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Uno por uno no es Trampa 1/2

Enviado por Itan el 18/6/2010

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Uno por uno no es Trampa 1/2 Publicado el 18/06/2010, por: Itan

Las ganas de experimentar, de inventar, de gozar de Carolina le estaba haciendo pasar ahora un momento difícil, los tragos de whisky la habían desinhibido y la lujuria de hacer el amor en un sitio inusual, habían hecho que Armando se metiese junto con ella, en uno de los cubículos del baño de damas de la disco, en ese momento los pantalones de Armando descansaban arrugados en sus tobillos, no portaba ropa interior, pues el había previsto una posible acción como la que en ese momento...

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realizaba su mujer, Carolina en cuclillas atacó el mástil de su hombre, el cual dada la situación estaba a punto de reventar, ella lamio la roja cabeza suave y lentamente, como si tuviese todo el tiempo del mundo para
merendársela, se puso de pie por un momento, había olvidado algo, y con un sensual movimiento se despojo de su braga y se subió hasta su cintura la corta falda, se agacho de nuevo, sintió que una corriente de aire pasar por su rasurado coño y por su apretado esfínter, en un movimiento mecánico apretó ambos orificios y se dispuso a seguir la lamida, mientras se acariciaba con sus dedos su caliente hendidura. Tenia unos minutos sorbiendo, lamiendo la barra de Armando, cuando había entrado Boni, esta había escuchado los sonidos

