Continuación...
Carolina pronta se arrimo hasta donde Leonardo, estaba que hervía de excitación, aprovecho que de nuevo la penumbra los inundaba, y uniendo la palabra al hecho, le dijo mientras tomaba su mano y se las dirigía a sus tetas, -¿te gustaría verme cingar?-, Leonardo respondió, mientras acariciaba los bonitos promontorios –¿a quien no?-, de nuevo Carolina tomo la mano de Leonardo y separando el dedo medio e índice se lo metió en su caliente boca, humedeciéndolos, para luego...
llevarlo a sus duros pezones y con movimientos circulares se los acaricio, no pudo dejar de pensar lo puto de su comportamiento pero estaba que reventaba de morbo y placer, su coño destilaba como nunca y la calentura de su cuerpo era máxima, Leonardo apretó aquellas masas mientras que con su otra mano no dejaba huérfana su barra, la cual pajeaba ahora con mayor velocidad, dada actitud de Carolina.
Las caricias los gemidos eran tan notables que decidieron irse al reservado, este tenia dos sofás amplios y semicirculares alrededor de un tubo plateado que servía para el baile de los strippers, pero esta vez ellos eran los strippers. La luz era tenue, Boni se acercó al interruptor y apagó la lámpara, convirtiéndose la oscuridad en cómplice de sus devaneos, tanteo en busca de los cuerpos y se sentó entre los dos hombres. Busco el rostro de Leonardo, no lograba imaginar cual sería su reacción, si hubiese visto a Armando como la miraba en la penumbra de la disco, alargo su mano izquierda y allí estaba, tocó su pierna, subió hasta su abierta bragueta y el contacto de aquella barra le produjo una sensación única, a pesar de que en muchas ocasiones la había tenido, pero esta vez la verga de el no estaba sola, la acompañaba la mano de Carolina, ¿se lo habría mamado ya la muy puta, como yo lo hice con la de Armando? se preguntó, el sentimiento de celos fue desechado de inmediato, pues sabia lo que para Leonardo debía de representar que dos manos, una de una extraña, le acariciaran su duro palo. La mano de Carolina estaba aferrada a aquella pinga, palpándola, al contacto con Boni, Carolina quiso retirarla, pero esta rápida se la atrapó y la retornó al palpitante músculo. Boni buscó hacia su mano derecha y fue directo a donde suponía estaba la pinga de Armando, tardó escaso segundo en hallarla, y comenzó a pajearsela suavemente, tener dos verga en sus manos pajearlas era lo mas pervertido que había hecho en su vida, tal situación solo era superada por su imaginación, dijo casi en ruego –por favor desnúdenme, siii?- no supo quien pero diestras manos cumplieron su pedido, y en pocos segundos estaba en cueros. Palpó donde estaba Armando y Leonardo y estos al parecer la acompañaban en su desnudez. Su excitación era transformada en calor, sentía arder su cuerpo, especialmente su rostro, sudaba copiosamente, de nuevo tomo entre sus manos las dos barras y las pajeo frenéticamente, -sshhh- decía, elevo sus pies en el borde del sofá y separó sus piernas, lo único que le faltaba era una lengua o una verga en su dilatado coño, pensó, para que tal imagen sirviera para una foto o un film porno, estaba en las brumas del placer sin recato, sin pudor, sin vergüenza, estaba liberada. Quiso estar a plena luz para gozarse, para que la vieran incluso Leonardo.
