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Complices de Sexo

Enviado por Itan el 11/2/2010

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Complices de Sexo Publicado el 11/02/2010, por: Itan

He escrito varios relatos pero todos para consumo interno, mio y de las mujeres con quien he vivido, este será mi primer relato publico, el cual en un 90% es realidad.
Estabamos en mi camioneta, aun me parecía mentira, María, para mi regocijo y excitación, nos acompañaba a nuestra erótica fantasía. Había costado convencerla pero Boni, mi mujer, lo había logrado. Después de tanto insistir ella había dicho, - Bien acepto, ¿Por qué no?-. María era la esposa de Pedro, ambos eran...

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amigos nuestros, en realidad más María que él.
Ella, María tiene unos 38 años muy bien llevados, de piel trigueña y un cuerpo bonito y compacto, muy sensual. Por otro lado Boni, mi compañera, un poco más bajita que María, es de tez blanca, cuerpo delgado pero de suaves formas, muy caliente y de mente abierta sexualmente. Una de nuestras fantasías es que nos vieran cogiendo, que nos vieran cingando. Se lo había comentado desde hacia tiempo a Boni, ella desde un principio me dijo que si, e incluso estuvimos por hacerlo con una pareja de amigos, pero por diversas circunstancias no se dio. Ahora habíamos escogido a María y Boni se lo propuso, se había negado en primera instancia, pero luego para mi sorpresa había aceptado: ¡María quería vernos cingar!, al decirme Boni que ella aceptaba, mi barra entró en un estado de shock permanente. -¿Sabe Pedro de esto?- le pregunte, María hizo un mohín: -si sabe de esto me mata, aun que lo noté un poco raro, me dijo que iba donde unos amigos a jugar cartas, y aproveche para putear-, la última expresión me gustó mucho.
Habíamos quedado en pasarla buscando por su casa, pensé que se arrepentiría a ultima hora de acompañarnos, pero no ella estaba allí a la salida del edificio de apartamentos donde vivía, esperándonos, iba vestida de falda muy corta y blusa, al igual que Boni, ella me susurro al oído: -le pedí que se vistiera así-. Se notaba nerviosa sus manos tendían a plisar la corta falda, donde no había arrugas, una y otra vez. Se sentó detrás y casi sin mirarnos nos dijo –bueno aquí estoy-. Boni, también nerviosa o mas bien deseosa pronto de la travesura, echo su cuerpo hacia atrás y la saludo con un beso en la mejilla. Mi verga ya estaba erguida, la posibilidad de que nos viera coger era estimulante, quería escapar de mi pantalón bermuda. María preguntó ¿a donde vamos? le respondí rápido, con miedo a que se arrepintiera, – vamos a un hotel en la playa, cerca de Pueblo Lindo, ¿te parece lejos? - su rostro hizo un ademan de cierto disgusto, sin aun verme dijo: -vamos para algo más cerca-, a lo que Boni: –¿que te parece el automotel Venus?- aun que sonrojada ella asintió –mejor allí, si vamos al Venus -.
Antes de arrancar, destape la botella de vino y con un brindis de –por nosotros- nos tomamos de sopetón cada quien nuestras copas. Nos dirigimos hacia el Venus, tendí mi mano derecha para acariciar las desnudas piernas de Boni, ella tomo mi mano y la dirigió a lo profundo de sus entrepiernas, pude sentir la calidez y humedad de aquel coño, pues ella estaba sin blumas, al sentir el contacto echó la cabeza hacia atrás, y separó aun mas las piernas, montando incluso la derecha en el frontal del carro. -Uds. No pierden tiempo- fue el comentario de María, yo dirigí mi mirada hasta ella y los carnosos labios de su coño totalmente depilados me dieron la bienvenida, María tampoco tenia blumas. Mi mirada quedó fija en aquella hermosa hendidura, ella descaradamente sonrió, sin hacer ni el mas leve movimiento para evitar que aquel erótico monumento fuese observado, es más separó aun más sus piernas. Boni vio mi interés y también volteo a ver, María permaneció tal cual, a lo que Boni dijo –Eres una puta- mientras reían. La tarde prometía no tenia dudas al respecto.
