Mi esposa y el pintor

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Mi esposa y el pintor

Categoría: Infidelidad Comentarios: 0 Visto: 11970 veces
Ajustar texto: + - Publicado el 14/04/2012, por: Anónimo

A mi esposa Sara le gusta andar en calzones con las tetas al aire. En la mañana cuando salgo para el trabajo, ella queda haciendo oficio en la cocina, así sin ropita. Era de esperar que la semana que Martín, el tipo que contratamos para que pintara el apartamento, se la follara toda la semana que estuvo ahí trabajando. Yo sabía que ella estaba esperando la ocasión de quedarse con ese tipo a solas y a mí me excita que ella me cuente los detalles de sus aventuras. El tipo le echó 14 polvos desde el lunes hasta el viernes, es decir, casi tres polvos diarios. Obviamente hicieron de todo, y es que ella aprovecha sus aventuras para que se la metan por el culo porque eso le fascina y pues yo no le puedo dar ese gusto porque me vengo extremadamente rápido. Me cuenta que este tipo le salió bueno porque duraba bastante tiempo comiéndosela, tanto que a veces le tocaba ayudarlo a que se viniera haciéndole la paja, y pues claro, recibía el semen en su cara para lamer lo que mas pudiera. Se la culió apoyándola en la lavadora, en el sofá, en el comedor y en nuestra cama. La tuvo que haber pasado muy rico este señor porque mi esposa mueve ese culo espectacularmente. Me gusta más cuando se sienta en la verga y comienza a saltar desforadamente y sus tetas brincan al ritmo que impone su panocha. Así se la comió este Martín sentado él en una silla del comedor. Me imagino que el portero del edificio estuvo chismoseando detrás de la puerta en esos momentos porque es muy metido y los gritos de Sara se escuchan desde afuera. Ella me cuenta que este portero sube de seguido al apartamento con cualquier disculpa para ver si en una de esas está de buenas y se la culea, aunque ella lo único que hace es mostrarle las tetas pero que no se lo ha querido dar porque quiere jugar todavía con él. Se divierte haciendo esas cosas. El pintor sí estuvo de buenas y seguramente jamás olvidará esa experiencia porque las mamadas de Sara son inolvidables. Ella aunque ha tenido infinitas aventuras me dice que tampoco olvidará a ese tipo porque se la culió muy rico toda la semana y su verga no le cabía en su boca. Quedamos en que lo va a llamar para proponerle que me dejen ver mientras culean. Y bueno, como todo hay que decirlo, el tipo es bueno en lo que hace, porque el apartamento quedó bien pintado y mi esposa, bien culiada.

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