Quería tener la verga que acariciaba con su mano derecha en su boca, quería olerla, lamerla, tragarla. No le importaba que Leonardo que estaba a su lado la viera en ese menester. Se dejó rodar por el sofá, para acercar una vez más su rostro a ella, el contacto el olor que provenía de ella la atraía enormemente, quería prodigarle caricias, lamidas, chupadas; quería sentirla en su garganta, pero no se engañaba también la quería atravesando su coño, no se atrevía aun a meterla en su boca, pues si era atrapada en la acción por Leonardo, no sabia lo que podría pasar, ella ignoraba del pajaso que le estaba dando Carolina y de sus juegos con sus tetas, sintió como palpitaba la barra de Armando en su mano, el olor a hombre fue captado e incentivo las ganas de tenerlo en su boca, elevó su mirada hasta el sitio donde suponía estaba Leonardo, ¿la verá? se preguntó, una mano se poso encima de su nuca y la empujo suavemente contra el vibrante palo, sus labios se depositaron en el delicado glande, solo tenia que abrir su boca para sentir de nuevo lo que tanto deseaba, tragarse chuparse la verga de Armando. Se colocó en una mejor posición arrodillándose entre las piernas de el, los gemidos de Carolina se hicieron mas audibles, no se imaginó lo que le hacían, pero sin duda que era Leonardo quien se los provocaba, los siseos y gemidos de su amiga influyeron aun mas en su delirante excitación. Sintió movimiento a su lado los cuerpos de Carolina y de Leonardo despedían un calor inusual, la puerta del reservado se abrió y un haz de luz los cobijó, y pudo ver como en un flash de fotografía a Carolina de piernas separadas, con los pies apoyados en el borde del sofá, mientras Leonardo de rodillas comía sin reparos de el oloroso y húmedo coño, lo vio gozar y no sintió ni un ápice de celos, y como respuesta simplemente abrió su boca, y poseída del mayor sentimiento de erotismo y morbo la hizo prácticamente desaparecer en ella. La sensación de estarse merendando la barra de Armando y mas aun viendo y sintiendo a su lado a su esposo que le comía el coño a su amiga, y por lo visto muy bien tal y como lo delataba los gemidos nada apagados de Carolina, la desbordaba de lujuria y pasión, y se dispuso a hacerle la lamida del siglo a Armando, mientras paraba su trasero en franco desprendimiento de sumisión y atrevimiento.
Armando sintió la cálida caricia de aquella boca en su barra - como me lo esperaba, la coño mama divinamente- se dijo, con sentimientos encontrados vio aun con la penumbra del reservado el goce de su mujer, esta estaba en trance, el placer se reflejaba en su rostro y en la expresión corporal, Leonardo le separaba las piernas con ambas manos e introducía su rostro en la supurante raja; para acentuar la caricia, ella empujaba la cabeza de este con sus manos y apenas lo dejaba respirar. Carolina tenia la cabeza echada hacia atrás, ojos cerrados, una sensación tan de placer que provocaba no dejar de verla, mientras siseaba se mordía los labios, gemía, realizaba fuertes aspiraciones e inspiraciones y alguna que otra vez entre murmullos decía –sigue, sigue, no pares-. La puerta de nuevo se cerró y quedaron completamente a oscuras, quitándole el cuadro de placer y morbo que le brindaba su mujer. Con desgano separo la boca de Boni que le lamia los testículos en ese momento, mientras que su mano derecha se ensañaba en descorrer su grueso pipe, pero quería ver el cuadro completo, beso a Boni y le dijo: -ya vengo, espérame-, camino a tientas hacia la puerta la aseguro, y luego fue hasta donde creía estaba el interruptor de luz, con alguna dificultad lo encontró y encendió la lámpara, pestañó repetidamente para adaptarse a la intensidad de luz, y el cuadro que se develó ante el, mas vivido mas nítido, era por demás erótico, todos estaban desnudos, Carolina continuaba siendo lamida por Leonardo, y Boni que no perdía tiempo, de pie entre Carolina hacia malabarismos para que esta le alcanzara su coño y lo lamiese, apretujando su cara contra el. Rápido descendió hasta ellos quería ser parte de aquel cingue, su mujer estaba apunto de orgasmear, sus palabras y largos gemidos, ahora algo apagados por la lamida que le propinaba a Boni la delataban, Leonardo se puso de pie y se sentó al lado de Carolina, su rostro era una mascara de gozo, blandió su palo, este necesitaba de una caricia de un coño, halo a su mujer la cual se separó a duras penas de la boca que le procuraba placer, se colocó de espaldas a su esposo, y bajo hasta el erguido palo que la esperaba, y lo hizo descorrer en su inundado coño.