Boni se subió la falda hasta la cintura dejando al descubierto su depilado y ya húmedo coño, ella se elevó del asiento levantándose un palmo y me tomo la mano derecha colocándola debajo de su caliente hendidura, adivinando su intensión proyecté mi dedo medio y ella se lo encajó completo en su vagina, para luego bajar y subir o culeaba en círculos clavándoselo por completo, sus gemidos no eran para nada ocultados, estaba dispuesta a que la vieran gozar de eso no había duda.
Yo había dejado de ver a María, pues aquella escena de Boni me gustaba y excitaba muchísimo, tanto que sin mas detuve la camioneta y con mi mano izquierda liberé mi verga y comencé a pajearme. Voltee para ver a María, esta seguía en la misma posición pero se había despojado de su falda, lo cual me permitía ver completamente su rasurado coño. La mirada de María, iba entre los dos asientos delanteros, desde la clavada que le echaba a Boni hasta mi verga la cual yo seguía pajeándome.
Ella se acercó aun mas entre los dos asientos y miro con detenimiento mi verga, pareció evaluarla, y acercándose a Boni, le dijo al oído, aun cuando alcance a escuchar, -no mentías, la tiene gruesa- Boni hizo una ligera sacudida al sentir cerca de su cuello el aliento de Van y acertó solo a reír, y por un momento se detuvo en su sube y baja y sacó sus tetas al aire. –Puta eso es lo que eres- le dijo María. Ella continúo cingando con mi dedo.
Continué manejando, la amplia autopista poco transitada me lo permitía, Boni cingando y de vez en cuando acariciando mi palo y María viéndonos, estábamos por salir de la autopista, cuando María me dijo: -párate por aquí, allí frente a esos tipos- habían dos hombres en la carretera, estaba por orillarme antes de llegar hasta ellos, pero María me indicó que lo hiciera a su lado al frente, lo hice y al momento sentí, desde atrás, la mano derecha de María que se apoderó de mi Verga caliente y dura, -déjame pajearte frente a ellos y tu sigue Boni, sigue culeando, shh, shh, verdad que es excitante? – la sentí vascular sus caderas detrás, su mirada estaba transportada a una situación de lujuria única, estaba seguro que si permitía que nos vieran María orgasmearía, la mirada de Boni iba de la pareja de hombres al pajazo que me daba María, se acerco a mi para besarme, su aliento estaba muy caliente, aun así seguía moviendo sus caderas.
Uno de los tipos vio hacia la camioneta, pero no logro distinguir lo que dentro ocurría. María bajo su blusa, mostrando sus senos los cuales eran medianos, coronados de una aureola pequeña, sus pezones parecían duros como piedras, mis manos las llevé atrás y como pude los acariciaron, ella las retuvo por un momento y suspiró, la coño estaba liberada, no había dudas estaba dispuesta a pasarla bien, el vino había hecho efecto en ella más rápido de lo que pensaba. El hombre, de unos 25 años, que había visto hacia la camioneta, se acercó, María lo vio venir y apartado mis manos de sus pezones, procedió a bajar la ventanilla trasera, del carro. El tipo la vio, luego a mí y a Boni, yo permanecí quieto, y ver hasta donde llegaba la audacia de María. Boni volteo a ver, por un momento dejo de culear. El tipo sonrió, me miro y como no dije nada tuvo la intensión de abrir la puerta, -pero fue frenado