me importo porque ya estaba muy excitado, me saque mi pene después de quitarme los pantalones y de un solo movimiento le deje ir todo mi pene hasta que chocaron mis bolas contra sus deliciosas nalguitas, ella solo gemía y de placer.
Después le pedí cambiar de posición ella se subió arriba de mí y empezó a cabalgar, fue riquísimo, sentía sus pechos brincar sobre de mí, a veces los besaba, los acariciaba, los mordía y más que veía que con eso ella se excitaba más.
Terminamos así, ella se levantó, me beso y me dijo: “ven a bañarme, después viene el postre”. Acto seguido nos fuimos a la regadera, ahí me hizo sexo oral, y disfrute como nunca tocar todo su cuerpo confundido con el agua por más de 15 minutos.
Después sin secarse se fue a la cama y se acostó boca abajo, se acomodó una almohada bajo de ella, y me susurro, “eres el tercer hombre en mi vida, el primero fue un novio cuando tenía 15, y el otro fue un cuate que conocí en un viaje hace un año, y nunca volví a ver, pero estaba tan borracha que ni me acuerdo, y el primero era un niño, así que para mí eres el primero, y quiero entregarme toda a ti. ¿Me lo podrías hacer por el ano?”
Inmediatamente mi verga se levantó al momento y después de darle un beso en la boca, me coloque atrás de ella y me puse un condón para tener más lubricante, entre suavemente en su hermoso culo, así hasta terminar derramando mi leche en el condón mientras ella gritaba a veces de dolor, a veces de placer.
Después que termine, ella me quito el condón y me limpio con su boca, mientras yo le acariciaba sus tetas.
Nos volvimos a bañar ahora más rápido, nos vestimos y la deje en el centro comercial para evitar que nos vieran.
Termino el semestre como si nada hubiera pasado obviamente tuvo 10, un día antes de salir de vacaciones, la encontré en el pasillo y me saludo con un beso en la mejilla y abrazo, me dijo, que se iría a vivir a otra ciudad, pero me agradecía todo lo que había aprendido de mí y sobre todo eso que yo sabía.
Definitavamente hay alumnas que te dejan gratos recuerdos...
mmmmmm totalmente exquisito y me ha dado unas ideas, ya que una de mis fantasias es hacerlo algun dia con un profesor
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