provenientes de las chupadas y movimientos de Carolina y Armando, y curiosa, asomó el rostro en el cubículo para ver a sus compañeros de farra, en la práctica del cunnilingus, Armando había cerrado los ojos, el estaba de frente a la puerta del cubículo mientras que Carolina le daba la espalda, identificó de inmediato a sus amigos, aun que a primera instancia quiso retroceder, pero la oleada de excitación que la embrago concentrada en su bajo vientre la hizo cambiar de intensión. Pudo ver la gruesa barra y como tres cuartos de ella desaparecía en la hambrienta boca, se había imaginado la verga de Armando en muchas ocasiones pero nunca que fuese tan hermosamente gruesa, no pudo evitarlo y se relamió en un gesto de ganas y disfrute, y deseó inmensamente ser ella la que en cuclillas se comía el vibrante palo, sintió su coño palpitar, y sus pies parecían clavados en el sitio. Armando abrió los ojos y estos quedaron prendados de los de Boni, quien al ser descubierta quiso alejarse, pero el coloco su dedo índice entre sus labios en señal de silencio, y con su mirada le dijo “quédate”, y así lo hizo Boni. Armando se puso de lado para brindarle una mejor vista, y con mirada lujuriosa y llena de placer recorrió el cuerpo de aquella mujer, mientras tomando por la cabeza a Carolina, la presionaba para que engullera mas la candente barra. El comprendió por lo que estaba pasando Boni y se deleitó en brindarle la mejor vista, y en gesto osado tomo el rostro de Carolina entre sus manos y lentamente lo volteo hacia Boni, los ojos de Carolina estaban nublados por el placer y como en trance, vio a Boni, le sonrió, y con voz ronca le dijo: - ven acércate-, mientras hacia oscilar la barra de Armando ante sus ojos, Armando había afeitado su vello púbico, por lo que pudo admirar el grueso palo en toda su extensión, lo evaluó rápidamente, era hermoso no había duda, de nuevo su boca se lleno de su saliva y paso su lengua por sus labios, era como de unos 18 cm, más corta que la de Leonardo, pero sin duda mucho mas robusta y gruesa, la deseo en su boca en su coño, sin apartar la vista de ella se acerco, solo había sentido y tenido una sola verga en su cuerpo, la de Leonardo, pero la atracción de aquella barra lo erótico del momento eran superior a sus fuerzas, se detuvo frente a Armando, y lentamente él, tomándola por los hombros, la hizo bajar hasta la hermosa barra, la vio palpitante, con su glande fuera del capullo, con las henchidas venas que la surcaban en su largo, Carolina la masajeo delicadamente, como con temor que se rompiera, y le dijo al oído, casi en un susurro imperceptible, -tómala también es tuya-, Boni lentamente acercó su mano derecha y la hizo correr de arriba abajo, lentamente, con el mismo trato cuidadoso de Carolina, estaba húmeda aun, y olorosa a macho, la descorrió plena, y el glande apareció totalmente, la tenia en frente, vio liquido preseminal salir de la pequeña abertura, sacó su lengua para tomarlo y al mismo tiempo acariciar el rojizo glande, lo hizo, el sabor de la barra junto con la saliva de Carolina y el olor, sobre todo el olor, la hizo temblar, como entre brumas, oyó toques en la puerta y que alguien la llamaba, era Leonardo su esposo que la buscaba al notar su tardanza, después del tercer llamado fue que se sobresaltó dejando de lamer. Armando con voz queda le dijo –sigue-, pero la magia había desaparecido, se levantó le dio la espalda a Armando, este se apresuro a contenerla, y la abrazo desde atrás, mientras sus manos iban directamente a sus senos apretujándolos, y la verga se la incrustó entre las nalgas por encima de la falda, ella echo hacia atrás la cabeza y frotó sus nalgas con la tentación, sumergiéndose de nuevo en la excitación, pero fue inútil, se deshizo y salió presurosa una vez que Leonardo se alejara.
Boni regreso a la penumbra del local, Leonardo no estaba aun la buscaba, por su mente pasó la escena vivida, se dijo –coño, que rica verga-, aun cuando sabia que si Leonardo se enteraba la pasaría muy, los celos de su hombre eran máximos, sintió como su coño lubricaba presa de la excitación. Se preparó para cuando viniese Leonardo, debía de explicar su prolongada ausencia, y contarle algo de lo ocurrido, pero sin involucrarse ella demasiado. A los pocos minutos llegó Leonardo, ella le dijo de inmediato para bailar, mientras lo hacia comenzó a contarle, le dijo que había visto a Carolina lamerle la verga a Armando, mientras se lo contaba aun cuando fuese a medias su coño no dejaba de lubricar, y a la vez sintió la barra de Leonardo dura pegada en su vientre, ella no desaprovecho la oportunidad para acariciársela por encima del pantalón, a lo que el deseoso se dejo. Ella se preguntó como reaccionaria el de saber que le acaricio y lamió la verga a Armando pero no quiso tomar riesgo.
Como a los quince minutos llegaron Carolina y Armando, de lo más serios, pero la cara de sus compañeros de mesa, aun en la penumbra eran una carta abierta. Boni adelantándose a los acontecimientos le dijo a Carolina -siento mucho haberlos interrumpido-, y luego –¿pero que terminaron?-, y sin esperar respuesta se acercó y le dijo al oído -le conté la historia pero a medias, sígueme la corriente-.
Lo ocurrido, más el aderezo de las bebidas, había marcado el comportamiento de las dos parejas, eran más audaces en sus acciones, mientras bailaban abiertamente las manos de los hombres habían ido, sin importar si los miraban o no, hasta los senos de sus mujeres o hasta sus nalgas. Cuando se sentaban las caricias eran mas atrevidas y evidentes, aprovechando la penumbra del local, en una ocasión, cuando un rayo de luz procedente de uno de los reservados ilumino a las parejas, Carolina y Armando pudieron ver a Boni de piernas separadas, con la falda hasta la cintura, mientras que Leonardo la penetraba con sus dedos, Boni siseaba gozando de la caricia echando la cabeza hacia atrás y sus caderas hacia adelante y a veces se retorcía descaradamente, sus gemidos y siseos no solo eran escuchados por sus compañeros, sino también por las parejas de las mesas vecinas. Armando se gozó la escena mientras se acariciaba el palo por encima del pantalón y Carolina se había sacado sus senos y se acariciaba sus endurecidos pezones, y en un acto de audacia, al percatarse que los ojos de Leonardo no se apartaban de sus hermosas tetas, se sacó su panti y se la lanzó, esta aterrizó en su pecho la tomó y las olisqueo catando el oloroso perfume de hembra, el reto fue aceptado y Boni hizo lo propio lanzándole la suya a Armando, este sorbió con fruición y no contento con ello se la dio de oler a Carolina, esta solo dijo –huummm que rico-, aquella frase, proveniente de una mujer para otra enloqueció de placer a Leonardo y también a Boni, Leonardo abandono por un momento las caricias que le prodigaba a Boni, y se descorrió su zipper sacando la candente barra, mostrándosela especialmente a Carolina.
Boni quería sentir a plenitud el dulce que había estado en su boca, quería sentirlo descorrerlo en ella y por que no en su coño –que cosas imagino- se dijo, faltaba una locura adicional que detonase la lujuria de las parejas, y ella la tomó, mas aun ayudada por los tragos, llamó a Carolina esta se colocó a su lado, y Boni casi acostándose en el largo sofá, acercó su rostro al de ella, mientras Leonardo continuaba perforándola con sus dedos y ella le acariciaba su barra con la mano. Entre gemidos siseos y meneos de caderas le preguntó –¿que sentiste cuando te vi mamar la verga a Armando?, vi como gozabas, ¿dime que sentiste?- Carolina pensó un momento para hilvanar la respuesta, pues sus ojos iban y venían de la verga de su macho, que ya se la había sacado, a la de Leonardo, -estaba muy excitada y cuando note que me veías mas aun me puse- dijo, -no te gustaría repetir la experiencia?, por que yo me muero por hacerlo, cuando llegue aquí me temblaban las piernas de la excitación- Carolina se moría por que ocurriese de nuevo, mas aun con el nuevo incentivo: la verga y los ojos de Leonardo. -Yo estoy dispuesta, pero tu invita a Armando- le contestó, a lo que Boni: -esta bien pero tu debes de invitar e insinuártele a Leonardo-, no hubo respuesta pero sus miradas decían de un acuerdo.

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Categoría: Infidelidad | Comentarios: 0 | Visto: 2233 veces

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