por la mirada de María y su voz que le dijo –desde allí, quédate allí- el tipo obedeció, pero su mirada no se desviaba de aquellas tetas, estiró sus brazos y acarició los senos de María suavemente, ella dudo por un momento, pero luego cerro los ojos y se entregó a la caricia del extraño. Boni estaba que hervía, y bajo también su ventanilla, el tipo captó toda la escena en su conjunto, me vio con mi verga fuera, a Boni en su desnudez, tetas a fuera y coño depilado, al igual que a María, a la cual seguía amasando sus senos, pareció gustarle más la escena que le ofrecía Boni, y se adelantó y, separándose unos dos metros de ella, se abrió la portañuela de su pantalón, y sacó su verga ya parada y comenzó a pajearse, sin quitar la vista de Boni. Ella al igual que María admiraron el palo del tipo, que ostentaba un grueso y rojo glande, por un momento Boni se asustó, pero la lujuria y el erotismo pudieron más, sin dejar de verlo me indicó que me cambiara a su asiento y me colocara debajo de ella, así fue como sin más se ensartó mi verga en el coño y comenzó a culear ahora con más ímpetu, se restregaba de mi y se ensartaba hasta lo mas profundo de su vagina mi verga, siseaba, decía cosas ininteligibles, y gozaba más aun al verse semidesnuda mientras el extraño se pajeaba con sus encantos. María sacó la cabeza por la ventanilla y le dijo al tipo: -llama a tu amigo-, este lo hizo con una seña, el otro un poco más joven se acercó, inmediatamente se adaptó a la situación y pronto imitó a su compañero, este la tenia mas grande, -ven- le dijo María, mientras se ponía en cuatro en el asiento del carro, moví el retrovisor, y pude ver su rico culo al aire. El tipo sumiso lo hizo y María le agarró la verga y comenzó a sobársela, el cerró los ojos para disfrutar de la caricia de aquella mujer, resultaba sorprendente ver a María con su torso fuera del carro y sus tetas colgando, mientras frotaba aquella pinga, por otro lado, Boni le enseñaba su cuerpo al que tenia de frente mientras seguía culeando sobre mi verga, ella sacaba su lengua haciendo como si se la estuviera pasando a todo lo largo y humedeciéndose los labios para hacerlo calentar aun más. -Coño sigue, sácatela - le dijo Boni al tipo. Mientras que María le decía al otro: -vamos dámela, dámela-, y seguía masturbándolo. El de enfrente a Boni se le acercó con la pinga ya por eyacular, y se la ofreció a Boni mientras se empinaba, -sácatela ya coño- le dijo ella, y comenzó a orgasmear. Y luego casi al unísono las dos me dijeron –vámonos, vámonos- y yo no esperé una nueva repetición. Eleve a Boni, saqué mi pinga a regañadientes, volví a mi asiento y arranque, vi por el retrovisor y aun los tipos continuaban echándose manos en sus vergas. –Coño que arrecho, me llego divino- dijo Boni, -A mi me falto poco- dijo la puta de María. Así entre vino, risas y suspiros llegamos al automotel.
Estacione la camioneta, cerré la puerta corrediza del estacionamiento, los comentarios previos, se relacionaban con lo ocurrido en la autopista, entre bromas y reclamos poco serios. Estaba por estallar a la menor caricia, la ocasión era por demás erótica, yo y dos mujeres, hermosas, bonitas, buenotas. La desfachatez de María y ni se diga la liberada Boni prometían grandes momentos.