Armando supo donde ubicarse pronto pues su mujer con roncas palabras le invito –ven mi amor, cógeme- se arrodillo ante el hermoso coño que le brindaban y lo penetró, suave, lento pero firme, mientras la abrazaba. Le dio varias sacudidas fuertes, que cada vez que golpeaba el clítoris provocaba oleadas de placer a su mujer. –quiero así como ella- le dijo su carolina, y el la complació, las dos mujeres cabalgaban de espaldas a sus hombres, a veces sincronizadas, se echaban a un lado para besarse y acariciarse los senos o chupaban los pezones, estaban por explotar, Armando veía el vaivén su mete y saca de Boni, quería probar sentir el calor de aquella hermosa fruta de pasión, quiso estar en el lugar de Leonardo. Carolina estaba ahora si por acabar, le dijo –aun no detente, amor, quiero tu culo-, ella dejo de moverse y de besarse con Boni, estaba súper mojada, se sacó la barra, y le dijo –ok toma mi culo, mientras yo como coño y verga- y diciendo esto se arrodillo en cuatro entre las piernas de Leonardo y las de la perforada Boni, esta la atrajo hacia si como si en ello le iba la vida. Carolina dejo hermoso culo paradito, a la disposición y separó las piernas, provocando a los dos hombres, su hendidura destilaba abundantes y olorosos jugos de hembra, Armando se agacho y probó de ellos, lamio desde el clítoris hasta el reducido esfínter, ella movía sus caderas agradeciendo la caricia y haciendo más erótico el cuadro. Leonardo desde atrás de Boni veía la acción de Carolina, Armando se arrodilló detrás del exuberante culo, y separando aquellas nalgas apunto con su grueso palo al reducido agujero y se lo zampó de una vez para luego dejarlo bien adentro adelantando sus caderas hacia adelante durante unos segundos, así quedo prensada Carolina, su gemido de dolor y placer quedó ahogado pues en el momento de la penetración el palo de Leonardo ocupaba su boca, las acometidas de Armando contra aquel culo se hicieron constantes rítmicas así como las lamidas de Carolina. No se necesitaron muchas sacudidas pues Carolina estalló en un prolongado y ruidoso orgasmo, templándole las piernas como pudo se dejo caer en el sofá, traspirando todo su cuerpo, Armando fue arrodillado hasta la penetrada Boni y la coño, provocadora, separó los labios de su fruta con ambas manos y se rindió a la venidera caricia. Armando la beso en la boca y luego recorrió sus tetas y chupó de los duros y bonitos pezones, hizo adrede oscilar su verga y que esta diera en el erguido clítoris, -quiero tu culo- le dijo, -tómalo es tuyo- fue la respuesta de Boni, mientras que rápida se desmontaba de la barra de Leonardo, se volteaba se la volvía a clavar y separaba sus nalgas con ambas manos, a los ojos de Armando quedó el coño de donde entraba y salía la verga de Leonardo y el rosado esfínter del culo que se violaría, él parsimonioso gozando del momento, presionó con el rojo he hinchado glande su esfínter, tomo con sus dedos parte de sus jugos mezclados con sudor, y lo untó en el musculo anal e introdujo dos de ellos, Boni los acepto con complacencia demostrada con un largo –aaahhh- , Armando noto lo apretado de aquel culito, ¿será que Leonardo nunca lo había probado? se pregunto, si fue así se había perdido de un manjar, la verga le palpitaba, se cogería a Boni por el trasero, y para mas morbo esta era perforada por su coño por su hombre, mayor erotismo imposible, con suavidad pero firme comenzó la penetración, ahora Armando con ambas manos le separó las nalgas, Boni mentalmente comenzó a describir anatómicamente lo que le estaba entrando por el culo, sintió la parte puntiaguda de la gorda cabeza, sintió la entrada completa de la cabeza, en ese momento beso a Leonardo para no gritar del dolor, sudaba copiosamente, su rostro estaba contraído de dolor y placer, -si así sigue, sigue- dijo, ahora vendría la parte mas gruesa, es decir el largo tronco, y comenzó a culearse las dos vergas, entraban y salían de su coño y culo, algunas veces las dos coincidían, ese momento representaba el mayor placer para ella, le dolía su culo especialmente, pero su goce desplazo el dolor, y comenzó a decir vulgaridades sin dejar de culear –échenme verga putos, vamos rómpeme el culo, denle con todo, mas verga, maaas, si sigue sshhh- una y otra vez sintió los orgasmos venir en oleadas conto tres de ellos que no tenían separación de intensidad casi, y un cuarto cuando sintió su coño y culo inundarse de leche, tanto que se derramo hasta sus piernas. –coño que rico- fue su frase para terminar.
Debes ser un usuario registrado para poder comentar y votar
Registrate Aquí





© RelatosEroticos.com 2010 Relatos Eroticos no tiene vinculación alguna con los links exteriores , y se exime de toda responsabilidad respecto a sus contenidos. Web para uso exclusivo de adultos. Todos los relatos de RelatosEroticos.com son enviados por los navegantes y usuarios de la web.