–Bienvenidas señoras- les dije y abrí la puerta de la habitación, no obtuve respuesta, al voltear, paradas frente a mí, las dos mujeres habían terminado de desnudarse, los ojos de ambas encerraban una profunda lujuria, estaban en celo. De los tres Boni, era la única a quien le había llegado, aun así me tomó de la mano y me llevó hasta la puerta de atrás de la camioneta, ella misma abrió, y se sentó en el borde, dejando sus piernas parcialmente afuera, y me hizo situar entre ellas, de inmediato bajar mi bermuda, no hizo falta que me acariciara mi verga pues esta, antes de dejar caer mis bermudas entre mis pies, ya estaba lista, ella la tomó entre sus manos y sin mas preámbulo se agacho y se la metió en la boca, voltee a mi izquierda y allí estaba María, mirando la ejecución de Boni, hice contacto visual con ella y mi barra pareció engrosar mas, así también lo sintió Boni, era excitante ver a otra mujer mientras me chupaban la pinga. Mi fantasía se estaba cumpliendo, la mire con la mayor lujuria que podía experimentar, luego baje, exprofeso y lentamente, mis ojos por todo su cuerpo. Ella había venido a vernos, pero sus ojos me decían que estaba que se moría por participar activamente en nuestro cingue. Que mas podía pedir yo, María elevó la pierna izquierda para colocar su pie en el sobre piso de la camioneta, pude ver, en esa posición, como se separaban los labios de su depilado coño, hacia allí llevó María su mano derecha y comenzó a frotar su clítoris primero suave y lentamente, para luego incrementar sus movimientos y mover sus caderas con una cadencia infartante. A medida que Boni se tragaba y comía mi verga, yo atraje a María hacia mi y sus tetas se pegaron parcialmente a mi pecho, así pude sentir el calor que manaba de esa hembra, mis dedos sustituyeron los suyos en su coño, toque palpe su erguido clítoris era grande o mejor dicho estaba grande, ella arqueo su cintura para mayor contacto, y comenzó a culear mi dedo medio. Boni de reojo miraba nuestra acción, pero sin dejar de tragar y chupar, eso le hizo incentivar sus chupadas en mi pinga. No tuve que acariciar mucho aquel coño, vi como le flaqueaban las piernas, merecía su orgasmo más que nadie, ella, ya con sacudidas previas, obedientemente se dejo hacer, la atraje y la acosté en el piso de la camioneta, le separe las piernas y metí mi boca-nariz en aquel pozo húmedo de deseo, María al sentir mi lengua, labios y boca en toda la extensión de su raja comenzó a sufrir espasmos, a gemir largamente y a decir palabrotas. Para mi la excitación era única, pues lo que venia de mi verga con aquella boca húmeda y caliente cubriéndola toda, sintiendo la garganta de Boni en ella y comiéndome aquel coño era suficiente para que explotara. Me aguante, quería sentir, el orgasmo de María, le levante y separe las piernas y las aberturas de su culo y coño quedaron a merced de mis caricias, le metí mi lengua lo mas profundo en su coño y eso bastó para que explotara en gemidos casi gritos prolongados, con mi mano izquierda sostuve la cabeza de Boni para atravesarle su garganta y eyaculé completamente en ella. Boni se relamió de mi leche y no dejo escapar ni una gota.
Aun de piernas temblorosas María y yo entramos a la habitación, yo la tome por la cintura y Boni a mí del otro lado. Así nos acostamos en la amplia cama de la habitación como si fuésemos eternos compañeros de cingue.
La quietud duro unos dos o tres minutos, pues Boni se apoderó de mi aun flácida verga, y con delicadeza se la metió toda en la boca, para mantenerla allí mientras su lengua se movía lamiéndola, aquella caricia no tardó mucho en surtir efecto, y mi verga estaba ya lista para otro encuentro, para otro cingue, la retuve casi ahogándola y luego ya totalmente con ella tiesa se la saque poco a poco, María a nuestro lado veía todo nuestro accionar. Ella se levantó de la cama y fue a sentarse en la butaca que se disponía a un lado, para captar en toda su plenitud la mamada de guevo que me echaba Boni. Allí estaba Boni en cuatro, con su culo al aire, que de vez en cuando movía, mientras se tragaba mi verga, mire a María ella nos brindaba un cuadro por demás erótico, estaba totalmente abierta mientras se acariciaba con su mano izquierda sus tetas, y su derecha con su dedo medio se perforaba el coño, se sumergió aun mas su dedo medio y lo sacó del goteante coño para acercarse y ofrecérmelo, chupe y lamí aquel dedo lleno de sus jugos, ella se dejó caer a nuestro lado separando sus piernas, aun acostada buscó algo en su bolso, esta vez si lo encontró, era un vibrador, hizo como si lo pelara igual que una verga de verdad y se lo metió en la boca, vi como María se lo introducía, era largo y grueso, pero tres cuartas partes de el María las hacia desaparecer, me imagine a mi verga sustituyéndolo en aquella boca. Húmedo de su saliva, se lo empujó en su coño ahora inundado de su lubricación, lo puso a vibrar, cerro los ojos y comenzó a mover las caderas cadenciosamente primero y luego echando bruscamente su pelvis hacia adelante, culeando, mientras gemía de placer. Boni también la veía pero sin dejar de chuparme la verga. La puerta estaba entre junta, habíamos olvidado cerrarla, cualquiera pudiera haber estado y nos hubiese visto coger y cingar, sobre todo ver en detalle la acción de Boni con su húmeda hendidura y el parado culo que no dejaba de moverlo mientras se tragaba mi verga, pues ella daba la espalda hacia allí. Di un respingo, pues efectivamente había alguien, era Pedro, este nos había seguido, lo vi, el no, su rostro estaba congestionado, por un momento me sorprendió, me puse alerta y estuve por decirle a Boni que parara, pero al detallarlo, hice como si no lo hubiese visto, pues tenia la verga fuera del pantalón y se la amasaba de arriba abajo, su mirada estaba fija en el Bonito culo de Boni y del movimiento cingador de este y además viendo a su mujer a mi lado clavándose la verga de goma. Me tranquilice ante esta perspectiva y mi morbosidad fue en mayor aumento. Boni sintió mi aun mayor excitación y se esmero aun más en clavarse mi pinga hasta más allá de su garganta. Supuse que Pedro formaba ya parte del grupo y en un arranque de audacia le dije a María: -ven súbete en mi cara- ella casi ni me dejo terminar decirlo, pues se irguió y cubrió mi rostro con su entrepierna, mirando hacia adelante para ver a Boni merendarse mi verga. El calor que manaba de aquel coño era increíble y destilaba jugos ricos de placer, lo lamí completo recorriendo con mi boca y lengua todo aquel manjar, la retuve por un momento para perforarle el culo con buena parte de mi lengua. No podía ver a Pedro pero sabía que aun estaba allí. Boni por un momento dejo de mamar para pajearme y ver el espectáculo de María quien con la cabeza echada hacia atrás y de ojos cerrados restregaba toda su raja en mi boca y rostro. En ese momento fue cuando lo vio, pues el espejo, detrás de María, le devolvió su imagen Por un momento dejo de pajearme, pero yo, elevando por un momento a María, le retuve su mano y le dirigí una mirada cómplice y ella, astuta, siguió tragándose mi pinga. Pero ahora sus caderas comenzaron a danzar como si se la estuviesen cogiendo, las movía en circular o las echaba hacia atrás y hacia adelante, pero solo como ella sabe hacerlo cadenciosamente y con un ritmo único, tales movimientos exacerbaron aun mas a Pedro, la velocidad de su mano derecha aumento en su verga, no se cuanto tiempo tenia viéndonos pero estaba a punto de acabar. Aquel culo moviéndose, cingando, culeando como toda una puta, aquella escena con tanto morbo pudo mas que el y dio dos pasos al interior, para incorporarse al trío. María lo vio, lentamente se bajó de mi cara sin dejar de mirarlo, ¿por que tardaste tanto amor?, y se abrazó a el buscando sus labios para besarlo, era una componenda de los dos, los sorprendidos ahora habíamos sido nosotros. Boni volteo y casi aquella parada verga le dio en el rostro. –Putas- dijo Pedro, pero su voz sonó rara, no era de rabia como me esperaba, al ver que le lamia a la mujer, su voz estaba encubierta con un sentimiento de lujuria, deseo, morbo, todo a un mismo tiempo. El tenia arrodillada desnuda ante si a la mujer que consideraba sensual y hermosa, que deseaba, que había querido tenerla junto a María en un trío, se lo había dicho a María de sus fantasías con ellas, muchas veces se la imagino clavándola mientras ellas se mamaban los coños, ahora la tenia allí, justo frente a su verga, suavemente tomó su cara entre sus manos y dirigió su barra a la caliente boca, Boni miro la reluciente y roja cabeza y se la dejó introducir y comenzó a lamerla como solo ella sabe. El retenía su cabeza mientras que con un va y viene de sus caderas hacia salir su verga de aquella boca, la tensión había disminuido, dada la actitud de él, María se sumergió en aquella vista llena de erotismo y tabú, su mejor amiga se comía la verga de su hombre, tal imagen, y otras aun mas fuertes y eróticas, donde participaban parejas, habían cruzado por su mente muchas veces, sobre todo cuando Pedro se la cogía, se había imaginado participando en una orgía o que se la echaban dos tipos. ¿Pero es que acaso antes yo no me había comido también su coño en la camioneta?, esto era una locura, pero que carajo se sentía viva, puta, y con unas ganas de gozar arrechas.
Boni sentía como aquella verga le cogía la boca, pues el ejecutaba el movimiento de mete y saca moviendo su cabeza hacia atrás y hacia adelante, se sentía violada por aquella pinga, aun así se dijo, -vas a probar lo que es mamar verga bien hecho-, decidió tomar el compas del movimiento, lo hizo y se dispuso a hacerle la mejor chupada de su vida. Pero necesitaba algo, quería que yo y María se unieran a ellos.
No fue necesario esperar mucho, María le comenzó a disputar la verga de Pedro, este la aceptó aun cuando dudó, pues Boni estaba a punto de sacarle su leche, la manera de chupar y mamar verga de Boni era como se lo había imaginado, él giró y se sentó en el borde de la cama, y luego siempre atrayendo a las dos mujeres ocupó el centro de ésta. Yo le había dejado toda la cama para ellos, quedé de pie al final de la cama y frente a mí aquellos dos hermosos culos al aire, mientras mi verga apuntaba el techo. El espectáculo era por demás erótico dos sabrosos culos dispuestos. Comencé por el de Boni le separé sus nalgas y metí prácticamente mi cara en toda aquella húmeda y olorosa raja, pasé mi lengua a todo lo largo, tocando con ella clítoris, coño y culo, ella movió el culo agradecida de la caricia, con voz ronca me dijo –cógeme-. No le respondí, pues ahora le tocaba a María, quería ser equitativo, su olor era penetrante, su clítoris estaba duro, parecía una glotis de lo grande que estaba, en ese momento tenia la verga de su esposo bien adentro de su, seguramente caliente, boca. Quiso articular palabras al sentir mi lengua recorrerle toda su hendidura, escuché algo incomprensible, pues se lo impedía la barra de carne.
Mi verga estaba, aun sin meterla, a punto de derramar mi leche, me contuve no se como, pues quería probar de los hermosos culos que me estaban brindando. Los morbosee de nuevo, y me di varios pajazos, mi mano descorrió mi verga y se la hice pasar, primero a Boni a todo lo largo de su raja y luego a María. La morbosidad me mataba, ellas le aplicaban ahora una paja con sus manos a Pedro, turnándose entre si, esperé que una de ellas se la estuviera comiendo, fue María quien se la introdujo casi completa, y fue ella a quien escogí, le separe sus nalgas le pase la punta de mi barra a todo lo largo, y con mis dedos humecté su esfínter y mi verga la penetró completa, cuando sentí que estaba hasta el fondo la sujeté por sus caderas, ella gemía pero culeaba como desaforada a pesar de la poca libertad que le daba, mientras decía no se que cosa, al dejar por un momento de chupar verga fue que mas o menos le pude entender, decía: –me esta echando por el culo, me esta echando por el culo- repetía María, Pedro la oyó y tomándola de la cabeza le zampo su barra hasta lo mas profundo de su garganta, por lo que enmudeció, pero no dejó de culear. Su culo era apretado y sus músculos se habían cerrado alrededor de mi palo como una mano, pero no había duda de que había cingado otras veces por allí. Al poco tiempo comenzó a agitarse con mayor intensidad, y dejando la verga de Pedro a un lado gimió abiertamente de placer, reculando aun mas hacia atrás para permitir que mi verga la enchufara hasta lo profundo, disfrutando de la cogida por el culo que le propinaba. Este la vio, y tomando a Boni del brazo, como en venganza por la clavada de su esposa, le dijo: –ven aquí Boni-, le indicó que le diera la espalda y se la sentó, primero no alcanzó a penetrarla, pero después agarrando su barra abordó aquel húmedo coño. Mi morbosidad estaba a millón, tomé a María por la cintura y la hice comer de aquel coño, que era perforado, mientras que arreciaba mis cingadas por su culo, ella chupaba sedienta del lubricante de Boni y movía sus caderas a buen ritmo, casi que no me podía aguantar para no bañarla en mi leche. Por un momento dejo de chuparle el coño a Boni le sacó la verga a Pedro y se la metió casi completa en su boca. Boni la miró y buscó con solo sus caderas de nuevo la verga de Pedro, mientras se movía como solo ella sabe.
Van se separó de aquella verga y de aquel coño, como pudo volteo hacia mi aun clavada y dijo con voz apresurada llena de excitación –quiero que le hagan una doble penetración a Boni y luego a mi- . La besé metiéndole mi lengua hasta lo profundo de su boca, la cual ella chupó como si deseara arrancármela, la idea ya me había pasado por la mente, pero esto apresuraba el acto, me situé entre las piernas de Boni que aun seguía bajando y subiendo, culeándole a Pedro, este la sostenía con ambas manos por las nalgas, siguiendo o tratando de seguirle el ritmo. Ella me vio, su rostro estaba transfigurado en puro placer, más aun al ver lo que pretendía, solo dijo –coño-. Ella paró de culear, se volteo y me dio la espalda, quedando a horcajadas sobre Pedro y me ofreció su rico culo mientras pegaba su torso y aplastaba sus senos en el cuerpo de él. Pedro tomó su pinga y se la colocó en la entrada de su húmeda vagina, ella se hizo perforar bajando su cuerpo. Comenzó a decir palabrotas, como –cíngame puto, déjame gozar de tu verga-.Yo veía la escena, aquel paisaje me tenia loco de placer aun sin ser parte de el, con mi mano derecha tomé mi verga que estaba dura y caliente, ella dejó de culear para facilitar la penetración apunté al reducido esfínter de aquel Bonito y sabroso culo, sus ojos estaban entornados, paró aun mas su trasero, mientras esperaba la doble penetración, se la cogerían dos hombres, - estoy perdida de puta-, pensó. Pedro también contribuyó pues tomándola por las nalgas se las separó dejando aun más al descubierto la intimidad de Boni. La penetré, suavemente pero firme, lo que sentí en mi verga fue súper excitante, su culo estaba aun más reducido de lo normal ya que su coño estaba ocupado por la verga de Pedro. –Haaaa coñoooo, haaa que rico- dijo Boni, la retuve largamente por las caderas mientras mi verga le penetraba las entrañas de su culo, y ella como toda una puta, comenzó a culearse las dos vergas, la dejamos hacer, ella echaba hacia atrás y hacia adelante su cuerpo y aquellas dos vergas salían y entraban al mismo tiempo. –Que no les llegue aun, que no les llegue aun, haaaa, que rico- decía, mientras sus feroces movimientos continuaban. Ahora se detuvo y comenzó a culear en circular, moviendo sus caderas, -sigue a si Boni- le dije, pues el movimiento producía sensaciones únicas en mi barra, e imagino también en la de Pedro quien solo gemía, estuvo así como por dos minuto, para beneplácito de los dos, que manera de culear tenia la coño, al sentir que estaba a punto de orgasmear, Pedro y yo como de mutuo acuerdo le comenzamos a perforar simultáneamente, o alternándonos, el metía yo sacaba y viceversa, ella decía –échenme, putos y guarden para María-. -Ven aquí María y dame tu coño- María presurosa se puso de pie ante su rostro y le colocó su coño en su boca, Boni parecía estar esperando algo así, pues de inmediato explotó acompañada de gritos y gemidos. Ella había quedado exhausta acostada sobre Pedro, aun así los dos la seguimos culeando perforándole el culo y su coño, hasta llenárselos casi simultáneamente de leche.

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